Término que se comenzó a utilizar en Inglaterra a partir de 1860 para denominar a los síntomas físicos, sin evidencia de una enfermedad orgánica, que aparecían tras los accidentes de ferrocarril y otros accidentes. Estos síntomas fueron descritos por John Eric Ericsen (1818-1896) y corresponden a lo que hoy llamamos trastorno por estrés postraumático.
Psicoanalista. Nacido en Hungría. Emigró a los Estados Unidos. Su libro principal fue Diagnostic Psichological testing(1945).
Cuadro de agitación que en ocasiones, y en la época prefarmacológica, se presentaba en pacientes con melancolía.
Conducta que se caracteriza por un impulso irresistible a rascarse. Una vez realizado el rascado se produce un alivio de la tensión. Las zonas objetos de rascado suelen ser las extremidades o la cara.
El concepto de «personalidad» proviene del término «persona», denominación que se utilizaba en el latín clásico para la máscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad
Para el DSM-IV-TR los rasgos de la personalidad son patrones persistentes de forma de pensar, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo y que se presenta en distintos entornos sociales.
La personalidad se modela y supone un conjunto de rasgos flexibles (dimensión perdurable o persistente), que caracterizan a un individuo, explican su conducta y lo hacen distinto de los demás. La personalidad es la tendencia estable de una persona a pensar, sentir y actuar de una determinada manera.
Hay un componente en el constructo psicológico, que explica nuestra personalidad y que está en nuestra materia prima biológica. A este componente heredado se le ha denominado el temperamento.
El segundo componente es el carácter. Este, a diferencia del temperamento, hace referencia a lo que no nos viene dado biológicamente, sino que es fruto de los modelos de aprendizaje y experiencias que vivimos desde que nacemos, y nuestros propios mecanismos de aprendizaje.
Los estilos de personalidad marcarían una tendencia en el individuo por actuar o pensar de determinada manera, ya que la formación de un estilo de personalidad es inherente al desarrollo evolutivo de todo ser humano e influye en la interacción de la persona con su entorno. Estas características no son consideradas como patológicas, pues no están acentuadas y son lo suficientemente flexibles como para permitir que la persona modifique y adapte sus respuestas a las demandas específicas de la situación y el contexto. Es decir, son funcionales y no ocasionan ningún deterioro en algún área vital (personal, social, profesional, etc.).
Según Millon la distinción entre estilos y trastornos de la personalidad radica en su nivel (grado) patológico. Los estilos y los trastornos de la personalidad harían parte de un continuo, de manera que los primeros se mantendrían en el intervalo de la normalidad y los trastornos en el intervalo de la patología.
Los trastornos de personalidad son patrones estables, permanentes e inflexibles de conductas mal adaptadas a las expectativas o esquemas establecidos. Los rasgos pueden tornarse anómalos y constituir trastornos de la personalidad cuando son inflexibles, desadaptativos y causan un deterioro funcional y un malestar subjetivo en el sujeto y en los demás.
Existen numerosas teorías que abordan la personalidad, las más conocidas son:
Teoría de enfoques cognitivos-sociales de la personalidad Bandura
Teoría que destaca la influencia de las cogniciones de la persona, pensamientos, sentimientos, expectativa y valores en la determinación de la personalidad.
Hans Eysenck propuso un modelo de la personalidad estructurado en tres dimensiones (extraversión, neuroticismo y psicoticismo). Por las iniciales de estas tres dimensiones se le ha llamado el modelo PEN. Este modelo tiene una fundamentación psicométrica
Según Otto Kernberg
- Personalidad normal: el paciente no presenta características que concuerden con ningún trastorno de personalidad.
- Personalidad de tipo neurótico: engloba los trastornos de personalidad menos graves.
- Personalidad de tipo limítrofe: engloba los trastornos de personalidad más severos.
- Personalidad de tipo psicótico: son características que, en caso de darse, hacen que podamos deducir que la persona no presenta un trastorno de personalidad
Según Goldberg, los cinco grandes rasgos de personalidad, también llamados factores principales, reciben los siguientes nombres: factor O (apertura a las nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional), formando así el acrónimo “OCEAN”.
