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Última actualización web: 03/12/2021

Thomas Quick: caso de construcción de un asesino en serie

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Autor/autores: Mikel Haranburu Oiharbide , Nekane Balluerka Lasa, Arantxa Gorostiaga Manterola
Fecha Publicación: 01/04/2019
Área temática: Salud mental .
Tipo de trabajo:  Conferencia

Universidad del País Vasco

RESUMEN

Sture Bergwall nació en Suecia el año 1950. Mostró tendencias homosexuales en su adolescencia y estuvo implicado en un caso de abuso sexual a los 19 años. Adicto a las drogas, ingresó en una prisión psiquiátrica a los 41 años, condenado por un secuestro llevado a cabo con el objeto de extraer dinero de un banco. Durante su estancia en la prisión pasó a llamarse Thomas Quick y se autoatribuyó la autoría de más de treinta asesinatos sin resolver y fue condenado por ocho de ellos. En ninguno de los casos hubo evidencias empíricas ni testimonios que fundamentaran las atribuciones de autoría. Thomas Quick colaboró asiduamente con el grupo terapéutico, con los policias, abogados y jueces, y tuvo acceso a dosis generosas de medicamentos que funcionaban como drogas que le permitían recordar experiencias traumáticas hasta entonces reprimidas.

Cuando el cambio de terapeuta restringió su acceso a las drogas terapéuticas Thomas Quick dejó de colaborar con el equipo terapéutico y con la ayuda de un periodista se rectractó de todos los casos por los que fue condenado. En la ponencia trataremos de analizar el microclima que se generó en ese hospital psiquiátrico, las motivaciones que tuvo Sture Bergwall para autoinculparse (búsqueda de atención) y las razones por las que los policías, terapeutas, abogados y jueces condenaron a Sture Bergwall (pensamiento de grupo), sin más pruebas que sus autoatribuciones.

Palabras clave: Thomas Quick, asesino en serie, pensamiento de grupo, búsqueda de atención

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THOMAS QUICK: CASO DE CONSTRUCCIÓN DE UN ASESINO EN SERIE
Mikel Haranburu Oiharbide
Nekane Balluerka Lasa
Arantxa Gorostiaga Manterola
mikelharanburu@euskalnet.net
Thomas Quick, asesino en serie, pensamiento de grupo, búsqueda de atención
Thomas Quick, Serial Killer, Group Thinking, Attention Seeking

RESUMEN
Sture Bergwall nació en Suecia el año 1950. Mostró tendencias homosexuales en su
adolescencia y estuvo implicado en un caso de abuso sexual a los 19 años. Adicto a las
drogas, ingresó en una prisión psiquiátrica a los 41 años, condenado por un secuestro
llevado a cabo con el objeto de extraer dinero de un banco. Durante su estancia en la
prisión pasó a llamarse Thomas Quick y se autoatribuyó la autoría de más de treinta
asesinatos sin resolver y fue condenado por ocho de ellos. En ninguno de los casos hubo
evidencias empíricas ni testimonios que fundamentaran las atribuciones de autoría.
Thomas Quick colaboró asiduamente con el grupo terapéutico, con los policias, abogados
y jueces, y tuvo acceso a dosis generosas de medicamentos que funcionaban como drogas
que le permitían recordar experiencias traumáticas hasta entonces reprimidas. Cuando el
cambio de terapeuta restringió su acceso a las drogas terapéuticas Thomas Quick dejó de
colaborar con el equipo terapéutico y con la ayuda de un periodista se rectractó de todos
los casos por los que fue condenado. En la ponencia trataremos de analizar el microclima
que se generó en ese hospital psiquiátrico, las motivaciones que tuvo Sture Bergwall para
autoinculparse (búsqueda de atención) y las razones por las que los policías, terapeutas,
abogados y jueces condenaron a Sture Bergwall (pensamiento de grupo), sin más pruebas
que sus autoatribuciones.
Sture Bergwall nació en Suecia el año 1950. Mostró tendencias homosexuales en su
adolescencia y estuvo implicado en un caso de abuso sexual a los 19 años. Adicto a las
drogas, ingresó en una prisión psiquiátrica a los 41 años, condenado por un secuestro
llevado a cabo con el objeto de extraer dinero de un banco.

Durante su estancia en la prisión pasó a llamarse Thomas Quick y se atribuyó la autoría
de más de treinta asesinatos sin resolver. Aunque fue condenado por ocho de ellos, en
ninguno de los casos hubo evidencias empíricas ni testimonios que fundamentaran las
autoatribuciones de autoría. Thomas Quick colaboró asiduamente con el grupo terapéutico,
con los policías, abogados y jueces, y tuvo acceso a dosis generosas de medicamentos;
éstos funcionaban como drogas que le permitían recordar experiencias traumáticas hasta
entonces reprimidas. Cuando el cambio de terapeuta restringió su acceso a las drogas
terapéuticas, Thomas Quick dejó de colaborar con el equipo terapéutico. Con la ayuda de
un periodista se retractó de todos los casos por los que fue condenado. En la ponencia
trataremos de analizar el microclima que se generó en ese hospital psiquiátrico, las
motivaciones que tuvo Sture Bergwall para autoinculparse (búsqueda de atención) y las
razones por las que los policías, terapeutas, abogados y jueces condenaron a Sture
Bergwall (pensamiento de grupo), sin más pruebas que sus autoatribuciones.

ABSTRACT
Sture Bergwall was born in Sweden in 1950. He showed homosexual tendencies in his
adolescence and was involved in a case of sexual abuse at the age of 19. Addicted to drugs,
he entered a psychiatric prison at age 41, convicted of a kidnapping carried out in order to
extract money from a bank. During his stay in the prison he was renamed Thomas Quick
and self-attributed responsibility for more than thirty unsolved murders and was convicted
by eight of them. In none of the cases were there empirical evidences or testimonies that
substantiated the attributions of authorship. Thomas Quick collaborated assiduously with
the therapeutic group, with the police, lawyers and judges, and had access to generous
doses of medicines that worked as drugs that allowed him to remember traumatic
experiences until then repressed. When the change of therapist restricted his access to
therapeutic drugs, Thomas Quick stopped collaborating with the therapeutic team and,
with the help of a journalist, he retracted all the cases for which he was convicted. In this
paper we will try to analyze the microclimate that was generated in that psychiatric
hospital, the motivations (attention seeking) that Sture Bergwall had for self-incrimination
and the reasons why the police, therapists, lawyers and judges condemned Sture Bergwall
(Group Thinking), with no other evidence than his self-attributions.

