La población con un trastorno Mental Severo (TMS) presenta una prevalencia tabáquica dos o tres veces superior a la población general, con un mayor grado de dependencia nicotínica y un mayor número de recaídas durante la abstinencia. Actualmente existen iniciativas recientes que centran sus objetivos en mejorar la salud física de estas personas, y se han publicado las directrices de las intervenciones para dejar de fumar en estos usuarios. El obje