Última actualización web: 25/06/2021

La salutogénesis, un nuevo enfoque para los cuidados en salud mental.

Autor/autores: Carmen Malagón
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Salud mental .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

En los últimos años la atención en salud mental ha experimentado un avance importante, disminuyendo el estigma de estos problemas de salud y mejorando la calidad de los cuidados, siendo el modelo biomédico el abordaje terapéutico mayoritario. El enfoque salutogénico, promovido por Antonosky y retomado por Lindström, aborda los problemas de salud mental desde una visión positiva hacia el bienestar y la calidad de vida de las personas. El modelo plantea que es posible capacitar a las personas para que utilicen suspropios recursos y los del entorno con la finalidad de alcanzar el mayor grado de bienestar en las diferentes situaciones, con o sin enfermedad.

Este nuevo enfoque posiciona a los profesionales de la salud mental y a los de enfermería en particular a movilizar los propios recursos de la persona y de su entorno, empoderando a las mismas con la finalidad de conseguir el mayor grado de salud desde los distintos niveles asistenciales. 

Palabras clave: salutogénesis, salud mental, promoción de la salud.

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La salutogénesis, un nuevo enfoque para los cuidados en salud mental.

Título: La salutogénesis, un nuevo enfoque para los cuidados en salud mental

Autores: Juvinyá Canal D, Malagon Aguilera C, Bertrán Noguer C, Gelabert Vilella S. Ballester Ferrando D.

Universidad de Girona. Grupo de Investigación Salud y Atención Sanitaria. Facultad de Enfermería. Departamento de Enfermería.

Dirección de contacto: C/ Emili Grahit 77, 17071 Girona. Tf: 972 418915 (Dolors Juvinya)

Email: dolors.juvinya@udg.edu

Palabras clave: salutogénesis, salud mental, promoción de la salud.

Resumen:

En los últimos años la atención en salud mental ha experimentado un avance importante, disminuyendo el estigma de estos problemas de salud y mejorando la calidad de los cuidados, siendo el modelo biomédico el abordaje terapéutico mayoritario.

El enfoque salutogénico, promovido por Antonovsky y retomado por Lindström, aborda los problemas de salud mental desde una visión positiva hacia el bienestar y la calidad de vida de las personas. El modelo plantea que es posible capacitar a las personas para que utilicen sus propios recursos y los del entorno con la finalidad de alcanzar el mayor grado de bienestar en las diferentes situaciones, con o sin enfermedad.

Este nuevo enfoque posiciona a los profesionales de la salud mental y a los de enfermería en particular a movilizar los propios recursos de la persona y de su entorno, empoderando a las mismas con la finalidad de conseguir el mayor grado de salud desde los distintos niveles asistenciales.

ABSTRACT

In the last years the attention the mental health has experienced an important advance, decreasing the stigma of these health problems and improving the quality of the cares. Being the biomedical model the majority therapeutic boarding, the salutogenic approach, promoted by Antonovsky and retaken by Lindströn, approaches the problems of mental health from a positive vision towards people’s well-being and quality of life.

The model postulates to enable people to use their own resources and those of their environment to reach the greater degree of well-being in the different situations, with or without disease.

This new approach allows to the professionals of mental health and especially to the nurses to manage people’s own resources and those that the environment has with the goal of empowering people in order to reach the greater degree of health from the different health attention levels.

La salutogénesis, un nuevo enfoque para los cuidados en salud mental

En las últimas décadas hemos podido observar grandes cambios en lo que hace referencia a los cuidados de las personas afectadas de trastornos mentales. La enfermería y sus cuidados han evolucionado de forma paralela a los cambios sociales y a las instituciones psiquiátricas. Un claro ejemplo es que se admitió la necesidad de incorporar a los enfermos mentales en ambientes sociales más integradores y menos aislantes como un camino hacia su "normalización". Este fenómeno, conocido como "desinstitucionalización" ha llevado al cierre masivo de los antiguos manicomios en muchos países occidentales desde la década de los setenta hasta la actualidad, abogándose actualmente por Unidades Hospitalarias de Agudos y reservando las estancias en Unidades de Crónicos o larga estancia sólo aquellos casos de muy difícil integración o sin apoyo social adecuado y promoviendo la atención y seguimiento desde los centros de atención primaria o comunitarios. La calidad de los cuidados en salud mental se ha ido multiplicando al paso de los acontecimientos pero[ aún así, el tratamiento se basa en un enfoque biomédico, centrado en la enfermedad donde la anamnesis de los síntomas y el control de los riesgos son la parte más destacada del proceso. Cada vez más, se considera el entorno sociocultural, familiar, el contexto personal... pero aun como aspectos secundarios.

