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Última actualización web: 19/01/2022

Dimensiones del autoconcepto en poblacion en general: Estudio comparativo por grupos de edad, sexo y nivel de educación.

Autor/autores: María Cristina Posada
Fecha Publicación: 01/03/2009
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El autoconcepto puede considerarse una estructura cognitiva multidimensional y jerárquica, que modula el procesamiento de toda expresión y conocimiento de sí mismo, incluyendo la evaluación que los otros tienen del sujeto, permitiendo codificar, elaborar y evaluar la experiencia como significativa (1). En este sentido y debido al lugar central que ocupa el autoconcepto en la evolución y el afianzamiento de la organización personal, contar con un instrumento técnicamente adecuado para medir este constructo, puede constituir un aporte de importancia aplicable a distintas áreas de la salud, tanto para evaluar sus aspectos funcionales como disfuncionales.

El trabajo que se presenta tuvo por objetivo: a) los datos de calidad técnica de una medida multidimensional de autoconcepto para población general; b) los resultados obtenidos de un estudio comparativo del autoconcepto por grupos de edad, sexo y nivel de educación. Para ello se administró la escala AF5 (2) a una muestra de 1000 sujetos ?adolescentes y adultos- de la ciudad de Mar del Plata, con un rango de edad 12-65 años. Se garantizó que la muestra fuera representativa de la distribución poblacional para nuestra población en las variables de comparación edad, sexo y nivel de educación, para lo cual se aplicó estadística descriptiva e inferencial. Se constató un efecto diferencial en las dimensiones del autoconcepto para las variables analizadas. Los resultados obtenidos confirman la aplicabilidad de la escala AF5 en nuestro contexto y aportan datos sobre su validez ecológica.

Palabras clave: Autoconcepto, Escala AF5, Scale AF5, Self-concept, Validez, Validity

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Dimensiones del autoconcepto en poblacion en general: Estudio comparativo por grupos de edad, sexo y nivel de educación.

María Cristina Posada; Claudia Castañeiras; Valeria Martínez Festorazzi.

Universidad Nacional de Mar del Plata. Argentina

Resumen

El autoconcepto puede considerarse una estructura cognitiva multidimensional y jerárquica, que modula el procesamiento de toda expresión y conocimiento de sí mismo, incluyendo la evaluación que los otros tienen del sujeto, permitiendo codificar, elaborar y evaluar la experiencia como significativa (1). En este sentido y debido al lugar central que ocupa el autoconcepto en la evolución y el afianzamiento de la organización personal, contar con un instrumento técnicamente adecuado para medir este constructo, puede constituir un aporte de importancia aplicable a distintas áreas de la salud, tanto para evaluar sus aspectos funcionales como disfuncionales. El trabajo que se presenta tuvo por objetivo: a) los datos de calidad técnica de una medida multidimensional de autoconcepto para población general; b) los resultados obtenidos de un estudio comparativo del autoconcepto por grupos de edad, sexo y nivel de educación. Para ello se administró la escala AF5 (2) a una muestra de 1000 sujetos –adolescentes y adultos- de la ciudad de Mar del Plata, con un rango de edad 12-65 años. Se garantizó que la muestra fuera representativa de la distribución poblacional para nuestra población en las variables de comparación edad, sexo y nivel de educación, para lo cual se aplicó estadística descriptiva e inferencial. Se constató un efecto diferencial en las dimensiones del autoconcepto para las variables analizadas. Los resultados obtenidos confirman la aplicabilidad de la escala AF5 en nuestro contexto y aportan datos sobre su validez ecológica.

Introducción

Se ha destacado la importancia del autoconcepto en el bienestar psicosocial desde diferentes ámbitos de la psicología (3). También los psicólogos clínicos, los psicólogos de la educación y los psicólogos sociales defienden la importancia de este constructo en la explicación del comportamiento humano (4, 5, 6). Por otra parte, el desarrollo que se le ha dado a este ámbito de estudio desde la psicología cognitiva (7, 8) ha contribuido a otorgar al autoconcepto un lugar central en el complejo entramado de los procesos psicosociales del ser humano. Algunos autores lo consideran como una de las variables centrales en lo que respecta al desarrollo de la personalidad (9). Desde otros ámbitos se le concede gran importancia a dicho constructo. Por ejemplo, Gardner (10) destaca la importancia de la capacidad para analizarse y conocerse dentro de su teoría de inteligencias múltiples. En el campo de la instrucción, Gallagher (11) destaca el autoconcepto como una de las variables más relevantes dentro de los nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje.
Los desarrollos actuales hacen referencia al autoconcepto como un constructo multidimensional y jerárquico que describe el conjunto de percepciones relativamente estables que reflejan una autoevaluación de atributos y comportamientos. Incluye una dimensión cognitiva y una dimensión emocional (2). Estas dimensiones modulan el procesamiento de toda expresión y conocimiento de sí mismo, incluyendo la evaluación que los otros tienen del sujeto, y permiten codificar, elaborar y evaluar la experiencia de sí-mismo como significativa (1).  
El autoconcepto posee las siguientes características básicas (12): 

