España presenta una elevada tasa de consumo de ansiolíticos, alrededor del 15% de la población adulta, siendo una de las tasas de consumo más altas de la Unión Europea y superior a la de EEUU. De este 15% de consumidores, la cuarta parte, lo que supone aproximadamente el 4% de la población adulta de nuestro país, los consume diariamente durante meses o años (Miguel Tobal, 1996). Los ansiolíticos más empleados son las benzodiacepinas (BZD), que actúan sobre el receptor BZD-GABA a var