INFANCIA Y JUVENTUD
Sture Bergwall nació en Korsnäs (Falun, Suecia) el año 1950, en una familia de siete
hermanos. Su padre era un poco inhibido y depresivo, obrero, miembro de la Iglesia
Pentecostal. Al comenzar los estudios de Primaria Sture cayó enfermo de tuberculosis y
estuvo ingresado en un hospital, alejado de sus padres, durante casi todo el curso. Al
reanudar el curso fue objeto de burlas por parte de sus compañeros. No tuvo muchos
amigos durante la etapa escolar (1).
En la adolescencia era consciente de su condición de homosexual, pero no podía
relacionarse con otras personas homosexuales porque en esa época se consideraba que la
homosexualidad era una aberración. En la Escuela Secundaria comenzó a consumir drogas,
sobre todo tricloroetileno, lo que le producía alucinaciones y le alejaba del mundo. Trató
de ocultar su drogadicción y su condición sexual a la familia. Durante esa época llegó a ser
presidente del Consejo de Estudiantes y editor de la revista de la escuela.
A los 16 años estuvo en tratamiento con psicólogos y psiquiatras; le diagnosticaron escaso
control de impulsos, problemas de adaptación, tendencias agresivas, ardiente imaginación,
relaciones conflictivas con su entorno y una orientación femenina (1).
A los 17 años, no pudiendo realizar estudios superiores, empezó a trabajar como portero
en un banco. Luego ingresó en un internado, con la intención de estudiar teología, pero
estando allí aumentó su consumo de drogas y alcohol, por lo que le ingresaron en el
hospital mental de Ulleråker, donde le prescribieron antipsicóticos. Le expulsaron del
internado por su falta de rendimiento académico y por su conducta sexual. Empezó a
trabajar como auxiliar de enfermería en el hospital de Falun y mantuvo relaciones con un
amigo homosexual, pero el suicidio de aquel le sumió en una profunda tristeza. Comenzó
a consumir anfetaminas, participó en varios episodios de abusos sexuales y le ingresaron
en una institución psiquiátrica forense en Södertälje. El doctor Brundin le diagnosticó
paedofilia cum sadismus y el doctor Holmstedt dijo que tenía una anormalidad grave (1).
En las décadas de los 80 y de los 90 Sture Bergwall fue víctima de su drogadicción y de su
déficit de control de impulsos (2) (1).

-En mayo de 1970 le condenaron a cuidados psiquiátricos en el hospital de Sidsjön
de Sundswall por conductas sexuales delictivas hacia cuatro muchachos.
-En otoño de 1971, estando en el colegio Sami College de Jokkmokk, le reingresaron
en el mismo hospital por la alucinaciones producidas por su consumo de tricloroetileno,
anfetaminas y relajantes.
-En 1973 le ingresaron en la unidad segura del hospital de Säter y allí le
proporcionaban benzodiacepinas. Le dejaron libre bajo la promesa de que dejaría las
drogas y realizaría un curso de adultos de acceso a la universidad en Uppsala. En lugar de
estudiar, trabajó como cartero para obtener algún dinero para las drogas.

-En 1974, bajo el efecto de las drogas, atacó a un amigo estudiante 10 años mayor
que él y le ingresaron de nuevo en el hospital de Säter.

-En enero de 1975 le dieron permiso para una estancia en un monasterio durante
un par de meses, pero volvió al cabo de una semana.

-En agosto de 1975 intentó suicidarse, pero le salvaron de milagro.

-En 1977 le liberaron del hospital de Säter. Murió su padre y quedó a vivir con su
madre.

-A comienzos de los 80 levaba una vida controlada, consumiendo pequeñas dosis de
benzodiacepinas.-En 1982 tres de los hermanos Bergwall abrieron una tienda de venta de prensa. Su
madre murió en 1983. Cerraron la tienda en 1986 y Sture se asoció con una amiga llamada
Cristina, para abrir un kiosco. Sture estuvo enamorado de Patrik, hijo de Cristina.

-En 1988 Sture consumía más drogas y dejó el kiosco, para trabajar como llamador
de bingo.

-En 1990, Sture y Patrik, disfrazados, intentaron llevar a cabo un robo en un banco,
secuestrando a la familia del director del banco. El director reconoció a Sture y la policía le
detuvo. En 1991 Sture acabó ingresado en el hospital psiquiátrico de Säter. Tenía 41 años.
Durante la década de los 90 le proporcionaron a Sture Bergwall abundante droga
psicotrópica en Säter; sustituyó su nombre y apellido y pasó a llamarse Thomas Quick.
Thomas, por el nombre de su supuesta primera víctima (Thomas Blomgren) y Quick, por
el apellido de soltera de su madre.

CONFESIONES Y CONDENAS DE THOMAS QUICK
En las sesiones de terapia del hospital psiquiátrico de Säter Thomas Quick se auto-atribuyó
el asesinato de 32 personas. La autoría de esos asesinatos no había sido esclarecida. Le
condenaron por ser el autor de ocho asesinatos llevados a cabo entre 1964 y 1993.
Cuando ya llevaba más un año en Säter, Bergwall comenzó a insinuar que podía ser el
autor de hechos criminales y se autoinculpó de varios asesinatos llevados a cabo en Suecia,
Finlandia, Noruega y Dinamarca. El primer juicio contra Thomas Quick se realizó en 1994
y el último en 2001.
Condenaron a Quick por el asesinato de las siguientes personas:


·Charles Zelmanovits (Pitea, 1976).

·Johan Asplund (Sundsvall, 1980).

·Marinus y Janni Stegehuis (Appojaure, 1984).

·Levi (Rörshyttan, 1988).

·Therese Johannesen (Drammen, Norway, 1988).

·Trine Jensen (Oslo, 1981) y Gry Storvik (Oslo, 1985).

Charles Zelmanovits
Quick se autoinculpó del asesinato de Charles Zelmanovits de 15 años. Charles había
desaparecido en Pitea en 1976. Sus restos aparecieron en 1993.
La versión que dio Quick sobre cómo se llevó a cabo el asesinato no coincidía en absoluto
con lo que la policía sabía sobre el mismo; no coincidían ni sobre el lugar, ni sobre el tiempo
meteorológico, ni sobre las circunstancias.

A  pesar de que había manifiestas contradicciones entre las versiones, el policía Penttinen mantuvo que las declaraciones de
Quick se correspondían con los datos de los que disponían en la policía.
La investigación, el enjuiciamiento y el tratamiento de los casos de los que se autoinculpaba
Quick estaban en manos de un grupo cohesionado compuesto por el fiscal, el abogado
defensor, la policía, los investigadores, los asesores, los terapeutas, los psicólogos, los
psiquiatras, los médicos y los periodistas. Era el grupo que podemos denominar Grupo
Thomas Quick. Christianson y Margit Norell eran los líderes intelectuales del grupo.

En la reconstrucción del asesinato de Zemanovits estuvieron presentes la mayor parte de
los miembros de ese grupo: el profesor Christianson, el fiscal Kwast, la terapeuta Ståhle,
el policía Penttinen. La reconstrucción no respondió a los datos con los que contaba la
policía pero, a pesar de todo, los miembros del grupo lo celebraron como un triunfo (2).
El fiscal Kwast influyó manifiestamente en el Tribunal de Instancia Superior de Pitea,
afirmando que la policía tenía pruebas inequívocas que demostraban que Quick estranguló
y mató a Charles Zelmanovits en 1976. Condenaron a Sture por el asesinato de Charles
en 1994, sin ninguna evidencia científica, más allá de su propia autoinculpación (2).
En 1994 los terapeutas de Quick en Säter eran Birgitta Ståhle y Lena Arvidsson. Quien
supervisaba las sesiones de terapia era Margit Norell. Los componentes de Grupo Quick se
retroalimentaban entre ellos: la policía reforzaba las declaraciones de Quick, lo cual
reforzaba a su vez la teoría de Margit; la teoría de Margit proporcionaba una base científica
a la labor del fiscal Kwast y del policía Penttinen.

