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Última actualización web: 12/08/2022

La familia frente a la homosexualidad del hijo.

Autor/autores: Begoña Pérez Sancho
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Tratamientos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La conferencia titulada "La familia frente a la homosexualidad del hijo" presenta un caso atendido en el Servicio Municipal Énfasis, Servicio de Información y Asistencia para lesbianas, gays y entorno de Vitoria-Gasteiz, donde el padre de una familia, pide ayuda a este Servicio para manejar la compleja situación que en su hogar se está dando, al conocer parte de la familia la homosexualidad de uno de los hijos. La dinámica de secretos, revelaciones y nuevos secretos, triángulos familiares, da muestra de la dificultad de la familia para afrontar la nueva realidad y adaptarse a ella adecuadamente.

Algunos de los síntomas que aparecieron fueron depresión en la madre, aislamiento social en el matrimonio de padres, o comunicación familiar muy limitada. Dicho caso participó asimismo en un trabajo de investigación sobre "El manejo del secreto en familias con algún miembro homosexual" . ?Cuando dos miembros de una familia conocen un secreto, cualquiera que sea su contenido, y los demás no lo advierten o son excluidos del mismo, se produce una complicada geometría familiar. No sólo es secreto el tema en sí, sino que la relación que se establece para guardar el secreto queda también oculta. Las familias con triángulos de secreto pierden elasticidad y espontaneidad, ya que en ellas sólo son posibles ciertas relaciones, mientras que otras están proscritas. ?

Palabras clave: homosexualidad

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La familia frente a la homosexualidad del hijo.

Begoña Pérez Sancho.

Servicio Municipal de asistencia a gays y lesbianas de Vitoria-Gasteiz. Álava

 

Resumen

La conferencia titulada "La familia frente a la homosexualidad del hijo" presenta un caso atendido en el Servicio Municipal Énfasis, Servicio de Información y Asistencia para lesbianas, gays y entorno de Vitoria-Gasteiz, donde el padre de una familia, pide ayuda a este Servicio para manejar la compleja situación que en su hogar se está dando, al conocer parte de la familia la homosexualidad de uno de los hijos. La dinámica de secretos, revelaciones y nuevos secretos, triángulos familiares, da muestra de la dificultad de la familia para afrontar la nueva realidad y adaptarse a ella adecuadamente. Algunos de los síntomas que aparecieron fueron depresión en la madre, aislamiento social en el matrimonio de padres, o comunicación familiar muy limitada. Dicho caso participó asimismo en un trabajo de investigación sobre "El manejo del secreto en familias con algún miembro homosexual" .



“Cuando dos miembros de una familia conocen un secreto, cualquiera que sea su contenido, y los demás no lo advierten o son excluidos del mismo, se produce una complicada geometría familiar. No sólo es secreto el tema en sí, sino que la relación que se establece para guardar el secreto queda también oculta. Las familias con triángulos de secreto pierden elasticidad y espontaneidad, ya que en ellas sólo son posibles ciertas relaciones, mientras que otras están proscritas. ”

Evan Imber-Black


Introducción

El presente artículo, en donde se plantea un caso real atendido en el Servicio Énfasis, Servicio Municipal de Información y Asistencia para lesbianas, gays y entorno de Vitoria-Gasteiz, tiene su origen en una investigación realizada a lo largo de los años 2002-2003, sobre “El manejo del secreto en familias con algún miembro homosexual”. En dicha investigación, becada por la escuela Vasco Navarra de terapia Familiar (EVNTF), se analizó el manejo del secreto familiar en 12 casos distintos y que previamente habían demandado ayuda al Servicio Énfasis en relación con el secreto-revelación de la homosexualidad de un miembro dentro de la familia, y a las consecuencias que dichos hechos estaban teniendo en la dinámica familiar.


Metodología

La metodología empleada ha consistido en pasar una entrevista estructurada creada para tal fin de forma individual, a cada uno de los 12 casos de la muestra. La entrevista indaga acerca del manejo del secreto dentro de su familia, en concreto haciendo referencia al secreto de la homosexualidad de un miembro de la misma. Se crearon dos modelos de entrevista: uno, para los casos en que se vivía la homosexualidad en carne propia; otro, para los casos en que el miembro homosexual de la familia era un hijo/a de quien pasaba la entrevista.

