Término acuñado por Donath (1895) para denominar a lo que hoy se conoce como trastorno obsesivo-compulsivo.
Psiquiatra estadounidense. Profesora de psiquiatría de la Universidad de Iowa. En 1992 llegó a ser la onceava editora de la revista American Journal of Psychiatry. Realizó, en 1992, el primer estudio con Resonancia Magnética en esquizofrénicos, reforzando la hipótesis de la hipofrontalidad en estos pacientes. Desarrolló una escala para medir los síntomas negativos de la esquizofrenia.
Fobia al viento.
La anemofobia es el miedo intenso e irracional al viento. Las personas que sufren de esta fobia pueden experimentar un miedo desproporcionado ante la presencia de viento o incluso ante la anticipación de condiciones ventosas. Este miedo puede ser tan abrumador que interfiere significativamente en la vida diaria del individuo, afectando actividades cotidianas y limitando la capacidad de salir al exterior en días ventosos.
Los síntomas de la anemofobia pueden incluir ansiedad extrema, pánico, sudoración, temblores, palpitaciones del corazón, y una necesidad abrumadora de escapar de situaciones donde se percibe la presencia de viento. Como con otras fobias específicas, la anemofobia puede ser desencadenada por experiencias traumáticas relacionadas con el viento, como haber vivido una tormenta severa.
El tratamiento para la anemofobia generalmente incluye terapias cognitivo-conductuales, que ayudan a los pacientes a modificar sus patrones de pensamiento y comportamiento en relación al objeto de su miedo. Técnicas como la exposición gradual al estímulo temido (en este caso, el viento) pueden ser particularmente efectivas. En algunos casos, también se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar la ansiedad y el pánico.
Representa una abolición o disminución de la sensibilidad dolorosa y táctil. Las anestesias o hipoanalgesias conversivas o histéricas no siguen las leyes de la distribución anatómica.
Término utilizado por el psicoanálisis para referirse al temor a la castración que aparece en el varón en el periódico fálico cuando se desarrolla el complejo de Edipo. La angustia de castración hace que se abandone las tendencias edípicas. En las niñas el complejo de Edipo es despertado por el complejo de castración; la niña se vuelve hacia el padre a causa de su decepción por la falta de pene.
Término acuñado por D.V. Sheehan (1982). Es la angustia propia del trastorno por ansiedad generalizada, no se presenta en forma de crisis y su curso está influido por los acontecimientos ambientales.
La angustia normal para los fenomenólogos es menos acentuada que la neurótica. Ocurre en el plano de los sentimientos psíquicos, no implica reducción de la libertad y como tal sentimiento psíquico no tiene una localización corporal.
Es un tipo de angustia descrita por la psicoanalista Melaine Klein y que acompaña a las posiciones esquizoparanoide y depresiva respectivamente.
Sinónimo: angustia crítica. Término acuñado por D.V Sheehan (1982). El concepto de angustia endógena es similar al concepto de timopatía ansiosa de J.J. López Ibor. La angustia endógena aparece en forma de crisis de angustia, ataques de angustia o crisis de pánico.
Existen dos formulaciones de la angustia para Sigmund Freud. En la primera formulación Freud consideraba a la angustia como una mera reacción a la frustración del orgasmo. La descarga incompleta por la práctica del coitus interruptus o la no descarga por la abstinencia es la que produce la angustia y por ende las neurosis actuales o neurosis de angustia. La curación, la desaparición de la angustia se lograba cuando el sujeto volvía a una vida sexual normal. En la formulación posterior Freud se abandona este modelo hidrodinámico, y así considera a la angustia como una señal de alarma de un peligro interno. Esta angustia va a provocar unas formas particulares de defensas que son los síntomas neuróticos y las defensas del carácter.
Para J.J.López Ibor la angustia neurótica es una angustia vital, un sentimiento vital patológico, pero los sentimientos vitales patológicos, a diferencia de los normales, no son puros sentimientos vitales en el sentido de Scheller, sino sentimientos sensoriales. Es decir la angustia vital, la angustia patológica, va a tener una localización corporal.