Johan Asplund (Sundsvall, 1980)
Johan salió de su casa la mañana del 7 de noviembre de 1980, con 11 años, para ir a la
escuela, pero nunca volvió. No se encontró ningún rastro del asesinato. En marzo de 1993
Bergwall se autoinculpó de este asesinato: le había violado, estrangulado y enterrado. La
policía procedió a la búsqueda de los restos de Asplund en los lugares indicados por Quick,
pero no obtuvo ninguna evidencia forense.
Eran evidentes las contradicciones entre Quick y el cómplice (Tord Ljungström) con el que
dijo que le había asesinado. Eran evidentes también las contradicciones entre las diferentes
versiones del propio Quick: no se aclaraba si lo mató por estrangulamiento o por arma
blanca; no sabía si tenía una cicatriz en el vientre o un lunar en la nalga; no sabía qué
vestido llevaba el chico. A pesar de todo, el fiscal Kwast y el policía Penttinen defendían la
versión lograda en las sesiones de terapia (1) (2).
Marinus y Janni Stegehuis (Appojaure, 1984)
Marinus y Janni aparecieron muertos dentro de una tienda de campaña, cerca del lago
Appojaure, en el norte de Suecia, en agosto de 1984.
Con motivo de la reconstrucción del crimen, Christianson aconsejó a la policía que
organizara la escena del crimen reproduciendo exactamente el escenario en el que había
ocurrido, dado que eso le ayudaría a recordar mejor la forma en la que todo había ocurrido
realmente.
En los interrogatorios utilizaron las técnicas de la entrevista cognitiva de Christianson. El
policía Penttinen le recordaba continuamente a Quick los datos que había proporcionado
en las entrevistas. Sin embargo, Jan Olsson y Ture Nässén consideraban que era el propio
Quick, y no los miembros del equipo investigador, quien tenía que reconstruir el escenario
del crimen.
En las diversas entrevistas que le realizaron Quick fue variando sus versiones. Se contradijo
manifiestamente en los siguientes aspectos: participación o no de un cómplice; lugar desde
el cual se produjo el asesinato: desde dentro o desde fuera de la tienda; forma y color del
pelo: Janny era morena y tenía pelo largo, o tenía pelo corto y canas incipientes; posición
de Janny: trató de salir de la tienda o estaba dentro de su saco; arma que se utilizó;
cantidad de puñaladas; la bici que utilizó Quick: de chica o de chico; estaba o no la mujer
desnuda de cintura para arriba; posición de la tienda; posición de la mujer y del hombre
dentro de la tienda. La persona que Quick (Johnny Farebrink) señaló como su colaborador
en el crimen tenía coartada.

Farebrink fue conducido a Säter para tener una entrevista con
Quick y pudo demostrar que Quick mentía. Quick dijo que habían estado juntos en una
sauna, cuando lo último que se le ocurriría a Farebrink era ir a una sauna, debido a que le
provocaba dificultades para respirar; Quick tampoco sabía nada de los tatuajes que llevaba
Farebrink: un revólver en un muslo y una silla eléctrica en la espalda (2).
De las dos reconstrucciones del crimen que llevaron a cabo la segunda se acercó más a la
versión policial, ya que en el intermedio Quick pudo hablar con Ståhle, Christianson y
Penttinen, pudo tomar más medicamentos y pudo corregir las contradicciones de la primera
reconstrucción (2) (1).
Después de la investigación llevada a cabo por el Grupo Quick (la terapeuta Birgitta Ståhle,
el fiscal Kwast, el psicólogo Sven-Åke Christianson y el policía Penttinen), comenzó el
juicio en enero de 1996, con Christianson como figura principal. Según la teoría de
Christianson sobre los dos mecanismos opuestos de la memoria, la memoria identifica las
situaciones amenazantes, pero trata de olvidar los sucesos traumáticos. Quick no podía
recordar los sucesos del pasado, pero los asesinatos perpetrados por él nos hablan de sus
experiencias pasadas. Los asesinatos son la reconstrucción y representación de las
experiencias traumáticas vividas. Según Christianson, no había ninguna evidencia que
indicara que las confesiones de Quick fueran falsas. Christianson se apropió de las teorías
de Margit (2) (1).
Durante la reconstrucción del crimen de Appojaure emergió una de las dos identidades que
aparecían frecuentemente en la vida de Quick: Ellington. Ellington era la imagen del padre.
La otra identidad, la de Nana, era la figura materna. Después de que Ståhle le mostrara
un artículo sobre la múltiple personalidad, emergió en Quick una tercera personalidad: Cliff
(2).
En 1996 Quick fue condenado por el asesinato de Marinus y Janni Stegehuis sin que hubiera
ninguna evidencia científica de que él fuera el asesino. Según Quick, ese asesinato lo llevó
a cabo Ellington, la identidad disociada de Quick.
Yenon Levi (Rörshyttan, 1988)
Un joven israelí de 24 años que viajaba como turista fue asesinado en el condado de
Dalarna. Fue a Suecia el 3 de mayo de 1988 y se encontró su cuerpo en un camino forestal
de Dalarna el 11 de junio. Lo vieron por última vez en la Estación Central de Estocolmo.
Quick tuvo conocimiento de ese asesinato a través de la televisión en mayo de 1995 y en
julio del mismo año le dijo a Christianson que fue él quien asesinó a Levi (2). Quick le dijo
al policía Penttinen que asesinó a Levi con la ayuda de un cómplice. Luego cambió la versión
y dijo que lo asesinó él solo. La descripción que hizo Quick del asesinato no coincidía con
los datos que tenía la policía; se aproximaba más a la versión del programa Wanted que
vio Quick en la televisión (2).

Quick dio versiones contrapuestas sobre el crimen: en una de las versiones, actuó con un
cómplice y en la otra, sin cómplice; el lugar del asesinato varió según las versiones; hubo
discordancias en cuanto a la herramienta: piedra, gato elevador del coche, palanca, palo;
discordancias en cuanto al lugar donde encontró a Levi: Estación Central de Estocolmo o
cerca de la estación de Upsala; discrepancias en cuanto a si le metieron en el coche antes
de matarlo o después de matarlo; discrepancias en cuanto a si tenía o no tenía vello en el
pecho; falta de respuesta en cuanto a la cuestión de la identidad del propietario de las
gafas (de más de cuatro dioptrías) que encontraron en el lugar del crimen; interrogantes
sobre la forma en que se produjo la fractura que tenía Levi en la parte derecha de su pelvis
(2) (1).
A pesar de todas esas contradicciones y a pesar de que al Grupo Quick le costaba mucho
hacer que Quick llegara a una versión que se acomodara a la versión policial, Kwast seguía
pensando que las confesiones de Quick eran creíbles. Kwast llegó a ser muy poderoso;
Olsson afirmaba que no conocía a otro fiscal que tuviera tanta influencia en los técnicos
expertos. Kwast llegó hasta a prohibir a los responsables de investigación Lennart Jarlheim
y Willy Hammar que interrogaran a la novia del presunto cómplice de Quick. El detective
superintendente Paul Johansson, después de leer el informe sobre la muerte de Yenon
Levi, afirmó que Quick no sabía nada sobre la misma. El superintendente Olsson que
sucedió en el puesto a Johansson le dijo a Råstam que Penttinen, Kwast, Christianson,
Ståhle y otros miembros del Grupo Quick se esforzaron desde el comienzo en busca de
pruebas que reforzaban la versión de Quick y que no hicieron caso de las pruebas que la
desmentían.
El fiscal que analizó todos los casos de Quick fue el mismo. No había ningún antagonismo
entre el fiscal y el abogado defensor, ya que éste no puso en cuestión la pruebas por las
que se iba a condenar a Quick (2). A pesar de que no hubiera pruebas para condenar a
Quick, el tribunal de Hedemora consideró que la versión del asesinato de Levi
proporcionada por Quick era consistente. Según Penttinen y el tribunal no había
contradicciones importantes en la versión de Quick. Así, en mayo de 1997 Quick fue
condenado por unanimidad como autor del asesinato de Levi (2).
Therese Johannesen (Drammen, Noruega, 1988)
Therese desapareció el 3 de agosto de 1988 en Drammen (Noruega). Tenía nueve años. A
pesar del amplio dispositivo policial implicado en su búsqueda no hubo resultados positivos.

