La prevalencia de la discapacidad intelectual y de la esquizofrenia es similar, un 1% (1)(2) y provoca un impacto psicosocial en quién la sufre, en familiares y cuidadores, altos costes emocionales, alteraciones de la convivencia familiar, pérdidas de productividad laboral y educativa, así como un alto estigma social (3). Cuando una persona padece de ambos diagnósticos, sus problemas aumentan, así como la dificultad en sus intervenciones clínicas y soci