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Última actualización web: 28/01/2022

La actividad en la formación de la personalidad del profesional médico.

Autor/autores: Tomás Rodríguez López
Fecha Publicación: 01/03/2009
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Atendiendo a la importancia de las transformaciones en el contenido y forma de la Educación Médica actual, se plantean los principios científico-teóricos y psicológicos que asumen que el hombre piensa según vive, lo que influye en la estructura de la personalidad, subordinada como esta está a su actividad social.

Se reconoce que el colectivo es el grupo en que se desarrolla la actividad del futuro profesional médico y se asigna a este el principal papel, garantizado por la actividad, que tomando como vías la instrucción y la enseñanza ha de tributar a la educación, necesidad básica en la formación de los futuros médicos, para que estos posean el humanismo, la ética y la modestia que su profesión requiere.

Palabras clave: Educación profesional, Médicos, Personalidad, Psicología educacional

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Resumen

Atendiendo a la importancia de las transformaciones en el contenido y forma de la Educación Médica actual, se plantean los principios científico-teóricos y psicológicos que asumen que el hombre piensa según vive, lo que influye en la estructura de la personalidad, subordinada como esta está a su actividad social. Se reconoce que el colectivo es el grupo en que se desarrolla la actividad del futuro profesional médico y se asigna a este el principal papel, garantizado por la actividad, que tomando como vías la instrucción y la enseñanza ha de tributar a la educación, necesidad básica en la formación de los futuros médicos, para que estos posean el humanismo, la ética y la modestia que su profesión requiere.

Introducción

Las transformaciones operadas en el contenido y forma de desarrollar la Docencia Médica han resultado una Revolución en el campo de la Educación, que rebasando los límites del país, gracias al impulso constante y creciente dado por nuestro Comandante en Jefe, han alcanzado dimensión continental. La existencia de un programa para formar profesionales de la Salud de todo el continente y de otros continentes incluso, motivan a reflexiones muy serias en relación a las necesarias influencias educativas que esa formación ha de proporcionar, pues como señalan López Corrales y Pérez(1) la función de la escuela no se reduce a la asimilación de los conocimientos y formación de habilidades, sino a la formación de la personalidad, que como se sabe, no surge como simple resultado de la asimilación de la experiencia social, sino de una compleja interacción de factores internos y externos del desarrollo, por lo que estos autores subrayan “el papel de la educación consiste en la dirección del desarrollo y la formación de la personalidad”.
La educación consiste en la construcción de un proceso que garantice el desarrollo de la personalidad, y la enseñanza es el camino más importante de la educación y constituye la vía de acceso a la formación de la personalidad.
Teniendo en cuenta la importancia y complejidad del problema, nos proponemos destacar sus principios teóricos, psicológicos y pedagógicos para que se comprenda el papel del colectivo en la formación de la personalidad del futuro profesional de la salud y la importancia de ésta en su educación ética, humanista y solidaria.


Principios teóricos

La dirección del proceso de formación de la personalidad supone conocer los principios en que se basa, el contexto socioeconómico en que se produce, pues como lo plantea el Marxismo, el hombre piensa según vive y tocante a ello Lenin puntualizó: El hombre refleja en su psiquis, en su medio interno, la realidad social en que se desarrolla su actividad, de la cual se nutre la formación de su personalidad, asimilando las experiencias que se derivan de su interacción con el medio, con actitudes y patrones del comportamiento.
Es por eso que la calidad del método educativo tendrá como medida de eficiencia lo que educa y forma la personalidad del educando en su propia actividad. La actividad es por tanto, la fuente de las experiencias cognoscitivas que han de asimilarse para formar las cualidades de la personalidad y que tienen tres componentes comunes íntimamente relacionados: los conocimientos, los motivos y necesidades y los modos de actuar.
Los conocimientos se incorporan en la actividad, estimulando los intereses cognoscitivos y creando mayor necesidad de aprender, por lo que el educador tiene la necesidad de lograr el sistema de motivos sociales que orienten la formación de la personalidad de los educandos. En resumen, la educación se vale de la enseñanza y la instrucción, que le son indispensables porque en ellas transcurre la actividad y se completa por su influencia en la formación de la personalidad. Pero el educador debe valerse de su ejemplo personal como modelo del educando, y esto adquiere en nuestro caso importancia vital.


