Última actualización web: 17/09/2019

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Frontal (síndrome)

Definición: De acuerdo con C. Pelegrín Valero los síntomas propios del síndrome frontal son los siguientes: 1) Disminución de la autoconciencia. Falta de conciencia de las conductas sociales apropiadas y falta de conciencia de los propias deficiencias. 2) Cambios de la personalidad. La llamada personalidad frontal, que a la vez puede ser de dos tipos: a) De tipo apático, con disminución del interés, espontaneidad, de la respuesta emocional y de la fluencia verbal. b) De tipo desinhibido o psicopático, con hiperactividad, hiperfagia, hipersexualidad, euforia (moria), irritabilidad. 3) Otros trastornos psiquiátricos: trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, compulsiones, hipocondría, etc. 4) Trastornos de la ejecución de las funciones motoras. Entre ellos tenemos: a) La perseveración o la acción de dar la misma respuesta a diferentes requerimientos. b) La impulsividad o el paso al acto sin reflexión. c) La imitación de conductas o gestos. d) Las conductas de utilización o tendencia a usar los objetos que se les presenta sin ninguna finalidad. 5) Funciones cognitivas: atención, programación de movimientos (apraxia mielocinética), lenguaje (afasia motora transcortical no fluente), fluencia verbal y no verbal, memoria, pensamiento abstracto. En los casos avanzados se puede producir el síndrome de Guiraud que consta de palilalia, ecolalia, mutismo y adinamia. 6) Funciones ejecutivas. Se llama así a la conducta motora dirigida a un fin u objetivo. La función ejecutiva comprende los siguientes pasos: elaboración de un plan para conseguir un objetivo; elegir los patrones de conducta que le lleven a ese objetivo; eliminar las conductas que no van dirigidas a ese fin; anticipar las consecuencias; reconocer que se ha llegado al objetivo previsto y generar nuevos planes. La función ejecutiva se explora a través de las pruebas de laberintos, los test motores de Luria, los test de fluencia verbal y el test de clasificación de tarjetas. La afectación de la función ejecutiva se produce en lesiones del sistema prefrontal dorsolateral.


Términos relacionados:

Afasias

Luis Barraquer Bordas define a las afasias como trastornos del lenguaje que pueden interesar tanto a la expresión como a la comprensión verbal, así como también a la representación gráfica y que son debidos a una lesión cerebral.(IGF)

 

A lo largo de la historia el término “afasia” se ha referido a la pérdida del lenguaje causada por una lesión orgánica del cerebro. Este término fue introducido por Trousseau en 1864 reemplazando al término “afemia” que originariamente acuñó Broca en 1961.

Actualmente, se define la afasia como la pérdida total o parcial de los procesos complejos que regulan la interpretación y formulación de los símbolos del lenguaje debido a lesiones cerebrales adquiridas que afectan a las redes neuronales distribuidas en regiones corticales y subcorticales del hemisferio izquierdo, usualmente el hemisferio dominante para el lenguaje.

Las definiciones modernas consideran a la afasia como un trastorno multimodal que afecta no solamente a la comprensión auditiva, la lectura, la expresión oral y la escritura; sino también otros procesos cognitivos que dependen del hemisferio cerebral izquierdo (Berthier, 2007).

Además, la afasia compromete otras áreas de la vida, incluyendo la capacidad para tener relaciones con otras personas, el trabajo y la participación en diversas actividades sociales (González Lázaro, 2012).

En individuos diestros, la afasia es en alrededor del 90% de los casos secundaria a lesiones del hemisferio izquierdo, y de forma excepcional en un 10% de los casos ocurre tras lesiones en el hemisferio derecho, lo que se conoce como afasia cruzada.

Las lesiones del HI que causan afasia afectan a la corteza perisilviana y estructuras subyacentes, como los ganglios basales, la cápsula interna, la sustancia blanca periventricular y otras estructuras irrigadas por la arteria cerebral media (Hilis, 2007).

Algunas de las principales etiologías de la afasia son enfermedades cardiovasculares, traumatismos craneoencefálicos, procedimientos quirúrgicos, epilepsia, tumores intracraneales, y parasitosis e infecciones entre otros (González Lázaro, 2012).

Existen numerosas clasificaciones de las afasias. En general, se han clasificado tomando en consideración tres dominios lingüísticos clásicos de forma dicotómica: fluencia, comprensión y repetición.

Se ha criticado la aplicación de estos criterios para clasificar las alteraciones complejas de procesamiento lingüístico, ya que no reflejan adecuadamente el grado y la naturaleza de la afectación.

Aún así, estos criterios siguen siendo útiles en la práctica clínica.

Se ha encontrado además cierta correlación de signos síntomas con una distribución neuroanatómica relativamente constante, lo que permite delimitar los síndromes afásicos.

De esta forma, se ha encontrado que las afasias “no fluentes” correlacionan con lesiones más anteriores (lóbulo frontal), mientras que las fluentes se asocian a lesiones más posteriores de los lóbulos temporal y parietal.

comité editorial

Ref Bibliográfica

AFASIA SENSORIAL TRANSCORTICAL: A PROPÓSITO DE UN CASO Quijada Ruiz y cols


Afasia motora

Sinónimo: afasia de Broca, afasia no fluente, afasia expresiva, afemia. En ella se mantiene la comprensión del lenguaje y escritura, pero la capacidad para hablar está groseramente deteriorada apareciendo el agramatismo y la anartria. A veces el paciente está totalmente mudo. Se produce por la afectación de la región izquierda postero-inferior del lóbulo frontal.


