Última actualización web: 25/06/2021

Hacia una subjetividad trazada entre pinceladas: Psicología y arte en el tratamiento de la psicosis.

Autor/autores: Lorena Cecilia López Steinmetz
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Suele resultar tema de interés colectivo la pregunta acerca de qué tiene para decir/interpretar la psicología en relación a las expresiones escritas en general, y en relación a las expresiones gráficas en particular; es decir, sobre los así comúnmente denominados: dibujos. En relación a ello, la psicología advierte que debe tenerse en cuenta que los psicólogos no interpretan cualquier dibujo de cualquier modo ni en cualquier contexto. Es de destacar que en el campo de la psicología, el uso/interpretación/análisis de gráficos viene teniendo la función predominante de aportar elementos diagnósticos (por ejemplo en su inclusión en baterías de test para procesos Psicodiagnósticos), pero no así, terapéuticos.

A partir de ello, el presente trabajo apunta a sondear e indagar sobre el uso y posibles funciones de la expresión gráfica en la terapéutica, es decir, más allá de su utilidad diagnóstica en psicología. Yendo por fuera de la tautología inútil de las preguntas que interrogan sobre si el arte potencia la locura o si la locura potencia el arte, se afirma que de lo que se trata es de apostar a un desafío que implique mirar un mundo interior particular impreso a través de un pincel. En este trabajo, se lanza e inicia el planteamiento de la implementación de un dispositivo artístico-plástico complementario al tratamiento clásico de la psicosis.

Palabras clave: Arte, Expresión gráfica, Psicología, Psicosis, Tratamiento

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HACIA UNA SUBJETIVIDAD TRAZADA ENTRE PINCELADAS: PSICOLOGÍA Y ARTE EN EL tratamiento DE LA psicosis.

LÓPEZ STEINMETZ, LORENA CECILIA & ARROYO, MARÍA SOLEDAD.

AUTORAS:

López Steinmetz, Lorena Cecilia. Licenciada en psicología. M. P. 271 (Jujuy). psicología Clínica y Comunitaria. Investigadora. psicoanalista.

Contacto: steinramirez@hotmail. com

 

Filiaciones Institucionales:

- Comisión Nacional Salud Investiga:

Investigadora. Comisión Nacional Salud Investiga. Ministerio de Salud de la Nación. Presidencia de la Nación.

- En Nefronoa s. a. Centro de Hemodiálisis. S. S. de Jujuy:

Psicóloga Clínica.

- En Consultorio de psicología - Jujuy:

Psicóloga Clínica en atención de consultas externas.

- En Servicio de Guardia de hospital San Roque de Jujuy:
Psicóloga Clínica en atención de Servicio de Guardias Activas.

Arroyo, María Soledad.

Contacto: masol20@hotmail. com

 

Filiaciones Institucionales:

- En Universidad Católica de Santiago del Estero, Departamento Académico San Salvador (UCSE-DASS):

Estudiante del quinto año de la Carrera de Licenciatura en psicología (UCSE-DASS).

- En “Cadabra” grupo de Arte y Salud Mental:

Miembro activa y Co-fundadora.

 

HACIA UNA SUBJETIVIDAD TRAZADA ENTRE PINCELADAS: PSICOLOGÍA Y ARTE EN EL tratamiento DE LA psicosis.

De una obra de arte nace un pintor,

de una melodía un músico,

de un escenario un actor,

de una metáfora un cantante, poeta o escritor. . . .

 

Resumen:

Suele resultar tema de interés colectivo la pregunta acerca de qué tiene para decir/interpretar la psicología en relación a las expresiones escritas en general, y en relación a las expresiones gráficas en particular; es decir, sobre los así comúnmente denominados: dibujos. En relación a ello, la psicología advierte que debe tenerse en cuenta que los psicólogos no interpretan cualquier dibujo de cualquier modo ni en cualquier contexto. Es de destacar que en el campo de la psicología, el uso/interpretación/análisis de gráficos viene teniendo la función predominante de aportar elementos diagnósticos (por ejemplo en su inclusión en baterías de test para procesos Psicodiagnósticos), pero no así, terapéuticos. A partir de ello, el presente trabajo apunta a sondear e indagar sobre el uso y posibles funciones de la expresión gráfica en la terapéutica, es decir, más allá de su utilidad diagnóstica en psicología. Yendo por fuera de la tautología inútil de las preguntas que interrogan sobre si el arte potencia la locura o si la locura potencia el arte, se afirma que de lo que se trata es de apostar a un desafío que implique mirar un mundo interior particular impreso a través de un pincel. En este trabajo, se lanza e inicia el planteamiento de la implementación de un dispositivo artístico-plástico complementario al tratamiento clásico de la psicosis.

