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Última actualización web: 17/08/2022

Presentación de la bioética.

Autor/autores: Manuel Juan Estévez Gil
Fecha Publicación: 01/01/2004
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

Esta conferencia fue preparada para la presentación del curso de "Introducción a la Bioética", para universitarios, organizado por la Asociación Bioética, que me honro presidir, y la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, planteando una cuestión que es familiar a todos. Lo haré a modo de relato, novelesco si se quiere, pero al finalizar, todos habrán podido entender la fundamentación bioética, pues ella es la base desde la que se asienta todo el quehacer bioético.

Sabiendo esto, todo lo demás es fácilmente comprensible y sabrán hablar en ritmo bioético, desde la cultura de la misma. Lo haré en veinte pasos, así el análisis, función central de la bioética, será mejor estructurado, permitiendo una respuesta más certera.

Palabras clave: Bioética, Fundamentación, Relativismo


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Presentación de la bioética.

Manuel Juan Estévez Gil.

Universidad Para Todos
Las Palmas de Gran Canaria

PALABRAS CLAVE: Bioética, Fundamentación, Relativismo.

(KEYWORDS: Bioétic, Fundamentation, Relativism. )

[23/2/2004]


Resumen

Esta conferencia fue preparada para la presentación del curso de "Introducción a la Bioética", para universitarios, organizado por la Asociación Bioética, que me honro presidir, y la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, planteando una cuestión que es familiar a todos. Lo haré a modo de relato, novelesco si se quiere, pero al finalizar, todos habrán podido entender la fundamentación bioética, pues ella es la base desde la que se asienta todo el quehacer bioético. Sabiendo esto, todo lo demás es fácilmente comprensible y sabrán hablar en ritmo bioético, desde la cultura de la misma. Lo haré en veinte pasos, así el análisis, función central de la bioética, será mejor estructurado, permitiendo una respuesta más certera.

Abstract

This conference was prepared for the presentation of the course(year) of "Introduction to the Bioé-tica ", for university students, organized by the Association Bioética, that I honor to preside, and the Faculty(Power) of Juridical Sciences of the University of Las Palmas of Great Canary, raising a question that is familiar(family) to all. I will do it like statement, fictional(fantastic) if it is wanted, but on having finished, they all could have understood the foundation bioética, since it is the base from the one that settles itself the whole occupation bioético. Knowing this, everything else is easily understandable and they will be able to speak in pace bioético, from the culture of the same one.

I will do it in twenty steps, this way the analysis, central function of the bioética, it will be better (best) constructed, allowing a more accurate response.

La presente conferencia la preparé para la presentación del curso de “Introducción a la Bioética”, para universitarios, organizado por la Asociación de Bioética, que me honro presidir, y la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, previsto para marzo del 2004. Lo haré a modo de relato, novelesco si se quiere, a trozos, pero al finalizar, todos habrán podido entender la fundamentación bioética, pues ella es la base desde la que se asienta todo el quehacer bioético. Sabiendo esto, todo lo demás es fácilmente comprensible y sabrán hablar en ritmo bioético, desde la cultura de la misma. Empiezo con un poco de historia, unos conceptos básicos con tres enfoques y finalizaré con un caso.

La Bioética no surgió para ayudar a resolver los problemas particulares de los profesionales de la salud, ni los problemas de conciencia de los individuos. De tales problemas se ocupan la ética médica y la ciencia moral. La Bioética surgió como una nueva forma de hacer ética en sociedad, como una nueva responsabilidad de todos y cada uno de los ciudadanos, como una invitación a todos los miembros de la sociedad deliberativa a participar, con la debida responsabilidad, en foros públicos y privados, en la deliberación y valoración de los dilemas éticos que plantean al Hombre contemporáneo las nuevas biotecnologías. Como observaba ya en su momento Van Rensselaer Potter, el padre de la Bioética: "Son muy graves e importantes las consecuencias de las nuevas tecnologías para dejarlas sólo en las manos de los científicos". Es el momento de que intervenga toda la sociedad deliberativa en asuntos de tanta importancia.