Principios psicológicos

Hoy se conoce que los procesos cognitivos, afectivos y volitivos forman la estructura de la personalidad. La voluntad está dada por la existencia de cualidades que surgen en el hombre como resultado de su actividad en el medio social y vienen a caracterizar la regulación consciente de la acción.
Durán, López y Cuellar (2) afirman: “la independencia, la decisión, la perseverancia, la disciplina y el autocontrol, son cualidades que deben destacarse en la personalidad bien modelada”.
Kostiuk (3) ha demostrado las peculiaridades de los intereses e ideas de los adolescentes, y esa realidad ha de ser tenida en cuenta por el profesor médico. Bozhovich (4) destaca la necesidad del estudiante de determinar su lugar en la vida, de acuerdo con su situación social, la formación de la concepción científica del mundo y el papel de la actividad cognoscitiva en esa etapa. Cita también a Vigostky que se refirió a esta como una etapa importante en el desarrollo de la conciencia moral, en la segunda fase de la adolescencia, cuando comienza el tránsito por nuestras aulas y servicios el futuro profesional médico que nos hemos comprometido formar.
Como escolar mayor, según Bozhovich, en esta etapa se forma la concepción científica del mundo y la moral del estudiante. De aquí su importancia en la construcción de la personalidad. Es por eso que consideramos imprescindible tener en cuenta en la educación del futuro médico se incorporen a su personalidad una concepción científica del mundo, de sus relaciones
sociales, económicas, políticas, laborales y de su propia posición en el sistema de producción, y que transcurra en un marco de actividades que traduzcan el alto espíritu humanista, la ética y la integralidad que le son propias a la práctica médica en nuestro medio, inspiradas en la herencia martiana, que en su momento nos legó el siguiente principio: “al nacer, todo hombre tiene derecho a que se le eduque y después en pago el deber de contribuir a la educación de los demás”.


Papel colectivo

“La naturaleza social del hombre se manifiesta de manera objetiva en el hecho de que vive en grupos desde el comienzo mismo de su existencia, e incluso, de que su vida depende de los demás miembros del grupo”. Partiendo de esta afirmación Socarrás de la Fuente (5) aborda la influencia del grupo en la formación de la personalidad, considerándolo fundamental.
Marx (6) afirma: “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es en realidad, el conjunto de las relaciones sociales”, y las relaciones sociales del hombre transcurren en dos formas de vida en grupo. La familia y el colectivo. Ambos grupos son de gran significado en la formación de la personalidad, teniendo cada uno de ellos sus propias propiedades y características, pero como sobre la familia no nos toca influir, nos referiremos al colectivo, eslabón fundamental que enlaza al hombre con la sociedad, definido por Petrovki (7) con una interpretación marxista como “grupo de personas que
forman parte de la sociedad, unidos por fines comunes de actividad conjunta, subordinada a los fines y objetivos de esta sociedad”.
Makarenko (8) agrega que el colectivo es posible sólo a condición de que las personas se unan en tareas y actividades evidentemente útiles para la sociedad, y para dicho autor la esencia del colectivo radica en el hecho de que debe tener fines sociales de interés común. Pero como todo hombre al ser persona deviene personalidad, el colectivismo como rasgo debe expresarse en la solidaridad del hombre con los fines del desarrollo de la sociedad (8).
Cada hombre tiene un grupo de referencia, en el cual forma sus convicciones, ideales, criterios, formas de convivencia, ética y estética y al cual tiene luego en alta estima. Para el estudiante, el grupo de referencia debe ser el colectivo de estudio y laboral en que se inserta y según Marx (6) en la producción las personas están en relación no solo con la naturaleza, sino entre sí, unas con otras. En el proceso enseñanza-aprendizaje de los futuros médicos ocurre algo similar, los vínculos reales que en la actividad se establecen, en el seno del colectivo reflejan las relaciones objetivas del educando con el medio en que se ha de desempeñar, sirviendo de pautas a internalizar para constituir futuros modelos de conducta de su personalidad, que podrá, sobre esa base enriquecerse en el continuo proceso del trabajo socialmente condicionado por su actividad.


