En todo momento de crisis uno de los signos de la precipitación se encuentra en los cambios que se promueven desde los sistemas de educación para que los jóvenes aprendan a ser buenos ciudadanos, responsables morales y cívicos y conscientes de su nación, para prevenir nuevos desórdenes sociales y, sobretodo para tapar nuestros síntomas. . . Un ejemplo de ello fue la Renovación pedagógica en Cataluña a principios del sigloXX.En ella se invirtieron recursos para importar e implantar modelos psicológicos y pedagógicos de educación moral y cívica en forma de libros de texto y currículos , en forma de buenos modales, pero sin tener en cuenta otros cuestionamientos sobre el ser humano, sus prejuicios y la integración. A principios del siglo XXI estamos viviendo la repetición de los síntomas sociales de aquel momento y puede que sea el momento de empezar a repasar y reflexionar sobre aquella época u otras similares, por desgracia hay muchas, y dejar de usar la infancia y juventud como tapadera para nuestras contradicciones y nuestro malestar.