Conviene recordar que la sociedad ha evolucionado mucho más de lo que pensamos, desde los tiempos metafísicos de los antiguos helenos, hasta este inicio claroscuro del siglo XXI. De las célebres polis griegas, Occidente pasó a los inmensos latifundios feudales del Medioevo. De allí pasó a las monarquías absolutas del Renacimiento y siglos posteriores. Luego sobrevino la Revolución Francesa y con ella, y a causa de ella, hicieron su aparición las democracias representativas, hasta que, finalmente, estas cedieron su puesto a las democracias deliberativas de finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Por democracias deliberativas se entienden las sociedades en las que los ciudadanos, dejando atrás la heteronomía, participan en foros públicos con el ejercicio de su autonomía.

La Bioética es una ciencia nueva, pues hace su aparición en 1970. Y está presente cuando el problema bioético afecta directamente al hombre o indirectamente a su entorno ecológico, tanto a plantas o animales como a la naturaleza inanimada. La Bioética consiste, por tanto, en el diálogo interdisciplinar porque fundamentalmente interviene la biología, la ética y el derecho. Creo, me aventuro a pronosticar, que la Ética del siglo XXI, será la Bioética.

La “Bioética Puente es una expresión abreviada para la visión que cristalicé cuando acuñé el término en el año 1970”, confiesa el padre de la Bioética, el doctor en bioquímica Van Rensselaer Potter, investigador en oncología de la Universidad de Wisconsin-Madison, USA. Potter nace el 27 de Agosto de 1911 y muere el 6 de septiembre de 2001, a los 90 años de edad.

Aunque, como dice el propio Potter, la bioética comenzó realmente en 1962, cuando con motivo del centenario de la Universidad de Dakota del Sur, de la que fue alumno, se le invitó a dar una conferencia. Potter contaba entonces 51 años, la que tituló: “Un puente hacia el futuro, el concepto del progreso humano”. Podemos definir, y defino, la Bioética como la ciencia para la supervivencia humana, así como la protección de la especie animal y vegetal.

En este primer enfoque digo que el hombre lleva ya mucho tiempo tratando de dominar a la naturaleza. También ha avanzado en el dominio del mundo biológico. Por ello, es necesaria la reflexión ética, para que tal dominio no se vuelva contra el hombre. Esta es la razón del nacimiento de la Bioética. Son varios los intentos por encontrar una fundamentación para la Bioética. Los intentos son vanos porque se fundamentó en el mismo momento en que el hombre determinó las claves de la eticidad de su actuar. Para unos hace cien años, para otros mil y para la mayoría hace dos mil años.

Precisamente, una consecuencia negativa de la Ilustración fue desprenderse de una fundamentación de la ética basada en la realidad. Para que tal calamidad no se repita en la actualidad, la Bioética se ha de basar en la realidad porque en ella se encuentra el más convincente modelo: el Personalismo.

Mediante una reflexión racional sobre la realidad que constituye el centro de toda actividad humana, a la vez sujeto y objeto de la misma, la persona, encontramos la fundamentación de la Bioética.

Por qué, puede ser la pronta pregunta. Porque su origen es puramente racional, basado en la realidad de la persona y en la consideración de su dignidad es la respuesta. Surgen dos nuevas preguntas: qué es persona y qué es dignidad. Bien, se responden por sí solas. La primera, persona, es sólo quien posee una naturaleza racional, no porque se manifieste como tal, sino se manifiesta porque es persona. La segunda, dignidad, se basa en lo que la persona es, independientemente de lo que tiene. Captando la primacía del ser sobre el tener se despejan las dudas.

Es decir, la persona es digna; la persona tiene muchos atributos, derechos. Ambas, persona y dignidad tienen un fundamento ontológico, por tanto son una misma cosa, se funden, pues no puede haber persona sin dignidad ni dignidad sin persona, aunque algunas personas cometan actos indignos y otras personas actúen indignamente.

 

Por ejemplo, un asesino es encarcelado y pierde su libertad, un atributo, pero lo que no puede la sociedad es atentar contra su dignidad, puesto que no ha dejado de ser persona y, como consecuencia, no ha dejado de ser digno.
La Bioética Personalista, como me decía hace unos días la doctora Vila Coro, directora de la Cátedra de la UNESCO y del programa de doctorado en Bioética, lo que comparto, “es aquella que se fundamenta en el respeto a la dignidad del ser humano; de todos los seres humanos. Por lo tanto, siempre hablo de bioética personalista y las demás”.