La personalidad

Para Lucien Seve (9) hay entre las fuerzas productivas y los hombres una relación fundamental, que estos son, la fuerza productiva más importante, la fuerza de trabajo. El hombre tiene conciencia de ese papel e importancia y según Leontiev (10) aparece durante el proceso del trabajo y de las relaciones sociales. Este autor establece vínculo dialéctico entre la actividad, la conciencia y la personalidad, dando a la actividad el valor de “categoría de estudio”, por ser vehiculizadora de conciencia y constituir una “instancia integradora superior que regula los procesos psíquicos”. Según este autor es por eso que James le llama “dueña de las funciones psíquicas” y Alpont “lo que determina la conducta y las ideas”.
La herencia y el medio explican la personalidad. Si la herencia no nos es modificable, el medio, con sus sistemas de relaciones sociales determinadas
por la actividad, es el área sobre la cual debemos influir con el ejemplo, sobre la formación de la personalidad del futuro profesional de la salud.
La personalidad generada por la actividad, en condiciones sociales concretas y en el caso de nuestros futuros profesionales de la salud, esas condiciones las representan los colectivos de estudiantes, profesores y trabajadores de los policlínicos y hospitales del sistema de salud, que deben inspirarle ante todo confianza y seguridad y darle ejemplos de integralidad, equidad, humanismo y de entrega a su labor, para que estos rasgos se prendan a su sistema de principios como profesional, lo que es solo posible mediante el ejemplo cotidiano, para cumplir el principio marxista de que la personalidad del hombre también “se produce en el proceso del trabajo social”.


Formación de la personalidad del futuro profesional de la salud

La importancia ya reconocida de la personalidad del profesional médico hay que asociarla al proceso de la formación curricular del mismo, a la etapa en que transita por la Educación Médica Superior, donde el estudio, como actividad fundamental, representa la actividad “productora” de la personalidad. El profesional medico, en su tránsito por la Educación Médica Superior forma los atributos y características que lo han de distinguir en su vida profesional y ha de obtener de la actividad cotidiana del colectivo las experiencias educativas que le permitan incorporar patrones y asimilar valores que se conviertan en exponentes de su conducta profesional, entre los cuales deben destacarse: el humanismo, la modestia, la flexibilidad, la ecuanimidad, la madurez, la solidaridad, la estoicidad y el pensamiento clínico, como forma particular de operar el pensamiento no propio de otras profesiones.
No creemos que exista una forma particular de personalidad para el médico, pero sí un grupo de atributos o cualidades que le distinguen de otros profesionales y que le son indispensables a los fines de su buen desempeño profesional, porque su papel en la sociedad lo exige así.
La educación surge como necesidad de la sociedad de trasmitir los conocimientos y las experiencias a las nuevas generaciones, Savín (11). En ella la experiencia socio histórica de las generaciones precedentes se transmite a los jóvenes.
Para la Pedagogía, el Colectivo es el eslabón fundamental de su organización en la formación del individuo y para la orientación de su desarrollo espiritual, de su preparación para la vida y el trabajo en sociedad, su conducta ética, su desarrollo integral y su preparación para encarar el futuro, con una concepción científica del mundo acorde a los fundamentos que rigen la sociedad en que se forma. Por eso, el Colectivo en el centro de Educación Médica Superior, debe proporcionarles en la actividad práctica las experiencias emocionales que consolidan los atributos que su personalidad necesita para desempeñarse como médico una vez graduado.


