Última actualización web: 25/06/2021

Pero: ¿Y porqué no?: Normalización de la violencia contra las mujeres.

Autor/autores: Mercedes Yanguas
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

En los últimos años hemos analizado hasta la saciedad la violencia de género desde el punto de vista de la víctima. Estudiamos su proceso, sus secuelas. Se critica su actitud, su permanencia en Violencia de género, pero en escasas ocasiones nos hemos puesto en la piel del agresor. En un ensayo de empatía, intentamos ponernos en la piel de un maltratador, de una persona que somete, veja humilla, que es capaz de urdir un plan para destruir poco a poco a una mujer, a "su mujer", inyectándole gotas de amor que no es amor, sino maltrato, para que incremente su grado de tolerancia, y alternarlo con menosprecios y agresiones físicas y verbales, para que pierda su capacidad de análisis y de decisión, para que viva en términos de supervivencia, casi oculta por el terror.

Con esta base analizamos el imaginario de un hombre machista y misógino, su forma habitual de comportarse y considerar a las mujeres y la respuesta social y política ante su comportamiento: La violencia de género está normalizada en nuestra sociedad, constituye una "violencia menor" y el nivel de tolerancia es mucho mas alto que en cualquier otro tipo de violencia. El comportamiento machista y misógino está amparado por el entramado patriarcal, por eso nos preguntamos ¿Y porqué no?

Palabras clave: violencia, maltrato, mujer

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PERO: ¿Y PORQUÉ NO?: NORMALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES .

 

MERCEDES YANGUAS VIEIRAS

Abogada Laboralista de CCOO en Castilla y León.

Abogada Especialista en Violencia de Género.

Master “Malos tratos y violencia de género, una visión multidisciplinar” UNED especialidades Jurídica, Psicológico-Asistencial y Educación.

Master “Estudios de género y Políticas Públicas” Universidad de Valladolid. Cátedra de Estudios de Género- ForemCyL.

Agente de Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

 

Palabras clave: VIOLENCIA FAMILIAR - MALTRATO – VIOLENCIA DE GENERO – VICTIMA – DERECHO HUMANOS – MUJER -

Resumen:

En los últimos años hemos analizado hasta la saciedad la violencia de género desde el punto de vista de la víctima. Estudiamos su proceso, sus secuelas. Se critica su actitud, su permanencia en Violencia de género, pero en escasas ocasiones nos hemos puesto en la piel del agresor.

En un ensayo de empatía, intentamos ponernos en la piel de un maltratador, de una persona que somete, veja humilla, que es capaz de urdir un plan para destruir poco a poco a una mujer, a “su mujer”, inyectándole gotas de amor que no es amor, sino maltrato, para que incremente su grado de tolerancia, y alternarlo con menosprecios y agresiones físicas y verbales, para que pierda su capacidad de análisis y de decisión, para que viva en términos de supervivencia, casi oculta por el terror.

Con esta base analizamos el imaginario de un hombre machista y misógino, su forma habitual de comportarse y considerar a las mujeres y la respuesta social y política ante su comportamiento: La violencia de género está normalizada en nuestra sociedad, constituye una “violencia menor” y el nivel de tolerancia es mucho mas alto que en cualquier otro tipo de violencia. El comportamiento machist y misógino está amparado por el entramado patriarcal, por eso nos preguntamos ¿Y porqué no?

 

 

 

“Es preciso comprender cómo las grandes estrategias de poder se incrustan y hallan sus condiciones de ejercicio en microrelaciones de poder. Designar esas relaciones, denunciarlas, decir quién ha hecho qué es una primera transformación de poder. ”Dialogos con Focault” Revista Ornicar. 1977

 

 

 

En los últimos años hemos analizado hasta la saciedad la violencia de género desde el punto de vista de la víctima. Estudiamos su proceso, sus secuelas. Se critica su actitud, su permanencia en Violencia de género, pero en escasas ocasiones nos hemos puesto en la piel del agresor.

Me planteo un ejercicio de “Y si…. ”: En un ensayo de empatía, difícil, cuando hablamos de ponernos en la piel de un maltratador, de una persona que somete, veja humilla, que es capaz de urdir un plan para destruir poco a poco a una mujer, a “su mujer”, inyectándole gotas de amor que no es amor, sino maltrato, para que incremente su grado de tolerancia, y alternarlo con menosprecios y agresiones físicas y verbales, para que pierda su capacidad de análisis y de decisión, para que viva en términos de supervivencia, casi oculta por el terror.

