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Comparación de los niveles de adaptación entre menores pertenecientes a familias intactas y familias con padres separados.

Autor/autores: Dolores Seijo
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Comparación de los niveles de adaptación entre menores pertenecientes a familias intactas y familias con padres separados.

Palabras clave: Inadaptación, Los procesos de separación, como evento vital estresante, conlleva a un desajuste general en los miembros de la familia, especialmente en los hijos, al no poseer habilidades cognitivas y conductuales suficientes para afrontar la situa


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Comparación de los niveles de adaptación entre menores pertenecientes a familias intactas y familias con padres separados.

Francisca Fariña*, Ramón Arce**, Dolores Seijo***, Mercedes Novo****

* Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Vigo.

** Facultad de psicología, Universidad de Santiago de Compostela.

*** Facultad de Educación y Humanidades, Melilla, Universidad de Granada.

Dirección para correspondencia:
Facultad de Ciencias de la Educación
Avda. Buenos Aires S/N
36002 Pontevedra

PALABRAS CLAVE: Separación y divorcio, Menores, Inadaptación.

[24/2/2003]


Resumen

Los procesos de separación, como evento vital estresante, conlleva a un desajuste general en los miembros de la familia, especialmente en los hijos, al no poseer habilidades cognitivas y conductuales suficientes para afrontar la situación. En este trabajo se comparan los niveles de adaptación entre menores que viven en familias intactas y aquellos que han experimentado la separación de sus padres, en las siguientes áreas; personal, social y escolar. Para ello se ha utilizado como instrumento de medida el Test Autoevaluativo Multifactorial de adaptación Infantil (TAMAI), en una muestra de 80 menores, la mitad de los cuales ha sufrido la separación de sus padres (20 de ellos en evaluación psicológica de custodia).

 



Introducción

La ruptura de pareja, generalmente acompañada de ruptura familiar, es una experiencia vital muy estresante tanto para los adultos como para los menores implicados. El divorcio de los padres afecta a los menores en muchas direcciones. Así, puede provocar un incremento de problemas de comportamiento, emocionales o psiquiátricos (Fagan y Rector, 2000); una desestructuración psicológica e incluso problemas de salud física (Hill, 1993). No obstante, las consecuencias más devastadoras son de índole psicoemocional (Ackerman, 1995; Cherlin, Chase-Lansdale y McRae, 1998, Garnefscki y Diekstra, 1997; Wallerstein y Kelly, 1980) siendo frecuente que después del divorcio los niños manifiesten una serie de sentimientos tales como: abandono y rechazo, impotencia e indefensión, o culpabilidad(Ackerman, 1995; Fariña, Seijo, Arce y Novo, en prensa a; Fariña, Seijo y Novo, 2000). Estos sentimientos inciden negativamente en el nivel de adaptación de los menores no sólo familiar sino también personal, escolar y social (Seijo, Fariña, y Novo, en prensa).

En la esfera personal cabe señalar problemas psicoemocionales, siendo muy frecuentes estados de baja autoestima, ansiedad y depresión, miedos no resueltos, somatizaciones que, en algunos casos, les llevan a alcanzar niveles elevados de desequilibrio psíquico que, en los casos más extremos, pueden llegar a desembocar en conductas de suicidio (Fariña, Seijo, Arce y Novo, en prensa a; Fariña, Seijo y Novo, 2000).

Cuando el menor se ve inmiscuido en un proceso de separación de sus padres, es frecuente que el interés por las actividades cotidianas se vea mermado, lo que puede desencadenar en un proceso de inadaptación escolar (Seijo, Fariña y Novo, 2000; Fariña, Seijo, Arce y Novo, 2002). Ésta puede verse reflejada en un incremento de conductas disruptivas, absentismo o en el fracaso escolar de estos menores (Hill y O’neill, 1994, McLanahan y Sandefur, 1994, Popenoe, 1995) pero también se han observado casos al contrario, esto es, en los que se registra una mayor adaptación escolar post-separación (Seijo, Fariña y Novo, 2000).

Se ha confirmado sistemáticamente (p. e. , Amato y Keith, 1991, Hetherington, 1989) que los hijos de padres divorciados exhiben niveles más bajos de habilidades prosociales y de competencia social. Como consecuencia, la separación de los progenitores incide fuertemente en la inadaptación social de los hijos. De hecho, es más probable que éstos redunden en comportamientos socialmente desviados tales como el consumo o abuso del alcohol y las drogas (Duncan, Alpert, Duncan y Hops, 1996; Simons y Chao, 1996), o delictivos (Frost y Pakiz, 1990; McLanahan, 1999, Rickle y Langer, 1985). Aún es más, la experiencia de la separación de los padres es el mayor predictor de la delincuencia juvenil y de la criminalidad adulta (Farrington, 1990). Amato y Keith (1991) advierten, como un corolario en la aparición del trastorno antisocial, el inicio de la carrera delictiva en los dos años siguientes al divorcio.