Otras clasificaciones hablan de:
Abierto- reservado
Abierto: acostumbran a ser personas afectuosas, cariñosas, participativas, comunicativas, están abiertas a nuevas experiencias y aventuras, mientra que las personas con un grado elevado del rasgo de personalidad
Reservado: prudentes, serias, críticas, evitan salir de la rutina y no están tan abiertas a la novedad.
Introversión-Extraversión
Introversión: disfrutan del tiempo que pasan a solas, prefieren estar solos o relacionarse con grupos pequeños de personas.
Extraversión: disfrutan de la socialización, son habladoras, asertivas y alegres en las relaciones sociales.
Seguro- dubitativo
Seguro: suelen ser personas seguras de ellas mismas, activas, no dudan de sí mismas, hablan con seguridad, entre otros.
Dubitativo: suelen ser reservadas, individualistas, dudosas, inseguras, muestran temor a equivocarse, entre otros.
Sumiso-dominante
Sumiso: acostumbran a mostrarse ante otras personas de manera obediente, dócil, cede con facilidad, insegura, conformistas, evitan los conflictos.
Dominante: personas agresivas, autoritarias, líderes, imponentes, testarudas.
Relajado-Excitable
Relajado: calmadas, tranquilas, sosegadas, tolerantes.
Excitable: inquietas, impacientes, movidas.
Hablamos de recaída depresiva cuando el paciente depresivo empeora antes de que haya una recuperación, es decir antes de los seis meses.
Forma de inactivación de los neurotransmisores. Por un mecanismo de transporte el neurotransmisor vuelve desde la hendidura sináptica al interior de la neurona. Dentro de las neuronas los neurotransmisores son expuestos a la degradación enzimática.
Pueden ser de dos tipos: a-adrenérgicos (a1 y a2) y ß- adrenérgicos. Son los receptores de la adrenalina y de la noradrenalina. Los receptores a2 actúan como autoreceptores localizados en las neuronas noradrenérgicas, produciendo, cuando se ocupan, una disminución en la síntesis y liberación de noradrenalina.
Lugares de actuación de los neurotransmisores. Están formados por largas cadenas de aminoácidos situados en las membranas de las neuronas. Son selectivos para cada neuroransmisor. Pueden estar situados en las neuronas presináptica o, lo que es más frecuente, en las neuronas postsinápticas.
Existen dos tipos de receptores gabaérgicos: el GABA A postsinápticos y el GABA B post y presináptico. El receptor GABA B es un complejo macromolecular con lugares de reconocimiento para las benzodiacepínas, picrotoxina y barbitúricos.
Son los receptores de dopamina. Existen al menos cinco tipos farmacológicos (D1, D2, D3, D4, D5), siendo los más conocidos los receptores D1 y D2.Los receptores D1 son postsinápticos y los D2 post y presinápticos.
Están localizados en las neuronas serotoninérgicas. Se han llegado a describir unos 12 receptores serotoninérgicos. Pueden ser postsinápticos (5HT1A, 5HT1D, 5HT2A, 5HT2C, 5HT3, 5HT4) o presinápticos (5HT1A, 5HT1D). Los presinápticos son autoreceptores y detectan la presencia de serotonina (5HT), provocando el cese de su liberación. Los receptores noradrenérgicos presinápticos también regulan la liberación de serotonina.
Son receptores de acetilcolina. Existen dos tipos los muscarinícos y los nicotínicos.
Representan los lugares de unión de las benzodiazepinas en la neurona postsináptica. Se han descrito hasta cinco subtipos diferentes. Los receptores GABA interaccionan de forma alostérica con las benzodiacepinas, es decir cuando la benzodiacepina se une a su receptor GABA no ocurre nada si el GABA no se encuentra unido a su propio receptor. Cuando el GABA se encuentra unido a su receptor y la benzodiacepina al suyo, se provoca un aumento de la capacidad del GABA para hacer pasar el Cl a través de su canal y esto origina un aumento de la capacidad inhibitoria del GABA.
Hay autores que distinguen entre refuerzo y recompensa y considera que, mientras las conductas se refuerzan, los sujetos se recompensan.
Hablamos de recuperación depresiva cuando la remisión de los síntomas dura de 6 a 12 meses.