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Última actualización web: 22/09/2021

La doble cara de la salud mental en la vuelta al cole

Noticia | Psicología general | 14/09/2021

RESUMEN

El regreso a las aulas puede ayudar a muchos alumnos a normalizar su vida social y aliviar su malestar tras los efectos de la pandemia. Sin embargo, en aquellos que el centro les genera más estrés, pueden sacar a la luz sus problemas mentales.

A pesar de que el proceso de vacunación está cada vez más avanzado para hacer frente al coronavirus y las cifras de fallecidos y contagios van a la baja, lo cierto es que la repercusión del Covid-19 en la salud mental de la población va a continuar a medio y largo plazo. Uno de los colectivos más afectado, asegura el vicepresidente de la Sociedad Española de psiquiatría, Manuel Martín, es el de los menores, y especialmente el de los adolescentes y jóvenes de entre 15 a 24 años, en el que han crecido “tremendamente” las tasas de solicitud de ayuda psicológica.

Según explica, el patrón de referencia para los jóvenes es el grupo de amigos y compañeros del colegio; sin embargo, la relación se cortó bruscamente durante el confinamiento y ha estado limitada en el tiempo por las diferentes medidas de distanciamiento social que se han establecido en este último año y medio. «En distintos estudios se ha observado claramente que las consecuencias de la pandemia han sido más graves desde el punto de vista psíquico en personas más jóvenes», asegura Martín al valorar positivamente para su salud mental el retorno a las clases presenciales, ya que implica «una cierta normalización social de la pandemia». «El colegio es el entorno natural de los niños y el retorno a las aulas es favorable fundamentalmente porque su desarrollo psicoemocional se lleva a cabo en un ambiente social».


Cambios emocionales
El psicólogo y coordinador clínico de las unidades de trastorno de conducta del grupo Ita, Àlex Dencàs, coincide al asegurar que el coronavirus ha afectado a los hábitos y rutinas de prácticamente todas las personas. Según datos de la campaña ‘Salud mental y Covid-19: Un año de pandemia’, de la Confederación de Salud Mental España, el 85, 7% de los padres percibieron cambios en el estado emocional y en el comportamiento de sus hijos durante la cuarentena.


En concreto, los síntomas más frecuentes fueron la dificultad para concentrarse (76, 6%), el aburrimiento (52%), la irritabilidad (39%), la inquietud (38, 8%), el nerviosismo (38%), los sentimientos de soledad (31, 3%), el malestar (30, 4%) y las preocupaciones (30, 1%). Asimismo, desde el grupo Ita sí han visto un aumento de la incidencia, especialmente significativa, de los trastornos alimentarios, ansiosos y depresivos.

No obstante, los expertos señalan que ante tal variedad de consecuencias en la salud mental de los menores todavía es pronto para valorar el alcance de las mismas. Por ello, consideran que la vuelta a clase presencial puede afectar de diferentes formas, dependiendo del caso.

Por un lado, puede ser un factor de protección por el retorno a unos hábitos y a una estructura que habían perdido con motivo de la pandemia y de las vacaciones de verano. «Sabemos que recuperar la estructura y los hábitos es un factor de protección en salud mental», explica Àlex Dencàs. Sin embargo, por otro lado, considera que si las consecuencias en salud mental en algunos menores no se han detectado aún o tratado, éstas pueden empeorar «si el curso académico supone un factor de estrés para el menor».

Dos escenarios positivos
A pesar de esta doble cara de la salud mental en la vuelta al cole, el vicepresidente de la Sociedad Española de psiquiatría, recalca que tanto el retorno a clase para la socialización y mejoría de la situación del alumno como que su mala salud mental salga a luz, «son escenarios muy positivos porque permiten que se detecten este tipo de problemas. Si un niño tiene mala salud mental y está metido en su casa, su dificultad no aflora, pero eso no quiere decir que el problema no esté. Por ello, hay que luchar por la vuelta a clase, a pesar de que puedan aflorar determinadas situaciones porque es la única manera de que se aborde correctamente.

Por esta razón, Àlex Dencàs considera «importante» que los centros educativos ofrezcan al profesorado la formación adecuada para detectar trastornos de salud mental y contar con mecanismos ágiles para su derivación a especialistas. Tal y como añade Martín, una de las tareas pendientes para mejorar la salud mental es que los espacios laborales y educativos sean lugares de prevención «porque son los medios naturales para detectar qué “disfunciones” van apareciendo. Y es que un centro educativo es un lugar privilegiado para observar si un niño está mal, teniendo en cuenta la gran expresividad emocional que experimentan en los colegios».

Aprender a gestionar
Para realizar esta tarea de manera adecuada, el coordinador clínico de las unidades de trastorno de conducta del grupo Ita se muestra partidario a que dentro de las competencias en la formación obligatoria se incluyan «aprendizajes para la gestión de la salud mental», al igual que se deben crear programas para cuestiones específicas como el acoso escolar o el uso de las tecnologías. En la misma línea se manifiesta Martín, quien ve oportuno que dentro de la educación para la salud se aborde la salud mental.

Aún así, en España, al igual que en otros países, esta especialidad ha sido siempre «la cenicienta de la salud», a pesar de que, como explica Martín, «no hay salud sin salud mental». Al no concederle la importancia que tiene, muchos centros educativos no están ahora suficientemente preparados para afrontar esta situación, aunque sí se ha detectado, según Dencàs, una «mayor sensibilidad» por este asunto en los colegios e institutos. Afirma que «todos podemos vernos afectados y debemos darle prioridad tratando esta cuestión sin estigmas», y también ofreciendo educación para mejorar la detección y derivación a medios especializados.

También consideran estos expertos que es necesario cuidar la salud de los docentes, sobre todo por ser uno de los colectivos profesionales «más afectados» en su salud mental. Presentan tasas «muy importantes» de ansiedad y depresión. Durante el confinamiento, según la encuesta de la Confederación de Salud Mental España, el 54% de los profesores presentaron síntomas de ansiedad y hasta un 90% de ellos sufrió alteraciones de sueño por la pandemia; y un 89, 5% se vieron afectados por nerviosismo, irritabilidad o tensión. «Es un problema ignorado», denuncia Martín, y sería positivo realizar una serie de intervenciones para potenciar y crear un espacio en el que compartir y aprender de la experiencia del compañero porque «quien mejor comprende tu problema es alguien que está haciendo lo mismo que tú», concluye el vicepresidente de la Sociedad Española de psiquiatría.



Fuente periodística: ABC
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