 

MODELO SALUTOGÉNICO

Los factores estresantes están presentes de manera natural, en el interior de las personas y en el entorno en el que viven. El por qué hay personas sometidas a muchos de estos factores y como consiguen mantener un buen estado de salud emocional pese a todo, puede hallar respuesta en el enfoque Salutogénico. Éste enfoque pretende empoderar a las personas, facilitando el conocimiento necesario para que sean capaces de mantener un bienestar y calidad de vida óptimos.

Antonovsky1 formuló el modelo de Salutogénesis en base a un estudio que desarrolló sobre mujeres de diferentes etnias, en etapa de climaterio en Israel. Algunas de ellas habían sobrevivido a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Al investigador le sorprendió el hecho de que algunas disfrutasen de un buen estado de salud emocional a pesar de las situaciones extremas que habían sufrido. Si Antonovsky hubiera ignorado esos datos por no ser estadísticamente significativos, probablemente hoy no se conocería el enfoque salutogénico.

Antonovsky entiende la Salud como un continuo entre mayor-menor bienestar. De manera qué aun sufriendo problemas de salud las personas puedan mantenerse en la línea del bienestar y la calidad de vida. De esta forma el concepto de Salud se construiría de manera más amplia a la definición actual formulada por la OMS2 en 1998. El autor definió este concepto como “un estado o condición multifacético del organismo humano” (Antonovsky 1987). Se encuentran autores3 que proponen romper el actual paradigma biomédico donde la Salud se entiende desde la perspectiva de riesgos y patología y caminar hacia un concepto salutogénico donde se estudian los factores que contribuyen a que las personas mantengan y aumenten su bienestar en todas las dimensiones de la persona. En relación con esta idea, Anstonovsky postula que en el caso de qué las personas actuaran en su vida con conductas promotoras de salud, los riesgos se minimizarían y las personas ahorrarían sufrimiento.

El autor explicaba el modelo mediante la metáfora del “Río de la Vida”, qué más tarde han adaptado Lindström y Ericksson nombrándola como “La Salud en el Río de la Vida”4 (figura 1). En el Río de la Vida, la corriente principal sigue la dirección de la Salud (bienestar y calidad de vida), mientras que la enfermedad se representa como fuerza perjudicial a modo de cascada durante todo el trayecto del rio, representando qué en cualquier momento de nuestra vida pueden surgir los problemas de salud. Pero el bienestar y la calidad de vida continúan siendo la fuerza principal y la principal dirección del río. El río está lleno de riesgos y recursos, sin embargo, el resultado positivo o negativo se basa en nuestra orientación y aprendizaje mediante nuestras experiencias en la vida, adquiriendo así habilidad para identificar y utilizar los recursos necesarios para mejorar nuestras opciones de aumentar nuestro bienestar y calidad de vida4.

 

Figura 1: Metáfora del modelo Salutogénico de Lindstron y Erikson.

Fuente: The Global Working Group on Salutogenesis.

 

EL CONSTRUCTO DEL SENTIDO DE COHERENCIA

En su investigación, Antonovsky1 explicó porque existen personas que en situaciones extremas gocen de un buen estado de salud emocional, mediante los conceptos de Recurso General de Resistència (General Resistance Resources; GRR) y el Sentido de Coherencia (Sense of Coherence; SOC)1. El autor entendía el primero, como aquellos recursos que ayudan a las personas a superar los pormenores de la vida, éstos pueden ser de origen interior, como la fortaleza, la inteligencia, el conocimiento y la competencia social o de origen exterior como los recursos materiales, la estabilidad cultural, el soporte social o las buenas condiciones laborales. Cualquier instrumento que ayude a las personas a superar los factores de estrés emocional, se puede considerar un Recurso General de Resistencia.