Pero voy a hacerlo, quizás me ayude a entender, a avanzar. La capacidad de análisis desde todos los puntos de vista es la única herramienta que nos puede conducir en la lucha contra la violencia de género hasta su total erradicación.

Vamos a intentar hacerlo entre todas las personas que estáis hoy aquí a través de un texto que he escrito:

“Soy joven, fuerte y duro, y tengo éxito con las mujeres, con ellas, con las que no son hombres, con las otras y con las que me relaciono solamente buscando mi utilidad y mi satisfacción.

A mi madre la tengo tomado el molde, me quiere, y eso la convierte en débil. Aguanta lo que la eche, hasta cosas que no pensé que fuera a tolerar: abuso económico, manipulación emocional, sobrecarga de tareas de atención y cuidado. Es lo que le gusta, lo que sabe hacer: me cuida, me hace la comida, y la habitación, y se calla cuando se lo digo. Está mucho más guapa callada. Cuando quiera su opinión, ya se la pediré. A veces llora, y eso me molesta, pero lo que quiere es ablandarme, y por ahí no…. , que luego empieza a pedir cosas: que si me bajas en coche, que si me subes la compra.

Mano dura, ella a lo suyo y yo a lo mío. Si se sale de ahí no la aguanto, y que no pregunte que la tenemos.

Con las tías me va bien, pero porque controlo. Cada una en su papel, y sin mezclarse. Cuanto menos sepan de mi vida, mejor.

Ana me gusta un montón, pero para lo que es: Folla como en las pelis, es que ni las putas. Las putas me gustan para ir con los amigos de fiesta: Unas copas, unas risas y una tía, y punto: Sin molestarte sin cansarte en ligar ni en darle coba, la mitad de las veces para no comerte ni los mocos, sin contarle tu vida, y sin que ella te la cuente ¡Qué coñazo! Luego que si los teléfonos, que si no me has vuelto a llamar. De putas llegas, la tienes a tu servicio, te pasas lo que quieres, pagas y a seguir, no tiene nada de malo: un día quiero champan, otro día me como un bollo y otro…me voy de putas, o me echo una partida con los colegas ¿X qué no?

Estábamos con Ana, que folla que te mueres, cuando no ha bebido, claro. Pero yo le tengo cogido el punto: La pillo de vez en cuando, y si veo que tiene cuatro copas, paso, que se pone muy pesada. Ella ya lo sabe, se lo tengo dicho: Si vamos a follar, vamos a follar. ¿Y porqué no?

En el curre ha entrado una chica nueva que está buenísima. Me pone que me subo por las paredes. No sé ni como se llama, es dulce y sonríe, pero debe ser una fiera. A esa la ponía yo mirando Murcia. Todo se andará. A ver si un día la digo que se quede después del curre a mirar las cuentas, y… que si no lo entiendo, que si mira por aquí, que si te gusta el trabajo y te quieres quedar, si me demuestras que puedo confiar en ti, te renovamos… No falla. Tampoco se las puede dar todo de golpe, poco a poco mientras me mole, luego a rajatabla: donde tengas la olla no metas la polla, y yo la olla se bien donde la tengo. ¿Y por qué no?

Y luego mi novia, la Pili, que burra está con lo de casarnos, con lo bien que estoy así. Que si quiere hijos que si quiere hijos, ya se lo he dicho, se los va a comer ella. Yo tengo mucho que hacer fuera de casa, y con más bocas que alimentar, ya se sabe. Ella está empeñada en terminar la carrera, no sé para qué. En cuanto nos casemos, a casa, que está muy buena, y cuanto menos ande por ahí, mejor. La directa es no coger una chica que la ayude, así no podrá con la casa, los niños y el curre. Qué obsesión. Mi mujer no curra, vaya, que para eso estoy yo. ¿Y por qué no?

Ya me pasó con la primera…. Al principio todo en bandeja: Sexo a demanda, ¡Cómo cocinaba la tía! El descanso del guerrero, como a mi me gusta. Y luego, que si hoy no toca, que si el embarazo, que si llora el niño… Ya le tuve que poner los puntos sobre las íes.