Además de la entrevista, se realizó en todos los casos el genograma familiar de al menos tres generaciones.
Acompañaban a estos dos elementos, una breve exposición del caso, cómo fue su llegada al Servicio Énfasis*, sus demandas y la evolución posterior.


El caso de José y su familia

Motivo de consulta

José se pone en contacto por primera vez con el Servicio Énfasis vía telefónica en enero de 2001. Nos dice en ese primer contacto que sabe desde hace un año que su hijo menor (que en ese momento tiene 24 años) es gay. Él lo ha asumido más o menos, pero la que lo lleva muy mal es su mujer. Se encuentra muy deprimida, sin querer salir de casa y él necesita ayuda profesional para manejar la situación. Planteamos una cita a la que acude sólo José.

Se trata de un hombre de 54 años (nacido en 1946) al que su hijo menor (tiene dos hijos) le dijo un año atrás que era homosexual. José se quedó muy impactado con la noticia, pero queriendo asumir el control de un secreto que no era suyo, le dijo a su hijo que no se lo dijera a su madre, que ya buscarían el momento apropiado. Sin embargo, la inesperada noticia y el peso del secreto sobre sus hombros se le hizo demasiado pesado y unos meses más tarde, ya con la sensación de no poder más, acudió a la Asexoría de Sexualidad (otro Servicio Municipal donde se atienden todo de tipo de casos relacionados con la sexualidad, en adelante Asexoría).

Genograma familiar

Señalar que el genograma se pasó al programa genopro en el año 2003, y cuando sólo se le señala el año de nacimiento de las personas, no la fecha exacta, de forma inmediata el 1 de enero ya suma un año más, con lo que aquí José aparece con 57 años y su hijo menor con 27. En ese momento viven en la casa familiar José y su esposa. Su hijo mayor se ha emancipado hace unos meses.

 




Exposición del caso

En la misma época en que José acudió a la Asexoría por no poder soportar él sólo el peso del secreto, su mujer se enteró de que su hijo era gay, tras leerle una carta privada sin su consentimiento (no era la primera vez que su mujer leía cosas privadas de su hijo, hecho que se produce habitualmente cuando un miembro de la familia tienen fuertes sospechas de algún tipo sobre otro miembro de la misma, que no consigue confirmar de ninguna forma).

Su mujer recibió la noticia fatal y más aún cuando se dio cuenta de que no era la primera en saberlo en la familia, sino que su marido lo sabía hacía unos meses. Se sintió mentida y engañada por su propio hijo y esposo. A su mujer, al enterarse de que su hijo preferido, que era “el listo y bueno” de la familia, era homosexual, se le cayeron todos los esquemas. Los primeros meses fueron horribles, se pasaba el día llorando, deprimida, desesperada, preguntándose qué habían hecho mal para que su hijo fuera así. José ante esa situación trataba de tirar de ella, pero llegó un momento en que ya no podía, en que sintió que se producía una fuerte crisis de pareja.

Él incluso le propuso hacer una terapia de pareja, pero su mujer no quiso. Al menos sí consiguió que ella acudiera a la Asexoría, donde le estaban atendiendo a él. Tras varias sesiones de trabajo de pareja, en el momento de esta primera entrevista nuestra con José, la que está acudiendo a ese otro Servicio, es su mujer a solas.

El motivo para acudir a Énfasis, es que de repente la profesional que les atendía en la Asexoría ha desaparecido y nadie les ha explicado por qué. Él teme que esta ausencia haga que empeore la situación de la familia aún más y por eso acude a otro Servicio, para no quedar desatendidos y desamparados.

