Última actualización web: 25/06/2021

Los planes de Darias para crear la especialidad en Psiquiatría Infantil enfrentan a psiquiatras con pediatras

Noticia | Trastornos infantiles y de la adolescencia | 09/06/2021

RESUMEN

-Los psiquiatras rechazan que se habilite una vía de acceso a ese área para pediatras con años de experiencia.
​-Los pediatras reprochan al Ministerio que intente suplir con ellos plazas de especialista que debería haber convocado.

El Ministerio de Sanidad ultima un decreto que creará una nueva especialidad médica, la de psiquiatría Infantil y Adolescente, y que está enfrentado a psiquiatras con pediatras antes incluso de ser aprobado por el Consejo de Ministros. El motivo es que los psiquiatras no podrán ejercer si no se especializan antes, mientras que los pediatras sí podrían acceder a esta nueva área si tienen una experiencia mínima de ocho años.

Estos dos elementos figuran en el último borrador del real decreto ley que actualmente se encuentra en el Consejo de Estado, que emitirá una opinión no vinculante antes de que el Gobierno apruebe el texto legal. Será el último paso de un proyecto que se inició hace años y que ha sido interrumpido varias veces por diferentes Ejecutivos. El presidente, Pedro Sánchez, se comprometió a retomar el proyecto en marzo pasado en el Congreso, justo cuando empezaba a arreciar la preocupación por las consecuencias de la pandemia para la salud mental de la población en general y de los menores en particular.

Y es en este contexto en el que la última versión del decreto está creando diferencias entre psiquiatras, que ven mermado su acceso a la nueva especialidad, y pediatras, que defienden poder ejercer en este área sin necesidad de cursarla. En el estado actual -y parece que definitivo- el Ministerio de Sanidad se ha inclinado por los pediatras frente a lo que reclaman los psiquiatras.

Ambos colectivos coinciden al considerar que es necesario que se reconozca de manera individual la psiquiatría Infantil y Adolescente.

Pero a pesar de ser una "reivindicación histórica", como la califica el doctor Javier Rodríguez, pediatra de la Sociedad de psiquiatría Infantil, el decreto solo satisfará las aspiraciones de uno de ellos.

El primer punto de fricción está en la disposición transitoria primera del decreto, que establece un "acceso extraordinario" al título. Por una parte, a los psiquiatras que acrediten "una prestación de servicios vinculada con el perfil" de al menos cuatro años dentro de los siete anteriores a su entrada en vigor. Asimismo, se prevé esta misma entrada por "vía extraordinaria" para "los especialistas en pediatría" que acrediten haber trabajado en este área no cuatro, sino durante ocho años antes dentro de los diez antes de que se cree la especialidad.

Para la Sociedad Española de psiquiatría Legal esto será una vía de entrada masiva de pediatras a la especialidad de psiquiatría infantil. "Lo que tememos es que haya un aluvión de pediatras que digan que han estado en psiquiatría infantil de alguna manera y que les den el título", dice Alfredo Calcedo, vocal de esta institución, que denuncia que esta disposición es "nueva" y no figuraba en los textos que previamente el Ministerio había consultado con las partes interesadas.

"Ha sido todo una chapuza por parte del Ministerio porque se sacó un borrador para que todos hicieran alegaciones", dice Calcedo en relación a textos que conocieron decenas de sociedades científicas y cientos de personas individuales y donde no figuraba esta vía extraordinaria. Los psiquiatras, añade, no descartan presentar alegaciones si el dictamen del Consejo de Estado es conforme con el borrador del decreto, aunque con poca fe. "Nos tememos que el Ministerio va a hacer lo que le dé la gana".

Por otra parte la Sociedad de psiquiatría denuncia que con este decreto los propios psiquiatras quedarán excluidos de la especialidad porque se establece una diferencia entre las especialidades de "Psiquiatría" y de "Psiquiatría Infantil y Adolescente" que obligará a los generalistas a especializarse en la segunda si no han tratado a menores durante cuatro años.

Tampoco están de acuerdo con esto y aducen que, a pesar de la edad, muchas veces es confusa la frontera entre cuándo un paciente es y debe se tratado como un adulto y cuándo un menor, sobre todo en edades que se acercan a los 16 o 18 años.

Acceso excepcional

Por su parte, los pediatras defienden su acceso excepcional a la especialidad de psiquiatría Infantil porque no son tantos los que se dedican a esta tarea y porque la vía extraordinaria que ahora se abre para ellos es lo que suele ocurrir siempre que se crea una nueva especialidad durante un periodo de transición. Sí critican que los planes de Sanidad no sean crear más plazas de especialistas, sino suplir con psiquiatría general las nuevas dirigidas a niños y adolescentes.

"No quiero mostrarme escética, pero empezamos mal, porque en lugar de aumentar un 20 o 25% las plazas de psiquiatría Infantil y mantener la de adultos, van a quitar a adultos un 25% para meterlas en infantil", lamenta Azucena Díez, presidenta de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

"En la actualidad, sólo existen alrededor de una decena de pediatras con dedicación plena a la psiquiatría infantil y juvenil", explica el doctor Rodríguez, que niega que vayan a ser tantos los que accedan por la vía extraordinaria, como temen los psiquiatras. "La mayoría [están] jubilados y algunos aún en activo", dice y justifica el acceso directo a la especialidad de quienes "hemos dedicado toda nuestra larga vida profesional a la salud mental de niños y adolescentes".

Desconoce si, como sugieren los psiquiatras, algún colectivo de Pediatría ha hecho 'lobby' para que Sanidad incluya esta vía extraordinaria, pero cree que no es "justificable" que "se determine arbitrariamente la exclusión de unos médicos [por poco numerosos que sean] que han dedicado toda su vida profesional a esa especialidad de nueva creación, cuando anteriormente no existía".

"No parece una interpretación actual la selección de un técnico en un área determinada por su raza, religión o sexo sino por su competencia. Y si un pediatra o un psiquiatra muestra dicha competencia es lo que debe primar por encima de otras interpretaciones", señala Rodríguez, de la Asociación Española de Pediatría.

Cada vez más casos
Precisamente, este mismo miércoles, la AEP alertó del repunte de las consultas por ansiedad y síntomas obsesivo-compulsivos, depresión, autolesiones y somatizaciones en la población pediátrica como consecuencia de la pandemia.

Según Díez, la crisis sanitaria ha provocado más consultas y con cuadros "más graves", particularmente entre chicos y chicas que estaban acostumbrados a tener actividad de "alto rendimiento" en estudios o en deporte que la pandemia ha reducido. Además, ha sorprendido aún más la proliferación de jóvenes que han desarrollado trastornos alimentarios –o que se se han exacerbado– en este último año.

Díaz dice que la mayoría de estas situaciones podrían tratarse en atención primaria, pero que terminan derivándose a salud mental por falta de recursos, lo que hace la especialidad de psiquiatría Infantil y Adolescente más perentoria.



Fuente periodística: 20 minutos
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