La depresión en el anciano es un problema que en los últimos decenios ha ido adquiriendo una importancia cada vez mayor. Los cambios biológicos, psicológicos, económicos y sociales que se observan en el proceso de envejecimiento, asociado a las numerosas patologías que aparecen en esta etapa de la vida, conllevan a pensar que irremediablemente los ancianos tienen todas las condiciones creadas para deprimirse. A partir de esta base, se intenta hacer un estudio de los pacientes que asisten a la consulta de Psicogeriatría del Pol. 28 de Enero.Aquí, a partir de encuestar a 163 ancianos, a los que se les aplicó una entrevista estructurada para identificar datos generales y la escala Autoaplicada para medir depresión de Zung y Conde obteniendo los siguientes resultados: La población estuvo constituida por 119 ancianos (73%) del sexo femenino y 54 (27%) del masculino, mayormente de nivel escolar secundario. De ellos, el 97% conviven con sus familias y el nivel de disfuncionalidad familiar es alto (66%). Los resultados de la escala Autoaplicada demostraron que los niveles de depresión en los ancianos encuestados, se comportaron de la siguiente manera: depresión subclínica y variantes normales 62, 5%; depresión media severa (8, 5%) y depresión grave (2, 4%). Mayormente han presentado depresión subclínica en un medio familiar disfuncional.