Un periodista noruego le informó a Quick de ese asesinato, por medio de un artículo que
apareció en Verdens Gang. Quick confesó en 1996 que fue él quien asesinó a la niña de
nueve años llamada Therese.
Como en los otros casos de Quick, también en éste hubo varias contradicciones (2):
·Según Quick, asesinaron a Therese entre Quick y Patrik Olofsson. Patrik la violó. A
pesar de ello, no detuvieron a Patrik. Ulf Asgard, miembro de Psychological Profiling Group
no conocía a ningún asesino en serie que hubiera tenido tantos cómplices.
·Quick dijo que Therese era rubia y de ojos azules, pero Therese era morena y tenía
los ojos castaños.
·Quick dijo que Therese vivía en un pueblo pequeño, cuando lo cierto era que vivía
en una ciudad.
·Según Quick el asesinato se produjo en un día soleado, pero en realidad sucedió en
un día lluvioso.

Fue Christianson el guía intelectual que dirigió la reconstrucción del crimen en 1997. En
esa reconstrucción participó todo el Grupo Quick. Durante el juicio Christianson explicó los
motivos por los que había contradicciones en las versiones de Quick: a pesar de que los
sucesos traumáticos suelen estar bien organizados en la memoria de la persona, existen
también mecanismos defensivos inconscientes que impiden el recuerdo de las escenas.
Christianson remarcaba el valor simbólico de los asesinatos (2).
El Grupo Quick organizó una expedición a Örje Forest con el objetivo de localizar los restos
de Therese. Christianson trazó unas guía directrices para analizar la escena del crimen.
Entre otras cosas aconsejó que se le administraran a Quick todos los narcóticos que
solicitara. Después de una búsqueda minuciosa de restos que duró siete semanas,
encontraron entre cenizas unos restos que analizaron el profesor noruego Per Holck y el
profesor alemán Richard Helmer y dijeron que eran probablemente restos de una persona
joven. El hallazgo de esos trozos de hueso fue muy importante para el grupo Quick, aunque
la pieza analizada era insignificante. Kwast impidió que se realizaran estudios
independientes de esos restos, hasta que después de muchas solicitudes para que fueran
estudiados por expertos independientes, el Laboratorio Nacional de Ciencia Forense los
analizó y determinó que no eran restos humanos: estaban compuestos únicamente de
madera y cola. La investigadora independiente Ylia Svenfeldt criticó duramente el estudio
de Holck y Helmer y dijo que estaba claro que no eran restos de hueso (2).
Quick recordó, gracias a las abundantes drogas que tomó, que había depositado los restos
de Therese en unos agujeros, pero al no localizar esos agujeros, no había evidencias
forenses que confirmaran la culpabilidad de Quick.

Según afirmaba Dan Josefsson, si los investigadores no hubieran dispuesto de la teoría de la represión de la memoria, hubieran
deducido que Quick estaba mintiendo. Gracias a la teoría de la represión de la memoria,
el Grupo Quick consideraba que Quick era asesino, aunque no supiera ni dónde cometió el
asesinado, ni dónde ocultó los restos.
Kwast consideraba que Quick conocía sobre el asesinato de Therese detalles que solo
conocía la policía. No tuvo en cuenta que Quick tuvo relación con el periodista noruego
Svein Arne Haavik en verano de 1995, quien le facilitó los artículos que había escrito sobre
Quick. Quick utilizó datos de esos artículos en las confesiones que hizo a la policía. En 1998
se dio la sentencia que condenaba a Quick, sin ninguna evidencia forense (2).

Trine Jensen (Oslo, 1981) y Gry Storvik (Oslo, 1985)
En junio del año 2000 condenaron a Quick por el asesinato de Jensen y Storvik. En agosto
de 1981 desapareció Trine Jensen, de 17 años, después de visitar a su madre en una tienda
de Oslo. Había concertado una cita con una amiga, pero no acudió a la misma y apareció
violada y muerta a 15 kilómetros de Oslo. En octubre de 1996 Quick confesó ante Penttinen
que fue él quien asesinó a Trine. El año 2000 un tribunal condenó a Quick por el asesinato
de Trine, sin evidencia forense.
Entre el 24 y el 25 de junio de 1985 desapareció en Oslo Gry Storvik, prostituta
heroinómana, quien al día siguiente apareció muerta en un aparcamiento. Quick tuvo
conocimiento de ese asesinato por medio de un periodista y confesó que fue él quien la
asesinó. El tribunal le condenó por asesinato sin ninguna evidencia forense. Los miembros
del Grupo Quick sabían que Quick era homosexual y que el semen que encontraron en el
cuerpo de la víctima no era de él. Quick dijo que lo había matado a cuchilladas y Penttinen
sabía que el asesino no utilizó ningún cuchillo. Cuantos más errores cometía Quick y
cuantas más contradicciones mostraba, más seguro estaba Penttinen de que había sido él.
El modelo de Säter funcionaba. Más importante que lo que decía Quick eran sus
expresiones faciales, sus cambios de tono, sus silencios y gestos.

OTROS ASESINATOS QUE SE ATRIBUYÓ QUICK
El caso de Thomas Quick es el caso de la construcción de un asesino en serie. En esa
construcción intervino todo el Grupo Quick: policías, terapeutas, psicólogos, psiquiatras,
fiscal, asesores y jueces. En ese proceso de construcción Thomas Quick se atribuyó 32
asesinatos y fue condenado por ocho de ellos.
El fiscal Christer Van de Kwast afirmó que Quick estaba implicado en el asesinato de
Thomas Blomgren; que lo asesinó cuando tenía 14 años. Aunque Kwast no explicó la
relación entre Quick y Blomgren, el abogado Gunnar Lundgren se mostró de acuerdo con
él. El asesinato ocurrió en 1964. Quick extrajo datos de ese asesinato de la Biblioteca
Nacional de Estocolmo en septiembre de 1993. Bromgren murió como consecuencia de un
brutal ataque sexual. Quick describió con gran detalle ese asesinato, ocurrido hacía 29
años, por lo que Penttinen pensó que estaba diciendo la verdad. El policía Penttinen y el
terapeuta Kjell Persson pensaron que Quick estaba haciendo grandes progresos, porque
estaba recuperando recuerdos que había reprimido. Margit estaba también satisfecha,
viendo que el modelo de Säter funcionaba.
Los policías que habían estudiado el caso de Blomgren antes de que entrara en escena
Quick decían claramente que Quick no podía ser su asesino. Había testigos que habían
visto a Blomgren con un hombre de unos cuarenta años. Después se supo que el fin de
semana en el que ocurrió el asesinato Quick y su hermana recibieron el sacramento de la
confirmación, a una distancia de seis horas y medio del lugar del asesinato. Existía una
foto que lo acreditaba. Había muchos datos que mostraban que el asesino no pudo ser
Quick (1) (2).
Entre otras muchas confesiones Thomas confesó que había asesinado a dos refugiados
africanos, pero posteriormente se comprobó que los dos seguían viviendo.