- Estructura Multidimensional: es decir, se compone de diversos componentes relacionados pero diferenciables que se detectan en diferentes áreas del comportamiento. Un punto interesante relacionado con el supuesto de la multidimensionalidad es la posibilidad de establecer relaciones entre sus distintas dimensiones y otras variables, tales como los valores, el rendimiento académico o el ajuste psicológico.  
- Estabilidad versus maleabilidad: es la capacidad de permanecer estable y cambiante al mismo tiempo; de ser estable en sus aspectos nucleares y profundos, a la vez que variable en sus aspectos más dependientes del contexto. Los seres humanos buscan imperiosamente la consistencia y la estabilidad, y se resisten activamente a cualquier información que desafíe o amenace su autoconcepto (13). A pesar de esta importante resistencia a variaciones que pudieran provocar una amenaza para el self, también encontramos numerosas evidencias empíricas que muestran la ocurrencia de cambios temporales, así como modificaciones permanentes en el autoconcepto en determinadas condiciones y bajo circunstancias de impacto psicosocial (13, 14, 15).

Debido al lugar central que ocupa el autoconcepto en la evolución y el afianzamiento de la organización personal y de la identidad, contar con un instrumento técnicamente adecuado para medir este constructo, puede constituir un aporte de importancia aplicable a distintas áreas de la salud, tanto para evaluar sus aspectos funcionales como disfuncionales.  
Este trabajo tuvo por objetivo presentar: a) los datos de calidad técnica de una medida multidimensional de autoconcepto para población general; b) los resultados obtenidos del estudio comparativo del autoconcepto por grupos de edad, sexo y nivel de educación.


Materiales y Método

Participantes:

Se trabajó con una muestra no probabilística de 1000 sujetos –adolescentes y adultos- de la ciudad de Mar del Plata (Argentina), con un rango de edad entre 12 y 65 años.
La muestra de adolescentes (N= 480) tuvo la siguiente composición: edades comprendidas entre 12-19 años; 56, 1 % mujeres y 43, 9 % varones; el 40, 8 % con nivel educativo equivalente a EGB, el 41, 5 % Polimodal y el 17, 7 % universitario en curso.  
En el caso de los adultos (N=520), el rango de edad se distribuyó entre los 20 y los 65 años, 51, 8 % mujeres y 48, 2 % varones; el 5, 5 % de la muestra con estudios primarios/secundarios, el 82, 1 % estudios terciarios/universitarios incompletos o en curso y el 12, 4 % con estudios superiores.  
Para ambas muestras se garantizó que la distribución de las variables socio-demográficas se correspondiera con la que se presenta en la población.


Instrumentos

1) Registro de datos socio-descriptivos básicos

2) escala Multidimensional de Autoconcepto AF5 (FUENTE: 16). Desarrollada, validada y normalizada en España, mide 5 dimensiones del autoconcepto a través de 30 ítems con una escala de respuesta de 99 puntos, donde 1 representa total desacuerdo con la formulación del ítem y 99 un total acuerdo con él. Mayores puntuaciones se corresponden con mejor autoconcepto. Las cinco dimensiones son: 

a) Académico/Laboral: percepción que el sujeto tiene de la calidad del desempeño de su rol, como estudiante y como trabajador.
b) Social: percepción que tiene el sujeto de su desempeño en las relaciones sociales.
c) Emocional: percepción del sujeto de su estado emocional y de sus respuestas a situaciones especificas, con cierto grado de compromiso e implicación en su vida cotidiana.  
d) Familiar: percepción que tiene el sujeto de su implicación, participación e integración en el medio familiar.  
e) Físico: percepción del sujeto sobre su aspecto y su condición física.  

