PUBLICIDAD-

Rasgos psicopatológicos de Vincent Van Gogh

Autor/autores: Mikel Haranburu Oiharbide , Nekane Balluerka Lasa, Arantxa Gorostiaga Manterola, Jesús Guerra Plaza
Fecha Publicación:
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Comunicación

Universidad del País Vasco (Facultad de Psicología)

RESUMEN

En el historial psiquiátrico de Vincent Van Gogh aparecen síntomas que conducen a psiquíatras y psicólogos a diagnosticar diferentes trastornos psicológicos: trastornos depresivos, episodios esquizofrénicos con alucinaciones auditivas y visuales, episodios epilépticos, trastornos de carácter, saturnismo, enfermedad de Ménière, porfiria intermitente aguda, ideas suicidas y suicidio consumado. Para entender los trastornos psicológicos de Vincent hay que tener en cuenta los factores genéticos y familiares, las experiencias vividas, el desarrollo psicológico, el consumo de sustancias adictivas, las enfermedades sufridas. Un análisis pormenorizado de la correspondencia entre Vincent y Theo, así como la revisión de los estudios llevados a cabo sobre los trastornos psicopatológicos de Vincent nos han permitido trazar su perfil psicopatológico: sufrió varios episodios depresivos; mostró ideas paranoides y síntomas positivos de la esquizofrenia; no mostró síntomas negativos de la esquizofrenia; sufrió episodios de epilepsia psicomotora, tal como se puede deducir de sus pérdidas de memoria, de sus alucinaciones, migrañas, miedos, ansiedad y trastornos del ritmo cardíaco; sufrió de saturnismo por intoxicación crónica de plomo; mostró síntomas de la enfermedad de Ménière: vértigos, mareos, náuseas, tinnitus; sufrió del síndrome de tener que sustituir a su hermano mayor fallecido e idealizado; tuvo relaciones de tipo simbiótico con su hermano Theo.

Palabras clave: epilepsia psicomotora, saturnismo, enfermedad de Ménière, esquizofrenia


VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-7574

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

RASGOS PSICOPATOLÓGICOS DE VINCENT VAN GOGH

PSYCHOPATHOLOGICAL TRAITS OF VINCENT VAN GOGH

Mikel Haranburu Oiharbide, Nekane Balluerka Lasa, Arantxa Gorostiaga Manterola, Jesús
Guerra Plaza

Universidad del País Vasco
mikelharanburu@euskalnet. net
epilepsia psicomotora. Saturnismo. enfermedad de Ménière. esquizofrenia. Psychomotor
Psychomotor epilepsy. Saturnism. Ménière´s disease. Schizophrenia

RESUMEN
En el historial psiquiátrico de Vincent Van Gogh aparecen síntomas que conducen a psiquíatras
y psicólogos a diagnosticar diferentes trastornos psicológicos: trastornos depresivos, episodios
esquizofrénicos con alucinaciones auditivas y visuales, episodios epilépticos, trastornos de
carácter, saturnismo, enfermedad de Ménière, porfiria intermitente aguda, ideas suicidas y
suicidio consumado. Para entender los trastornos psicológicos de Vincent hay que tener en
cuenta los factores genéticos y familiares, las experiencias vividas, el desarrollo psicológico, el
consumo de sustancias adictivas, las enfermedades sufridas. Un análisis pormenorizado de la
correspondencia entre Vincent y Theo, así como la revisión de los estudios llevados a cabo sobre
los trastornos psicopatológicos de Vincent nos han permitido aproximarnos a su perfil
psicopatológico: sufrió varios episodios depresivos; mostró ideas paranoides y síntomas
positivos de la esquizofrenia; no mostró síntomas negativos de la esquizofrenia; sufrió episodios
de epilepsia psicomotora tal como se puede deducir de sus pérdidas de memoria, de sus
alucinaciones, migrañas, miedos, ansiedad y trastornos del ritmo cardíaco; sufrió de saturnismo
por intoxicación crónica de plomo; mostró síntomas de la enfermedad de Ménière: vértigos,
mareos, náuseas, tinnitus; sufrió del síndrome debido a la necesidad de tener que sustituir a su
hermano mayor fallecido e idealizado; tuvo relaciones de tipo simbiótico con su hermano Theo.

ABSTRACT
In the psychiatric history of Vincent Van Gogh appear symptoms that lead to psychiatrists and
psychologists to diagnose different psychological disorders: depressive disorders, schizophrenic
episodes with auditory and visual hallucinations, epileptic episodes, character disorders,
poisoning, Ménière' s disease, acute intermittent porphyria, suicidal ideation and accomplished
suicide. To understand the psychological disorders of Vincent we must take into account genetic
and family factors, life experiences, psychological development, substance abuse and the
diseases he suffered. A detailed analysis of the correspondence between Vincent and Theo, and
the review of studies conducted on the psychopathology of Vincent have allowed us to approach
his psychopathological profile: he suffered several depressive episodes; he showed paranoid
ideas and positive symptoms of schizophrenia; he did not show negative symptoms of
schizophrenia; he suffered from episodes of psychomotor epilepsy as can be deduced from his
losses of memory, hallucinations, headaches, fears, anxiety and heart rhythm disorders; he
suffered from saturnism by lead poisoning; he showed symptoms of Ménière's disease: dizziness,
nausea, tinnitus; he suffered the syndrome due to the need to replace the deceased and idealized
older brother; he had a type of symbiotic relationships with his brother Theo.