Sobre si el otro hijo sabe si su hermano es gay, José nos dice que no. De este hijo comenta que ha sido mal estudiante y muy retraído socialmente, con dificultades para relacionarse, frente al hermano menor que era un modelo para todo, en los estudios, en las relaciones, en el trabajo, en la familia. Los dos hermanos nunca se han llevado bien y el hijo gay, el exitoso, no quiere que su hermano (menos exitoso, pero heterosexual si no se demuestra lo contrario) lo sepa. Sobre este hijo mayor, mal estudiante, retraído, y con dificultades para encontrar trabajo, José nos señala que de pequeño tuvo una enfermedad, de la que salió bastante airoso, pero que los médicos les dijeron que quizás pudiera haberle dejado algunas secuelas que se comprobarían más tarde. Una de estas posibles secuelas era la esterilidad. José y su mujer prácticamente asumieron que este hijo se había quedado estéril para siempre (algo que sólo era una posibilidad y que no está comprobado) y de ello no han hablado ni siquiera con su hijo mayor, el afectado por la enfermedad. Cree José que el hecho de que su hijo menor (el preferido de todos) sea homosexual les resulta aún más doloroso, porque eso les agota la posibilidad de ser abuelos, de continuar el linaje familiar, y que ese es otro motivo para que su mujer se lo haya tomado tan mal.

Su hijo menor vive en la actualidad en una ciudad cercana por motivos laborales y vuelve todos los fines de semana a la casa familiar. El hijo mayor continúa en la casa de los padres, sigue estudiando (tiene 26 años) y los padres están ya un poco hartos de que sea el eterno mal estudiante y apenas consiga trabajos temporales.

Le hacemos ver a José que esa situación en la Asexoría tiene que tener alguna explicación razonable y que creemos que cuando se aclare todo, podrán volver a retomar el proceso (nosotros sí sabemos lo que ocurre), pero que aún así, el espacio de Énfasis está abierto tanto para él como para el resto de su familia (especialmente en ese momento en que han perdido toda contención profesional y no tienen ninguna información de lo que ocurre en el espacio de referencia). Nos comenta que no cree para nada posible que su mujer vaya a ir a ningún otro Servicio, que le costó mucho ir a la Asexoría y ahora que por fin ha aceptado la relación terapéutica con aquella profesional, no estaría dispuesta a cambiar. Y nos recuerda que él le ha propuesto varias veces hacer una terapia de pareja y ella se ha negado en rotundo.

Tres meses después José vuelve a pedirnos cita y al llegar, lo primero que nos dice es que ya se aclaró todo el asunto de la Asexoría. Esa profesional perdió a su pareja de una forma inesperada y trágica y estaba tan afectada que obviamente tuvo que coger la baja. Los otros profesionales de ese Servicio, tardaron bastante en avisar de lo ocurrido a los usuarios/as atendidos por ella. En ese momento esta profesional ya ha vuelto a su puesto de trabajo y el proceso terapéutico con su mujer continúa.

Sin embargo José expresa de forma velada que como a él ya no le citan a esas sesiones, se siente un tanto desatendido y acude a Énfasis porque el malestar en su familia percibe que continúa. Le preocupa que su matrimonio esté perdiendo todas las relaciones sociales debido a que su mujer no quiere salir de casa, por lo deprimida que se encuentra y porque teme especialmente que estas personas le pregunten por su hijo. José se siente muy cansado de esta situación, se queda con su mujer en casa, para demostrarle que esta a su lado y que quiere ayudarla, pero lo que consigue es que ella no salga y a él lo lastra y lo aleja del mundo. Se siente muy resentido con ella y empieza a darse cuenta de que su debilidad y su depresión acaban teniendo un poder terrible y él está harto de verse sometido a ese poder.

Le pesa también el hecho de que él quiera controlar todo lo que pasa en su casa, buscar el mejor momento de afrontar las cosas y que luego acciones individuales de otros miembros echen por tierra todo lo preparado y se organice un gran tumulto que él ya no es capaz de controlar.

Estuvimos trabajando con él en esa sesión todo el tema del control central que trataba de ejercer en su familia, para que las cosas ocurrieran en el mejor momento (era él quien decidía el mejor momento) y proteger así a los demás miembros de malestares o sufrimientos. Ese papel a él le cargaba de responsabilidad y de angustia, porque el control de la situación nunca podía ser completo.

