He tenido un sueño: un señor calvo sentado en una mesa tenía encima de su cabeza una especie de brazo que se introduce en su cráneo y saca primero una cosa irreconocible y detrás sale la misma cara del señor calvo, lampiña y sin arrugas y ¡oh! sorpresa, detrás saca otra cara similar, de gemelo o clónica y de repente la cabeza de donde salen tales cosas y cabezas envejece o se vuelve rugosa tal como ET o como esos ancianos venerables y sabios que salen en las películas modernas como el señor de los anillos o la guerra de las galaxias.Uno no sueña estas cosas por casualidad, uno inicia una pequeñas vacaciones unas semanas después de que le inviten a escribir algo sobre diagnósticos en psiquiatría y durante un viaje de varios cientos de kilómetros le vienen a la cabeza viejos pensamientos no escritos aún ; lástima que uno no es buen pintor o escultor o que un sueño no sea gravable, pero la visión cinematográfica de la escena descrita goza de la condensación necesaria y suficiente para desarrollar ideas que sin duda me han costado años elaborar tras poner el oído aquí y ojear allá o lo que ahora se llama formación continuada.