En todo momento de crisis uno de los signos de la precipitación se encuentra en los cambios que se promueven desde los sistemas de educación para que los jóvenes aprendan a ser buenos ciudadanos, responsables morales y cívicos y conscientes de su nación, para prevenir nuevos desórdenes sociales y, sobretodo para tapar nuestros síntomas. . . Un ejemplo de ello fue la Renovación pedagógica en Cataluña a principios del sigloXX.