 

Palabras clave:

Psicología – Arte – tratamientopsicosis – Expresión gráfica.

 

A modo de introducción…

Suele resultar tema de interés colectivo la pregunta acerca de qué tiene para decir/interpretar la psicología en relación a las expresiones escritas en general, y en relación a las expresiones gráficas en particular; es decir, sobre los así comúnmente denominados: dibujos. En relación a ello, la psicología advierte que debe tenerse en cuenta que los psicólogos no interpretan cualquier dibujo de cualquier modo ni en cualquier contexto. Es de destacar que en el campo de la psicología, el uso/interpretación/análisis de gráficos viene teniendo la función predominante de aportar elementos diagnósticos (por ejemplo mediante su inclusión en baterías de test para la realización de procesos Psicodiagnósticos), pero no así, terapéuticos. En síntesis, la función diagnóstica de los gráficos fue y sigue siendo muy bien explotada y desarrollada en psicología. Pero en contraposición, se encuentra que existe cierto descuido en el estudio, investigación, desarrollo y potenciación de las posibles utilidades, aplicaciones y aportes del trabajo en psicología con pacientes psicóticos – que es la estructura sobre la que se ejemplificará la temática en este trabajo – mediante expresiones gráficas en su función terapéutica.

En relación a la utilidad de las expresiones gráficas en psicología en su función diagnóstica, cabe mencionar que dentro del amplio campo de la psicología como ciencia, existe una sub-especialidad dentro de esta disciplina, la cual es reconocida y denominada como Psicodiagnóstico. Esta sub-especialidad que constituye el Psicodiagnóstico cuenta con Instituciones, Entidades y Agrupaciones cuyas misiones son – entre otras – promover el ejercicio profesional del Psicodiagnóstico en los niveles científicos que su importancia requiere, como así también, gestionar normas legales y reglamentarias que lo establezcan y reconozcan; velar por el correcto y ético desempeño de la praxis profesional de los psicólogos en este ámbito; etc. El Psicodiagnóstico requiere para su práctica no sólo la formación profesional y académica a nivel epistémico, sino que también requiere para su administración (aplicación) de la observancia por parte del profesional de determinadas pautas, normas éticas, encuadres específicos, etc. todo lo cual se encuentra explícitamente establecido y regulado por parte de las Instituciones pertinentes (ADEIP, 2000 (a), 2000 (b)).

Retomando el interrogante acerca de los dibujos y la psicología, cabe aclarar que el proceso Psicodiagnóstico, si bien se sirve de los gráficos que plasman los pacientes para arribar a conclusiones diagnósticas, lo hace mediante la administración de diferentes baterías de test (preparadas especialmente en función de la demanda, características del caso, etc. ), entre los que interesa hacer mención a los denominados test proyectivos gráficos. Dichos test, al estar estandarizados tanto en su consigna, como en su administración y en su interpretación a través del análisis de recurrencias y convergencias de indicadores psicopatológicos, cumplen con criterios científicos de confiabilidad y validez. También cabe aclarar que un solo test administrado, por sí mismo, no es útil a los fines del Psicodiagnóstico, ya que se requiere del profesional la selección de una batería de test a administrar, la cual será planificada en función de las particularidades de cada caso. Asimismo, en toda batería de test se deberá incluir la entrevista psicológica, ya que esta es una herramienta ineludible a los fines de poder realizar el correcto análisis de los test administrados y es, además una herramienta ineludible del correcto proceder en un proceso Psicodiagnóstico. Entonces, los test proyectivos gráficos constituyen herramientas que apuntan a arribar a conclusiones diagnósticas, pero que – como se mencionó antes – además requieren de entrevistas psicológicas, para establecer conclusiones diagnósticas.