MOTIVOS LE CONDUJERON A STURE BERGWALL A HACER ESAS CONFESIONES
El responsable de la terapia de Bergwall era Kjell Persson y el responsable general era
Göran Fransson. Persson se interesaba por los conflictos infantiles de Sture y éste no se
sentía un paciente importante, ya que no recordaba tales traumas. Sture estaba dispuesto
a comenzar una terapia que llevara el sello de Margit Norell, una psicoterapia basada en la
teoría de las relaciones objetales. Sture era conocedor de las teorías de Alice Miller sobre
los abusos sexuales de los padres, ya que en la biblioteca de Säter había muchos libros
que respondían a ese enfoque.
En 1992, cuando en Säter estaban pensando en darle de alta a Sture Bergwall, éste le dijo
a una enfermera que podía ser el autor de un asesinato. Gracias a sus sesiones de terapia
con Persson, Sture había empezado a recuperar la memoria de los sucesos olvidados de
su infancia. Cuantos más hechos terribles narraba, más droga le proporcionaban. Llegó a
recordar que su padre abusó de él cuando tenía 3 años, que su madre le dejó en un lago
helado cuando tenía 4 años y que en otra ocasión le dejó en el camino de paso de un
tranvía (2).

En sus sesiones terapéuticas Sture dijo que estaba recuperando los recuerdos del asesinato
de Johan Asplund. Sintió gran ansiedad al hacer esa confesión. A poco tiempo dijo que
había asesinado también a Thomas Blomgren.
En julio de 1922 cambió su nombre por el de Thomas Quick. Parecía que gracias a la ayuda
de Margit se iban a esclarecer asesinatos que no se habían resuelto durante años. Cuando
Persson salió de Säter, Birgitta Ståhle se hizo cargo de la terapia de Quick, aunque el
responsable máximo seguía siendo Göran Fransson. Fransson y Margit consideraban que
Quick estaba diciendo la verdad, aunque éste no estuviera seguro de que no fueran
producciones de su fantasía.
Quick se encontraba cómodo en el hospital de Säter, y la posibilidad de que le dieran de
alta le llevó a inventar sus crímenes; una vez que se hizo cargo de esos asesinatos quedó
cada vez más atrapado en la red de sus propios relatos. Cuando estaba tentado a salir de
esa red, los terapeutas y responsables de Säter le convencían de que sus relatos
correspondían a algo que había sucedido. Fransson, Persson, Ståhle y sus colaboradores
le debían mucho a Sture desde el punto de vista profesional (2) (1).
Margit Norell, Christianson y el Grupo Quick
Fue el mismo grupo de personas el que investigó la mayor parte de los casos de Quick. En
todos los casos la única fuente de evidencias fueron las confesiones de Thomas; no hubo
ni pruebas físicas, ni testigos. Quick extrajo su información sobre los casos de los medios
de comunicación y de los registros judiciales. Recuperó la memoria de los recuerdos
reprimidos en las sesiones de terapia.
El criminólogo Persson consideraba inadmisible que todos los interrogatorios los
condujeran los mismos policías. Jan Olsson se dedicaba a hacer perfiles psicológicos e hizo
una lista de declaraciones falsas y de detalles erróneos proporcionados por Quick y se los
envió a Kwast en 1997, pero lo único que hizo Kwast fue reprender a Olsson.
En Säter se abrió una unidad psiquiátrica para aplicar a los pacientes el modelo terapéutico
de Margit. El director médico era Göran Källberg. Fransson, Källberg, Persson y Ståhle
trabajaron bajo la supervisión de Norell. Cuando Persson fue terapeuta de Quick viajaba
frecuentemente a Estocolmo para que Margit supervisara su trabajo. En aquel tiempo
Fransson consideraba que la teoría de Margit sobre los recuerdos reprimidos era cierta.

Fransson se alejó de esa teoría cuando leyó The Reality of Repressed Memories de Elizabeth
Loftus. Fransson afirmó que durante esos años vivieron en un ambiente sectario y que era
difícil trabajar en Säter sin ser seguidor de Norell. Según esa teoría, las conductas
agresivas de los pacientes desaparecían con la recuperación de la memorias reprimidas
infantiles (1).
La carrera profesional de los miembros del Grupo Quick se basó en gran medida en el caso
Quick, según el periodista Jenny Küttim. El psicólogo Magnus Brolin comparó al Grupo
Quick con una secta. Sture Bergwall tenía un motivación doble para actuar como actuó:
por una parte, la cantidad de drogas que recibía de las enfermeras del hospital; por otra
parte, la inyección que suponía para su autoestima, ya que el estudio da los rasgos del
asesino en serie permitiría resolver muchos casos no resueltos hasta la fecha e impediría
muchos asesinatos en el futuro.
Quick sabía que estaba representando un papel y tuvo sus momentos de debilidad.
Pensaba que el consumo masivo de drogas le podía conducir a la muerte, pero estaba
suficientemente controlado por su grupo que le inducía a hacer más declaraciones (1).
Quick al principio era capaz de diferenciar la realidad y la fantasía, pero posteriormente,
hacia 1996, bajo el efecto de las benzodiacepinas, emergieron en él otras identidades
(Nana, Simón), tuvo ataques de pánico e intentos de suicidio. Como ejemplo de su
consumo de substancias, describimos las drogas que le proporionaron el 28 de enero de
1997. Ese día tuvo problemas de ansiedad y calambres por la mañana y le dieron
supositorios de diazepan. Después de comer durmió un poco y sintió una gran ansiedad:
le proporcionaron Xanax. Hacia las siete le dieron Heminevrin. Hacia la una durmió un poco
y se levantó con dolor de cabeza: le dieron paracetamol y voltaren. Una hora después le
dieron de nuevo Xanax. Al levantarse por la mañana, le proporcionaron de nuevo Xanax
(2).
Las figuras más sobresalientes del Grupo de Quick fueron Margit Norell y Christianson:
Margit Norell
Margit Norell nació en 1914 y murió el año 2005. Consideraba que los problemas de la
gente provenían de traumas de su infancia cuyo recuerdo se había reprimido, y que los
pacientes sanaban cuando se recuperaban esos recuerdos. Trabajó en la consulta privada,
entre otras cosas, como asesora externa y supervisora de los terapeutas del hospital de
Säter. Durante muchos años supervisó la psicoterapia de Sture Bergwal. Fue ella la que
designó a los terapeutas de Bergwall: primeramente Kjell Persson y luego, Birgitta Ståhle.
Quien dirigía la terapia de Quick era Margit, ya que Persson y Ståhle carecían de
acreditación para ello (1).