El Sentido de Coherencia1 es el segundo constructo definido por el autor, como un factor de vital importancia para conseguir sobreponerse a los factores de estrés emocional. El autor lo define como “una orientación global que expresa la medida en que una persona tiene un sentimiento de confianza muy interiorizado, permanente y al mismo tiempo dinámico, este sentimiento de confianza se puede prever y da una alta probabilidad de que los acontecimientos salgan bien”¹. Las personas con un SOC elevado tienen mejor capacidad para evitar las situaciones de peligro, son más propensos a incorporar las conductas promotoras de la salud y rechazar las perjudiciales. En cambio las personas con un SOC bajo no tienen ni la motivación ni la base cognitiva para un afrontamiento activo. Las personas con un SOC elevado, disfrutan de estos recursos, los movilizan y los utilizan como instrumentos para solucionar problemas, según el autor y según la instrumentalización que realicen de ellos pueden tener un impacto positivo o negativo en las personas4.

Según Virués-Ortega5 este concepto no se considera como un estilo de afrontamiento sino como una capacidad general de percibir experiencias vitales que permite actuar de forma constructiva en situaciones desfavorables. Leison-Loison et al.6 afirman que no es una característica de la personalidad sino una disposición del individuo. A su vez Ericksson y Lindström7 lo definen como un recurso que capacita a las personas para gestionar la tensión, reflexionar sobre sus recursos internos y externos, identificarlos y movilizarlos con la finalidad de encontrar soluciones para conseguir un afrontamiento con éxito, de una forma saludable8.

Anstonovsky constata que el individuo con un SOC elevado selecciona la estrategia de afrontamiento que necesita en función del factor de estrés emocional con el que se encuentra y es la más adecuada para aquel momento concreto1. Consideramos que si somos capaces de identificar qué mecanismos utilizan las personas con un SOC elevado y que factores influyen en su funcionamiento con el objetivo de mejorarlo y desarrollarlo se podrá promocionar este constructo y contribuir a que las personas sean más capaces de mantener y controlar la Salud desde una perspectiva Salutogénica en el marco de la Promoción de la Salud.

EL INSTRUMENTO SOC

Antonovsky1 desarrolló el instrumento para medir el SOC, un cuestionario que el autor validó en lengua inglesa, las dos versiones originales son de 29 y 13 ítems, la versión abreviada. El cuestionario está traducido a 33 lenguas en 32 países, entre ellos España5,9 y es considerado como un instrumento transcultural que puede ser utilizado en todo el mundo. Eriksson y Lindströn10 realizaron una revisión sistemática sobre la utilización del cuestionario y su validez. Los autores concluyen que la escala ha demostrado ser válida, factible y aplicable transculturalmente para medir el SOC. Esta versión está adaptada transculturalmente después de realizar unas mínimas modificaciones lingüísticas en el enunciado de los ítems respecto a la versión original inglesa.

Desde la investigación de Eriksson y Lindström9, algunos autores proponen utilizar el cuestionario como un instrumento de cribaje para detectar a las personas con riesgo de desarrollar un SOC bajo y evitar así las consecuencias relacionadas con éste. Esta propuesta puede estar justificada por los beneficios que se obtendrían pero tenemos que considerar que no está claro en qué momento el SOC deja de ser un protector hacia una vida saludable9 y no sería conveniente llegar a clasificar a las personas por el grado de SOC que puedan tener sin que esté del todo claro cómo se traslada a la práctica, hace falta entonces, investigación en este sentido.

SALUD MENTAL DESDE LA PERSPECTIVA SALUTOGÉNICA

Lindström y Ericksson destacan que las personas y sistemas que se adaptan a la aproximación salutogénica pueden desarrollar poblaciones e individuos que viven más tiempo, son más propensos a elegir comportamientos positivos de salud y en caso de contraer enfermedades se enfrentan mejor a ellas y afrontan mejor al estrés. Además, como se ha comentado, perciben que tienen una mejor salud, buena calidad de vida y salud mental4. En esta línea Anstonovsky relaciona el sentido de coherencia con la buena salud mental de las personas.