Se le planteó la metáfora de él como un traductor, que toda la información que circulaba en la familia pasaba por él y él decidía cuando era el momento y de qué manera “traducir” al resto de la familia el mensaje, cuando en realidad en su familia todo el mundo hablaba el mismo idioma y eran capaces de comunicarse entre ellos por sí mismos y de captar los mensajes por su cuenta.

Finalmente le planteamos la dificultad que podía haber o las interferencias negativas, si su mujer era tratada en un servicio y él en otro distinto, que nos parecía más adecuado que fuera en la Asexoría, que era el espacio terapéutico de referencia para él y su mujer, donde abordaran la situación familiar al completo, y donde él pudiera demandar un especio también para él, más que nadar entre dos aguas.

Al nivel de equipo, se nos planteaba la duda de que si este hombre no era acogido de nuevo junto a su esposa en la Asexoría para hacer un abordaje familiar en conjunto, y seguía demandando atención individual en nuestro Servicio, cuál debía ser nuestra respuesta. También se nos planteaba la sospecha de que la esposa hubiera podido lograr una alianza o más bien una coalición con la terapeuta de la Asexoría para excluir al esposo de la terapia y este encontrarse apartado y abandonado a su suerte. Nuestros temores sobre el caso apuntaban a que entre tanta dispersión entre Servicios, la familia continuase anclada en esa situación de impasse y de apenas reajuste funcional ante la evidencia de la homosexualidad del hijo menor.


Después de esta sesión José ha venido en alguna ocasión más a Énfasis, pero sin entrar en asuntos personales y ha acudido a algunas charlas o jornadas que organizábamos para público en general.

 

Entrevista estructurada

Cuando se llamó a José para proponerle participar en la investigación que desde el Servicio estábamos haciendo, se prestó gustoso a colaborar.

En el momento en que pasa la entrevista estructurada y se construye con él su genograma familiar actualizado, es septiembre de 2002, un año y medio después de ser atendido en el Servicio por última vez de forma personal. En ese momento José tiene 56 años. Su hijo menor tiene 26.

El cambio más significativo que ha habido en ese tiempo es que José y su mujer se han quedado viviendo solos. Sus dos hijos viven y trabajan en otras ciudades. Su hijo mayor acabó unos estudios de FP y ha encontrado trabajo en una ciudad grande y lejos de Vitoria y se ha trasladado a vivir allí. Esto ha sido un gran alivio para la familia, que estaba un tanto desesperada de que no trabajara

Algunos aspectos significativos que se recogen en la entrevista estructurada en relación con el manejo del secreto homosexual en la familia de José, son que cuando su hijo le dijo que era gay en una conversación normal estando los dos en casa, para él fue un shock, no se lo esperaba, “es una de las cosas que están ahí, pero no piensas que lo tienes dentro de casa”.

Luego pensando, vio que no era tan sorprendente, porque su hijo nunca había hablado con entusiasmo de las mujeres, se le veía muy neutro hacia ellas y ya tenía edad de haber tenido alguna novia o al menos de hacer comentarios. José le pidió a su hijo que no lo dijera a nadie más en la familia, porque estaba la Navidad cerca y el hermano mayor estaba de exámenes. José quiso asumir el control de la situación y buscar el momento adecuado, pero todo salió mal cuando su mujer se enteró al leer una carta de su hijo sin permiso. Se enfadó mucho por sentirse engañada por padre e hijo. José le pidió a su hijo que no lo dijera en el trabajo (en el del hijo) para evitarle posibles repercusiones negativas. Cuando se enteró su mujer, ésta le pidió a su hijo que no se lo dijera a la familia extensa. A ella le preocupa mucho el qué dirán, lo que piense la gente y por cualquier cosa se preocupa o avergüenza. Le preocupa demasiado tener una imagen negativa de cara a los demás y es muy sensible a los comentarios negativos de la gente sobre ella o su familia. La homosexualidad de su hijo le afecto muy negativamente porque se apartaba del orden y la rectitud moral en el que ella necesita vivir.