Pero fui blando, tantas amigas, tantas amigas, y su hermana que la malmetió contra mi.

Ahora ¡Toma niño! ¿No te importaba tanto?, pues para ti sola. Entre que come y caga no vas a vivir. Se te acabó mover el culito por la calle, mona.

La próxima, una sudaca, esas sí que son sumisas. Aguantan lo que le pidas con tal de tener un hombre. Todavía no les ha entrado el feminismo radikal. ”

 

 

 

Este es el canon de pensamiento de un hombre machista, misógino, pero es tan NORMAL…

Pero yo, que ahora estoy en su lugar, en este ejercicio de intentar comprender, me pregunto ¿Cómo no va a ser normal? ¿Qué le impide pensar así, ser así, relacionarse así con las mujeres?

Este hombre disfruta de los privilegios de ser hombre, y no pierde nada por ello: nadie le persigue ni le recrimina, incluso alguno le reirá los logros y las gracias. ¿Por qué va a renunciar a ellos? Sería absurdo, una pérdida voluntaria de privilegios.

Las actitudes misóginas son un factor explicativo de la violencia de género. Las únicas características que tienen en común todos los hombres maltratadores son las ideas machistas y misóginas: Son, mayoritariamente hombres tradicionalistas, que creen en los roles sexuales estereotipados, en la supremacía del hombre y la inferioridad de la mujer. Se atribuyen, por el hecho de ser hombres, el poder dentro del sistema familiar, y para mantenerlo creen estar facultados para usar la violencia física o la agresión sexual.

La mujer no es “un ser igual” sino “un ser inferior” al que tienen que educar en parámetros de conveniencia machista, manejar, controlar y corregir. Violencia de género y misoginia: Reflexiones psicosociales sobre un posible factor explicativo, Victoria A. Ferrer Pérez y Esperanza Bosch Fiol, Profesoras del Departamento de psicología de la Universitat de les Illes Balears. Co-directoras de la “Universitat d’Estiu d’Estudis de Gènere”.
Artículo publicado en la revista Papeles del psicólogo, número 75, páginas 13-19. Año 2000.

Y estas, “sus mujeres”, en las creencia de estos hombres machistas y misóginos, somos cada una para una cosa, ellos, en su imaginario, nos dividen en “tipos”: “madre - hermana”, “mujeres para el placer”, “mujeres para casarse y tener hijos e hijas”. Y no sólo nos dividen en tipos, sino que las mujeres que constituyen un tipo son intercambiables, sustituibles entre si. Son las “iguales sustituibles”, así nos denomina la Filósofa feminista Celia Amorós, Catedrática de Filosofía de UNED.

Si se quedan sin una amante buscan otra en el grupo de las mujeres para el placer, y si se quedan sin una pareja, buscan otra que la sustituya, atinando más la búsqueda: más sumisa.

¿Qué ocurriría si cualquiera de sus mujeres comenzara realmente a ser mujer, es decir, fuera consciente de que es una mujer, y que tiene que luchar contra el patriarcado imperante para adquirir y ejercer sus derechos, para vivir en libertad? ¿Qué ocurriría si alguna de “sus mujeres” decidiera autodeterminarse, o se quejase de ser compartida, o decidiera dejarle?

Sabemos que la violencia de género no es una actuación aislada, es un proceso basado en la necesidad de control y de poder sobre la vida de la víctima por parte del maltratador. Andrés Montero Gómez, Director del Instituto de Psicólogía de la Violencia, en su artículo “ ¿Porqué las mata?” del 27 de Enero de 2008 en “ El Correo” describe perfectamente este entramado.

El hombre maltratador utiliza la violencia para controlar, la vida, el pensamiento, los sentimientos de la mujer. Es un instrumento de control, un abuso de poder. Con la aplicación modulada, alternada de violencia psicológica, violencia física, abuso emocional, el hombre construye un entramado en el que su víctima vive atenta sólo a sus requerimientos, para evitar una violencia que no puede evitar por que no depende de ella y que le está siendo suministrada con dosis pautadas, estudiadas.