Así las cosas, se destaca que en el campo de la psicología, el uso predominante de gráficos viene teniendo la función de aportar elementos diagnósticos, pero no así, terapéuticos.

Ahora bien, si recorremos la historia, encontramos que uno de los antecedentes acerca del origen de las técnicas proyectivas se remonta a la evaluación del talento artístico, durante el Renacimiento de la mano de Boticelli y da Vinci, quienes recurrieron por primera vez a un material inestructurado para evaluar la capacidad imaginativa, a fin de seleccionar quiénes serían los alumnos de su taller.

En el año 1921, Rorschach, por su parte, con sus manchas de tinta, evaluó diferentes grupos de pacientes, a los fines de seleccionar las manchas de tinta que se constituyeron posteriormente en el test de rorschach, al haber demostrado su fiabilidad y validez para detectar, de manera diferencial, indicadores psicopatológicos, emocionales, etc.

Puede notarse entonces, que la pintura hace su aparición ya en aquellas épocas pero, más allá de su uso diagnóstico en psicología, ¿qué más podemos decir acerca de ella?. . .

 

Un sujeto pincelando lo pulsional…

Todas las manifestaciones artísticas en sus diversas expresiones: pintura, música, teatro, literatura, constituyen modos de sublimación. Freud (1915) manifiesta que la sublimación es uno de los cinco destinos posibles de la pulsión. La pulsión, definida desde la teoría freudiana, es la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir, y con ello, constituye uno de los conceptos de deslinde de lo anímico respecto de lo corporal. Así, mediante la sublimación, la pulsión sexual, cuya meta es siempre la satisfacción, es pasible de orientarse hacia un objeto social o culturalmente aceptado. Es decir que el objeto de la pulsión es aquello en o por lo cual la pulsión puede alcanzar su meta, la cual, como ya se mencionó, es siempre la satisfacción. Y la satisfacción sólo puede alcanzarse cancelando el estado de estimulación en la fuente de la pulsión. Siendo que por fuente de la pulsión debe entenderse aquel proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo, cuyo estímulo es representado en la vida anímica por la pulsión. Asimismo, cabe mencionar que toda pulsión es un fragmento de actividad – no existiendo entonces pulsiones pasivas –, el carácter esforzante es una propiedad universal de las pulsiones y, aun, es su esencia misma. De este modo, por esfuerzo de una pulsión se entiende su factor motor, la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que ella representa.

Desde otro contexto teórico cabe mencionar que, en algunos países tales como Estados Unidos, Inglaterra y España – por nombrar sólo algunos –, encuentra auge y alta receptividad la aplicación de la llamada “Arteterapia”, tanto en instituciones tales como Escuelas, Hospitales Generales, Hospitales Psiquiátricos, entre otras. En Argentina, por ejemplo en el “Hospital Psicoasistencial José T. Borda” de la Ciudad de Buenos Aires, se implementaron dispositivos de Talleres Plásticos dirigidos a los pacientes que reciben asistencia allí.

En nuestro medio local, es decir en la provincia de Jujuy, en el año 2008 se implementó el Taller denominado “Expresionarte” en el hospital Psiquiátrico “Dr. Néstor M. Sequeiros” – único hospital público monovalente de la especialidad en toda la provincia de Jujuy. Desde entonces y hasta la fecha, el Taller “Expresionarte” continúa funcionando, a cargo de la Coordinación de la Licenciada Mariana Villafañe (Psicóloga Residente de la Residencia de psicología Clínica y Comunitaria de la mencionada Institución Asistencial), siendo de característica abierta a todos los pacientes, independientemente de la heterogeneidad de los diagnósticos por los que reciben tratamiento en dicho hospital monovalente provincial.

En el marco del Plan de Estudios vigente de la Carrera de Licenciatura en psicología de la Universidad Católica de Santiago del Estero, Departamento Académico San Salvador (UCSE-DASS), se realizan las así denominadas “Prácticas Menores”. A partir de dichas prácticas una de las autoras de este artículo (Arroyo, Soledad) tuvo oportunidad de insertarse en la Institución asistencial monovalente local antes mencionada, y pudo entonces vivenciar lo que supone el Taller “Expresionarte” en su práctica y en sus fundamentos. Es así como surgió el disparador para formular la siguiente pregunta: ¿Puede la expresión plástica funcionar como un dispositivo terapéutico posible y articulado al tratamiento individual que reciben los pacientes psicóticos?