1. BREVE RECORRIDO BIOGRÁFICO DE VINCENT VAN GOGH

Muchos de los antepasados de Vincent Van Gogh fueron comerciantes o miembros del clero;
algunos trabajaron en el ejército. Vincent, por su parte, tenía un gran apego a su familia. Su
padre era pastor protestante y su madre provenía de una familia de encuadernadores de libros.
Empezó a los 16 años a trabajar en la sucursal que tenía en La Haya la empresa Goupil & Cie de
compraventa de arte, de la que era socio su tío Cent. Tenía 20 años cuando le trasladaron al
almacén que tenía esa empresa en Londres y allí se enamoró de Eugenie Loyer, hija de la mujer
viuda en cuya casa vivía; pero Eugenie le rechazó, porque estaba ya comprometida con otro
hombre. En un intento de ayudar a Vincent a superar la depresión en la que le había sumido ese
rechazo, le trasladaron por un tiempo a la sede que tenía Goupil and Cie en París. Pero en Paris
se centró más en temas religiosos que en el trabajo y pronto le expulsaron del trabajo.
Se marchó de París y trabajó por un breve tiempo en sendas escuelas de Ramsgate y de
Isleworth; pero también allí, el estudio de la Biblia y los temas religiosos le atraían más que la
enseñanza. A continuación, su familia le encontró un trabajo como vendedor de libros en una
librería de Dordrecht, pero Vincent seguía centrado en el estudio de la Biblia y no se ocupaba de
las exigencias de su trabajo. Abandonó también ese trabajo y fue a Ámsterdam a prepararse
para los estudios de clérigo, pero no logró superar el examen de entrada a la universidad,
requisito indispensable para estudiar teología; no llegó a obtener el nivel requerido en el
conocimiento del latín y del griego. Estudió en la escuela de preparación de los predicadores
laicos de Bruselas y se trasladó a la región minera del Borinage a trabajar entre los mineros;
pero tampoco allí le aceptaron, puesto que se implicaba demasiado, no cuidaba su salud y
mostraba comportamientos extremistas. Estando en el Borinage empezó a gestar la idea de
cumplir su misión de ayuda a los demás a través del arte.
La vida artística de Vincent comenzó en Bruselas. Los primeros estudios reglados los realizó en
la escuela de Bellas Artes de esa ciudad. Después trabajó como artista en Etten, en la casa
donde vivían sus padres. Estando allí, se enamoró de Kee, la hija viuda de su tío Stricker y,
aunque Kee le rechazó, Vincent se esforzó durante mucho tiempo en el intento de atraer los
favores de Kee; se mantuvo firme en su propósito, a pesar del rechazo de Kee y de la oposición
de la familia entera. Vincent dejó de asistir a los oficios religiosos de la Iglesia y su padre le
expulsó de casa. Se trasladó a La Haya y allí se relacionó con el pintor Mauve, con Tersteeg,
gerente en la Haya de Goupil & Cie, y estableció relaciones íntimas con Sien, prostituta que posó
como modelo para Vincent y mantuvo una relación bastante prolongada con él. Vincent convivió
con Sien y pretendió casarse con ella, pero se encontró con la oposición de familiares y amigos;
todos, incluso Teo, se opusieron a los planes de Theo.
Al interrumpir las relaciones con Sien, Vincent se desplazó a Drenthe, país en el que trabajaron
reconocidos pintores, conocidos y admirados por Vincent; pintó varios cuadros en Drenthe, pero
sintió una gran soledad y temía caer enfermo, por lo que volvió a casa de sus padres, a Nuenen.
En Nuenen resurgieron los roces entre Vincent y sus padres, por lo que alquiló un estudio y pintó
numerosos cuadros de tejedores, trabajadores del campo, casas de campo. Su amigo Rappard
le visitó más de una vez en Nuenen, donde trabajaban y daban grandes paseos. En esa época
Vincent tuvo relaciones sentimentales con Margot Begemann, pero no se comprometió en esa
relación tanto como en otras relaciones; Margot intentó suicidarse. Theo le enviaba dinero a
Vincent todos los meses, a cambio de los dibujos y pinturas que recibía de éste. Trabajó en
Nuenen hasta que el cura católico del pueblo prohibió a sus feligreses posar como modelos para
Vincent. Dorus, padre de Theo, murió en marzo de 1885.
En noviembre de 1885 Vincent se trasladó a Amberes y se inscribió en la Academia de Bellas
Artes, pero no superó el examen de acceso. Después de trabajar durante un tiempo en Amberes,
se trasladó de repente a Paris, sin prevenirle de su llegada a su hermano Theo. Residió en Paris
desde marzo de 1886 hasta febrero de 1888. Se matriculó en la escuela de Cormon y conoció a
muchos pintores impresionistas. Expuso sus cuadros en el salón de Tanguy, en restaurantes y
otros locales, juntamente con otros postimpresionistas. Vivió en el barrio de Montmartre y pintó
los alrededores de París, juntamente con los pintores del Pequeño Boulevard. También se
relacionó con Agostina Segatori, dueña de la cafetería Tambourin.
A continuación Vincent se trasladó a Arles, intentando escaparse de la estresante vida parisina
y con el ánimo de trabajar con colores que no fueran borrosos y difusos. Allí se relacionó con
zuavos, con el cartero Roulin y su familia, con mujeres del burdel; se relacionó también con
otros artistas por medio de cartas. Preparó la Casa Amarilla para convivir con Gauguin y sentar
las bases de una comunidad de pintores. Pintó muchos cuadros en Arles: puentes, cafeterías,
sembradores, barcos, árboles frutales, la Casa Amarilla, la plaza de toros. Aunque trabajaron
mucho juntos, Vincent y Gauguin tenían caracteres incompatibles; discutían sin interrupción; en
diciembre de 1888 Vincent tuvo una crisis y se mostró agresivo hacia Gauguin; al poco tiempo,
se cortó una oreja y se la llevó a una mujer del burdel. Vincent fue conducido al hospital de
Arles, donde le trató el doctor Rey. Tuvo muchos altibajos en el hospital; períodos críticos y
períodos de recuperación en los que le dejaban salir del hospital a pintar los alrededores, pero
un grupo de arlesianos redactó un escrito contra Vincent, recalcando su peligrosidad y exigiendo
que le encerraran. Vincent abandonó la Casa Amarilla y alquiló otra habitación por medio del
reverendo Salles, pero no se atrevió a vivir allí solo, porque temía tener nuevas crisis; por eso,
trató de encontrar un asilo en el que pudiera sentirse seguro.
En mayo de 1889ko Vincent fue trasladado al asilo Saint-Paul-de-Mausole de Saint-Remy-deProvence, después de que se pusiera de acuerdo con Theo. Pasó un año en Saint-Remy. En los
períodos críticos no trabajaba; después de los períodos críticos, mientras se estaba recuperando,
hacía cuadros basados en grabados y reproducciones de otros artistas; en los períodos de
mejoría le dejaban salir al exterior a pintar, acompañado de un guardián. Volvió varias veces a
Arles, a visitar a sus viejos conocidos. Hay una constante en la vida de Vincent Van Gogh: se
esforzó mucho por relacionar los cuadros de pintura y la literatura.
De joven Vincent leía libros de autores como Christian Andersen, Goethe, Jan van Beers, Heine,
Uhland, Rückert, Pierre Jean de Béranger. Posteriormente leía a autores como Zola, Balzac,
Flaubert y los hermanos Goncourt. Dickens fue siempre de su agrado. En las cartas redactadas
por Vincent se mostraban claramente sus preferencias: Misérables y Quatre Vingt Treize de
Victor Hugo; la reflexiones sobre la Revolución Francesa de Dickens, Michelet y Carlyle. Sus
autores más importantes aparecían también en sus cuadros. Así, en el retrato realizado a
Madame Ginoux aparecía La cabaña del Tío Tom; en el retrato realizado al Doctor Gachet
aparecía Manette Salomon de los hermanos Goncourt.
En pintura siempre le gustó Millet; evolucionó del estilo de