La validez estructural de las cinco dimensiones está avalada mediante análisis factoriales (17). Y los datos de consistencia interna aportados por los autores del instrumento fueron de 0, 84 para la escala total, 0, 88 para la dimensión Académica, 0, 73 para la dimensión Social, 0, 73 para la Emocional, de 0, 80 para la dimensión Familiar y 0, 78 el autoconcepto Físico.


Procedimiento

Luego de gestionar las autorizaciones institucionales pertinentes a través de la Secretaría de Investigación de la Facultad de psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata, se realizó la administración del instrumento de manera colectiva y en versión autoinforme. La muestra se obtuvo en centros públicos y privados (centros educativos, organizaciones sociales –recreativas y laborales-) de la ciudad de Mar del Plata. Todos los sujetos dieron su consentimiento informado para la participación en el estudio, y, en el caso de los menores de edad se gestionó la respectiva autorización de los padres o tutores.  
Los datos fueron procesados y analizados con el software SPSS 13. 0.


Resultados

Los resultados obtenidos para cada uno de los objetivos propuestos en este trabajo fueron los siguientes:
Con el fin de alcanzar el primer objetivo referido a la calidad técnica de una medida multidimensional de autoconcepto para población general, se llevaron a cabo análisis factoriales de componentes principales y se analizó la consistencia interna ( de Cronbach) para la escala total y para las dimensiones halladas. El estudio psicométrico de la escala en nuestro país mantuvo la estructura pentafactorial (varianza total explicada 50, 83%) y resultó ser una medida consistente de dicho constructo, con valores del índice de confiabilidad entre 0, 72-0, 84 (de Cronbach) y de Cronbach= 0, 83 para la escala total (2, 18).
En cuanto al segundo objetivo de este estudio que fue realizar un análisis comparativo de las puntuaciones AF5 para las variables sexo, edad y nivel educativo en cada una de las muestras (adolescentes y adultos), se buscó evaluar el efecto diferencial de estas variables en la composición del autoconcepto. Para ello se llevaron a cabo análisis de diferencia de medias (pruebas t) y análisis de la varianza (Anova). Los resultados obtenidos fueron los siguientes: 

Autoconcepto y sexo

Se analizaron en forma independiente las muestras de adolescentes y adultos con el fin de establecer dimensiones del autoconcepto en las que que pudieran diferenciarse. Se presentaron diferencias estadísticamente significativas por sexo en ambos grupos.  
En los adolescentes las diferencias estadísticamente significativas se hallaron en las dimensiones Emocional (t= -4, 97; p<0. 001); Familiar (t= 3, 27; p<0. 001) y Física (t= -4, 64; p<0. 001). Las mujeres informaron una mayor implicación, participación e integración familiar. Mientras que los varones se percibieron más estables emocionalmente y con menos temores en su vida cotidiana, y también valoraron más su aspecto y condición física que las mujeres. En el Gráfico 1 se presentan las diferencias entre ellos.

En el grupo de adultos, la significación estadística se encontró en las dimensiones Académico/laboral (t= -4, 71; p<0. 001); Emocional (t=5, 02; p<0. 001) y Física (t= 4, 57; p<0. 001). Las mujeres se valoraron mejor en cuanto a la calidad del desempeño de su rol laboral/profesional y en su relación con figuras de autoridad. Los varones informaron un estado emocional más estable y desinhibido. También en el autoconcepto físico alcanzaron puntuaciones más elevadas sobre su aspecto físico y las condiciones para la actividad física en general. En el Gráfico 2 se presentan las puntuaciones medias para ambos sexos en cada dimensión.

Autoconcepto y edad

Se analizó si se presentaban diferencias en las dimensiones del autoconcepto en los distintos rangos de edad. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las dimensiones Académico/laboral, Familiar, Social y Física. No se encontró un efecto diferencial de la edad en la dimensión Emocional para ninguna de las edades comparadas.  
Las personas mayores de 29 años informaron un autoconcepto Académico/laboral más elevado que los menores de 20 años (p<0. 05). En las dimensiones restantes (Familiar, Social y Física) fueron los más jóvenes informaron puntuaciones más elevadas (p<0. 05). En el Gráfico 3 se ilustran estas tendencias.

