Instagram® cuenta con más de 800 millones de usuarios, siendo una de las redes sociales más populares en el momento actual. Los más entregados son la población joven y adolescente, cuyo uso de esta red con frecuencia conlleva una verdadera adicción comportamental. Siendo conocida la relación entre las adicciones comportamentales y las conductas autolesivas, y teniendo en cuenta la gran influencia de las redes sociales en el comportamiento de las personas mediante fenómenos como la competencia o el efecto contagio, en esta ponencia analizaremos la relación entre el uso de Instagram® y el riesgo de suicidio. Para ello nos hemos sumergido por esta red utilizando términos de búsqueda como #selfinjury, #selfharm o #suicide. El resultado de la búsqueda ha sido dispar, encontrando imágenes violentas con mensajes que ensalzan e invitan a la conducta autolesiva, pero también publicaciones que los usuarios utilizan para pedir ayuda o para prestar su apoyo a quienes están sufriendo. La propia red de Instagram® también proporciona protección a estas personas, mediante un mensaje de ayuda que aparece automáticamente al introducir términos de búsqueda de contenido autolítico. Como conclusión, Instagram® representa una red social de doble filo en relación a la conducta suicida, pues puede suponer un peligroso factor de riesgo o un potente factor protector de la misma. Nuestro objetivo no debe ser evitar su uso, sino conocer los recursos de apoyo que nos facilita para poder utilizar esta red como una herramienta terapéutica que ofrecer a nuestros jóvenes en riesgo.