Persona entendida capaz de aconsejar en problemas de la vida diaria (de pareja, hijos, etc.).
Consejo dado a una pareja que desea tener hijos, en relación a la herencia de una enfermedad de la que puede esperarse una transmisión genética por parte de uno o de ambos miembros de la pareja.
Técnica psicoterapéutica más limitada que la terapia de pareja. Sólo se intenta resolver un conflicto existente en ese momento.
Documento de autorización que debe de firmar un paciente antes de someterse a determinadas pruebas diagnosticadas o a determinados tratamientos, quirúrgicos o no. En el se especifica el procedimiento a realizar, los riesgos a que se expone, las consecuencias de la no realización de la exploración o tratamiento, etc.
Dos acepciones nos interesan: 1) Término de la psicología de Alfred Adler. Adler consideraba que la personalidad establecida en la primera infancia permanecía constante, a esto le denomina estilo de vida de la persona.2) Tenacidad.
Término en desuso. Estado constitucional que se consideraba que predisponía a las enfermedades neuróticas.
Se denomina así cuando un trastorno, normalmente de tipo conversivo, es imitado por otras personas que viven con la paciente, simulando de esta manera un contagio infeccioso.
La contención en psiquiatría hace referencia a la utilización de medidas farmacológicas o físicas (sujeción, aislamiento) destinados a evitar que el paciente se dañe a sí mismo o a los demás.
Test que tiene como misión la medición de la atención o vigilancia. Al sujeto se le da la instrucción de detectar una determinada letra, como la X, en un grupo de letras presentadas en un corto espacio de tiempo y separadas también por espacios de tiempo muy breves. En los pacientes esquizofrénicos y orgánicos se obtienen puntuaciones más bajas en este test.
Alteración de la motilidad de tipo conversivo. Pueden afectar al cuello (tortícolis), al tronco o a los miembros.
Concepto psicoanalítico que hace referencia a la búsqueda consciente o inconsciente del objeto fóbico temido.
Enfermedad o trastorno que no permite el uso de un fármaco o de otro procedimiento terapéutico, que en condiciones normales si se puede y se debe aplicar.
En psicoterapia individual o de grupo se llama así al acuerdo que se llega entre los pacientes y los terapeutas en orden a alcanzar determinadas metas.
Término propio del psicoanálisis y contrario al de transferencia. Ocurre cuando el psicoanalista transfiere elementos de sus problemas pasados o presentes al paciente que está siendo objeto de análisis. Para evitar estas actitudes contratransferenciales, Sigmund Freud recomendó el continuo autoanálisís del analista y más tarde su propio análisis (análisis didáctico).
Los controladores del caso son técnicos de salud mental (psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales, etc.) que se ocupan de un paciente a lo largo de todo su tratamiento en los distintos dispositivos sociales (residencias, pisos protegidos, etc.) o de salud (centros de salud mental, hospitalizaciones, dispositivos de rehabilitación, etc.).
Concepto controvertido. Se ha considerado que algunos pacientes con dependencia al alcohol puede volver, después de un periodo de abstinencia, a un uso controlado de este, es decir a una ingestión moderada y social de bebidas alcohólicas.
En la contusión la bóveda craneana puede estar herida o indemne. La lesión puede estar bajo el punto de impacto o producirse en el lado opuesto a través de un mecanismo de contragolpe. A diferencia de la conmoción, se presentan lesiones estructurales (lesiones focales, hemorragias, edemas).
Los síntomas conversivos se manifiesta por síntomas relacionados con la actividad motora o sensorial. Para Sigmund Freud los impulsos instintivos reprimidos vuelven de la represión trasformados en síntomas somáticos conversivos.
Lo que hoy conocemos como trastorno de conversión en el DSM-IV-TR, en otra época, junto con el trastorno de somatización, se denominaba histeria. Este trastorno es una alteración somática que no se ajusta a los conceptos anatómicos y fisiológicos del SNC y periférico. Se puede manifestar por los siguientes síntomas: 1) Sensitivos como la anestesias, las parestesias, la sordera, la ceguera, la visión en túnel, etc. Las anestesias no siguen las leyes de la distribución anatómica. 2) Motores como las parálisis, las convulsiones, las contracturas, los temblores, etc. Las parálisis histéricas fueron clasificadas por Pierre Janet en funcionales y localizadas. Las funcionales son parálisis de un movimiento o grupo de movimientos con una significación funcional, dentro de estas la más frecuente es la astasia-abasia, en la que el paciente es incapaz de permanecer de pie y por tanto andar, sin embargo puede realizar todo tipo de movimientos activos estando sentado o tendido. Las parálisis localizadas son parálisis de un miembro. Las parálisis histéricas no siguen las leyes de distribución anatómica, pueden afectar a una mano (parálisis en guante), el antebrazo y mano, etc. Estas parálisis no se acompañan de los trastornos del tono y de los reflejos que caracterizan a las parálisis orgánicas. Las contracturas histéricas pueden afectar al cuello (tortícolis), al tronco o a los miembros. Para J.J. López Ibor los temblores histéricos, síntomas equivalentes a la tempestad de movimientos, predominan en la mitad derecha del cuerpo, mientras que las parálisis histéricas, síntomas equivalentes a la inmovilidad cadavérica, predominan en el lado izquierdo.3) Convulsiones o crisis de conversión.La bella indiferencia suele acompañar a esta enfermedad. El trastorno de conversión se suele asociar a un trastorno depresivo o de ansiedad y a una personalidad histriónica, dependiente o límite.