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Última actualización web: 08/08/2022

La vejez no distingue ni edad ni sexo.

Autor/autores: Mirta Lidia Sánchez
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Presentamos parte de los resultados de una investigación sobre las representaciones sociales acerca del envejecimiento y vejez que estamos llevando a cabo. Estos coinciden con otros estudios realizados sobre el tema, tanto en países de América como de Europa que indican que hay en ellas un predominio de significantes negativos, tanto en hombres como en mujeres. En nuestro estudio, con la metodología de recolección y análisis de datos utilizada no se registran diferencias significativas al respecto entre ambos grupos.

La variable edad tampoco aportó diferencias, ya que los sujetos de distintas edades consideran que la vejez es una etapa negativa de la vida. En las pruebas administradas existen ítems que fueron mayoritariamente seleccionados y que se refieren a la percepción de la vejez y a estereotipos que se le asocian, centrados en la idea de declive, imposibilidad, inutilidad y pasividad. Estas características se refieren a los aspectos: corporal, psicológico y social. Teniendo en cuenta la influencia de las representaciones sociales en el comportamiento de las personas es posible hipotetizar en relación con estos resultados al menos dos consecuencias: - en los jóvenes orientan a una actitud de desvalorización de las personas viejas - y en los que están viviendo esa etapa, el envejecer puede convertirse en motivo de malestares y sufrimiento.

Palabras clave: vejez

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La vejez no distingue ni edad ni sexo.

Alicia Monchietti; Mirta Lidia Sánchez.

Universidad Nacional de Mar del Plata
Buenos Aires. Argentina

 

Resumen

Presentamos parte de los resultados de una investigación sobre las representaciones sociales acerca del envejecimiento y vejez que estamos llevando a cabo. Estos coinciden con otros estudios realizados sobre el tema, tanto en países de América como de Europa que indican que hay en ellas un predominio de significantes negativos, tanto en hombres como en mujeres. En nuestro estudio, con la metodología de recolección y análisis de datos utilizada no se registran diferencias significativas al respecto entre ambos grupos. La variable edad tampoco aportó diferencias, ya que los sujetos de distintas edades consideran que la vejez es una etapa negativa de la vida. En las pruebas administradas existen ítems que fueron mayoritariamente seleccionados y que se refieren a la percepción de la vejez y a estereotipos que se le asocian, centrados en la idea de declive, imposibilidad, inutilidad y pasividad. Estas características se refieren a los aspectos: corporal, psicológico y social. Teniendo en cuenta la influencia de las representaciones sociales en el comportamiento de las personas es posible hipotetizar en relación con estos resultados al menos dos consecuencias: - en los jóvenes orientan a una actitud de desvalorización de las personas viejas - y en los que están viviendo esa etapa, el envejecer puede convertirse en motivo de malestares y sufrimiento.



Introducción

La representación social, en tanto construcción de lo real tiene eficacia modelando las subjetividades de cada época y en la determinación de las prácticas cotidianas de los sujetos. En la formación de los discursos según Foucault (1980) intervienen reglas históricas, culturales y sociales y también relaciones de poder que los hacen posibles. A ellas las considera “prácticas que configuran los objetos de los que hablan”. Siguiendo esa idea podemos decir que las significaciones que circulan respecto de la vejez no surgen del idioma, son producto de prácticas pero también de relaciones de poder; los discursos entonces limitan las posibilidades del pensamiento. Así, con un criterio utilitario se impone la visión de la vejez como “clase pasiva” o como “carga para la sociedad”.

Si bien creemos que las significaciones de la vejez son producto de la experiencia social así como de la experiencia individual, las significaciones acerca de la vejez que son hegemónicas pasan a formar parte de los esquemas perceptuales de los individuos. Según Bourdieu (1980) el modo de conocimiento que llamamos fenomenológico refleja una experiencia que en general no es objeto de una actitud reflexiva, pero no por ello deja de ser cierta en tanto experiencia. La subjetividad humana según el autor está constituida por esquema que le permiten al sujeto categorizar la realidad y actuar en consecuencia constituyendo el punto de vista de cada uno que tiene una génesis social.

La vejez considerada como una etapa positiva de la vida, no es una opinión generalizada, si bien el número de personas ancianas que se desenvuelven con autonomía y que son saludables es mucho más numeroso que los que están enfermos.

Siguiendo estas ideas hemos interpretado los resultados obtenidos en nuestra investigación.