SALUD MENTAL Y SENTIDO DE COHERENCIA

Podemos afirmar que hay una estrecha relación entre salud mental, promoción de salud y bienestar del individuo con el sentido de coherencia.

La salud mental ha sido objeto reciente de varios procesos de desarrollo en las agendas públicas de muchas ciudades. En el documento de Promoción de la Salud Mental de la OMS11 (2004) se retoma la definición de la salud mental del 2001, en donde ésta se concibe como un estado de bienestar humano en el que el individuo desarrolla sus habilidades y potenciales, puede adaptarse y afrontar los retos (estresores), normales de la vida, puede trabajar productiva y constructivamente, y es capaz de contribuir a su comunidad. Así, la salud mental comprende tanto una experiencia subjetiva en el individuo y en el grupo como la coherencia frente a las expectativas, objetivos y metas.

Los estudios nos muestran que el SOC ha demostrado ser una variable asociada con los resultados de salud en muestras clínicas i no clínicas5. Un elevado SOC se relaciona de manera significativa con la recuperación de estados depresivos12,13, la calidad de vida, el bienestar y la salud mental14, también con una menor tasa de mortalidad por cualquier causa15. En relación a la salud mental el SOC se correlaciona negativamente con la ansiedad y la depresión16. Algunos autores en sus estudios concluyen que un SOC bajo refleja más morbilidad psiquiátrica17 por el contrario, una SOC alto representa mayor ausencia de psicopatología17 .

Actualmente, la promoción de la salud, y de forma más específica la promoción de la salud mental, son unos de los retos fundamentales de la era actual y podemos afirmar que el sentido de coherencia nos permite desarrollar la promoción de éstas desde una visión salutogénica y orientada hacia la construcción de bienestar y desarrollo humano.

Algunos de los retos hacia el enfoque salutogénico se podrían desarrollar en los centros de atención primaria generales dónde la atención en salud mental es escasa e insuficiente. Esta información se recoge en el Atlas: Nurses in Mental Health 2007, en donde enfermeras de todo el mundo elaboraron un informe recogiendo propuestas y recomendaciones18. La figura de una enfermera especialista en salud mental en atención primaria general, seguramente es un punto clave. Ésta podría trabajar con las personas hacia mejorar su salud mental cuando aún carecen de patología y potenciar así este enfoque salutogénico. La intervención de una enfermera empoderando a las personas con recursos de afrontamiento al estrés o ayudando a prevenir el Burnout, el abuso de sustancias, etc. podría ser una estrategia clave para disminuir en un futuro las patologías mentales y mejorar de forma importante la salud mental de la población en general, potenciando fuertemente la promoción de la salud mental.

 

 

Otro reto se encuentra en las unidades de psiquiatría, dónde los enfermos mentales están ingresados. También es un nivel asistencial en dónde se puede introducir el enfoque salutogénico. ¿Puede un enfermo mental tener una mayor salud mental que una persona no diagnosticada de patología mental?, ¿Puede un enfermo mental ser más optimista y tener mayores deseos de vivir que una persona no diagnosticada de trastorno mental?. Si con las personas ingresadas en los servicios de salud mental se apostara por intentar mejorar su salud, bienestar y calidad de vida en vez de limitarnos sólo a resolver la situación crítica y establecer una pauta de medicación, es posible que así se consiguiera retardar o eliminar los futuros ingresos y sobretodo mejorar el estado de salud de la persona.

Informes de la OMS constatan que alrededor de 450 millones de personas han sufrido de trastornos mentales y se espera que para el año 2020 una de cada 5 padezca de algún trastorno mental, podemos considerar que el enfoque salutogénico contribuiría a mejorar la prevención y abordaje de los problemas de salud mental. En este sentido, la necesidad de una vida saludable y con mayor calidad de vida para las personas con trastorno mental, merecen una alta consideración para la búsqueda de estrategias que orienten la investigación y la acción hacia el enfoque salutogénico en los distintos ámbitos asistenciales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

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