El amplio desarrollo tecnológico de los últimos años, junto con la necesidad de individualizar y perfeccionar la atención profesional a los individuos que padecen dificultades cognitivas derivadas de factores neurológicos, nos ofrece un panorama centrado en las nuevas tecnologías. Ya en la década de los años 70, el empleo de aplicaciones electrónicas como parte de tratamientos estandarizados de intervención comienza a ver la l