La residencia constituye un periodo de cambio inmerso en la evolución de la carrera profesional del médico. Supone un cambio de miras, un cambio de roles y en definitiva un cambio de vida. Es la evolución de lo teórico (conocimientos), a la capacidad práctica (habilidades) y de ahí a la realidad cotidiana (competencias). La formación como residente se nutre de un conocimiento de partida y favorece y determina un contexto en el que adquirir nuevas