Conocer la homosexualidad de su hijo ha afectado muy negativamente a la familia, sobre todo a su mujer, que al principio no quería ni besar al chico, porque le daba asco. Decía “me ha tocado lo peor en la vida” y además, el choque fue más fuerte porque este hijo “era el que nos daba más alegrías y motivos de orgullo y de repente ese halo de perfección se derrumbó y nos cubrió de vergüenza”. Su mujer se sentía muy sola. Se le habían derrumbado todos los esquemas en que basaba su vida y repetía que no tenía nada ni nadie a su lado. Se empezó a deprimir, a ser incapaz de salir a la calle, ni a relacionarse con los matrimonios amigos, por temor a que les preguntaran por su hijo. Ella hablaba de matarse y se pasaba el día llorando en casa queriéndose morir. Según José “ha guardado luto”.

José por apoyarla y demostrar que estaba a su lado, se quedaba en casa y dejó también de estar con esos amigos, para ver si dándole todo el cariño, ella salía de la depresión, pero nada. Ahora la pareja se ha aislado socialmente por completo. José acabó por desesperarse y enfadarse, porque su mujer seguía diciendo que no tenía a nada ni a nadie, cuando él estaba todo el día a su lado y hacía tales esfuerzos por apoyarla. Ahora José dice que ya basta, que su mujer le lastra y le hunde con sus quejas y lamentos, se siente cogido por ella y que se está hundiendo. Según él, al deprimirse y no querer salir de casa, ha conseguido que la familia esté mucho más pendiente de ella. A José también le pesa mucho la pérdida social, ve a estos amigos como irrecuperables y que tienen que empezar de cero buscando nuevos amigos.

En la familia hay un pacto de silencio sobre la homosexualidad de su hijo. Cuando está el hijo mayor, que no lo sabe, no se puede hablar, pero aún no estando él, tampoco. A José le preocupa lo que pasará cuando su hijo tenga pareja estable, cómo se organizarán a la hora de las celebraciones, si le traerá a casa, qué nombre le darán. En las bodas de los sobrinos ya pasan apuros cuando los tíos/as o primos/as les preguntan que a ver cuándo se echa novia ese hijo, porque saben que nunca va a haber novias ni boda. En la familia ha habido tanta tensión, que José a punto ha estado de decirle a su hijo menor que no fuera a casa los fines de semana. El que viva en otra ciudad ha sido un gran alivio. Entre el matrimonio ya hablan poco del tema, han hablado mucho hasta situarse, pero ahora es un hecho consumado y no hay que darle más vueltas.

Nadie más de la familia extensa de José o de su mujer sabe que su hijo menor es gay, ni nadie de su entorno amistoso o laboral. Piensa que es un aspecto que incumbe a la intimidad de su hijo, y además ve que la gente es más reacia a este tipo de temas de lo que parece.

José ha pedido asesoramiento profesional en la Asesoría de Sexualidad en primer lugar, porque necesitaba información, alguien con quien hablar de lo que estaba pasando en su familia, con quien compartir el terrible peso del secreto en soledad. Cuando su mujer se enteró y reaccionó tan mal, la convenció para ir con él y al final accedió. Estuvieron un tiempo acudiendo juntos y luego le daban citas sólo a ella. Ella no paraba de buscar dónde estaba la causa de la homosexualidad de su hijo, si en ella, en su marido, en la naturaleza. Se culpaba constantemente de haber hecho algo mal. Después cuando dejaron de atenderles en la Asexoría acudió a Énfasis porque como seguían estando mal y necesitaban ayuda, demandaba seguir en contacto con profesionales que pudieran darles esa ayuda.

En cuanto al nivel sociocultural de la familia, José es perito y trabaja de ello. Su mujer tiene estudios primarios y es ama de casa. Su hijo mayor ha terminado un FP y por fin trabaja en lo que ha estudiado y el hijo menor es licenciado en una carrera de ciencias y también está empleado en ese sector.

