En la ilusión se produce una deformación de un objeto real externo, ya sea por una falta de atención, por determinados sentimientos que actúan catatímicamente deformando esta realidad o porque exista un deseo expreso de deformar este material real. En esta definición está implícita las tres modalidades de ilusión que distinguió Karl Jaspers: ilusiones por inatención; ilusiones afectivas y las pareidolias. Las ilusiones no son necesariamente patológicas, pueden aparecer en sujetos normales, pero son sobre todo abundantes en los delirios oníricos donde acompañan a las alucinaciones visuales y táctiles.
Llamamos así a la discrepancia entre dos maneras de observar un objeto, una de las observaciones se realiza con instrumentos (una regla generalmente) y la otra sin ellos. Las ilusiones ópticas más conocidas son las de Müller-Lyer y la ilusión H-V (horizontal- vertical).
Sinónimo: ilusiones catatímicas. Para Karl Jaspers se producen como consecuencia de un sentimiento que altera la realidad exterior, las percepciones. Así, por la noche, el niño se despierta con miedo y puede confundir un vestido que cuelga de la percha con una persona que se acerca a él con la intención de hacerle daño.
Sinónimo: ilusiones de acabado, ilusiones del linotipista. Para K. Jaspers es la que se produce cuando el sujeto al leer un escrito pasa por alto, sin darse cuenta, las erratas de imprenta, corrigiéndolas y completándolas. Estas ilusiones demuestran una de las leyes de la psicología de la forma (Gestalt), la tendencia a percibir figuras completas o cerradas.
El concepto de imagen corporal fue acuñado en 1935 por el psiquiatra estadounidense Paul Schilder (1886-1940). Consideró a la imagen corporal como un fenómeno biológico-psicológico que cambiaba con el tiempo de acuerdo a las experiencias previas, las enfermedades propias y a la relación con los otros.
En la anorexia mental se produce una alteración de la imagen corporal de modo que la persona se ve así misma más gruesa de lo que en realidad es. Este trastorno en la imagen corporal fue descrita por primera vez en 1966 por Hilde Bruch (1904-1984).
Sinónimo: memoria de los sentidos. Como su nombre indica son imágenes o visiones que persisten una vez que ha terminado un estímulo sensorial sobre el cual se ha mantenido una atención visual intensa. Por ejemplo, le proponemos al sujeto que mire durante diez segundos un cuadrado rojo intenso, luego retiramos el cuadrado y el sujeto sigue viendo en el lugar del mismo un cuadrado pero de color azul verdoso. Se explica porque la estimulación de la retina agota la fracción púrpura visual, que es el componente sensible de los bastones y que asegura la percepción del color rojo.
Sinónimo: imágenes gráficas. Son visiones de objetos vistos anteriormente o audiciones de sonidos escuchados con anterioridad, que se provocan voluntariamente en sujetos predispuestos. Suelen ser frecuentes en la infancia y en la juventud, persistiendo en la edad adulta en algunas personas. Existe un experimento para demostrar esta capacidad eidética. Durante tres o cuatro minutos se le muestra al sujeto una lámina en la que está dibujada una escena. Una vez retirada se le hace preguntas sobre detalles de la lamina, por ejemplo: ¿Cuántos árboles aparecían en la escena?.
Término de la psicología Jungiana. Representa la imagen mental inconsciente, idealizada, de una persona importante en la historia de la persona.
Término en desuso por su carácter peyorativo e insultante. Se utilizó para nombrar a los retrasos mentales medios.