La investigación sobre la calidad en educación ha producido abundantísima literatura. Una de las líneas que ha producido resultados más consistentes es la de escuelas eficaces y mejora escolar, cuyos inicios se remontan al Informe Coleman (1966), como reacción a sus pesimistas conclusiones sobre el casi nulo papel atribuido a la escuela y los profesores para combatir las desigualdades de origen socioeconómico con las que los alumnos llegan a la escuela.