En el año 1988 iniciamos con un grupo de colegas de la Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach: Silvia Echenique, María Teresa Herrera y Dolores Orcoyen, una investigación sobre detección del potencial suicida con el Psicodiagnóstico de Rorschach. Esta valiosa y prerstigiosa técnica tiene sobre otras la ventaja de permitir utilizar parámetros cuantitativos, posibilitando el establecimiento de valores comparativos. Al mismo tiempo, estos valores pueden ser luego analizados cualitativamente, en profundidad.
El propósito de la constitución del equipo de investigación era encontrar signos Rorschach que fueran comunes a la población de suicidados, más allá de los que ya constaban en la bibliografía sobre el tema, que merecían ser revisados. El objetivo era que ello permitiera una detección precoz de esta problemática, cuando aún se está muy a tiempo para intervenir preventivamente. La motivación para investigar sobre este tema provino de diversas circunstancias, algunas de ellas casuales: la más importante fue el haber accedido a protocolos Rorschach de diversas personas que habían pasado por la toma del Test poco tiempo antes de suicidarse a través de sus administradores, colegas que nos fueron proveyendo copias de estos protocolos al enterarse de lo sucedido. Otro importante desencadenante fue el haber detectado el potencial suicida en varios casos, que tenían, algunos de ellos, buenas posibilidades pronósticas que luego fueron confirmadas por su buena evolución terapéutica, pero, fundamentalmente por no haberse matado. El modo de detección de ese potencial se había dado a través de la evaluación de los signos que los autores recomendaban, de otros que fueron surgiendo de nuestra experiencia clínica y también de la especial repercusión contransferencial que estos casos originan. Probablemente todo esto se vea facilitado por el acceso que permite el Rorschach a los tres niveles de conciencia: conciente, preconciente e inconciente.
La divulgación científica y la posibilidad de transmitir esta información hubiera sido muy limitada de no haber sistematizado lo encontrado. Por eso, finalmente nos decidimos a emprender esta ardua investigación, partiendo de la evaluación de los signos comunes que presentaban los primeros 7 casos que teníamos y que con el tiempo y gracias a la generosa contribución de algunos colegas, llegaron a 20: 10 varones y 10 mujeres entre 21 y 61 años, en su gran mayoría argentinos (el 75%), siendo el resto de otras procedencias muchos de ellos aportados por generosos colegas de otros países (dos brasileros, dos chilenos y dos italianos), pero todos latinos. Compartían todos también la característica de habérseles administrado Rorschach en un lapso no mayor de un año antes de suicidarse. Las respectivas evaluaciones habían sido realizadas en distintas áreas de trabajo psicológico, fundamentalmente clínica, laboral y forense.
Así, originariamente construímos una Escala de 65 signos que fuimos evaluando sucesivamente en diferentes poblaciones para llegar a determinar su número significativo en un protocolo. El objetivo era aportar al Profesional que trabaje en cualquier en cualquier ámbito donde se aplique el Psicodiagnóstico, además del análisis cualitativo que es sumamente importante, algunos elementos cuantificables y probados que le permitan detectar a tiempo el potencial suicida que resulte peligroso tanto sea por su magnitud, como por la posibilidad de ser actuado. Esto porque, como opinan diversos autores, al provenir del instinto de muerte el potencial suicida es universal, y algunos de estos signos se podían encontrar entonces en la población general.
En lo referente a los contenidos, pudimos sistematizar cuatro tipos de fantasías que se reflejan en el Rorschach:
a) relacionadas con la muerte en general.
b) relacionadas con el suicidio, en especial, y sus fantasías también asociadas.
c) relacionadas con los psicodinamismos subyacentes descriptos por la mayor parte de los autores psicoanalistas consultados, y
d) relacionadas con el modo en que se está fantaseando la muerte por propia determinación (o, en algunos casos un homicidio que resultaría inaceptable). Esto probablemente coincida con el momento en que se está todavía con la duda sobre cómo hacerlo, independientemente de que luego sea ése o no el método efectivamente elegido.
Con referencia a las segundas, (las fantasías asociadas al acto de matarse) la de reinfetación (en un retorno persecutorio o defensivo al antro materno, al estado de Nirvana) en la expectativa de una unión indisoluble y eterna con la imago de la madre, que tal vez esté subyacente siempre a cualquiera de las otras, es, junto a la de expiación purificadora de culpas, la que con mucha mayor frecuencia hemos encontrado en nuestros casos.