Amencia

Para Theodor Meynert la amencia correspondía a cuadros caracterizados por un comienzo súbito de confusión y síntomas psicóticos que rara vez terminaba en demencia y que consideraban eran debidos a un trastorno en las fibras de asociación que iban del lóbulo frontal hasta otros centros. Algunos de estos cuadros fueron descritos más tarde como demencias precoces, pero en general el término amencia pasó a denominar, en el texto de E. Kraepelin, cuadro confusional.


Andreasen, Nancy Coover (1938--)

Psiquiatra estadounidense. Profesora de psiquiatría de la Universidad de Iowa. En 1992 llegó a ser la onceava editora de la revista American Journal of Psychiatry. Realizó, en 1992, el primer estudio con Resonancia Magnética en esquizofrénicos, reforzando la hipótesis de la hipofrontalidad en estos pacientes. Desarrolló una escala para medir los síntomas negativos de la esquizofrenia.


Áreas de asociación

Las áreas de asociación son las zonas más extensas de la corteza cerebral. Estas áreas integran la actividad de las áreas primarias sensoriales y las relacionan con las áreas motoras del córtex. Las áreas de asociación están relacionadas con funciones cognitivas y afectivas, como el lenguaje, el pensamiento, la conducta emocional, la percepción y los movimientos voluntarios. Las tres principales áreas del córtex cerebral son: 1) El córtex asociativo parieto-temporo-occipital, 2) El córtex asociativo prefrontal, y 3) el córtex limbico asociativo.


Cerebro

Parte más grande del encéfalo, incluye todo lo que está dentro del cráneo menos el cerebelo y tronco del encéfalo. Está dividido en dos hemisferios, derecho e izquierdo. Consta de tres superficies: superolateral, medial e inferior. Toda la superficie cerebral está dispuesta con surcos o cisuras irregulares, tres de ellas grandes la lateral o de Silvio, la central o de Rolando y la parietoocipital. Estas cisuras dividen a la superficie cerebral en los lóbulos frontales, parietales, temporales y occipitales.


Conducta de utilización

Este tipo de conducta puede darse en enfermos con lesiones frontales o talamicas. Consiste en una incapacidad para resistir una indicación para realizar una acción o interrumpir esta una vez comenzada, por ejemplo cuando al paciente se le coloca delante de un cuchillo y una naranja, procede inmediatamente a pelarla aunque no se le haya indicado. La conducta a realizar puede ser también el hacer la cama que se encuentra desecha, el arreglar una y otra vez el cuarto, el escribir cuando se encuentra un papel y un lápiz delante, etc.


Confabulaciones

Se ha considerado que la característica que diferencia al confabulador del mentiroso es la intención de engañar del segundo. German E. Berrios señala que dentro de este concepto se ha incluido dos tipos distintos de confabulaciones: 1) Confabulaciones provocadas o forzadas. Se dan como respuestas a preguntas del examinador que el paciente no sabe responder en un intento de rellenar lagunas de memoria. Suelen ser verosímiles, circunscritas, autolimitadas y defendidas con poca convicción, son los seudorecuerdos de Korsakoff. Se da en el Korsakoff, en la enfermedad de Alzheimer, pacientes con lesiones frontales e incluso en personas normales. A pesar de que todo paciente de Korsakoff o con lesión frontal posee todas las condiciones apropiadas para confabular, sólo unos pocos lo hacen. 2) Confabulaciones espontáneas, de contenido fantástico, defendidas con gran convicción. Son las confabulaciones que pueden presentarse en los enfermos funcionales. En los pacientes con Korsakoff se pueden dar también estas confabulaciones.


Corteza cerebral

Comprende dos hemisferios, derecho e izquierdo, separados por las cisuras ínterhemisféricas. Los hemisferios contienen cisuras (o circunvoluciones) y surcos que dividen a cada hemisferio en cuatro lóbulos (frontal, temporal, parietal y occipital). La corteza esta formada por seis capas de neuronas distintas cuyos axones van a formar la sustancia blanca.


Criterios diagnósticos de la enfermedad de Alzheimer NINCDS-ADRDA

(Nacional Institute of Neurological and Communicative Disordes and Stroke-Alzheimer´s Disease and Related Disordes Association).Elaborado por G. McKhann y cols, en 1984. Estos criterios tienen tres niveles de certeza: diagnostico definitivo, probable y posible. El diagnostico de definitivo requiere un estudio postmorten del tejido cerebral en alguien que ya tenía el diagnostico de probable demencia de Alzheimer. El diagnostico de probable requiere déficit cognitivos múltiples (amnesia, afasia, apraxia, agnosia, déficit funciones frontales ejecutivas, etc.) que empeoran progresivamente y que no se acompañan de trastorno de la conciencia. El diagnostico posible requiere el empleo de un test de cribaje (MMSE) y alguna confirmación posterior con otro test neuropsicológico.


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