Discusión

De lo expuesto se infiere que la enseñanza y la instrucción constituyen la actividad fundamental en las cuales se “produce”, según la teoría marxista, la personalidad del futuro profesional médico, personalidad que debe moldearse a su paso por la Universidad Médica, pero es preciso destacar que solo la asimilación conciente de las experiencias fácticas se convertirán en actitudes y podrán contribuir al desarrollo de los atributos y características de una personalidad adecuada a la profesión médica, indispensable para su mejor desempeño sobre la base de los valores que le acompañaren en el momento del diagnóstico y el tratamiento (12, 13, 14).
El colectivo constituye el grupo humano por cuyo intermedio la sociedad, mediante la actividad al mismo encomendada, permite servir como ejemplo de modelo social del que han de desprenderse experiencias capaces de influir en la formación de la personalidad en su paso por la Educación Médica, a lo cual las actitudes y patrones de conducta incorporan el elevado espíritu humanista, solidario y ético que proporcionan profesionalidad y gran sensibilidad humana necesarias para la comprensión del problema de salud que ha de enfrentar con altruismo, consagración, desinterés y entrega total al ejercicio de su profesión a favor siempre de la sociedad y del paciente (15).
No pudiendo influir en la formación del futuro profesional de la salud sin una comprensión dialéctico-materialista de la importancia de la actividad del estudiante como fuente de experiencias formativas, se hace necesario reconocer a ese propósito las teorías psicológicas que en su día nos proporcionaron autores de renombre como Addler, Alexander, Berner, From, Hormey, Jung, Gill y klein, no suficientemente comprendidos sin un enfoque dialéctico-materialista, como ahora hacen Kaplan y Sadock (16).
Esa realidad ha elevado la teoría dialéctico-materialista a un plano superior en la pedagogía de la Universidad Médica, sirviendo de fuente de inspiración y guía para la acción de nuestro programa de universalización, que hoy constituye pauta para la concepción científica del mundo y ejemplo capaz de influir en la formación masiva de profesionales con un propósito adecuado al objetivo de demostrar que un “mundo mejor es posible”(17) y que cuanto en favor de la salud se hace contribuye a ello en la medida que los profesionales actúen con el humanismo y la solidaridad que solo una nueva personalidad puede garantizar, influencia a la que la Educación Médica Superior no puede negarse, por ser su encargo social lograrlo, como garantía del desempeño futuro del egresado y cualquier esfuerzo por alcanzarlo será justificado y plausible siempre que se logre la formación de una personalidad ecuánime, flexible, madura y eficiente, impregnada del humanismo, la modestia, solidaridad y ética que de ese nuevo profesional se espera(16, 17, 18). Que sea a su vez consecuente con la función que le corresponde en la Educación y terapia Familiar(19) y para una correcta incorporación de los postulados sociológicos actuales a la práctica médica(20).


Referencias

1. López M, Corrales O, Pérez C. La dirección de la actividad cognoscitiva. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1994.
2. Duran A, López J, Cuellar A. psicología general II. La Habana: Editora de Libro para la Educación; 1978.  
3. Kostiuk G S. Problemas de la formación de la personalidad. psicología en la edad infantil. La Habana: Editora Universitaria; 1965.  
4. Bozhovick L J. La personalidad y su formación en la edad infantil. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1981.  
5. Socarrás de la Fuente E. Influencia del grupo en la formación de la personalidad del joven. Folleto. La formación de la personalidad en adolescentes y jóvenes. La Habana: Editora política; 1985.  
6. Marx C, Engels F. Tesis sobre Feurbach. Obras escogidas. La Habana: Editora Política; 1963.  
7. Petrovki A V. psicología General. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1970.  
8. Makarenko A S. Obras Completas. T. 5. Moscú: APN-RSFR; 1958.  
9. Seve L. Marxismo y teoría de la personalidad. Buenos Aires: Amerrurtu; 1975.  
10. Leontiev A N. La actividad y la personalidad. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1982.  
11. Savín M N. Pedagogía. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1977.
12. Fulford KWM, Broome M, Stanghellini G, Thornton T. Forum- Hechos y valores en el diagnóstico psiquiátrico- World Psychiatry. Vol. 3 No2 Sept. 2005.
13. Mezzich JE. Valores y diagnóstico Integral. World Psychiatry. Vol. 3 No2 Sept. 2005.
14. Posse R. Educación de los comportamientos. Salud Cuatro. Madrid. 2004. 8. 32.
15. Ramonet J. Cien horas con Fidel. 3era. Edición. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado. La Habana. Nov. 2006.
16. Kaplan HJ, Sadock BJ. Sinopsis de psiquiatría. 8va. Edición. ED Panamericana. Madrid. 2001.
17. Sabater Palenzuela VM. Sociedad y Religión. Selección de lecturas. Tomo I. Editorial Félix Varela. La Habana. 2003.
18. Badenas R. Fuerza Interior. Salud Cuatro. Madrid. 2003. 7. 26.
19. Sánchez y Gutiérrez D. terapia Familiar. Modelos y Técnicas. Editorial Ciencias Médicas. La Habana. 2006.
20. Basail A; Fleitas R; Hernández A; Muñoz T; Dávalos R. Introducción a la Sociología. Tomo I. Editorial Félix Varela. La Habana. 2004.

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