La mujer vive así sólo en términos de supervivencia, su personalidad, su identidad pasa a un segundo plano y se convierte poco a poco, con cada suministro de violencia en las dosis adecuadas en un nuevo ser sometido y atento a los deseos de ese hombre concreto…

Cuando este mecanismo de control sobre la vida de la víctima falla, cuando a pesar de todo ella toma determinaciones de libertad, busca ayuda y decide, el agresor ve fracasado su plan, siente que todo se le escapa de las manos, que ella puede actuar, marcharse, que todo el mundo va a saber lo que está haciendo con ella y entonces, ante el fracaso de su “orden establecido”, la mata. Las mujeres, en procesos de violencia de género, son ejecutadas porque buscan su libertad.

El germen de la violencia está en la cultura patriarcal. Un hombre machista y misógino maltrata a su mujer, la insulta, la veja la menosprecia, y puede llegar a matarla. Simplemente depende de la libertad y autonomía que ella pretenda.

El patriarcado sigue siendo la base de nuestra cultura. La idea de la superioridad del varón, inferioridad de la mujer, que fundamenta el menoscabo, el abuso de poder, el sometimiento de ésta por un ser superior que siempre es un hombre, es la tónica general. La igualdad es la excepción, no nos engañemos.

Son los micromachismos de los que habló hace ya tanto tiempo Luis Bonino, los llamaba así microviolencias, microabusos y que a mí siempre me han parecido machismos como casas; la eterna discusión del tamaño de las agresiones contra las mujeres, como son contra las mujeres, pues son menores.

Y de fondo, en lo que escribo, oigo la tele: El asesinato de una mujer que vivía en violencia de género, su padre dice” Parece que no queremos entender que las mujeres son la mitad de la humanidad, y madres de la otra mitad”. Su hija de 17 años ha sido asesinada por un tipo de 22 con quien mantuvo en el pasado una relación emocional, y él, el padre, transmite la idea de que valemos por ser madres, no por ser mujeres.

Y hablan tres minutos sobre la violencia de género y todo versa sobre que las mujeres nos gustan “los hombres duros”, “los malos” y que pensamos que el control lo ejercen sobre nosotras porque nos quieren.

Luego sigue la información con noticias de sucesos: un hombre muere apuñalado en Madrid, y varias personas muertas en accidentes de tráfico. Terminado el bloque de sucesos hablan de problemas graves, estructurales: el paro, la crisis, la economía.

Somos secundarias, es nuestro papel, hasta la violencia que se ejerce contra nosotras es una violencia menor.

El devenir de los acontecimientos históricos y concretamente la historia del movimiento feminista nos demuestra cómo a una época de reconocimiento y avance en los derechos de las mujeres, le sucede indefectiblemente un retroceso. Los logros en la lucha por el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres son efímeros, una vez conquistados pueden difuminarse con un simple cambio político, con la mera sucesión del partido en el poder.

Y estamos claramente en un momento de retroceso. La igualdad ya no es un tema prioritario en las agendas políticas. El avance, ha sido un mero maquillaje orquestado al ritmo del flujo de fondos de la Unión Europea. Pero la crisis ha sido un perfecto pretexto para que las aguas vuelvan a su cauce y nosotras a la mansedumbre.

Y los augurios no son mejores tras el cambio político, porque aunque sigan maquillando el patriarcado con avances en igualdad ¿Quién o quiénes van a regentar las áreas de igualdad en el Nuevo Gobierno que amenaza? ¿Desde qué ideología se van a pautar las políticas de igualdad?, ¿ Vamos a presenciar las reformas de todas las leyes que en los últimos años han supuesto importantes avances en Igualdad?. No en vano contra todas ellas el Partido Popular ha interpuesto recursos de inconstitucionalidad

Hace unos días me invitaron a dar una conferencia y rápidamente me dí cuenta de que no estaba en el lugar que yo creía. La persona que me presentó (mujer) dijo textualmente que “tenemos aún muchas cosas que solventar, como la violencia que se produce entre las mujeres y los hombres”. Si esta es la manera en la que algunos y algunas entienden la “corresponsabilidad”, puede ocurrir cualquier cosa.

En la actualidad estamos asistiendo al crecimiento y expansión de determinados grupos y movimientos en concretos sectores sociales con un claro carácter de contra movimiento frente al avance en igualdad, que actúa como freno o represalia frente a los logros conseguidos.