Delaroche y Scheffer al impresionismo y al puntillismo. Al final de su vida volvió de nuevo a los pintores y trabajos que
admiró de joven: Delacroix, Millet, la nueva versión de Potato eaters. En los últimos años de su
vida Vincent estuvo muy influido por Eugène Delacroix; combinaba los colores complementarios,
con el objeto de enfatizar su intensidad.
Fue a finales de 1889 cuando comenzaron a aparecer los escritos que ensalzaban la pintura de
Vincent Van Gogh, pero éste, en lugar de vanagloriarse de ello, trató de compartir los méritos
que le atribuían. En mayo de 1890 el doctor Peyron consideró que Vincent estaba curado y le
autorizó a viajar a París. En París conoció a su cuñada Johanna, la esposa de Theo, y a su sobrino
Vincent, y después de pasar tres días en esa ciudad, se trasladó a Auvers. Allá continuó
trabajando, bajo los cuidados médicos del doctor Gachet. Pintó varios cuadros de temas rurales,
retratos del doctor Gachet y de su hija, el retrato de Adeline Ravoux y otros muchos cuadros. Al
final de su vida le causaron mucha preocupación a Vincent los problemas familiares y laborales
por los que atravesaban en ese período Theo y su familia y el 27 de julio de 1890 se suicidó,
disparándose un tiro. Theo le acompañó durante las últimas horas de su vida.

2.
En la historia psicopatológica de Vincent Van Gogh aparecen delirios paranoides, ideas de
suicidio, episodios epilépticos, crisis depresivas, así como alucinaciones auditivas y visuales.
Vincent sufría a menudo de episodios psicóticos; por ejemplo, tuvo ideas delirantes de
persecución contra Gauguin; le parecía que Gauguin conspiraba contra él, juntamente con
algunos otros artistas; sufrió alucinaciones visuales y auditivas, asociadas con temas religiosos.
Según Monroe (1), entre los años 1922 y 1981 ciento cincuenta y un médicos hicieron un
diagnóstico de Vincent; las enfermedades más diagnosticadas fueron las siguientes: epilepsia
(55 veces), psicosis (41 veces), esquizofrenia (13 veces), trastornos de carácter (10 veces),
psicosis maníaco-depresiva (9 veces). También se mencionan otras enfermedades: saturnismo,
enfermedad de Ménière, porfiria intermitente aguda, excitabilidad gastrointestinal.
Para llegar a comprender la enfermedad de Vincent hay que tener en cuenta muchos factores:
factores genéticos y familiares, experiencias vividas, desarrollo psicológico, consumo de
sustancias adictivas, intoxicaciones, enfermedades sufridas.
2. 1.

Vincent sufrió varios episodios depresivos. Según Lemke y Lemke (2), ya en las cartas

de 1872 se pueden encontrar huellas de la depresión; tuvo una crisis depresiva a los 20 años en
Londres, cuando le rechazó Eugeni Longer; en una carta del 18 de agosto de 1877 decía que
desayunó un trozo de pan y un vaso de cerveza para poder escapar por un tiempo al suicidio;
sufrió una crisis también cuando a los 25 años le despidieron del puesto de predicador
evangelista en el Borinage; en las cartas escritas entre 1880 y 1884 aparece a menudo el estado
depresivo. En la carta del 16 de julio de 1882 decía que fueron los vacíos y las miserias interiores
los que le permitieron comprender a las personas que se suicidan tirándose al agua. Cuando el
doctor Gachet y Theo fueron a cuidarle después del disparo suicida, Vincent les dijo que la
tristeza había invadido toda su vida. Theo le dijo a su esposa que no quedaba un rastro de
esperanza en Vincent (3).
Después de esos períodos depresivos mostraba una gran energía y fertilidad; perseguía sus
objetivos religiosos y artísticos con una energía increíble, hasta tal punto que se olvidaba de
necesidades fisiológicas como comer o dormir (4); algunas veces solía sufrir de episodios
hipomaníacos que él interpretaba como excesiva excitabilidad y denominaba manía epiléptica
(3).
Desde el punto de vista de la diagnosis diferencial, los síntomas hipomaníacos que mostraba
podían coincidir con el trastorno ciclotímico, pero como sufría también de síntomas de manía y
de depresión mayor, no se le podía diagnosticar el trastorno ciclotímico, como primer
diagnóstico. Sufría de falta de apoyo social, desesperanza, tristeza, desánimo, alcoholismo y
ataques autolesivos; en la fase final de Saint Rémy mostraba tristeza, desesperación y miedo a
nuevos ataques; tuvo también ideas de suicidio y se autointoxicó ingiriendo pintura.
El trastorno esquizoafectivo presenta alteraciones del estado anímico y síntomas psicóticos. Es
un trastorno que está a medio camino entre el trastorno bipolar y la esquizofrenia. Los síntomas
afectivos y los esquizofrénicos pueden aparecer simultáneamente o alternando con pocos días
de diferencia. Tiene fases de manía y depresión (trastorno bipolar) que alterna con síntomas
psicóticos.