La persona mantiene constantemente su propia identidad, individualidad y unicidad. La falta de manifestaciones racionales en un ser humano no implica, necesariamente, que no sea una persona. Por lo tanto, el que duerme, el discapacitado y el mismo feto son personas, y merecen todo el respeto.

Aquí debía introducir algo de la Legislación española sanitaria. consentimiento informado y confidencialidad. El Testamento Vital, pero ello puede ser tratado en otra conferencia ya que ahora sobrepasaría los límites de tiempo. Si doy un pequeño repaso a El principialismo. Cómo se aplica y predominan unos principios sobre otros.

Otro nuevo enfoque de la fundamentación bioética, lógicamente, sin perder de vista a V. R. Potter, que profesaba la religión presbiteriana, quien establece la bioética para dar a entender una forma de un mejor vivir en un medio natural desarrollado.

La Bioética no se la debe limitar solamente al ejercicio de la medicina, sino ésta debe pretender encontrar todas aquellas vías que expliquen la relación más acabada y completa existente entre el ser humano y las denominadas ciencias de la salud. Sin dejar de ser una herramienta moral, cuyo uno de sus objetivos es encontrar el nuevo marco racional que sustenta a cada nuevo avance en el conocimiento, de integrar tales avances al quehacer médico diario, para el bien y en beneficio de la conservación de la vida.

A la Bioética es un intento por profundizar en la necesaria búsqueda de la verdad, de todo aquello relacionado con el bien integral del paciente, es decir, los aspectos: psicológicos, biológicos y social de éste y así posibilitar la potenciación y expresión, de todos los elementos de la persona, pues la bioética toma y considera al ser humano en su relación con sus factores ambientales, como naturaleza, cultura, religión, política, sociedad, etc. Su campo no solo es más e interdisciplinario que el de la ética biomédica, la cual se circunscribe más a los temas relacionados con los pacien-tes y el personal de la salud.

Sería un error pensar que la Bioética es sólo un código de derechos y obligaciones, es una herramienta potente que posibilita la ayuda a nuestros semejantes a realizarse a plenitud como personas, sobre la base de las leyes que rigen además del movimiento y desarrollo de las ciencias de la salud, sino también guía a la persona y la conduce al enfrentamiento de la posibilidad técnica con lo éticamente lícito.

El avance tecnológico y científico ha proporcionado al ser humano la posibilidad de intervenir sobre otros seres y sobre su medio. Esto ha producido modificaciones esenciales, profundas y de un efecto aún desconocido en el campo científico y no se puede prever, actualmente, cuáles serán los límites de esas modificaciones. Por ello han surgido problemas jurídicos, éticos, morales y sociales que, como consecuencia, han dado lugar a la creación de Comités de Ética interdisciplinarios no sólo para introducir y hacer cumplir principios de prudencia en indicaciones éticas, en lugar de las morales, sino también en impulsores del desarrollo de la bioética.

Para tratar de fundamentar la bioética debemos empezar por sus principios. En los inicios de la medicina griega no existió una verdadera ética médica o moral autónoma de los médicos y los enfermos. Lo que existió fue la concesión aristotélica principista heteronómica, que pudiera denominarse ética de la medicina. De ahí que los médicos no han sido por lo general competentes en cuestiones de ética, pues ésta quedó reducida a una actividad propia del ámbito de lo ascético.

Hoy vivimos en una sociedad en que todos sus miembros son agentes morales autónomos, con criterios bastantes diferentes sobre que es lo bueno y lo que es malo, cuya relación médica, relación interpersonal, es en muchos casos conflictiva. A esto hay que unir que en la relación médico-paciente intervienen, lo que es bueno y necesario, pues son complementarios, el:

· Enfermo que actúa guiado por el principio moral de autonomía. Consiste en respetar y tomar como centro de referencia la dignidad del paciente como persona, sustentándose en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autode-terminación en relación con las opciones individuales de que disponen.

· Médico que actúa el principio de beneficencia. consiste en la obligación ética de aumentar, tanto como sea posible, los beneficios y reducir al mínimo los daños y prejuicios que el enfermo pueda recibir.

· Sociedad que actúa por el principio de justicia. Consiste en obligación ética de dar a cada una de las personas lo que verdaderamente necesita o corresponde, en consecuencia con lo que se considera correcto y apropiado desde el punto de vista moral.

