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Se ha vinculado un parasito común a función cognitiva deteriorada



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Noticia | 11/08/2021


Una nueva investigación sugiere que la infección por Toxoplasma gondii, un parásito común, se asocia con deterioro cognitivo leve en individuos por lo demás sanos.


Los investigadores revisaron y llevaron a cabo un metanálisis de 13 estudios que abarcaron a más de 13. 000 adultos sanos y encontraron una asociación modesta pero significativa entre la seropositividad a T. gondii y el rendimiento deficiente en las pruebas cognitivas de velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, memoria verbal a corto plazo y función ejecutiva. La edad promedio de las personas en los estudios fue de aproximadamente 50 años.


"Nuestros hallazgos muestran que T. gondii podría tener efecto un negativo pero pequeño sobre la cognición", comentó a Medscape Noticias Médicas el investigador del estudio, Dr. Arjen Sutterland, del Instituto de Investigación en Neurociencia de Ámsterdam y el Instituto de Infección e Inmunidad de Ámsterdam en la Universidad de Amsterdam, en Ámsterdam, Países Bajos.


 


Toxoplasma gondii es "un parásito intracelular que produce una infección inactiva en aproximadamente el 30 % de los seres humanos en todo el mundo", escribieron los autores. El parásito que causa la infección no solo se instala en los tejidos muscular y hepático, sino que también puede atravesar la barrera hematoencefálica y alojarse de forma inactiva en el tejido cerebral. Se puede contagiar a través del contacto con heces de gato o al consumir carne contaminada.


Investigaciones anteriores han demostrado que los cambios neurocognitivos asociados con la toxoplasmosis pueden ocurrir en humanos y los metanálisis sugieren asociación con trastornos neuropsiquiátricos. Algunas investigaciones también han relacionado la infección por T. gondii con aumento de los accidentes de tráfico y los intentos de suicidio.


El Dr. Sutterland dijo que se había inspirado en el trabajo de E. Fuller Torrey y Bob Yolken, quienes propusieron la conexión entre T. gondii y esquizofrenia.


Hace algunos años el Dr. Sutterland y su grupo analizaron las consecuencias para la salud mental de la infección por T. gondii y encontraron "varias asociaciones interesantes", pero no pudieron "descartar una causalidad inversa, es decir, las personas con trastornos de salud mental contraen con más frecuencia estas infecciones", así como determinar el impacto en la población de esta común infección.


Para el estudio actual los investigadores analizaron estudios que examinaron específicamente el funcionamiento cognitivo en individuos por lo demás sanos en relación con la infección por T. gondii, "porque la causalidad inversa sería menos probable en esta población y la comprensión del impacto global sería más clara".


Los investigadores realizaron una búsqueda bibliográfica de estudios realizados hasta el 7 de junio de 2019 que analizaron la función cognitiva entre participantes sanos para los que se disponía de datos sobre la seropositividad para T. gondii.


Se utilizó un total de 13 estudios (n = 13. 289 participantes; edad media [DE]: 46, 7 [16, 0] años; un 49, 6 % integrado por hombres) en la revisión y el metanálisis. Algunos estudios incluyeron una muestra de población sana; otros compararon a participantes con y sin trastornos psiquiátricos. De estos, los investigadores extrajeron solo los datos sobre participantes sanos.


Los estudios analizaron cuatro dominios cognitivos: velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, memoria verbal a corto plazo y funcionamiento ejecutivo.


Todos los dominios cognitivos afectados


De todos los participantes, un 22, 6 % tenía anticuerpos contra T. gondii.


Los participantes que fueron seropositivos para T. gondii tuvieron un funcionamiento menos favorable en todos los dominios cognitivos, con diferencias "pequeñas pero significativas".


Los investigadores realizaron un análisis de metarregresión de la edad media en el análisis del funcionamiento ejecutivo y encontraron mayores tamaños de efecto a medida que aumentaba la edad (Q = 6, 17; R 2 = 81 %; p = 0, 01).


Los estudios fueron de "alta calidad" y hubo "pocos indicios de sesgo de publicación", señalaron los autores.


"Aunque el alcance de las asociaciones fue modesto, la prevalencia ubicua de la infección inactiva en todo el mundo. . . sugiere que las consecuencias para la función cognitiva de la población en su conjunto pueden ser sustanciales, aunque es difícil cuantificar el impacto global", escribieron.


Señalaron que debido a que los estudios fueron de naturaleza transversal, no se puede establecer la causalidad.


Sin embargo, el Dr. Sutterland sugirió varios mecanismos posibles a través de los cuales T. gondii podría afectar la neurocognición.


"Sabemos que el parásito forma quistes en el cerebro y puede influir en la neurotransmisión dopaminérgica, que a su vez afecta la neurocognición. Además, también es posible que la respuesta inmune a la infección en el cerebro cause deterioro cognitivo. Esto sigue siendo una cuestión importante para explorar más", indicó.


Señaló que los médicos pueden tranquilizar a los pacientes que dan positivo en la prueba de T. gondii que, aunque la infección puede tener un impacto negativo en la cognición, el efecto es "pequeño".


Programas de prevención garantizados


Al comentar sobre el estudio para Medscape Noticias Médicas, Shawn D. Gale, Ph. D. , profesor asociado del Departamento de neuropsicología en el Centro de Neurociencia Universidad de Brigham, en Provo, Estados Unidos, lo calificó como un "gran metanálisis". Señaló que su grupo está investigando el tema y ha obtenido hallazgos similares. Una gran ventaja es que los investigadores evaluaron varios dominios cognitivos, no solo uno.


Aunque los datos mostraron "efectos leves", los hallazgos podrían ser importantes a nivel de población. Debido a que un 30 % de la población mundial es seropositiva para T. gondii, una cantidad potencialmente grande de personas está en riesgo de deterioro cognitivo, señaló Gale, que no participó en el estudio.


"Si nos fijamos en Estados Unidos, quizá entre un 10 % y un 15 % de las personas podrían dar positivo para T. gondii, pero en Alemania y Francia la cifra se acerca al 50 % y en otros lugares del mundo, especialmente que tienen más dificultades económicas, las tasas son aún más altas. Por tanto, si puede afectar la cognición, incluso un efecto pequeño es un gran problema", indicó Gale.


"Creo que la prevención será lo más importante, y quizás en el futuro, espero que se considere una vacuna", agregó.


"Estos hallazgos indican que la prevención primaria de la infección podría tener un impacto global sustancial en la salud mental" y que los programas de salud pública para prevenir la infección por T. gondii "están justificados".


Los programas pueden consistir en medidas higiénicas, especialmente después del contacto humano con fuentes contaminadas, así como en investigación para el desarrollo de vacunas.

Fuente: Univadis
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