En otros, el suicidio es vivido como un tránsito a otro mundo "rico en posibilidades vitales en donde se vivirá eternamente y se será inmortal" o donde se tendrá la posibilidad de reencontrarse con seres queridos. Esto suele estar acompañado de sentimientos muy religiosos, pero contradictorios, ya que, también paradojalmente, la mayoría de las religiones condena al suicidio, por estar posiblemente asociado con un acto omnipotente exclusivo de Dios.
Esta fantasía suele coincidir con la de expiación purificadora de culpas y la de intento de huída de lo mundano, instintivo y erótico, considerado como malo, pecaminoso y de alto voltaje, para buscar paz, frialdad tranquilizadora y ascenso espiritual a través de la unión con una figura idealizada y superior, como, a menudo, mecanismo de identificación con lo que se vive como agresor.
Con respecto a los psicodinamismos subyacentes, los autores coinciden en que parece existir entre los suicidas una intensa ansiedad persecutoria (componente objetivable de la depresión melancólica), algunas veces inconciente, que también suele expresarse en el Test.
Hemos podido también corroborar por los datos del Rorschach y por la clínica que no se suicidan sólo los depresivos, como muchos llegaron a suponer. Sin embargo, aunque también ocurra ocasionalmente en neuróticos, el suicidio implica siempre un momento psicótico y un intenso estado regresivo con defensas primitivas, maníacas y esquizoides.
La Escala inicial resultante, se aplicó a las sucesivas siguientes poblaciones: a casos de potencial suicida comprobado a través de la confirmación posterior, producida a veces en el transcurso de sus psicoterapias, en la devolución del Psicodiagnóstico, o por haber relizado intentos posteriores. Más adelante, la aplicamos también a casos de intentantes que habían hecho el intento previo a la toma del Rorschach, habiendo quedado, algunos, hasta con secuelas físicas. Posteriormente, en otro momento, los probamos con una población de 20 pacientes por motivos ajenos al suicidio, provenientes de nuestra tarea clínica y, por último, con una población de otros 20 no pacientes.
En el trabajo sucesivo con todas estas poblaciones, categorizamos también, además de los 65 signos originales, todos los cómputos obtenidos en la Hoja síntesis de los resultados cuantitativos y Psicograma o Sumario Estructural, incluídos los Fenómenos Especiales y su incidencia.
De todo esto surgió la actual Escala de 44 signos, a través de la depuración de los signos originales no significativos y la incorporación de otros que así resultaron, algunos de ellos un tanto sorpresivamente para nosotras, y que también dividimos en concernientes a Localizaciones, Determinantes, Contenidos, Fórmulas y Fenómenos Especiales.
Aplicando nuevamente la Escala resultante que llamamos E.S.P.A. (Escala de Suicidio para Adultos) a la población de suicidados, surge de ellos un promedio de 20 signos con un Desvío Standard de 4,09, lo cual lleva a considerar peligroso lo que oscila entre 16 y 24 signos. El 53,8 % de esta población tiene 20 o más de estos signos. La población de no pacientes presenta un promedio de 6,9 signos con un Desvío Standard de 2,04 lo cual la ubica entre 5 y 9 signos. Aplicando puntajes estadísticos (Test de diferencia de medias de Student que trabaja con un nivel de alfa = 5% del programa de computación STATISTIX 4.0), surge que, con un alto nivel de confiabilidad, hay diferencias significativas en cuanto a la producción de signos Rorschach entre la población de suicidados y de no pacientes.
De los sucesivos trabajos en las diferentes poblaciones y la consiguiente ampliación de la muestra de suicidados original, sacamos las siguientes conclusiones:
- Coincidimos con Exner en que el intento anterior parece agotar el potencial suicida. La población de intentantes tiene un promedio de signos (16,21) menor que la población de suicidados (20) y casi igual que la de potencial (16,20).
Esto alerta sobre la validez de tomar en cuenta población de intentantes para investigar sobre este tema.