Pero eso no es lo más peligroso. En cierto modo estos grupos están identificados y su discurso, realmente parco, gira en torno a cuatro o cinco ideas básicas y repetitivas: la falsedad de las denuncias, la alabanza de las leyes de custodia compartida, que las feministas integristas que manipulan las cifras sobre el maltrato doméstico para obtener más poder, que con la excusa de la «perspectiva de género» se están violando gravemente los derechos de la mitad masculina de la población….

Lo más peligroso es, a mi modo de ver, que la violencia de género está normalizada, que para sacar adelante una sentencia condenatoria del maltratador en violencia de género hemos de pasar por todas estas cuestiones que están absolutamente normalizadas:

Se ponen en duda las declaraciones de las mujeres.

Se acusa de mentirosas, manipuladoras a las mujeres y a sus letradas a las que se pone en continua tela de juicio por fabricar pruebas.

En la práctica se atenúan los tipos penales agravados por la LMPICVG, a través de subterfugios, razonamientos tan absurdos como que el llamar zorra a su mujer no es un insulto sino reconocer que es astuta, o evitar la aplicación de la LMPICVG aduciendo que, a pesar de mantener una relación sexual con la mujer agredida, el maltratador no la quería, por lo tanto, no concurre “una relación de afectividad análoga al matrimonio”

Se obvian los artículos que facultan a los jueces y juezas para suspender el régimen de visitas a los maltratadores o retirarles la patria potestad en caso de violencia de género, a pesar de que los y las menores son víctimas directas de la violencia ejercida por su padre contra su madre y hace imposible su desarrollo equilibrado, vulnerando el principio básico de velar por el interés preferente del menor que debe impregnar toda la interpretación de nuestro ordenamiento jurídico.

Se inaplican impunemente los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral, con el agravante de la obstrucción de su ejercicio provoca daños irreparables en las madres (las mujeres siguen siendo prácticamente las únicas que conciliamos) y en los hijos e hijas, puesto que la vida no vuelve. Los jueces y juezas deniegan los derechos, no cabe recurso y el hijo o la hija crecen sin la atención directa de su progenitora, que por otra parte sufre el estrés y la tensión de conciliar lo inconciliable.

Estas actitudes no se perciben, en general como vulneradoras de la Ley, y lo cierto es que vulneran los Derechos Fundamentales de las Mujeres Víctimas de Violencia de Género y de sus hijos e hijas (derecho a la vida, a la integridad física y moral, derecho a ser libres e iguales ante la ley, derecho a la seguridad jurídica y a la tutela judicial efectiva, derecho a no ser discriminadas por razón de sexo…). Estos comportamientos forman parte de la realidad diaria y NO SE PERSIGUEN, son NORMALES, y obstruyen la aplicación de las leyes.

Volvemos a nuestro amigo, el hombre machista y misógino del teatrillo inicial de esta charla. Está amparado por todos estos mecanismos. Hasta en el caso de que alguna de sus mujeres “se lo mereciera, y tuviera que matarla”, estaría amparado por el entramado patriarcal. Sería juzgado, pero los tipos agravados de la LMPICVG devendrían atenuantes.

Nunca le importaron lo más mínimo sus hijos e hijas, pero ahora exigirá su custodia, y a su mujer, si sobrevive, le obligarán a perpetuar su esclavitud y destrucción con un régimen de custodia compartida, y un empobrecimiento económico absoluto.

Los y las menores se verán obligados a pernoctar con el maltratador de su madre y por ende con el suyo. Los hijos e hijas son víctimas directas de la violencia machista.

Conocí una psicóloga forense que realizó un estudio sobre la base cultural de la violencia de género, basándose en las creencias y actitudes de hombres condenados por violencia de género en las cárceles, que incluso acudían a los cursos de “rehabilitación”. Sus frases eran de este calibre:

“ Cuando salga se va a enterar”
Pensamiento circular e ideaciones sobre el comportamiento de su mujer o exmujer mientras el permanecía encerrado.
“ Tengo 2 balas en la pistola: Una para ti y otra para tu abogada”
Mi única razón de existir es volver a vernos las caras. Te arrepentirás”
Ahora está muy tranquila, hasta que salga de aquí”.
Has firmado tu sentencia de muerte”.
Sus ideas machistas y misóginas perduran. Continúan arrogándose el poder sobre la vida y la muerte de “su mujer” Y ¿Por qué no?

Muchas gracias por vuestra atención.

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