Metodología

El diseño es cualitativo-cuantitativo. En la primera fase, para la realización de entrevistas en profundidad, se utilizó la técnica de muestreo teórico. Se seleccionaron sujetos de tres grupos etarios distintos pertenecientes a estratos socioeconómicos medio y bajo. En base a los resultados se diseñó una encuesta que fue administrada en calidad de estudio piloto y cuyos resultados permitieron dar al instrumento su forma definitiva. Esta consistió en una tarea de asociación de palabras y cuestionarios Thurstone y Lickert para explorar actitud, opinión y conocimiento, en tanto dimensiones de la representación social de la vejez.


Resultados

Los resultados indican que hay un predominio de representaciones negativas de la vejez tanto en hombres como en mujeres, no habiendo aparecido diferencias significativas entre estos grupos. La variable edad tampoco aportó diferencias, ya que los sujetos de diferentes consideran que la vejez es una etapa negativa de la vida. Presentamos a continuación las tablas correspondientes:

 


Tabla I.- Actitud según edad



Tabla II.-Opinión según edad



Tabla III.- Conocimiento según edad


Por otra parte, en las pruebas administradas existen ítems que fueron mayoritariamente seleccionados que se refieren a la percepción de la vejez y a estereotipos que se le asocian centrados en la idea de declive, imposibilidad, inutilidad y pasividad. Estas características se refieren a los aspectos: corporal, psicológico y social. Para ejemplificar esos resultados se presenta una selección de ítems que componen la escala Lickert utilizada.

Un 69% de los entrevistados estuvo de acuerdo en que: “Las personas viejas no son tan activos como los jóvenes”. Solo el 15,6 % opina estar de acuerdo en que la “vejez es una etapa positiva de la vida”.

Otras aseveraciones que tuvieron un alto porcentaje de acuerdos fueron: Las personas mayores de 65 años:

“Están tristes”

“Se olvidan de las cosas”

“Van mucho al médico”

“Son tacaños con el dinero”

“Tienen mal olor”

“No pueden dormir bien”

“Si bien una persona anciana me inspira deseos de ayudarla no podría vivir con ella.”


Discusión

El medio social presupone que la persona de edad avanzada se encuentra imposibilitada de realizar la mayoría de las tareas que realizaba cuando joven, de esa manera queda invisibilizada por estos prejuicios. Descalificada y aislada se le impide realizar muchas actividades para las que estaría capacitado. Existe un discurso sobre la vejez que:

- tiende a generalizar lo que serían características sólo de algunos viejos.

- tiende a confundir limitación con imposibilidad. La existencia de alguna limitación física ubica al anciano como incapaz de toda actividad,

- tiende a hacer extensiva alguna limitación física al terreno psicológico y cognitivo, como si el anciano estuviera incapacitado para nuevos aprendizajes.

Ese discurso relativo a la vejez en los jóvenes alienta actitudes que pueden ir desde la indiferencia y desvalorización hasta una clara marginación y discriminación. En los envejecentes las representaciones sociales negativas inciden en la posibilidad de elaborar un proyecto identificatorio que le permita otorgar sentido a su vida. Y si bien cada sujeto es activo en cuanto a la apropiación y construcción de las representaciones, se conduce de acuerdo a las representaciones sociales imperantes.

Esta situación propicia diferentes padecimientos ya que la no aceptación de los cambios que implica el proceso de envejecimiento incide negativamente en la autoestima, dando origen a quejas que pueden referirse tanto al cuerpo como al estado anímico hasta llegar a cuadros de depresión que son motivo de consulta psicológica y psiquiátrica.

Muchos viejos pasan sus días ocupando el tiempo en actividades rutinarias que se relacionan con la satisfacción de sus necesidades básicas, son menos los que realizan actividades deportivas, culturales o consideran que es posible enamorarse en la vejez. Algunos se obsesionan por su salud, debido a la ausencia de proyectos vitales significativos donde poner en práctica sus posibilidades de aprendizaje, creativas ligadas a la satisfacción y el placer.

La Organización General de las Naciones Unidas recomienda que es importante que las personas de edad cuenten con la suficiente independencia en relación a cómo y dónde vivir, que participen activamente en la sociedad, que tengan acceso a recursos educativos, culturales y recreativos que les permitan su autorrealización.

Por lo tanto, el mantenimiento de la autonomía y la independencia son factores importantes para mantener la calidad de vida en la vejez, pero para que sea posible es necesario que el lugar que el medio social otorgue al anciano sea significativo.




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