De acuerdo a los resultados obtenidos, todos los suicidados evidencian una sensible disminución de las funciones yoicas básicas, como pareciera también sólo ocurrir en las patologías graves, a saber: la PRUEBA DE REALIDAD a través de la disminución de los F+% y la Disminución o Anulación de la Conciencia de Interpretación, el JUICIO DE REALIDAD, a través de la Lógica Autista, la Combinación Confabulatoria, la Secuencia y la Contradicción y la ADAPTACION A LA REALIDAD evaluada, fundamentalmente por la disminución del Indice de Realidad, el Popular %, el A % y la Proporción Color. Sin embargo, es bastante sabido que, no importa el cuadro gnosológico en el que pueda habérselo ubicado, el suicida debe sufrir graves alteraciones de estas funciones de realidad, sobre todo del juicio, para pensar seriamente que el suicidio es la mejor solución para sus problemas.
Además. el prejuicio de que se suicidan sólo los depresivos, ha sido dejado de lado en la actualidad ante la desmentida de los hechos y se coincide más en adjudicarles determinadas características comunes que no dependen tanto de su estructura de personalidad, a saber: obstinación, rigidez, dificultad para cambiar de metas, poca energía psíquica en general y escaso sentido común, que evidentemente surgen en signos Rorschach como el aumento de los detalles inusuales, bajo número de movimientos animales y otros.
Con respecto a esto conviene recordar que lo numérico es siempre relativo, ya que los comportamientos humanos son siempre imprevisibles, por lo cual hay que observar también la indudable contundencia de algunos signos, o su peligrosa combinación con otros, aunque no se llegue al número considerado de riesgo. Y viceversa, un número de signos elevado en alguien de buen pronóstico, puede, afortunadamente, indicar la posibilidad de revertir esta terrible perspectiva, aunque siempre hay imponderables.
Posteriormente, quisimos comparar nuestra población de suicidados con la que dio origen a la S-Con o Constelación del Suicidio de Exner, procedente de Estados Unidos, para lo cual aplicamos dicha escala a nuestros suicidados, comparándola con la E.S.P.A..
Para ello contamos con la valiosa colaboración del Lic. Isidro Sanz, acreditado por la Rorschach Research Foundation por haber realizado allí estudios sobre el Sistema Comprensivo en E.E.U.U.. Para evitar el componente subjetivo, a su cargo estuvo la clasificación de los protocolos de acuerdo a ese sistema y la aplicación del programa de computación RIAP para obtener los cómputos.
Nuestros objetivos iniciales eran, una vez realizada la constatación de lo que esta muestra pudiera obtener en la S-Con, por un lado, evaluar las diferencias y similitudes que hubiere entre los protocolos de suicidados pertenecientes a diferentes culturas: la norteamericana y la nuestra. Por el otro, también nos proponíamos extraer las conlusiones provenientes del análisis cuantitativo y cualitativo de tal comparación.
En cuanto a lo obtenido concretamente en esta aplicación, en un porcentaje considerable los resultados de nuestra población de suicidados no coinciden con los puntajes significativos de la S-Con. Sólo 2 (el 10 % ) de ellos dan positivo para dicha Constelación. Por lo cual, siendo estos casos también de suicidados, cabe preguntarse cuáles serán los motivos de las diferencias encontradas, siendo que ambas investigaciones han sido realizadas de modo igualmente riguroso y serio.
Una primera observación es que la media obtenida en la escala de Exner (5,5) es inferior en 2.5 puntos a la original de 8. Al mismo tiempo, sólo el 40 % de nuestra población está por debajo de la media de 20 signos Rorschach, mientras que, aplicando el promedio de la S-Con, lo está el 90 %.
Una posible primera conclusión alude a la importancia de considerar todo lo que no es cuantificable y que está en estrecha relación a los Fenómenos Especiales. En nuestra Escala los Fenómenos Especiales suman el 61,36 % del total de los signos, y en nuestra población de suicidados, los signos que se encuentran entre los Fenómenos Especiales suman el 63,45% del total de signos puntuados por la totalidad de la muestra, lo cual nos advierte sobre la imperiosa necesidad de consignar, para luego considerarlas, todas las verbalizaciones del administrado y aún las conductas no verbales que puedan dan lugar a alguno de ellos (el riguroso y metódico análisis del discurso que indudablemente debe realizarse). Es además evidente que si el administrador poco avezado los desconoce (y no se necesita investigar al respecto, aunque sería muy fácil comprobarlo) pocas veces va consignar lo que a ellos se refiera e incluso va a desdeñar información valiosa en ese sentido, proveniente también del lenguaje gestual.