Aunque Norell tuvo una preparación freudiana ortodoxa, sus autores preferidos eran
Horney y Fromm. Trabajó inicialmente bajo el amparo de la Asociación Psicoanalítica de
Suecia, pero pronto empezó a organizar un grupo compuesto por personas psicoanalizadas
por ella misma. Conocía sus intimidades y creó con ellas una asociación secreta no
freudiana. La orientación teórica estaba basada en la obra Psicoanálisis y Psicoterapia de
Frieda Fromm-Reichmann.
El año 1968 Margit creó el Instituto de Psicoterapia Holística y de Psicoanálisis de Suecia
que se convirtió en miembro de la Federación Internacional de la Asociaciones
Psicoanalíticas, creada por iniciativa de Erich Fromm. Margit hizo creer a cada miembro de
su grupo que era ella la predilecta y le contaba asuntos secretos de los otros miembros del
grupo; así, varios miembros del grupo creían que ellos conocían cosas secretas de los
otros, pero que los otros no conocían sus intimidades. Cuando empezaron a comunicarse
entre ellos se dieron cuenta del juego de Margit.
Margit sobrevaloraba su capacidad psicoanalizadora, se comparaba con Frieda FrommReichman y empezó a tratar patologías que el Psicoanálisis no afrontaba hasta la fecha.
Además, les inculcaba a los miembros de su grupo la creencia de que eran terapeutas de
alto nivel. Pero cuando algunos de los pacientes de los miembros del grupo llegaron a
suicidarse, Margit les dijo a los terapeutas que era por su culpa. Cuando los miembros del
grupo vieron que Margit se desentendía de su defensa y que no respetaba la cláusula de
confidencialidad, se pusieron en su contra. En la década de los 70 Margit tuvo una relación
bastante estrecha con Erich Fromm, quien había estado casado con Frieda FrommReichman. En dos veranos fue a Lucarno y tuvo dos sesiones semanales de terapia con
Fromm, y los años sucesivos intentó repetir la experiencia, pero Fromm estaba demasiado
ocupado (1).
En 1972 Margit estaba enfrentada con su grupo, pero supervisaba la labor de Barbro Sandin
como terapeuta de enfermos esquizofrénicos. Siguiendo el camino trazado por FrommReichmann, decía que había llegado a curar a enfermos esquizofrénicos. Ofrecía a los
enfermos una experiencia relacional alternativa a las relaciones que habían tenido en su
infancia. Gracias a esas relaciones podían afrontar traumas que actuaban desde un
substrato profundo (1).
Margit tuvo un amante a distancia: David Schecter. Se hacían confidencias por
correspondencia. Margit le contó a Schecter que en marzo de 1977 iba a impartir la última
conferencia en el Instituto Holístico. Hablaba ya en esa época de la terapia de la
recuperación de la memoria, la terapia de la recreación de las situaciones traumáticas.

En 1980 murió Erich Fromm y Schecter quedó decaído, ya que durante muchos años
Fromm le había psicoanalizado. Al poco de escribir su última carta a Margit, en julio de
1980, David se suicidó (1).
Margit creó un nuevo equipo cuyos miembros eran personas como el psicólogo Tomas
Videgard que hizo terapia con Margit durante 13 años; como la profesora de universidad
Margaretta; como la psicóloga Patricia Tudor-Sandahl. Cajsa Lindholm empezó a hacer
psicoterapia con Margit en 1979 y su vida profesional discurrió de la mano de Margit. Lena
Arvidsson empezó a trabajar en Säter como enfermera auxiliar en 1991 y se ocupaba de
la terapia de Bergwall cuando Birgitta Ståhle iba a las sesiones de supervisión con Margit;
Lena hizo terapia con Cajsa y necesitó tiempo para recuperar la memoria de los abusos
que le infligía su padre. El nuevo grupo de Margit seguía teniendo un carácter sectario. No
se podían criticar las actitudes y conductas de Margit. Los componentes del grupo se regían
por el principio del pensamiento único. Margit rechazaba a los que ponían en tela de juicio
sus principios y halagaba a los que se mostraban de acuerdo. Al cabo de cierto tiempo
Tomas Videgard, Margareta Hedén-Chami y algunos otros se alejaron de Margit, pero
Birgitta Ståhle, Cajsa Lindholm y Gillan Liljeström siguieron fieles a ella. Liljeström y
Lindholm tenían que ayuda a Margit a escribir el libro sobre Thomas Quick, pero Margit
estaba a la espera de que la policía encontrara los restos de los asesinatos de Quick (1).
Así, en 1996 empezaron la búsqueda sistemática de los restos de las personas asesinadas
por Quick. Esa búsqueda se relacionó con el mito del asesinato de Simón: había que reunir
las partes del cuerpo de Simón y recomponerlo. Cuando Quick cambiaba de domicilio,
cambiaba también los restos de sus víctimas, pero al final los reunió todos en el último
escondrijo (1).
Margit trataba en sus terapias de que sus pacientes recuperaran los recuerdos reprimidos
de los abusos sexuales que habían padecido. A finales de los 80 trató de publicar un estudio
sobre la recuperación de la memoria, pero la universidad no se lo aceptó. Trató de publicar
un artículo en Contemporary Psychoanalysis, pero se lo rechazaron (1).
Margit temía la soledad y sentía necesidad de estar rodeada de amigos que le dieran una
protección total. Murió el 28 de enero del 2005. En su funeral estaban presentes los
miembros que formaban el núcleo duro de su grupo: Sven A Christianson, Gillan Liljeström,
Birgitta Ståhle, Lena Arvidsson, Stina, Cajsa Lindholm.