Ese interrogante es el que actualmente guía el foco de las investigaciones de la mencionada autora, en pos de la concreción del Trabajo Final para acceder a la titulación universitaria de Licenciatura en psicología en UCSE-DASS. Articulado de cierto modo con dicho interrogante, y con el abordaje de la temática acerca del tratamiento posible de la psicosis, la otra autora de este artículo (Lic. López Steinmetz, L. Cecilia), quien se encuentra a cargo de la Dirección de dicho Trabajo Final, y además de las diversas publicaciones en Revistas de la especialidad que cuenta en su haber, fue artífice de la autoría y publicación del libro “El lugar del analista en la clínica de la psicosis. Hacia un tratamiento posible” (López Steinmetz, 2010). El contenido de dicho libro se articula con la perspectiva que orienta a este artículo, ya que en el mencionado libro, realiza un recorrido por los principales desarrollos teóricos freudianos y lacanianos sobre la psicosis, apuntando hacia la teorización y desarrollo de un tratamiento posible de la psicosis, todo lo cual es ejemplificado finalmente mediante un caso clínico extraído de su propia práctica profesional.

En lo que refiere a la mencionada investigación en curso (correspondiente al Trabajo Final de Licenciatura en Psicología) es que, partiendo del citado interrogante-disparador que guía el foco de la misma, resultan ser dos los principales virajes a los que se apunta concretar mediante la misma. El primero de ellos se relaciona con el tratamiento de la psicosis: ya que se infiere que el clásico dispositivo individual utilizado para el tratamiento de la psicosis, puede verse enriquecido vía la articulación con aquellos aportes que desde el dispositivo expresivo-plástico pueden brindarse. Y el segundo de los virajes a los que se apunta, es al de poder proponer (y concretar) que estos dispositivos expresivo-plásticos se realicen fuera de las Instituciones Psiquiátricas, apostando para ello a la posibilidad cierta de coordinación entre institución-autoridades-terapeutas-pacientes. Un modo posible sería por ejemplo aprovechando los permisos de salidas de internación de los pacientes hospitalizados, para que puedan asistir entonces a dichos dispositivos.

A partir de la experiencia de participar en “Expresionarte”, y al estar en contacto con los pacientes, se puede observar cómo la expresión plástica actúa como disparador para que los sujetos psicóticos verbalicen. Siendo esta una de las razones que convierten a este dispositivo como un viable complemento al tratamiento individual de los pacientes.

Si bien el hecho mismo de plasmar una pintura en un lienzo o en un papel no curará la enfermedad – y en este punto cabe preguntarse si ¿el tratamiento psicofarmacológico y/o psicoterapéutico y/o psicoeducativo por sí mismos, acaso logran curar la enfermedad? –, sin embargo, es a través de las producciones logradas por medio de la expresión plástica, es decir, a través del trabajo de la psicosis, que algunos pacientes logran realizar un tratamiento de lo Real. Siguiendo a Soler (1991), puede afirmarse que ese trabajo de la psicosis suele ser efectivo para alcanzar una estabilización, sea en casos en que se realice un tratamiento de lo real por lo simbólico, el cual sigue las sendas de algunas sublimaciones creacionistas. O bien en los casos en que se recurra a “…otros tipos de soluciones que no recurren a lo simbólico sino que proceden a una operación real sobre lo real del goce no apresado en las redes del lenguaje. Así sucede con la obra – pictórica, por ejemplo – que no se sirve del verbo sino que da a luz, ex nihilo, un objeto nuevo, sin precedentes […], en el que se deposita un goce que de este modo se transforma hasta volverse “estético”, como se dice, mientras que el objeto producido se impone como real” (Ibíd. p. 18). Es decir, estas son las producciones del arte que alcanzan un bien-inventar. Ese trabajo de la psicosis tendiente a la estabilización, es una de las razones que convierten a la expresión plástica en un viable y valioso complemento de los tratamientos clásicos.