Los trastornos esquizoafectivos pueden ser de tipo depresivo y de tipo bipolar. Los de tipo bipolar
tipo 1 (los que tienen fases de manía y de depresión) muestran síntomas psicóticos también sin
síntomas de manía o depresión, es decir, cuando están estables. Vincent, sin embargo, mostraba
síntomas de cambio de estado de ánimo juntamente con episodios psicóticos; tuvo dos episodios
depresivos, juntamente con características psicóticas, y posteriormente, episodios hipomaníacos
y maníacos. De cara al diagnóstico multiaxial, se puede decir que en el primer eje tenía un
trastorno bipolar i, con características psicóticas. Algunos estudios asocian la creatividad con la
psicosis maníaco-depresiva y con el trastorno bipolar sin psicosis (5) (6). Vincent mostraba una
afectividad bipolar: por una parte, depresión con efectos de irritación y ansiedad; por otra parte,
breves episodios de euforia.
2. 2.

Vincent tenía ideas paranoides con respecto a sus amigos y también síntomas positivos

de la esquizofrenia, pero no se puede decir que tenía esquizofrenia paranoide, porque le faltaban
los síntomas negativos de la esquizofrenia (7). De las cartas redactadas por Vincent no se puede
deducir que tuviera esquizofrenia; tenía la mente clara, mantenía el contacto con la realidad y
se adaptaba bien a la misma; mantuvo la capacidad crítica y la disciplina; el esquizofrénico no
pide excusas, tal como las pedía Vincent: a Gauguin, al enfermero de Saint Rémy, a la prostituta
a la que le ofreció el lóbulo de la oreja; mantuvo una gran expresividad; el gran número de
autorretratos que se hizo se debió a que no tenía dinero para pagar a modelos. El arte de Vincent
no es el un esquizofrénico; no tiene la rigidez, la pobreza y la inmovilidad del esquizofrénico;
sus pinturas tienen ritmo y movilidad. Respecto al segundo eje del diagnóstico multiaxial se
puede decir que tenía un trastorno paranoide de la personalidad. También mostró síntomas del
trastorno límite de personalidad: impulsividad, cambios de estado de ánimo, conductas de
autojustificación, autoimagen desequilibrada, relaciones complicadas.
Leonhard (8) habla de psicosis de ansiedad y felicidad; el inicio de la crisis aguda se dio el 23
de diciembre de 1888. Fueron crisis variables: pasaba de la normalidad a estar envuelto en
imágenes insoportables de locura. En febrero de 1889 el Reverendo Salles escribió a Theo
diciéndole que Vincent sufría trastornos del sueño, miedo al envenenamiento y alucinaciones; el
mismo Vincent decía que tomaba por normal lo que imaginaba en los períodos de crisis
(21/4/1889); decía que había un enfermo que creía escuchar voces y palabras en los pasillos,
del mismo modo que quince días antes lo creía él mismo; decía que se debería a la afección y
sobreexcitación de los nervios del oído (25/5/1889). Van Gogh describía las alucinaciones
auditivas y visuales que solía tener en la fase aguda de la enfermedad. Van Gogh refería también
otros síntomas importantes como el insomnio, la desorientación que le afectaba durante ciertos
días.
El síntoma principal era el correspondiente a los trastornos del afecto. Sentía una gran ansiedad
durante los episodios (9/1/1889); durante las crisis gritaba por ansiedad, para defenderse a sí


mismo; también mostraba el otro polo: felicidad y éxtasis. Según escribía el 3 de febrero de
1889, algunas veces se sentía entusiasmado; en los momentos de la excitación psicótica tenía
arrebatos de ideas religiosas exageradas (10/9/1889).
La enfermedad aparecía de súbito; la excitación afectiva de la fase aguda aparecía y desaparecía
rápidamente; después aparecían los delirios religiosos: las alucinaciones auditivas y visuales y
el miedo a ser envenenado; la fase crítica podía durar entre una semana y dos meses; Vincent
guardaba un recuerdo difuso del episodio agudo y entre las crisis se mostraba tranquilo y con
claridad mental.
2. 3.

