Psicólogo americano. Representante del pensamiento personalista.
Persona más preocupada por los demás que por sí mismo, lo contrario que egocéntrico.
Formas de presentación y dosificación: comp. 0,25; 0,50; 1 mg.; 2 mg. dosis diaria de 0,75-4 mg/día VO para el tratamiento de la ansiedad, en crisis de angustia se puede llegar hasta 10 mg. según respuesta del paciente y con instauración progresiva. Inicio del efecto de acción intermedio.
Propiedades farmacológicas: Vm de 6-20 horas.
Indicaciones: Tiene propiedades antidepresivas y antiangustiosas. Se utiliza de forma coyuntural en todos los trastornos de ansiedad a dosis de 0,25 a 2 mg. La suspensión del fármaco se debe hacer de forma paulatina. La remisión completa tras la supresión no siempre se consigue, por lo que en el período libre de crisis conviene reforzar la autoconfianza del paciente y enseñarle a afrontar los síntomas si estos aparecen en el futuro. En el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno adaptativo con ánimo ansioso se recomiendan dosis de 0,5-1.5 mg/día
Efectos adversos: somnolencia, dependencia.
Alucinaciones auditivas que fueron descritas por Jules Seglás (1856-1939). En este caso el paciente oye voces de contenido diferente (agradables y amenazantes) en cada uno de los oídos.
Son alucinaciones auditivas acompañas de fenómenos visuales que pueden ser las mismas frases que oye el paciente o determinados signos. Es como sí el paciente asistiera a una película con subtítulos.
Son alucinaciones auditivas acompañadas de sensaciones táctiles en la yema de los dedos, como sí el paciente estuviese leyendo un texto en Braile. Pueden aparecer en pacientes ciegos.
Sinónimos: seudoalucinaciones (K. Jaspers) (V.K. Kandinsky) (F.W. Hagen), psiquicas (J.G.F. Baillarger), delirantes (Henry Ey), aperceptivas (K.L. Kahlbaum).
Son las voces interiores, que se oyen dentro de la cabeza. Las seudoalucinaciones se diferencian de las alucinaciones auditivas propiamente dichas y de las alucinosis a través de una serie de conceptos. Uno de ellos es si son vividas con carácter de real. De este modo se ha distinguido entre el juicio de presencia (Karl Jaspers) o impresión de existencia corpórea (F. Alonso Fernández), es decir si el sujeto vive la sensopercepción con certeza inmediata de realidad, y el juicio de realidad (F. Alonso Fernández), que se produce tras reflexionar sobre lo percibido.
De esta manera en la alucinosis existe un juicio de presencia positivo, el sujeto escucha voces que se localizan en el espacio objetivo y son indistinguibles de las reales, pero luego reflexiona y se da cuenta de que esas voces no tienen existencia real, su juicio de realidad es negativo.
En base a la localización en el espacio exterior, la corporeidad y el juicio de realidad, en la tabla siguiente, tomada de F. Alonso Fernández, se establece la distinción entre los tres tipos de alucinaciones: Las seudoalucinaciones estarían más próximas a las representaciones que a la percepción (F. Alonso Fernández), lo contrario ocurre con las alucinaciones.
Kurt Schneider distingue tres tipos de seudoalucinaciones con la condición de síntomas de primer orden: el pensamiento sonoro, la audición de voces en forma de dialogo y la audición de voces comentadoras de la actividad. Estas tres seudoalucinaciones son todas vivencias impuestas.
El concepto de “seudoalucinación” es tradicionalmente empleado en la fenomenología psiquiátrica europea (Jaspers, Schneider, Alonso-Fernández, etc.), pero no es utilizado en los principales sistemas clasificatorios actuales como el DSM-5 o la CIE-11, donde se prefiere hablar en términos de “alucinación” atendiendo al juicio de realidad del paciente. El DSM-5 evita subdivisiones como “seudoalucinaciones” por su ambigüedad y escasa utilidad clínica, y recomienda centrarse en si la persona vive la experiencia como real y en su capacidad crítica posterior.
Por tanto, aunque el término seudoalucinación sigue empleándose en algunos contextos académicos o descriptivos, su uso en la práctica clínica cotidiana es limitado y no forma parte de los criterios diagnósticos internacionales actuales.