Las condiciones de salud están íntimamente relacionadas con la equidad en las condiciones de vida y de acceso a los frutos del desarrollo científico y tecnológico. La información, por ejemplo, constituye uno de los elementos esenciales para lograr estas metas. De tal forma, que la información es crucial para alcanzar la meta "salud para todos", pues constituye un factor determinante en la formación de los profesionales y en el bienestar y la atención de la población en general. El acceso a ella juega un papel importante en el logro o no de la salud de algunas personas o grupos desfavorecidos contribuyendo a la aplicación de principios bioéticos como el de la justicia y la beneficencia.

 

Según la doctora Ingrid Libman de la Universidad de Pittsburg: "La mayor parte de la salud pública y la medicina preventiva involucra la transferencia de información". Por lo que, dice la profesora Ileana R. Alfonso Sánchez, si se logran aplicar las telecomunicaciones a la medicina, se podrá obtener un mejoramiento en la salud, tanto en las naciones industrializadas como en los países en desarrollo, de esta forma la práctica de la atención de salud en los próximos años cambiara espectacularmente. , y en esto coincidimos con el Dr. Roberto Rodríguez, coordinador del Programa de Sistemas de Información sobre Servicios de Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que plantea que las aplicaciones que utilizan tecnologías basadas en las telecomunicaciones están incorporándose rápidamente a las prácticas de salud, mucho más allá del entorno institucional en el que se desarrollaron inicialmente.

El motor que impulsa el interés por estas tecnologías es su creciente disponibilidad y accesibilidad, el movimiento a favor de un mayor acceso y calidad de los servicios de salud para un mayor número de personas, y el deseo de establecer sólidas prácticas de salud basadas en evidencias", sobre la base de una información fiable obtenida tanto al pie de la cama del enfermo mediante dispositivos apropiados para su utilización en directo o transmisión a distancia (Licea de Arenas J. Medios y mensajes de la ciencia. La revista científica. Revista Ciencias de la Información 1994; 25:2).

El último enfoque es para decir que la Bioética es la ética aplicada a la vida estructurada como disciplina que ha crecido, no sólo en contenidos y en fundamentación epistemológica, sino que por la cantidad de cuestiones que abarca - tiene que ver con determinadas relaciones de los hombres con otros hombres, de los hombres con algunos animales y de los hombres con la naturaleza. De ahí que ya hay otras disciplinas completas que la conforman como es la Etica Biomédica, la Historia de la Bioética, la Biopolítica, el Bioderecho y recientemente la Ecoética.
La bioética la definimos como el estudio sistemático de las dimensiones morales de las ciencias de la vida y de la atención de la salud en un contexto interdisciplinario para la toma de decisiones respecto a aquella.

La limitación de la ética médica tradicional para resolver los problemas que se le presentan al ejercicio de la profesión médica y la nueva tecnología aplicada a la vida humana, que en ciertas casos no tiene límites, hacen necesaria la presencia de la bioética. Además, el avance biotecnológico y su complejidad en la aplicación a las disciplinas de la salud ha creado la necesidad de establecer los Comités Hospitalarios, las diversas Comisiones de Bioética para diferente clases de asesoramientos, los Comités de Ética en Investigaciones, etc. , que obligan a los profesionales de diversas ramas a conocer y poder justificar las posiciones respectivas frente a problemas o casos concretos, como así también a legitimar sus decisiones en normas éticas con una fundamentación racional y metodológica científicamente apropiada.

La bioética no finaliza ni tampoco se agota en alguna ética individual, pues también es biomoral, definiendo moral por todo cuanto se refiere a las normas que presiden a un grupo humano dentro de otros grupos.

El origen de la vida, el concepto de muerte, la capacidad de tomar racionalmente decisiones difíciles o el valor del principio de autonomía, son ejemplos para comprender la trascendencia de los problemas que han propiciado el nacimiento de la bioética como disciplina en las relaciones entre biología, medicina, ética y derecho.

Desde un planteamiento pluralista e interdisciplinario, la respuesta dada por el derecho a los temas bioéticos, resulta ineludible encontrar solución a las complejas cuestiones que plantean la Biomedicina y la Biotecnología. Cada vez es más clara respecto a la cercanía de la valoración ética y la medicina y la nueva tecnología aplicada a los seres humanos, animales y a las plantas. Es desde esta perspectiva transdisciplinar que trasciende el ámbito médico y circula por las ciencias sociales.