Los resultados de diferentes investigaciones (p. e. , Amato y Keith, 1991; Ellis, 2000; Hetherington, 1993) establecen que los hijos de padres separados presentan más problemas de adaptación que los de familias intactas. En esta línea, Ellis (2000) precisa que la incidencia de problemas de ajuste emocional y conductual se duplica en estos menores. No obstante, no existe consenso sobre el alcance, gravedad y duración de estos problemas. Por ello nos hemos planteado un estudio preliminar en el que contrastar el nivel de adaptación en los ámbitos personal, social y escolar de menores pertenecientes a familias intactas con menores que han sufrido la separación de sus padres.

 

 

Método

Muestra.

La muestra la componen 80 menores todos ellos estudiantes de secundaria y pertenecientes a la Comunidad Autónoma Gallega, de los cuales la mitad pertenecen a familias intactas y la otra mitad han sufrido la separación de los padres. De los últimos, 20 se encontraban en proceso de peritación judicial para el establecimiento de la guarda y custodia o régimen de visitas.

Instrumentos de medida.

Para evaluar el nivel de adaptación personal, escolar y social, se ha empleado el Test Autoevaluativo Multifactorial de adaptación Infantil (Hernández y Hernández, 1990).

Procedimiento.

Los datos pertenecientes a los 20 menores en proceso de peritación psicológica fueron recogidos en un gabinete de psicología jurídica establecido en la Comunidad Autónoma de Galicia, los restantes 60 sujetos cumplimentaron el cuestionario en diversos colegios públicos de dicha Comunidad, con la pertinente autorización de los diferentes Consejos Escolares.

 

 

Resultados

Los resultados que hemos obtenido señalan, utilizando la clasificación de Hernández y Hernández (1990), que los menores pertenecientes a familias intactas presentan inadaptación personal media, inadaptación escolar media e inadaptación social casi baja, mientras que los que provienen de familias separadas obtienen una inadaptación personal casi alta, inadaptación escolar casi alta e inadaptación social media.

No encontramos diferencias en la inadaptación mediadas por la separación de los padres, Fmultivariada (3, 76)=2. 42; ns; T. E. =. 087. No obstante, los contrastes univariados ponen de manifiesto diferencias en inadaptación personal y social (véase la tabla 1). Sucintamente, los hijos de padres separados presentan unos niveles más elevados de inadaptación personal y social que los de familias intactas.

 


Tabla 1. Efectos univariados en la inadaptación por el factor familia (separada vs. intacta)

 

Discusión

Es preciso iniciar esta discusión con una reflexión sobre las limitaciones de los hallazgos aquí mostrados. Primero, la muestra, al ser esta reducida, facilita el error tipo ii (v. gr. , aceptar la hipótesis nula siendo falsa). Segundo, la contaminación de los datos por variables extrañas, que el propio diseño del estudio no permite controlar (p. e. , son llamativos los niveles de inadaptación relativamente altos que alcanzan los menores que proceden de familias intactas).

Con estas limitaciones presentes, de los anteriores resultados podemos señalar que la separación de los progenitores incide negativamente en la adaptación de los menores en los tres ámbitos de medida: personal, social y escolar. Además, el contraste con familias intactas advierte de mayores niveles de inadaptación social y personal. Estos niveles de inadaptación probablemente se deban a que ningún hijo se encuentra preparado psicológicamente para afrontar la separación de sus padres (Fariña, Seijo, Arce y Novo, 2002), convirtiéndose dicha experiencia en un evento situación vital estresante que produce inadaptación general en los menores, que va a estar mediada por las capacidades o destrezas individuales de afrontamiento y el apoyo social que se reciba (Fariña, Seijo, Arce y Novo, en prensa b).

Cabe destacar, que si bien no hemos encontrado diferencias en el área escolar en contraste con menores de familias intactas, los menores de familias separadas entran dentro de la categoría de inadaptación media. Este dato nos lleva a formular la hipótesis de “un paradójico de la separación en la adaptación escolar”. Así, algunos menores implicados en procesos de separación pueden tomar la escuela como un mecanismo de escape y huida, de modo que en la escuela se sienten más cómodos y libres de las presiones familiares.

De este modo, la escuela podría legar a ser un contexto amortiguador y equilibrante de las tensiones que existen en el hogar. De hecho, la literatura ya ha informado que “algunos niños se vuelcan en las tareas escolares, como una forma de olvidar todos los problemas que les acucian, obteniendo mejores resultados que antes de la separación” (Seijo, Fariña y Novo, 2000, pág. 125). Paradójicamente, otros menores manifiestan un incremento de conductas disruptivas, absentismo o fracaso escolar (Hill y O’Neill, 1994, McLanahan y Sandefur, 1994, Popenoe, 1995).

Cuando los hijos se enteran que sus padres van a separarse el desajuste psicológico se muestra inevitable que, adecuadamente afrontado, se puede minimizar e incluso superar (González y Triana, 2000). Los programas de intervención con familias que sufren la separación conyugal se muestran muy efectivos para alcanzar estos fines: el amortiguamiento o superación de los efectos de la separación. El propósito principal de éstos es ofrecer herramientas cognitivas para afrontar los estados de estrés y ansiedad; resolver los problemas sociales y personales de manera competente; y ayudar a integrar a la familia para que la ruptura de la pareja no conlleve a la ruptura de la familia (Fariña, Arce, Seijo, Novo y Jólluskin, 2001; Fariña y Arce, en prensa).

 

 

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