De acuerdo con la clasificación de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV-TR), las alucinaciones auditivas que pueden aparecer en las depresiones psicóticas y en las fases maníacas pueden ser congruentes o no con el estado de ánimo. Existe congruencia cuando hay una pertinencia entre el estado de ánimo y el contenido de la alucinación, así en las depresiones psicóticas los contenidos congruentes deben de estar relacionados con la culpa, la enfermedad, el castigo, la ruina, la muerte, la vergüenza y en la manía con el poder propio, los conocimientos, la riqueza. Los restantes contenidos alucinatorios (persecución, celos, transformación, nihilistas, etc.) no serían congruentes con los estados de ánimo depresivo o maníaco.
Son alucinaciones visuales de animales pequeños. Son típicas del delirium tremens.
Sinónimo: sensaciones anormales simultaneas (H. Delgado).Término acuñado por Eugen Bleuler. En ellas se produce el fenómeno en el que una percepción normal anormal se une a una accesoria en el mismo campo sensorial o en otro. Así el sujeto puede sentir que cuando se le toca una mano comienza a sentir dolor en la otra o a experimentar alucinaciones auditivas.
Son las alucinaciones auditivas o visuales que se presentan en un solo oído o en un solo ojo.
En esta enfermedad las alucinaciones auditivas no tienen nada que ver con la alucinosis como tal. En este caso aparecen auténticas alucinaciones auditivas aunque con algunas notas diferenciales con respecto a las alucinaciones de la esquizofrenia. El enfermo en este caso oye dos o más voces que hablan sobre él, pero que son escuchadas accidentalmente. Se trata de voces de contenido desagradable, terroríficas, que son vividas con mucha angustia.
Fraile español nacido en Utrera (Sevilla). Fundador del primer hospital psiquiátrico en América, concretamente en la ciudad de Méjico en una casa donada por Hernán Cortés. Después de éste fundó otros hospitales en Méjico, Cuba y Guatemala.
Neurólogo alemán que en 1906 describió por primera vez la enfermedad que tiene su nombre en una paciente de cincuenta y un años (Augusta E.). Fue Emile Kraepelin el que acuño este término en honor a su amigo.
Sinónimo: manierismos, afectación.
Consisten en una gesticulación exagerada y grotesca que puede acompañar a los gestos expresivos de los enfermos esquizofrénicos. Estos amaneramientos pueden aparecer en forma de adopción de una pose determinada, así un enfermo esquizofrénico puede adoptar al andar la pose del torero realizando el paseíllo al salir a la plaza de toros.
Amaneramientos menos acentuados pueden aparecer en personas normales con rasgos histriónicos, por ejemplo los artistas que adoptan determinadas poses, acompañadas de una vestimenta acorde con ellas, para llamar la atención y darse a conocer.
El amaneramiento también puede aparecer en la escritura mediante la utilización de una sobrecarga en la ornamentación de las letras.
Trastorno de la lateralidad. Es la capacidad de utilizar indistintamente ambas manos o ambos pies (derecho o izquierdo).
El primero en utilizar este término fue August Airchhorm (1878-1949) en 1925. Airchhorm era un psicoanalista y utilizó conceptos de éste método psicoterapéutico en el ambiente de un centro residencial de delincuentes. El término fue más tarde popularizado por Bruno Bettlelheim que empleo los mismos cambios ambientales para el tratamiento de niños con autismo infantil. Ambientosis (F. Alonso Fernández)
Puede aparecer al bloquearse los receptores dopaminérgicos tuberoinfundibulares por los neurolépticos. El sulpiride es uno de los neurolépticos que con más frecuencia produce este síntoma.
Es la amenorrea que puede aparecer en los pacientes con anorexia. Se produce a consecuencia de unos niveles bajos de hormona luteinizante, folículo estimulante y de hormona liberadora de gonadotropina.
Son las amenorreas que aparecen en situaciones extremas como en los campos de concentración, en las catástrofes, en las guerras, etc.
Neuroléptico de segunda generación. Derivado de benzamida sustituido. Actúa preferentemente produciendo un bloqueo de los receptores de dopamina D2/D3 del sistema limbico.