Es así que el adentrarse en ese taller plástico denominado “Expresionarte”, el observar las experiencias que allí se viven, las interacciones que allí se desarrollan y todo aquello que se juega en ese espacio, brinda una respuesta, que como tal, implica apostar a incluir una actividad que les permita a estos sujetos salir de la mecánica rutina de la institucionalización, y trazar un desafío allí donde el diagnóstico y el pronóstico de la ciencia afirman una capitulación, al concluir en una enfermedad de por vida.

“Expresionarte” es una apuesta, un desafío a un querer y poder hacer con pacientes que no por tener patologías severas, deben ser confinados a que lo que se pueda lograr con/para ellos se agote en una internación y en muchos casos, en una cronificación dentro de lo que se denominan Instituciones Totales (Goffman, 1992). “Expresionarte” es ir más allá de esto, teniendo siempre presente que hay allí sujetos, lo cual traza un horizonte que va mucho más allá de los calificativos (o des-calificativos) imaginarios que la sociedad suele atribuirles, y que va más allá de cualquier semiología exhaustiva que pretenda encuadrar a esas subjetividades en clasificaciones de categorías diagnósticas universales.

Propiciar para estos sujetos – a los cuales la sociedad califica de “locos”, “peligrosos” o “inadaptados” – un espacio que les posibilite el desarrollo de la expresión que le pertenece a todo ser humano, independientemente de su padecimiento y de los significados que puedan tener o atribuírseles a sus creaciones, la expresión artística es una herramienta, un recurso, que suma a la hora de intentar brindar otra salida en este tránsito por una enfermedad que, de acuerdo al orden hegemónico, la postula en la categoría de lo necesario, y con ello, en la categoría de un irreversible destino de cronicidad.

Más allá de la tautología inútil de las preguntas que interrogan sobre si el arte potencia la locura o si la locura potencia el arte, de lo que se trata entonces, es de apostar a un desafío que implique mirar un mundo interior particular impreso a través de un pincel, en la expresión de un sujeto.

Para lograr ello, la modalidad de encuadre de trabajo no es del orden de para todos lo mismo, es decir, no es una sola, sino que ésta modalidad debe estar siempre dispuesta a acomodarse en función de las coordenadas que brinda cada subjetividad. Allí, nuestro rol nos requerirá ser estrategas para poder operar con aquellos elementos que nos ofrece el campo y con ese sujeto que configura ese campo, apelando entonces también nosotros a nuestra creatividad para poder maniobrar.

Es así como esta investigación en curso pretende ir más allá… ya que en medio de una discusión acerca de inquietudes e intereses, con la Coordinadora de “Expresionarte” Licenciada Mariana Villafañe, con el Profesor de Artes en Teatro Marcelo Tejada y con las Licenciadas en psicología Soledad Nicodemo y Luciana Massaccessi, mientras se pintaba un mural junto a los pacientes, en el hospital Psiquiátrico “Dr. Néstor M. Sequeiros”, se decidió constituir un grupo que nace con el nombre: “Cadabra”. El objetivo de “Cadabra” es bogar por la salud mental mediante la inserción en diversos ámbitos y zonas, motorizados por el deseo de conjugar arte y psicología.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico (ADEIP) (2000): Código de Ética del Psicodiagnosticador. Rosario: Impresiones Buffagni.

Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico (ADEIP) (2000): Pautas Internacionales Para el Uso de los Tests - Versión Argentina. Adaptado de Moreland. K. L. , Eyle L. D. , Robertson, G. J. , Primoff, E. S. y Most, R. B. (1995): “Assessment of test user qualifications. American Psychologist”. 5, 14-23. Rosario: Autor.

Freud, S. (1915): “Pulsiones y destinos de pulsión. ” En Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.

Goffman, E. (1992): “Sobre las características de las instituciones totales. ” En Goffman, E. : Internados. Buenos Aires: Amorrortu.

López Steinmetz, L. C. (2010): El lugar del analista en la Clínica de la psicosis. Hacia un tratamiento posible. Buenos Aires: Editorial Letra Viva.

Soler, C. (1991): Estudios sobre las psicosis. Buenos Aires: Manantial.

 

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