diagnóstico de la epilepsia

Según el Gastaut (9), Vincent sufría de epilepsia temporal o epilepsia psicomotora, producida
por el consumo de absenta; coincidía con los diagnósticos de Rey (interno del centro de salud
de Arles) y de Peyron (doctor del asilo de Saint-Rémy). En los ataques de epilepsia psicomotora
el paciente puede perder o mantener la conciencia; las características más importantes son las
siguientes: pérdida de memoria, ilusiones visuales, alucinaciones, migrañas, miedo, ansiedad y
cambios de ritmo cardíaco.
Según Gastaut, Vincent mostraba la mayor parte de los signos de la epilepsia psicomotora en
los períodos de crisis y entre las crisis; ese trastorno era causado por lesión de una porción
antero-interna del lóbulo temporal y de las estructuras rinencefálicas cercanas (3). Vincent tenía
epilepsia no convulsiva, con episodios de alucinación y confusión (10); mostraba los siguientes
síntomas: explosiones súbitas, crisis psicomotores, cambios de carácter, ataques no justificados,
agresividad anterior y posterior a la crisis, episodios de alucinaciones auditivas y visuales,
automatismos generados por alucinaciones terroríficas, invasión de ideas místicas, cambios de
afectos, conducta y personalidad (11) (3). Una gran mayoría de los epilépticos psicomotores
mostraban síntomas entre las crisis, y más de la mitad parecen esquizofrénicos; Vincent, por su
parte, mostraba estados confusionales duraderos, episodios repentinos de pánico y ansiedad y
trastornos de carácter y conducta (3).
Según Gastaut, Van Gogh tuvo una lesión temporo-límbica precoz; necesitaba beber absenta
para calmar su tumultuosa vida interior, y cuando bebía aparecían sus anomalías emocionales;
la absenta le producía convulsiones; el aceite de artemisa era uno de los componentes de la
absenta y su agente activo (la thuyona) podía producir convulsiones y alucinaciones (12);
además, el consumo de absenta podía producir epilepsia; las crisis epilépticas de Vincent, así
como sus trastornos emotivos y conductuales aparecieron cuando empezó a consumir absenta
en París (13); Van Gogh consumía mucha absenta en Arles; además, fumaba mucho y la nicotina
tiene el efecto de bajar el umbral tóxico de la thuyona; también bebió trementina en el centro
de salud de Arles, y esa bebida tiene componentes químicos similares a la thuyona (3). Pero los
doctores Rey y Peyron no mencionaron que Vincent bebiera demasiada absenta; si hubier
habido tal abuso, se hubieran dado cuenta en Sain-Rémy y ello habría influido en la creatividad
de Vincent.
Según algunos autores, Vincent sufría a la vez de epilepsia y de psicosis (14) (15). En 1960
Morel hizo una lista de los síntomas de la epilepsia de Vincent Van Gogh: fases de excitación y
depresión antes de la crisis y durante las crisis, accesos repentinos de rabia, irascibilidad, actingout peligrosos en la fases de rabia, ataques autolesivos, períodos de culpabilidad tras las fases
de rabia, amnesia de las fases de epilepsia, alucinaciones visuales y auditivas intermitentes; no
tenía verdaderos ataques epilépticos, ni grandes ni pequeños, porque era epilepsia larvada.
Las alucinaciones visuales de Vincent eran representaciones figurativas complejas que
representaban fielmente la realidad; en las alucinaciones auditivas escuchaba sonidos raros o
melodías repetitivas. A veces tenía ideas obsesivas parásitas que expresaba y trataba de llevar
a cabo de forma compulsiva; después de las alucinaciones tenía reacciones agresivas y
defensivas. En otros momentos mostraba expresiones afectivas de enfado, pavor, ansiedad,
alegría, éxtasis y reacciones agresivas.
Según Morrant (15), Vincent sufría de epilepsia del lóbulo temporal; argumentaba que sufría de
pérdida de conciencia, pero no aparecen pérdidas de conciencia en las cartas de Van Gogh y en
las anotaciones de Peyron; solía tener episodios de recuerdos borrosos, pero sin pérdida de
conciencia; incluso después de la aparición de la enfermedad, Vincent conservó su capacidad
creativa, tanto cuantitativamente como cualitativamente.
Beeck (16) rechazó la idea de que Vincent fuera esquizofrénico; analizó los dibujos realizados
por pacientes epilépticos y subrayó los papalelismos que tenía con los dibujos de Van Gogh.
Beeck hipotetizó que Vincent tenía un carácter epileptoide; analizó los trabajos de Vincent de
1889 y encontró que había en ellos un aura visual que relacionó con los primeros síntomas de
la epilepsia. Los objetos imaginarios, parecidos a llamas, que aparecían en el campo visual los
relacionó con los síntomas de previos a la epilepsia; los dibujos realizados por los pacientes
epilépticos de Beeck tenían un aura visual parecida al que aparecía en los cuadros de Vincent.
Decía que los dibujos de los epilépticos y de los esquizofrénicos eran diferentes; en los dibujos
de los esquizofrénicos no hay conceptos espaciales, las formas aparecen distorsionadas y se
hace una distribución difusa en el espacio; los dibujos de los epilépticos son más realistas y
muestran más detalles (17).
2. 4.

Síndrome de Geschwind

Los trastornos del lóbulo temporal están muy relacionados con los cambios emocionales y los
cambios del estado de ánimo. Asi mismo, el lóbulo temporal está muy relacionado con la
identidad y el sentido de individualidad de la persona. Algunas personas que sufren de epilepsia
del lóbulo temporal desarrollan el síndrome de Gastaut-Geschwind o el síndrome de Geschwind:
trastornos de la función sexual, religiosidad excesiva, hipergrafía, irascibilidad, excesivas
preocupaciones filosóficas, viscosidad y excesivo apego con respecto a algunas ideas o a algunas
personas. La persona con síndrome de Geschwind muestra las siguientes cinco características:
-

Hipergrafía: tendencia a escribir mucho y de forma compulsiva, tendencia que se observa
en las personas con epilepsia en el lóbulo temporal. Dostoyevsky sufrió ese trastorno.

-

Excesiva religiosidad: fuertes sentimientos religioso entre las crisis. Son muchos los líderes
religiosos que han tenido epilepsia del lóbulo temporal.

-

Sexualidad atípica: hiposexualidad, hipersexualidad, sexualidad alterada.

-

Circunstancialidad: tendencia a prolongar las conversaciones, tendencia a relaciones
viscosas.

-

Vida mental muy intensa. Conductas cognitivas y emocionales profundas.

Según Khoshbin (18), Vincent Van Gogh tenía epilepsia del lóbulo temporal con las siguientes
cinco características:
-Hipergrafía: escribió una cantidad innumerable de cartas. Su recorrido artístico fue breve y
fértil: en diez años hizo más de 2000 cuadros y dibujos. En Arles escribió unas 200 cartas y
realizó más de 400 obras, entre cuadros, dibujos y acuarelas. Escribía las cartas en los
momentos de descanso o después de haber estado trabajando unas 14-16 horas.

-Religiosidad excesiva: fue predicador, estudió la Biblia y la tradujo a diferentes idiomas; en
sus momentos de hiper-religiosidad leía libros religiosos, asistía a varias misas y oficios
religiosos el mismo día.

