En los últimos años hemos analizado hasta la saciedad la violencia de género desde el punto de vista de la víctima. Estudiamos su proceso, sus secuelas. Se critica su actitud, su permanencia en Violencia de género, pero en escasas ocasiones nos hemos puesto en la piel del agresor. En un ensayo de empatía, intentamos ponernos en la piel de un maltratador, de una persona que somete, veja humilla, que es capaz de urdir un plan para destruir poco a poco a un