Considerando entonces lo anterior, un aspecto que podría marcar diferencias entre lo obtenido en ambas Escalas, es la escasa cantidad de contenidos (sólo los Humanos) y de Fenómenos Especiales (prácticamente sólo MOR) que considera la Escala de Exner comparándola con la E.S.P.A., ignoramos si por no ser significativos o por no habérselos tomado en cuenta.
Inicialmente habíamos pensado que las diferencias culturales serían un factor importante de diferenciación, aunque, sin duda, creemos que son las referentes a los modos de administrar o de considerar ciertos aspectos (Protocolos cortos, signo significativo para la S-Con, Tiempos, Fenómenos Especiales, Adicionales, Examen de Límites, etc.) los que probablemente más deben infuir. Muchas veces los contenidos que se han controlado o reprimido en la primera pasada, surgen en las respuestas adicionales, brindadas en un momento de mayor distensión o incluso en el examen de límites, por lo cual creemos que vale la pena considerarlos. Asimismo, desdeñar protocolos breves, siendo que suele haberlos, podría determinar no detectar un potencial suicida peligroso de ser actuado. Indudablemente, nosotros sabemos que, si bien debe reducirse al mínimo la consabida omnipotencia terapéutica, es sin duda mucho más beneficioso, en cuanto a las derivaciones posteriores, el conocerlo que dejarlo de lado o no enterarse de su existencia. En todo caso, las diferencias culturales influirían más en los administradores que en los administrados, en estas situaciones en particular.
Insistimos en la importancia del pronóstico terapéutico, extraído, especialmente, del Indice de Conflicto (o porcentaje de Respuestas de Determinantes Múltiples no Integrados) que, hemos confirmado en nuestra experiencia, es determinante de la evolución posterior de los que, dentro de esta población, puedieran ser demandantes.
Como hemos destacado ya, el objetivo fundamental de la investigación realizada es contribuir a la detección temprana y precoz de población en riesgo en relación a su potencial suicida, a fin de coadyuvar a la prevención, último e importante objetivo de la tarea psicológica ( fundamentalmente en consideración al aumento del número de suicidios en todo el mundo en general y a la situación particular de Argentina, que ocupa lamentablemente el primer lugar en número de suicidios de América Latina).-
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INDICES DE SUICIDIO EN EL TEST DE RORSCHACH
INDICES DE SUICIDIO EN EL TEST DE RORSCHACH
Localizaciones
1) Dd + S > 10
Determinantes
2) FM disminuído ó = 0
3) C puro = ó > 1
4) Colores cromáticos y acromáticos (blanco o gris) coexistiendo en la misma respuesta (cualquier predominio formal)
5) Combinación de m, K o c con C o C'(coincidencia de por lo menos 2 de estos determinantes una misma respuesta y con cualquier predominio formal).
Contenidos
6) Abismo, pozo, agujero, entrada o salida, puerta, camino, escalera (generalmente en S solo o complementario)
7) Abstractos
8) Manchas
9) Respuestas simbólicas de la muerte como solución (ej.: ascenso asociado a ideas de búsqueda de paz)
10) Místicos
11) Seres humanos como "figura", " sombra", "esqueleto" o "personaje"
Fórmulas
12) T P aumentado (> de 50")
13) A% disminuído (< de 30%)
14) Pop % disminuído (< de 25%)
15) I R disminuído (< de 5)
16) Algunos de los F+% disminuídos (sobre todo F+ ext %): F+ < de 80% y/o F+ extendido < de 75%
17) H+A/Hd+Ad aumentados los parciales (Hd+Ad > que la mitad de H+A)
Fenómenos Especiales
18) Acción padecida
19) Combinación Confabulatoria
20) Contaminación Atenuada
21) Contradicción
22) Crítica al autor, al examinador o a las láminas
23) Crítica de Objeto
24) Desvitalización
25) Disminución o Anulación de la Conciencia de Interpretación
26) Disociación
27) Dividido o Escisión
28) E Q a
29) Evidencia
30) Fabulación o Sobreelaboración
31) Fusión Figura Fondo
32) Ilusión de Semejanza
33) Lógica Autista
34) MOR
35) Movimiento Klein
36) Perseveración
37) Respuesta de defecto
38) Respuesta de uno
39) Respuesta "o"
40) Secuencia
41) Shock al vacío o al blanco
42) Shock kinestésico