-conducta sexual inestable: períodos de supuesta bisexualidad y homosexualidad.

-Agresividad: contra Gauguin, contra el guardián, contra sí mismo.

-Viscosidad: excesivo apego hacia algunas ideas y personas. No podía interrumpir sus
discusiones o separarse de algunas personas.

2. 5.

diagnóstico de saturnismo

Según González Luque y Montejo González (19), Vincent tenía síntomas de una intoxicación
crónica por plomo; es decir, sus síntomas físicos y psíquicos eran indicativos de saturnismo (3).
Esos síntomas los mostró durante los últimos cinco años de su vida.
Los pintores anteriores a la época de Vincent mezclaban los componentes de la
pintura para lograr las diferentes tonalidades; sin embargo, los colores de los tubos
de pintura que aparecieron por esa época tenían una intensidad constante y se
podían trasladar fácilmente; era Theo quien proveía a Vincent de tubos de pintura.
Vincent utilizaba pinturas de mucho plomo: el blanco de plomo (carbonato de plomo)
y el amarillo de plomo (cromato de plomo). En la época en la que vivió en Holanda
utilizaba mucho el blanco de plomo. Sin embargo, para pintar los paisajes, árboles,
casas y campos de Arles utilizaba mucho el amarillo de cromato de plomo.
El plomo puede penetrar a través de la piel, de las vías respiratorias o del tubo
digestivo. Si se toma cada día una pequeña dosis, se puede acumular en el
organismo y en pocos meses la persona puede llegar a intoxicarse. La pintura es
muy tóxica y puede producir saturnismo, plombemia o plumbosis; sustituye al
hierro, al cinc o al calcio en las enzimas, provocando la anemia, ya que impide la
síntesis de la hemoglobina; en consecuencia, el saturnismo va acompañado de
anemia. Vincent aparecía muy cansado y muy pálido cuando estuvo en París. El color
pálido-grisáceo del autorretrato que regaló a Gauguin puede ser indicativo de la
anemia provocada por el plomo. Cuando Vincent se cortó el lóbulo de la oreja, tuvo
dificultades para recuperar la sangre perdida; puesto que, aunque la médula ósea
de una persona sana produce las células de la sangre, el plomo de la persona con
saturnismo impide la síntesis de sangre.
Entre los primeros síntomas del saturnismo aparecen la debilidad y la depresión. En
el intervalo de un año después de que empezara a pintar al óleo Vincent empezó a
mostrar esos síntomas; él los atribuía a la fatiga nerviosa y al exceso de trabajo.
El plomo que penetra por la boca y se deposita allá puede provocar gingivitis e
inflamar las encías. La intoxicación aguda por plomo puede provocar fuertes dolores
en el estómago y en los intestinos. Cuando estuvo en Amberes Vincent sufrió
problemas de encías y de dolores en el vientre, que podían deberse al plomo y no al
invierno o al vino de mala calidad, tal como sostenía él mismo (20). Además, el
plomo produce encefalopatía saturnina y en consecuencia aparecen las crisis
epilépticas, estados de delirio, insomnio, disfunción sexual y vértigo. Vincent
absorbió pintura a través de los pinceles, los vestidos, las manos, los recipientes;
en momentos de crisis incluso ingería pintura, por ejemplo cuando estuvo en los
hospitales de Arles y Saint-Rémy.

No parece que Vincent tuviera ninguna enfermedad física o mental especial. Mostró
síntomas de una intoxicación por plomo unos meses después de que empezara a
utilizar pigmentos de plomo. Las personas intoxicadas por plomo, las personas con
encefalopatía saturnina, tienen lesiones del sistema límbico, del lóbulo frontal y del
lóbulo temporal, y en consecuencia, pierden el control emocional y se muestran
agresivas. La persona con encefalopatía saturnina cambia los afectos de forma
rápida y responde a menudo con enfado y agresividad: muestra inestabilidad
afectiva y comportamiento infantil, como los que tienen epilepsia del lóbulo
temporal.
En lo que respecta al consumo de drogas, Vincent bebía demasiado alcohol y fumaba
continuamente. Si una persona con encefalopatía saturnina bebe mucho alcohol,
puede mostrar conducta agresiva, delirium y crisis epilépticas.
Asimismo, el saturnismo produce la pérdida de la función sexual y pesadillas. El
saturnismo afecta también al nervio radial y trae como consecuencia un
debilitamiento del movimiento de pinza con los dedos; al final de su vida Vincent no
podía sostener bien el pincel o el lápiz, y las cartas que escribía a Theo eran más
breves; en los últimos cuadros utilizó una técnica más simple, porque no había
firmeza en sus manos.

2. 6.

diagnóstico de la enfermedad de Ménière

Según Arenberg, Countryman, Bernstein y Shambaugh (21), Vincent sufría la enfermedad de
Ménière; era un diagnóstico que ya había adelantado Yasuda (22): Vincent se había cortado la
oreja para evitar acúfenos insoportables. Los síntomas de la enfermedad de Ménière son los que
describía Vincent en sus cartas: vértigo episódico, desequilibrio postural y mareos, náuseas y
vómitos; desequilibrio físico; tinnitus (ruidos acústicos); trastornos variables del oído e
incapacidad para soportar ruidos. Por lo tanto, la propuesta del trastorno del oído interno se
basa en las cartas escritas por Vincent a sus familiares y amigos. Arenberg no pensaba que los
problemas de la última parte de la vida de Vincent estuvieran relacionados con la epilepsia; sus
crisis duraban demasiado, para que pudiera tratarse de ataques de epilepsia; tenía ataques de
vértigo, provocados por el movimiento y por los ruidos intensos.
La propuesta de que Vincent sufría de la enfermedad de Ménière se basa en el análisis de las
cartas de los seis últimos años de Vincent; los autores que analizaron esas cartas decían que en
tiempos de Vincent Van Gogh no se conocía bien todavía la enfermedad de Ménière, razón por

