La violencia de pareja (intimate partner violence, IPV) constituye un grave problema de salud pública a escala global y las opciones terapéuticas disponibles siguen siendo limitadas en términos de eficacia. Este estudio presenta una serie de casos centrada en agresores domésticos masculinos (male domestic offenders, MDO), responsables con mayor frecuencia de la IPV, que...
La violencia de pareja (intimate partner violence, IPV) constituye un grave problema de salud pública a escala global y las opciones terapéuticas disponibles siguen siendo limitadas en términos de eficacia. Este estudio presenta una serie de casos centrada en agresores domésticos masculinos (male domestic offenders, MDO), responsables con mayor frecuencia de la IPV, que presentaban rasgos de trastornos de la personalidad (TP) y dificultades de regulación emocional, y que aceptaron someterse a un tratamiento psicológico ordenado por un tribunal.
El enfoque del estudio parte de la premisa de que intervenir de forma específica sobre los rasgos de personalidad patológicos puede facilitar la alianza terapéutica, mejorar la comprensión de los desencadenantes psicológicos de la conducta violenta y favorecer el desarrollo de estrategias eficaces para reducirla. Para ello, se evaluó una adaptación de la terapia metacognitiva interpersonal (MIT) diseñada específicamente para este perfil clínico (MIT-MDO).
El principal resultado cualitativo fue la reducción de la conducta violenta. Entre los resultados cuantitativos primarios se incluyó la disminución de las manifestaciones de rasgos de TP. Como objetivos secundarios se evaluaron los cambios en sintomatología global, problemas interpersonales, desregulación emocional, impulsividad y metacognición.
Métodos
En un diseño de serie de casos, tres agresores domésticos masculinos sometidos a tratamiento judicial completaron 24 sesiones individuales de MIT-MDO. Las evaluaciones se realizaron en tres momentos: línea base, postratamiento y seguimiento a los tres meses.
Resultados
Tras la intervención, los tres participantes cesaron completamente todas las formas de violencia, un efecto que se mantuvo en el seguimiento a los tres meses y fue confirmado tanto por los propios participantes como por sus parejas. Además, dos de los tres casos mostraron reducciones clínicamente significativas en las puntuaciones de rasgos de trastorno de la personalidad, así como mejoras en la sintomatología global y en los problemas interpersonales.
Conclusión
La adaptación MIT-MDO se perfila como una intervención prometedora para el tratamiento de agresores domésticos masculinos dispuestos a participar en psicoterapia. Al abordar de manera específica los factores de personalidad y la desregulación emocional, esta terapia podría contribuir a reducir la violencia de pareja de forma sostenida. Los resultados preliminares justifican su evaluación en estudios de mayor tamaño y con diseños de eficacia más robustos.
Resumen modificado por Cibermedicina
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