Christianson
Christianson obtuvo el doctorado en la Universidad de Umeå en 1984 y fue a los EEUU a
colaborar con Elizabeth Loftus, especialista en falsas memorias. Al regresar a Suecia fue
nombrado profesor de la Universidad de Umeå . En lugar de mantener una actitud crítica
ante los recuerdos recuperados en la terapia, se convirtió en ayudante de la policía para
recuperar recuerdos reprimidos. Iba a menudo a Säter. Firmó con la editorial Norstests un
contrato para publicar un libro sobre la mente de un asesino en serie.
Christianson sugirió a la policía que utilizara la entrevista cognitiva ideada por Fisher y
Edward Geiselman con el objeto de estudiar el caso Bergwall. No tuvo en cuenta que esa
técnica era útil para aplicarla a personas dispuestas a colaborar, pero que no lo era con
personas reacias a colaborar. Además, aunque la entrevista cognitiva se invalidaba al
utilizar preguntas directivas, Penttinen echaba mano de ellas. Cuando Quick daba
respuestas acordes a la versión policial, no se le preguntaba de nuevo, pero cuando no
coincidían con la versión oficial, se le preguntaba de otra forma, hasta lograr que se
acercase a la versión oficial (1).
En junio de 1998 el psicólogo Astrid Holgersson acusó a Christianson de utilizar la sugestión
y métodos manipulativos para conducir a Quick a hacer sus confesiones. Christianson dijo
que no había signos de que los testimonios de Quick fueran falsos. Holgersson habló del
Grupo Quick y dijo que era ese grupo el que creó la imagen de Quick como asesino en
serie. Los componentes de ese grupo eran: el especialista en memoria Christianson; el
fiscal Christer van der Kwast; el investigador Seppo Penttinen; los terapeutas Birgitta
Ståhle, Göran Fransson y Kjell Langbert; el abogado defensor Claes Borgström (1).
Christianson habló muchas veces con Quick en Säter. Estaba escribiendo un libro sobre la
mente de un asesino en serie. Aconsejaba que proporcionaran dosis elevadas de Xanax
(alprazolam) a Quick, porque la recuperación de la memorias de los asesinatos producía
mucha ansiedad. Gracias a los medicamentos podía hacer una regresión a su pasado (1)
(2).
A los periodistas les parecían increíbles e incomprensibles los delitos atribuidos a Quick,
pero Christianson los interpretaba de la siguiente forma: Quick fue violado antes de cumplir
4 años; eso le produjo un miedo insoportable y tenía que transferir ese miedo a alguna
otra persona. Destruyendo una vida podía recrear otra vida. El sentimiento que le producía
una muerte le duraba poco y tenía que repetir el asesinato.
Los asesinatos eran relatos que reflejaban acontecimientos traumáticos; el asesinato se
convertía en un lenguaje que simbolizaba los sucesos traumáticos. Las acciones del asesino
era estrategias de supervivencia.

Según Christianson, Thomas Quick mentía cuando empezaban a investigar un asesinato,
porque se defendía de un acontecimiento terrible. En cuanto se avanzaba en la
investigación del caso, bajo la influencia de las benzodiacepinas y la terapia directiva,
inventaba los acontecimientos terribles que habían ocurrido. Según la teoría de la
supresión de la memoria de Christianson, la persona borra la memoria de los
acontecimientos dolorosos y traumáticos de su vida. En la terapia se hacía un esfuerzo por
recuperar los recuerdos reprimidos y recordaba los abusos sexuales sufridos en la infancia.
Christianson aceptaba que el paciente puede hacer confesiones falsas cuando no diferencia
entre la realidad y la fantasía, cuando busca el

reconocimiento de los medios de

comunicación o cuando siente culpabilidad, pero decía que ése no era el caso de Quick. El
jurado estaba predispuesto a compartir la opinión del experto en memoria Christianson.
La opinión de Christianson influyó mucho, por ejemplo, en la sentencia del tribunal que
juzgó el caso de Zelmanovits. En marzo de 1997 Sven-Åke Christianson y Elisabeth
Engelberg (3) decían en la colección de ensayos de la Universidad de Oxford (Recovered
Memories and False Memories) que el asesino podía reprimir la memoria de los asesinatos,
tal como se demostró en el juicio de Zelmanovits. Esas ideas eran compartidas por Margit
Norell y por el modelo de Säter. Las decisiones del juicio de Zelmanovits se basaban en
criterios científicos, y los criterios científicos se extraían de aquella instrucción y de aquel
proceso judicial (1).
Christianson, autor del libro Inside the mind of a Serial Killer publicado en 2010, influyó
mucho en los juicios en los que condenaron a Quick. En 1994 Kwast se puso en contacto
con Christianson para pedir su ayuda en el caso de Quick. En esa época Christianson tenía
muchos problemas y se puso en contacto con Margit Norell a través de Birgitta Ståhle. La
terapia que realizó con Margit duró más de diez años. Se sentía muy seguro con Margit,
quien había adoptado el rol de madre. Se estableció un lazo afectivo muy fuerte entre
Margit y Christianson y esa relación trascendió más allá de sus relaciones personales, hasta
el punto de que Christianson dio a Margit el apoyo académico que necesitaba.
Margit influyó mucho en Christianson y en los terapeutas de Thomas Quick. Christianson
pasó unas doscientas horas en entrevistas con Thomas Quick (1).

LA TERORÍA DE LA MEMORIA REPRIMIDA
Según Loftus y Ketcham (4), el terapeuta puede inducir al paciente a aceptar los recuerdos
que le pueden surgir de golpe y puede implantar memorias falsas en él. Las teorías de
Margit Norell estaban basadas en Freud, Fromm-Reichmann, Erich Fromm, Alice Miller y
los teóricos de las relaciones objetales. Las acciones de los asesinos son recreaciones de
los traumas que sufrieron en su niñez. También las conductas de los esquizofrénicos eran
relatos inconscientes de sus traumas infantiles. Thomas Quick secuestraba a niños y los
asesinaba para reconstruir los ataques que recibió de sus padres (2).
Margit Norell pensaba que los pacientes que tenían problemas habían sufrido abusos
sexuales en su infancia, pero reprimían el recuerdo de esos traumas; reprimían y
disociaban el recuerdo de sus experiencias traumáticas. Margit consideraba que dejarían
de recrear los traumas cuando recuperaran los recuerdos reprimidos. Para traer a la
conciencia esos sucesos traumáticos había que echar mano de técnicas como la hipnosis o
la visualización (1).

Los investigadores Willem Wagenaar y Jop Groeneweg lograron en 1990 (5) resultados
que contradecían la represión de la memoria de los acontecimientos traumáticos.
Comprobaron que los recuerdos de los acontecimientos traumáticos vividos por prisioneros
del Kamp Erika eran muy vivos, 40 años después de haberlos vivido. Nick Spanos y
colaboradores (6) creaban memorias falsas de abusos sexuales por medio de la hipnosis.
Elizabeth Loftus verificó que las memorias falsas se pueden crear. Loftus y Ketcham
defendían en su libro The Myth of Repressed Memory (4) que el terapeuta puede conducir
al paciente a aceptar recuerdos falsos como si fueran verdaderos (1).
Thomas Quick vuelve a ser Sture Bergwall
Bergwall recibió la última sentencia condenatoria en 2001 y desde entonces no colaboró
más con la policía. Dejó de lado el nombre de Thomas Quick y empezó a utilizar su nombre
original. El año 2008 el periodista Hannes Råstam visitó a Bergwall en el hospital
psiquiátrico de Säter. Llevaba cinco años sin visitas ni declaraciones. Durante ese tiempo
algunos dieron por buenas las condenas recibidas por Quick, pero otros le consideraban un
mitómano. Bergwall dejó en manos de Råstam los documentos que tenía: cartas, análisis
médicos, registros de medicamentos, videos de las reconstrucciones de los asesinatos,
periódicos, transcripciones de los interrogatorios policiales, descripciones de las escenas
de los crímenes.
Råstam hizo dos documentales para la televisión sueca: sobre las confesiones falsas y
sobre los recuerdos falsos logrados a través de la psicoterapia. Analizó todo el material
relativo a Thomas Quick. Gracias a esos registros y vídeos pudo comprobar cuán drogado
estaba Quick en las reconstrucciones de los asesinatos. Después de analizar el material
concluyó que no había ninguna evidencia contra Bergwall, más allá de sus propias
confesiones. En el documental Bergwall se retractó de sus confesiones. Dijo que extrajo
de la biblioteca la información referente a los asesinatos y que hizo esas confesiones bajo
el efecto de las drogas y con la intención de atraer la atención de la gente.