la que le diagnosticaron epilepsia. Lo ataques de vértigo se volvieron más frecuentes entre 1888
y 1890; esos ataques le llevaron a la tristeza, a autolesionarse y al suicidio.
Según Strik (23), Vincent no podía sufrir la enfermedad de Ménière, porque no mencionó nunca
los ruidos auditivos indicadores del tinnitus. Oía voces, estructuradas en alucinaciones
complejas, que no coincidían con los síntomas de la enfermedad de Ménière. Además, el
diagnóstico de la enfermedad de Ménière no explica las ideas delirantes, los períodos de felicidad
y entusiasmo, los cambios religiosos sin fundamento.
enfermedad de Ménière
Yasuda, otologista japonés decía (22) que Vincent tenía la enfermedad de Ménière
y que sus problemas de oído interno y sus movimientos oculares patológicos influían
en el tipo de arte que producía (24). Se podían percibir los movimientos oculares
anormales en las pinturas de Vincent: nistagmus, rotaciones verticales y
horizontales de los ojos, que Vincent denominaba sacudidas verticales. Yasuda decía
que eran diferentes los cuadros pintados antes de los ataques y los pintados después
de los ataques.
En la carta del 10 de septiembre de 1889 Vincent decía que sufría a menudo de
ataques de vértigo y mareos. En una carta dirigida a Wilhemina decía que sufrió
siempre vértigo, pero que tuvo cuatro ataques principales. Los movimientos, los
viajes y los cambios de postura le producían náuseas y sensación de enfermedad;
después de algunas experiencias de ese tipo los médicos le decían a Vincent que
evitara los viajes. La duración de los ataques de Vincent era más prolongada que la
de los ataques epilépticos, y después de los ataques tenía períodos de sosiego, tal
como suele ocurrir en la enfermedad de Ménière.
Yasuda decía que Vincent se cortó la oreja porque sufría de tinnitus; para Yasuda,
los trastornos gastrointestinales de Vincent eran náuseas relacionadas con el
vértigo, y no una gastritis originada por la absenta o los malos hábitos alimentarios
(25).
La persona que sufre del fenómeno de Tullio siente vértigo de giro y mareos ante
ruidos grandes; tiene trastornos del oído interno y muestra una sensibilidad
exagerada cuando el ruido se incrementa. En una carta escrita en mayo de 1890
Vincent le decía a Gauguin que estuvo solamente tres días en Paris, ya que, visto el
daño que le producía el ruido de esa ciudad, pensó que sería bueno para él
trasladarse a Auvers.

Aunque los médicos le diagnosticaron epilepsia a Vincent, éste no se mordía su
lengua; cuando se cortó su oreja, no lo hizo como una acción automática, sino como
una acción voluntaria compleja; Van Gogh no describió ataques epilépticos en sus
cartas: movimientos clónicos y tónicos, sangre en la lengua; el doctor Gachet, que
era médico psiquíatra, no le diagnóstico epilepsia.
Cuando estaba en St Rémy Vincent no pensaba todavía que tenía epilepsia,
pero sí que iba a evolucionar hacia esa enfermedad. Si hubiera vivido en París y le
hubiera atendido Charcot tal vez le hubiera diagnosticado la enfermedad de Ménière
(26).

2. 7.

Anna Carbentus, madre de Vincent, nunca superó el trauma producido por la muerte de

su primogénito. Mantuvo un enfado constante dirigido hacia Vincent, quien nació justo un año
después de la muerte del primogénito (27). Según Benezech y Addad (28), Vincent nació con
una identidad que no le correspondía, porque en la mente de los padres sustituía al hermano
que nació muerto. Vincent pudo visitar frecuentemente la sepultura de su hermano que estaba
junto a la iglesia y que llevaba esta inscripción: « Vincent Van Gogh, 1852. Dejad que los niños
pequeños vengan a donde mí" (Lucas, XVIII, 16). Los padres de Vincent habían idealizado a su
hermano primogénito y Vincent vivió desde pequeño falta de afecto y vacío interno. Según
Benezech y Addad (28), cuando un niño sustituye a un hermano muerto, los padres comparan
al segundo con la imagen idealizada del primero y el segundo debe llegar a ser como el primero
idealizado, para evitar la frustración de los padres; además, los padres suelen temer la
desaparición del segundo y suelen estar ansiosos y dispuestos a sobreprotegerle (29) (3).
2. 8.

Vincent tendía a tener relaciones fusionales con los otros; tenía relaciones simbióticas

sobre todo con su hermano Theo; por eso, tuvieron mucha importancia en su vida y en su muerte
el matrimonio de su hermano Theo y el nacimiento de su sobrino Vincent. A menudo revivía con
gente del entorno el tipo de relación que tenía con Theo: al principio se mostraba afectuoso y
sociable, pero luego asomaba su personalidad dominante. Si no lograba dominar al otro, se
enfadaba y se alejaba de él. Esa fue la dinámica en la que funcionó con las personas próximas
a él: Theo, Mauve, Von Rappard, Tersteeg, Gauguin y Gachet.
Vincent y Theo estaban unidos emocionalmente y económicamente y Johanna Gesina Bonger se
metió en medio; eso ponía en peligro la relación fusional entre Vincent y Theo; la relación entre
Theo y Johanna afectó directamente la salud de Vincent. Vincent creyó que el fortalecimiento de
los lazos entre Theo y Johanna debilitaría la relación entre él y su hermano. Si ya el matrimonio
entre Theo y Johanna ponía en riesgo la relación, el embarazo de Johanna acentuó la ansiedad
de Vincent. Además, el recién nacido recibió el nombre del tío y le pidieron a éste que fuera el
padrino del niño (3). Por medio del episodio de cortarse el lóbulo de la oreja, Vincent,
inconscientemente, atrajo la atención de su hermano, para que pasara las Navidades con él,
como otrora lo hiciera en la casa de sus padres en Zundert.
Las crisis de salud que tuvo Vincent estuvieron relacionadas con las relaciones que mantuvo con
Theo; las crisis más graves de Arles ocurrieron cuando Theo comenzó a relacionarse con Johanna
y se casó con ella (30); a Vincent le parecía que iba a morir si su hermano se casaba y tenía un
hijo; que perdería el equilibrio necesario para la vida si se rompían sus relaciones simbióticas
con Theo.