43) Simetría
44) Transparencia
Signos suplementarios (con porcentajes no tan altos, pero exclusivos o casi exclusivos de población de suicidados)
- Color cromático o acromático simbólicos (cualquier predominio formal) asociados a la idea de la muerte, sobre todo en contenidos vitales (Ej.: "Mariposa de la muerte, porque es negra")
- Respuestas de dudas, o personas dudando, o de secretos y/o confabulaciones de sectas
- M en D de tirarse, arrojarse, caerse (más en H)
- Respuestas de Pies como contenidos (solos o como parte de otra respuesta, pero con especial énfasis en ellos)
En no pacientes agregar también Shock al color y Shock al gris
Ilustrando lo primero (fantasías con respecto a la Muerte), Marisa daba en la L. I: "Mariposa negra y fea, no me gusta mucho, parece la que hay en el museo... hay así disecadas... unas negras que son horribles, parecen de cementerio, pero de noche". Celeste, (que había decidido matarse y, a consecuencia de la devolución, aceptó una indicación terapéutica con muy buena evolución, psicoterapia que ya finalizó hace incluso algunos años) decía en su momento en la L. X: "...flores venerándome el día de mañana...". Isabel, con varios intentos con pastillas, daba en la L. V: "Una mariposa negra, exótica, el más bello insecto de la creación, pero también me inspira mucha lástima, porque viven un día nada más...", y en la L. VII: "Lo demás sigue pareciéndome vegetación o nubes y vendría a decir que estoy entre el cielo y la tierra, no?".
En referencia a la fantasía implicada en el suicidio en sí, María Teresa daba en la L. VI: "La línea media me hace acordar al fondo de un abismo que, al ir emergiendo, se va aclarando... Los dos extremos fuerzas que tiran hacia arriba... fuerzas débiles; en los extremos laterales, fuerzas que tiran hacia abajo, más fuertes...unas hacia lo superior, lo alto, sublime, bueno, y las otras hacia lo inferior, brutal, grosero". O Diana, que dice en la L. X: "Dos personas en búsqueda de camino, de sendero, y después ahí lo espera una persona, como vendría a ser un Dios, no?. Lo de arriba sería Dios, lo blanco, y lo del medio: la luz y el sendero para llegar a Dios". O Celeste, ya mencionada, que daba la siguiente respuesta a la L. II: "... parece una caverna... que yo estuviera dentro del pozo y fuese hacia afuera...hay claridad, hay una grieta, un pozo, mucha sangre en todas las paredes (?) parece que yo estuviera dentro del pozo...claridad por lo blanco, la luz... como alma, choca y se desprende acá".
Con respecto a los psicodinamismos subyacentes, María Marta decía ante la L. II: "Es un murciélago; no, un vampiro. Acá hay maldad. Tiene una mirada de saciedad aberrante". Mabel, ante la misma lámina, respondía: "... cuando atacó a alguien, o le hizo mal a alguien, se despedazó él mismo...". Enrique frente a la L. I decía: "Un helicóptero atravesando nubes oscuras, negras...Entra en pánico al ocultarse el sol. Está siendo bombardeado y pierde el control...". Isabel (de la cual ya dimos ejemplos) decía en la L. VIII: "Un felino dando un salto...Por qué acecha?. Todo el mundo lo va a atacar y está a la defensiva, en una posición elevada para poder dominar la cosa", y en la IV: "Vegetación...una flor y a los costados unas ramas, como lúgubres, como esas películas de fantasías de los chicos, donde las ramas los atrapan...".
En referencia al modo en que se fantasea matarse Eugenio, ex-combatiente de Malvinas al que le faltaban las piernas y que se pegó un tiro en la sien, decía en la L. IV: "El cerebro de alguna víctima de la guerra, combatiente, combatido, cualquier persona de una guerra.(?) Cerebro castrado, por las oscuridades, le veo las profundidades que no les temo, que no entiendo y que me invitan a matarme". Y Oscar, que se tiró del balcón, dio en la L. I: "Una persona parada, con gran manto desplegado al viento..." y en la L. VI: "...En este caso parece un pájaro al viento. Sin embargo es una figura, porque está sujeto a lo que es el Universo. Se eleva a lo alto, pero tiene los pies en la tierra...Es una figura elevada hacia lo divino, y también en el Universo...".