Término acuñado por T.A. Ribot. Hace referencia a la incapacidad para disfrutar de actividades que antes eran placenteras. La anhedonia puede aparecer en trastornos depresivos y en las esquizofrenias como un síntoma negativo. En el DSM-IV R la anhedonia aparece como síntoma necesario de la melancolía.
Hace unos años se prestó una gran atención a la relación entre esta anomalía cromosómica y la agresividad, pero hoy se sabe que esta relación sólo está débilmente probada.
Son pequeñas disfunciones somáticas que señalan un déficit de maduración en el SNC y que son encontradas con frecuencia en enfermos esquizofrénicos. Algunos de estos signos son: el pelo fino y eléctrico, dos o más remolinos en el pelo, epicanto, lóbulos de las orejas adherentes, quinto dedo de la mano curvado hacia dentro, pabellones auriculares separados, paladar alto ojival etc. Fueron estudiados por M.F. Waldrop, D.J. Guy y E.H. Rodnick.
Dos acepciones:1) Ved afasia amnésica.2) Término utilizado por el sociólogo Emile Durkheim (1858-1917) para referirse a las épocas de cambio social donde hay conflictos entre las normas antiguas y las modernas.
Sinónimo: inapetencia. La anorexia es la falta de deseos de comer. Puede aparecer en los enfermos deprimidos formando parte de la anhedonia y es la responsable de la pérdida de peso frecuente en estos enfermos.
Al principio en la anorexia mental no hay tal anorexia, los pacientes siguen teniendo deseos de comer pero rechazan los alimentos, principalmente aquellos que contienen carbohidratos y grasas, por el temor a engordar.
Junto a este rechazo de alimentos, las anoréxicas, y hablamos en femenino porque su frecuencia es mayor en este sexo, presentan trastornos de la percepción de su imagen corporal, se ven así mismas con un peso mayor, con una mayor dimensión de la que en realidad tienen.
Cuando el rechazo de alimentos no es suficiente para perder peso recurren al empleo de laxantes, a la provocación de vómitos y a la hiperactividad física.
Con el tiempo la paciente se torna amenorreica, aunque más raramente la amenorrea es previa a la falta de peso.
A la larga la caquexia producida, si no se remedia, puede terminar en la muerte.
Existen dos tipos de anorexia nerviosa, el tipo restrictivo que no recurre a atracones o purgas y el tipo compulsivo /purgativo que si recurre.
Fue Ernest-Charles Laségue el primero que describió esta enfermedad a la que llamó anorexia histérica (l´anorexie hystérique) (1873). El término anorexia nerviosa fue acuñado en 1874 por William Gull.
Véase también trastorno orgásmico.
La anorgasmia es una condición en la cual una persona tiene dificultades persistentes para alcanzar el orgasmo, a pesar de una estimulación sexual adecuada y deseo. Puede afectar tanto a hombres como a mujeres y puede manifestarse en diferentes maneras, desde la incapacidad total para alcanzar el orgasmo hasta la experiencia de retrasos significativos en la llegada del mismo.
Existen varias causas potenciales de la anorgasmia, que pueden ser tanto físicas como psicológicas:
Causas físicas: Incluyen enfermedades crónicas (como diabetes), lesiones o cirugías que afectan las áreas genitales o pelvianas, efectos secundarios de medicamentos (especialmente aquellos que afectan la serotonina, como ciertos antidepresivos), y cambios hormonales, especialmente aquellos relacionados con la menopausia.
Causas psicológicas: Incluyen ansiedad, depresión, estrés, problemas de relación, experiencias sexuales traumáticas previas, y creencias o educación que hacen que la persona tenga actitudes negativas hacia el sexo o su propio cuerpo.
El tratamiento de la anorgasmia depende de su causa subyacente y puede incluir terapia sexual, donde se educa y se asesora a los individuos o parejas sobre técnicas de estimulación y métodos para aumentar la intimidad y la relajación.
La terapia psicológica también puede ayudar a tratar factores como la ansiedad y el estrés.
En casos donde los medicamentos contribuyen al problema, un médico puede ajustar la dosis o cambiar a un fármaco diferente.
Además, la terapia hormonal puede ser útil para las mujeres que experimentan cambios hormonales significativos que afectan su función sexual.
Desde el punto de vista popular un anormal es una persona que no está sana psíquicamente.