Van Gogh era una persona inestable y se sintió incomprendido en su vida; llevó una vida solitaria,
pero durante los últimos diecisiete años escribió muy a menudo a su hermano Theo; gracias a
esas cartas conoció mejor sus pensamientos y su mundo interior.
Aunque Vincent no era capaz de mantener buenas relaciones con los otros, creía en un paraíso
de convivencia en el campo artístico; cuando estuvo en París soñaba con una comunidad de
pintores; pensaba que en esa comunidad vivirían ayudándose mutuamente, enriqueciéndose
culturalmente; pero en cuanto aparecieron los egoísmos, las envidias y las hipocresías,
abandonó París y empezó a pensar en otro lugar idílico; así surgió la idea de la Casa Amarilla.
Pero también en Arles, en cuanto empezó a convivir con Gauguin, surgieron de nuevo las
desavenencias, los enfados y las tensiones, y la historia acabó mal.
Las relaciones que tuvo Vincent con Theo eran bastante normales cuando se relacionaban por
carta, pero fueron más problemáticas cuando convivieron en París. Vincent era muy inquieto e
inestable; era un caminante incansable; le gustaba mucho discutir y sus discusiones se
prolongaban mucho durante la noche. Decía de sí mismo que era fanático y fue víctima de su
fanatismo; las exigencias que se imponía a sí mismo y las que imponía a los otros eran inflexibles
y eso le acarreaba muchos problemas; se sumergía en cualquier actividad con la urgencia de un
niño y con un pensamiento único y ciego; no perdonaba nada; su rebeldía y su agudeza le
convertían en un extraño en la familia (31).
Cuando Vincent y Gauguin vivían juntos, la fuerte personalidad de Gauguin invitaba a Vincent a
percibirlo como la figura paterna (32). Según Schnier (33), Vincent amenazó a Gauguin la
víspera del día en el que se cortó la oreja, pero Gauguin le respondió con una mirada severa y
Vincent optó por escapar. La acción agresiva de Vincent se puede interpretar como un ataque
en la fantasía contra la figura paterna; puede interpretarse como una salida al odio acumulado
hacia su padre; pero después se identificó con el padre y desvió hacia sí mismo el odio dirigido
a su padre; se infligió un autocastigo, cortándose la oreja; atacó al padre atacándose a sí mismo
(33). Vincent quería establecer un vínculo vital y laboral con Gauguin, pero fracasó. Dirigió sus

pulsiones agresivas contra Gauguin, pero aquellas se volvieron contra sí mismo. La razón por la
que Vincent se lesionó a sí mismo puede residir en el conflicto desarrollado en torno a la pulsión
homosexual dirigida hacia Gauguin; desde esa perspectiva, se puede interpretar el episodio de
la oreja como una autocastración simbólica, ya que se puede tomar la oreja como un símbolo
fálico (34) (35) (25). Por último, dejó en el burdel el apéndice fálico, para lograr la satisfacción
del deseo hacia la madre; llevando la oreja (el apéndice fálico) al burdel podía satisfacer
simbólicamente el deseo de atraer a su madre (33).
Según la teoría de la sobredeterminación, una acción humana puede tener más de una causa o
más de un significado. Para explicar un episodio, se puede echar mano de varios aspectos de la
vida de Vincent. Así, elegir la oreja para autocastigarse puede estar relacionado con las corridas
de toros, en las que el torero corta las orejas al toro; puede relacionarse con el episodio de Malco
en Gethsemaní o con el simbolismo fálico de la oreja. Algunos de esos nexos explicativos pueden
ser válidos y otros tal vez no; el mismo acontecimiento puede tener varias causa y significados
(36); hay que analizar críticamente la plausibilidad de cada explicación alternativa; hay que ver
si las explicaciones se complementan entre sí o si entran en contradicción entre ellas (25).
En cuanto a la influencia que tuvieron las corridas de toros en el episodio de la oreja de Vincent,
es plausible pensar que la escena en la que el torero ofrecía la oreja del toro a una mujer pudo
haber influido; en las corridas que Vincent vio en Arles el torero ofrecía a la mujer de su agrado
la oreja cortada al toro. Asimismo, Vincent se cortó su oreja y se la ofreció a una mujer,
identificándose a la vez con el torero ganador y con el toro vencido (34) (25).
En relación con la influencia que tuvieron las relaciones de Vincent con Theo, es plausible pensar
que la relación entre Theo y Johanna actuó como desencadenante de las crisis de Vincent, ya
que vio que peligraba la relación emocional con Theo y su sostén económico (37).
En el jardín de Getsemani Simon Pedro cortó la oreja de Malco, servidor del sumo sacerdote
Kaifas; al cortarse la oreja Vincent cumplió en su delirio a la vez los roles de agresor y agredido
(25).
2. 9.

Porfiria aguda intermitente

La porfiria aguda intermitente se caracteriza por dolores abdominales, problemas neurológicos
y trastornos psiquiátricos; al comienzo pueden aparecer pocos síntomas, por lo que el
diagnóstico puede venir tarde.
La porfiria afecta al metabolismo del hem; en consecuencia, la persona que tiene porfiria,
segrega demasiada porfirina. Los síntomas son los siguientes; dolor abdominal, síntomas
psiquiátricos parecidos a la histeria, neuropatías periféricas (especialmente, neuropatías

motoras), síntomas neuroviscerales (hipertensión, vómitos, convulsiones, delirios, depresión y
coma). Entre los ataques no aparecen síntomas.
Según Kunin (38), Vincent ten

Comentarios/ Valoraciones de los usuarios



¡Se el primero en comentar!