Hoy existe probada evidencia de la interacción entre los sistemas psicológico,
neurológico e inmunológico. Dichas interacciones parecerían estar mediadas por el sistema inmune como vía de comunicación entre el cerebro, el eje hipotálamohipófisis-suprarrenal (HPA) y el sistema nervioso autónomo. De esta manera, se integra en la dimensión psicológica, la regulación de la activación de estrés, las emociones, la inmunidad, las somatizaciones y la aparición o resistencia a las enfermedades (1).
El sistema inmune es un intermediario con el exterior que posee comunicación con el
cerebro a través de las citoquinas que organizan la respuesta inmune en una amplia gama de diversas actividades biológicas. Durante los procesos de enfermedad, la reactividad inmunológica, las citocinas, las interleucinas y los interferones, se producen tanto en la periferia como en el cerebro, modificando las funciones neurales, neuroendocrinas y conductuales a través de receptores específicos (2, 3).
Las citoquinas cerebrales producen cambios conductuales en el transcurso de unaenfermedad física, manifestándose síntomas como hiperreactividad emocional,
síndrome apático, anhedonia, hiporexia, pérdida de peso, hipersomnia, alteración del
ritmo circadiano, fatiga crónica, inhibición psicomotriz, desmotivación, desinterés y
alteración de las funciones psíquicas superiores, etc. Durante una enfermedad aguda, este síndrome somático-conductual se denomina "conducta de enfermedad" y es una respuesta sistémica adaptativa al proceso mórbido. Sin embargo, durante ciertas infecciones u otras afecciones médicas crónicas que cursan con hiperreactividad inmunológica, este síndrome de conducta de enfermedad puede transformarse en una
depresión clínica. Esto es importante ya que la depresión asociada a enfermedad
médica incrementa los niveles de angustia, acentúa la sintomatología, aumenta las
intercurrencias, generar mayores complicaciones y repercute negativamente en la adherencia al tratamiento (3, 4).
En este trabajo, plantearemos la evidencia que al día de hoy existe sobre el rol del
sistema inmunológico y las citoquinas, en el origen de los síntomas depresivos
asociados a enfermedad médica, la acción de los antidepresivos sobre el sistema
nervioso central y el sistema inmunológico y, como a través de su acción neuro e
inmunomoduladora existe correspondencia con la mejoría clínica y la sintomatología
sistémica asociada.
Hospital de Clínicas "José de San Martín". Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires
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