El suicidio, es el resultado de un acto emprendido deliberadamente y ejecutado por una persona con pleno conocimiento o previsión de su desenlace fatal, constituyéndose actualmente, en un problema muy grave de Salud Pública, que es posible prevenir. La evidencia numérica alerta informando que el suicidio es una de las principales causas de muerte violenta en adultos jóvenes a nivel mundial. Más especificamente, el suicidio se situa entre las tres mayores causas de muerte en la población entre los 15 y 34 años de edad incluyendo tanto hombres como mujeres.Esta realidad representa una tremenda pérdida e impacto para la sociedad, al tratarse de personas jóvenes en la fase más productiva de la vida. Una muerte por suicidio provoca en la familia, amigos y comunidad una devastación emocional, social y económica. El comportamiento suicida viene determinado por un gran número de factores complejos, pero ninguno por sí solo explica el proceso de auto-destrucción, este hecho lo convierte en un problema social alargado que debe ocupar prioritariamente la pauta de la salud colectiva como objeto de reflexión, acción preventiva y atención médica. Se hace necesario adoptar con urgencia en todo el mundo medidas cooordinadas y más energéticas para evitar ese número innecesario de víctimas.