Desde hace unas décadas, en los países desarrollados, estamos asistiendo a un proceso de medicalización y patologización de la vida cotidiana de las personas en el que intervienen múltiples factores e intereses. En el presente estudio nos centramos en la gran importancia de los profesionales de la salud mental en esta situación, pues sobre ellos recae, en último término, la decisión sobre qué es enfermedad (y por tanto debe tr