José define el nivel comunicativo de su familia como bueno pero superficial. Hablan de temas generales, de opinión o que afectan a los demás, pero muy poco de las cosas personales que les ocurren. Con su mujer sí habla de todo. En su matrimonio, el respeto entre ambos existe y es un pilar fundamental de su relación.


En su familia no ha habido conflictos graves, ni en el matrimonio ni los hijos han sido problemáticos ni han tenido adolescencias difíciles. Lo más problemático ha sido lo mal estudiante que era el hijo mayor y lo resolvían poniéndole a su hermano como ejemplo. Ahora José piensa que igual ponerle tanto de ejemplo era aún peor.
Las reglas de funcionamiento han sido flexibles, porque como los hijos no han dado grandes problemas no han tenido que ponerse duros, pero sí cree José que ha sido un padre un poco blando y que ha protegido en exceso a sus hijos.
Los rituales eran importantes sobre todo para su mujer, en especial las Navidades en que se ponía el árbol y había que vestirse elegantes en la cena. Para José el ritual más importante y que en general se cumplía era comer los cuatro juntos los domingos para estar reunidos y hablar, normalmente de temas generales, sin entrar en intimidades.

Considera José que en su familia no ha habido secretos, incluso han pedido a los hijos opinión en algunos temas cuando ya eran mayores. El secreto empezó cuando su hijo le dijo que era gay y él se lo guardó dentro hasta que cinco meses después su mujer se enteró. En esos meses su hijo menor rompió con su pareja y lo pasó muy mal, no comía, estaba triste, adelgazaba. Su madre estaba muy preocupada por su salud y por la causa de esa tristeza. José que sabía lo que ocurría, trataba de cubrirle con mentiras para que su mujer no descubriera la verdadera razón.

(es reseñable que en este punto José no señala como secreto familiar la enfermedad infantil del hijo mayor y la creencia de los padres de que eso le ha dejado estéril, hecho que también ha repercutido en la aceptación de la homosexualidad del hijo menor)


A modo de conclusión

Ciertamente apenas existe literatura clínica en terapia familiar sobre los efectos que el manejo del secreto acerca de la homosexualidad de un miembro tiene en las familias. Como señala Laura Markowitz; “dentro de la terapia familiar hay escasa o nula discusión acerca del trabajo con homosexuales en las conferencias y en la literatura principal. Aquellos que participan en talleres, leen o escriben sobre estos temas son casi siempre homosexuales ellos mismos. Pocos programas formativos en terapia familiar incluyen el requerimiento de leer sobre parejas del mismo sexo o sobre homosexualidad. Hoy en día los homosexuales siguen siendo ignorados por la mayoría de los terapeutas” ; pero como este caso deja ver a las claras, es un hecho altamente estresante, que produce unos cambios homeostáticos en muchos casos severos (como en este) y que de no resolverse adecuadamente, puede significar un duelo congelado con el consiguiente sufrimiento y disfuncionalidad familiar.


Citas

* El Servicio Municipal Énfasis comenzó a funcionar en julio de 2000. Su gestión corre a cargo de la Asociación Lesbitoria-Gaysteiz Taldea, a través de la firma de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Tiene dos trabajadores asalariados (un administrativo y una psicóloga - terapeuta familiar) además de una trabajadora social que colabora de forma estable y alumnos/as de la escuela de Trabajo Social de la UPV, que realizan sus prácticas en el Servicio. Lo que ofrece Énfasis es asesoramiento y apoyo personal y familiar; información legal, sanitaria, de recursos; préstamo gratuito de materiales bibliográficos y videográficos; formación a profesionales, a madres-padres y a alumnado; organización de jornadas de sensibilización social; espacio y actividades de socialización. El número de consultas totales anuales (que no de usuarios diferentes) es de unas 1. 500 y el número de sesiones de atención personal anuales (que no de usuarios diferentes) es de unas 100.

1 MARKOWITZ, Laura M. (1991) Homosexuality: Are we still in the dark?. The Family Therapy Networker. January/February, pp 27-35


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