Autoconcepto y nivel educativo

Se hallaron diferencias significativas en 4 de las 5 dimensiones para nivel educativo. En el autoconcepto académico/laboral un mayor nivel educativo se correspondió con puntuaciones medias más elevadas, y fueron los universitarios (en curso y estudios superiores tomados en su conjunto), los que aportaron la mayor diferencia (F=11, 87; p<0. 001). En el resto de las dimensiones analizadas (Social, Familiar y Física) la tendencia fue en dirección contraria: menores niveles educativos se correspondieron con mayores puntuaciones medias en autoconcepto, destacándose particularmente el nivel EGB y Polimodal en la dimensión Social (F=21, 54; p<0. 001) y Familiar (F=51, 98; p<0. 001). En cuanto al autoconcepto Físico las diferencias más marcadas las aportaron los niveles 3ro EGB -14-15 años- y Polimodal -17 años- respecto a los universitarios -18 o más- (F=4, 98; p<0. 001). En el Gráfico 4 se presentan estos resultados.

Conclusiones

Los resultados obtenidos confirman la estructura multidimensional del constructo, la aplicabilidad de la AF5 en nuestro contexto y aportan datos sobre su validez ecológica.  
La escala AF5 resultó ser una medida consistente y sensible para evaluar el efecto diferencial de las variables socio-demográficas (sexo, edad y nivel educativo) sobre el autoconcepto, tanto en adolescentes como en adultos de nuestra ciudad.  
La tendencia de las puntuaciones presenta en términos generales una correspondencia con criterios evolutivos, de género y socio-culturales, teniendo en cuenta que la fuente de los datos obtenidos deriva del auto informe de los propios sujetos:

a) En el grupo de adolescentes, fueron las mujeres las que valoraron un autoconcepto emocional más elevado, mientras que en los varones se destacaron las dimensiones emocional y física.

b) En la muestra de adultos en el autoconcepto familiar se neutralizan las diferencias, y se mantiene la tendencia en los varones (dimensiones emocional y física), mientras que las mujeres se destacan en la dimensión académico/laboral. Podría considerarse que en la transición que supone la etapa vital adolescencia-adultez, es esperable que se afiance la estructura de autonomía y esto podría explicar una reducción en el peso que la dimensión familiar tiene tanto en mujeres como en varones, y una elevación en lo académico-laboral por ejemplo.  

c) En cuanto a la relación autoconcepto-edad, también se constató una variabilidad para 4 de las 5 dimensiones. En los adultos mayores de 29 años se destacó la dimensión referida a lo académico-laboral, mientras que en lo familiar, social y físico fueron los más jóvenes los que informaron mejores autovaloraciones. Una vez más en el contexto del desarrollo evolutivo y las bases de la identidad personal cumplen una función primordial de modelado y soporte los grupos primarios (familia) y secundarios (amigos, pares) en los jóvenes. En el caso de los adultos el desarrollo laboral-profesional ocupa un lugar de primer orden como sostén de la autonomía funcional. Diferencias que se reflejan en la tendencia de las puntuaciones.  

d) Puede resultar llamativo que cuando las puntuaciones se analizaron para la variable edad, no se hallaron diferencias en la dimensión emocional del autoconcepto, algo que sí ocurrió para la variable sexo.  
Las puntuaciones en esta medida (dimensión emocional) arrojaron valores medios moderados para todos los rangos de edad, indicando una tendencia de puntuaciones más bajas comparadas con las 4 dimensiones restantes. Probablemente la dimensión emocional sea la más expuesta a variaciones dependientes de las experiencias confirmatorias o disconfirmatorias que los sujetos obtengan en las otras dimensiones (familiar, social, académico/laboral y física) y esto pueda explicar parcialmente al menos los resultados obtenidos.  

e) Finalmente también el nivel educativo alcanzado por los sujetos tuvo un efecto diferencial en el autoconcepto. Los universitarios se diferenciaron significativamente en la dimensión académico-laboral, mientras que en las dimensiones del autoconcepto familiar, social y físico fueron los sujetos con menores niveles educativos los que presentaron las puntuaciones más elevadas. En este caso de todas maneras, hay que tener en cuenta que en la muestra de adolescentes niveles educativos básicos se corresponden con la escolaridad esperada, porque obviar este dato podría distorsionar posibles interpretaciones sobre este tópico.  

Los resultados de este estudio empírico aportan datos consistentes y de validez estructural sobre la escala AF5, así como sobre la relación de esta medida de carácter psicológico con variables socio-demográficas en población general. De todas maneras es importante realizar nuevos estudios con otros grupos poblacionales (en riesgo psico-social, grupos clínicos por ejemplo) que permitan una mejor comprensión de la naturaleza de este fenómeno, así como de sus características en los estados saludables y psicopatológicos, que tenga capacidad de transferencia para la evaluación y la intervención en el ámbito clínico.


Bibliografía 

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