Había investigadores y familiares de víctimas que no creían en las confesiones de Quick y
que decían que era un mitómano. El profesor de criminología Persson decía que Quick era
un mentiroso compulsivo; también los periodistas Dan Larsson y Jan Guillou decían que
Quick era un mentiroso. Varios abogados y expertos en psicología dudaban de las
confesiones de Quick. El periódico Dagens Nineter hizo una entrevista a Sture Bergwall en
la que le trataban de héroe e interpretaban los asesinatos de Quick como consecuencias
de los traumas que sufrió durante su infancia. Pero el mismo periódico publicó una
entrevista hecha a la psicóloga Anita Cederström, en la que se negaba que los recuerdos
reprimidos pudieran aparecer en la madurez (1).
Sture tenía dependencia a los disolventes desde su adolescencia y realizó las confesiones
de los asesinatos bajo los efectos de las benzodiacepinas. Quick dijo en agosto de 2001
que no participaría más en la investigación de los crímenes si le retiraban las drogas, pero
a pesar de ello le aplicaron un programa de desintocicación. Källberg había estado muy
próximo al modelo de Norell, pero cuando pasó de Säter al hospital psiquiátrico de
Hedemora se alejó poco a poco de Margit e hizo autocrítica de las posturas que mantuvo
en el pasado. Cuando volvió a trabajar en Säter, se dio cuenta de que proporcionaban
demasiados medicamentos y medicamentos mal combinados a Quick. Källberg le retiró a
Quick las altas dosis de benzodiacepinas que consumía, lo que le condujo a recuperar la
sensibilidad de su cuerpo a comienzos de 2002. Sus trastornos mentales (síntomas
psicóticos y personalidad múltiple) desaparecieron y dejó de hacer más confesiones.
Desapareció en él la ilusión de Simon. Dejó de hacer terapia con Ståhle, aunque ésta
continuó manteniendo su relación con Margit, a pesar de que Margit no tuviera que
supervisar la terapia de Quick. Cuando Råstam le visitó en el hospital psiquiátrico Bergwall
admitió que todas sus confesiones habían sido falsas (2) (1).

REVISIÓN DE LOS ASESINATOS
En el primer juicio que se celebró por los asesinatos de Thomas Quick los periodistas dijeron
que Bergwall era un asesino en serie, sádico, caníbal y pedófilo. Quick no apeló ninguna
de las condenas que recibió; no se revisaron las debilidades y faltas de consistencia que
podían existir en la instrucción de los casos.
En diciembre de 2008 Thomas Olsson asumió la defensa de Bergwall. Le pidió a la
psiquiatra forense Anna Daderman que analizara las historia médica de Bergwall. La
investigadora dijo que Bergwall tuvo a su disposición muchas substancias adictivas y que
recibió una terapia de recuperación de la memoria. Esa terapia de recuperación de la
memoria se basaba en la sugestión y en muchos casos llevó a los pacientes a crear
memorias falsas; es decir, los terapeutas implantaban memorias falsas en los pacientes.
El Grupo Quick se puso a la defensiva. Ståhle afirmó más de una vez que ella no utilizó la
terapia de recuperación de la memoria y la directora médica de Säter decía otro tanto.
Pero Daderman comprobó que habían utilizado la terapia de recuperación de la memoria y
que combinaron medicamentos para llegar a esas confesiones. Aparte de ese tipo de
terapia, utilizaron benzodiacepinas para tratar a Bergwall: alprazol, funitrazepam,
diazepam. Ståhle dijo que había borrado todas las notas de las terapias en 2002, cuando
Quick interrumpió el tratamiento (1).

En 2009, en una de las visitas Bergwal le dijo a Råstam que no había realizado ninguno de
los asesinatos de los que se autoinculpó. Revisaron de nuevo los asesinatos y comprobaron
que Kwast y Penttinen habían maquillado los informes de los asesinatos, para que
parecieran más coherentes. Bergwall quedó libre de los 8 asesinatos entre 2010 y 2013.
Según el experto en leyes Sven-Erik Alhem, el caso de Thomas Quick fue el mayor error
de la Justicia sueca en los últimos años. El 2011 Bergwall publicó el libro Thomas Quick is
Dead, juntamente con su hermano. A pesar de todo lo dicho, y a pesar de que no había
evidencias en contra de Quick, Kwast seguía afirmando que las sentencias habían sido
justas en todos los casos (1).
Sture Bergwall fue liberado del hospital psiquiátrico de Säter el 19 de marzo de 2014,
después de haber estado allá durante 23 años. Cuando Råstam le preguntó por qué había
mentido durante tanto tiempo, confesó que lo hizo para conseguir ansiolíticos y como forma
de sentirse parte de algo que alimentara su autoestima. Jenny Küttim, ayudante de Hannes
Råstam, dijo que en el caso de Bergwall los policías actuaron como terapeutas y los
terapeutas como policías.
A la hora de evaluar las participación y la responsabilidad de una persona en un asesinato,
son elementos importantes las evidencias empíricas y los testimonios de los testigos.
Hacen falta pruebas robustas para aplicar una sentencia condenatoria contra una persona.
Cuando disponemos de pruebas robustas contra una persona, cuando una evidencia es
robusta, la nueva información que se pueda obtener no añade nada a la evaluación de
culpabilidad o a la probabilidad de que una persona sea considerada criminal. Por eso, para
saber si una prueba es robusta tenemos que evaluar lo siguiente: ¿El logro de una mayor
información cambiaría la probabilidad de que una persona sea considerada culpable?
Cuando se va a condenar a una persona por asesinato, la probabilidad de que esa persona
haya realizado la acción criminal debe ser cercana al cien por cien, y las nuevas pruebas
de ninguna manera pueden cambiar esa probabilidad. No se puede condenar a una persona
con evidencias débiles (7).

Los testimonios de los expertos son indispensables al evaluar un asesinato, pero para los
no expertos puede ser dificultoso evaluar lo que dicen los expertos. A menudo los miembros
del jurado no tienen capacidad para comprender los razonamientos de los expertos, Los
miembros del jurado deben tomar una actitud crítica sobre la metodología que se ha
utilizado en la investigación del caso y sobre las conclusiones que se han extraído. En el
caso de Thomas Quick la metodología y las conclusiones no fueron las adecuadas, pero a
pesar de ello el jurado no adoptó una disposición crítica. No controlaron varias de las
variables que impedían el análisis exacto del caso. En ningún caso pidieron informes de
otros expertos.
Los jueces deben disponer de unos criterios para aceptar los testimonios de los expertos.
Deben analizar la fiabilidad y la credibilidad del experto: ¿hasta qué punto el experto es
creíble en el ámbito en el que da su testimonio? Goldman (8) dice que hay que tomar unas
medidas para impedir el sesgo de los expertos: se debe pedir la opinión de un segundo
experto que puede poner en duda la del primero; se debe tener en cuenta la opinión que
tienen los meta-expertos sobre los expertos; se deben analizar los intereses y los sesgos
de los expertos.
Por una parte, un experto será creíble si dispone de unas capacidades determinadas y si
no tiene motivaciones que impidan la investigación objetiva. Hay que analizar los intereses
y las motivaciones de los expertos. Si el experto tiene intereses relacionados con el caso,
esos interese

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