Durante el siglo XIX, la medicina sufrió un importante avance, situación muy relacionada con los fenómenos migratorios, los hacinamientos en las ciudades y las precarias condiciones de vida de la clase trabajadora propios de la Revolución Industrial. Estas condiciones favorecieron la proliferación de enfermedades infecciosas como las venéreas y la tuberculosis (sobre todo pulmonar) y enfermedades relacionadas con la insuficiente ingesta de alimentos como