La bioética, ante las diferentes religiones, los distintos sistemas políticos, filosóficos e ideológicos que determinan códigos éticos y morales a veces incompatibles entre sí, se convierte en bioéticas.

Los principios de la bioética según la formulación clásica de Beauchamp y Childress llaman a la reflexión. El punto de partida se remite a la génesis histórica del respeto por la autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia. Al examinar el contenido de cada uno de estos principios, se ha de sugerir la ponderación como eficaz herramienta para resolver los conflictos entre los principios.

El canon básico de la moralidad es aquel que manda la igual consideración y respeto de todos los seres humanos. En ese sentido se ha de reconocer el mérito de Kant en lo que definió como el principio de humanidad. La propuesta de principios de Beauchamp y Childress, comentados, se describe como utilitarista.

Finalmente veremos un caso. Es el planteamiento de lo que, básicamente, puede considerarse una sencilla fundamentación de la bioética. El modelo me surgió después de leer un tema al efecto del catedrático Fernández Burillo, al que sigo hasta el final. Lo haré de forma que haga vivir lo que se lee, pues mi condición de docente me lo impone, además de hacer más amena y gráfica la exposición:

1. En el Servicio de Urgencias de un hospital cualquiera, un médico atiende por la mañana a un anciano que ingresa con un paro cardio-respiratorio. Se le practica reanimación, reacciona y sus constantes vitales se recuperan y se estabilizan.

2. Superada la crisis, el anciano queda ingresado en el hospital en observación.

3. El médico de urgencias que lo atendió comenta con otros compañeros: "Creí que estaba muerto pero lo saqué adelante".

4. Por la tarde, llega un representante de la compañía de seguros que es quien debe abonar los gastos

 

a) El representante de la compañía aseguradora acusa al médico de actuar irreflexivamente, pues el anciano tiene firmado un documento para que en caso de parada cardiaca no sea reanimado, órdenes de no resucitación (si no es posible curarme y me estoy muriendo, no lo impidan), pues dada su edad y su deterioro podría considerarse fútil el empeño terapéutico.

b) Al anciano, dice el representante de la compañía aseguradora, se le explicó dicha situación cuando contrató la póliza del seguro y estuvo de acuerdo firmando un documento de voluntades anticipadas que está en poder de la compañía aseguradora.

5. El médico dice que cumplió con su deber, y que cualquier médico estaría satisfecho del resultado que se ha obtenido.

6. La compañía de seguros se niega a pagar la hospitalización, ya que nada le obliga. Dice el representante de la compañía que: "Este anciano no tiene por qué estar vivo, debería estar muerto".

7. Según cálculos de la compañía aseguradora, se ha gastado en el anciano más de lo razonable, dada su edad y su estado de salud. Además está lo de las voluntades anticipadas. El representante de la compañía está indignado.

8. El médico busca apoyo en el Jefe del Servicio de Urgencias. Éste no se compromete: "El problema lo has creado tu. Tú tienes que resolverlo".

9. El médico, sintiéndose presionado por la situación y sabiendo que está en peligro su puesto de trabajo, cede.

10. El médico de urgencias le pide a una enfermera que le ayude, ella comprende la situación, y hoy por ti y mañana por mí, desconecta el respirador. El anciano respira por sí mismo unos minutos, luego muere.

11. El médico comenta a la enfermera: "Ha muerto tal como él quería, tranquilamente”

12. A la hora de cenar, el médico, invita a la enfermera. Ambos, comentan el suceso.

13. Lo sucedido es un caso evidente de eutanasia, es decir, muerte provocada por el médico por piedad o para evitar lo que se estima un mal mayor. Además, solicitado por escrito por el paciente de que no se le reanimara.

a) Lo firmado por el anciano es una cosa. El anciano pidió que se la dejara morir.
b) Lo que se ha hecho con el anciano es otra cosa diferente. Se le ha matado.
c) Como no puede pagar, tampoco se estaba muriendo, se actúa contra su vida a favor de la aseguradora.

14. El anciano firmó una orden de no intervención, pero se convirtió en una orden de ejecución. Sin embargo, todo parece legal.

15. Pero ¿ha sido moral? La diferencia entre no actuar y actuar (dejar morir o matar), es importante.

16. Llegados aquí se impone la distinción de conceptos:

a) Unos dirán que el homicidio no es bueno, y no se puede admitir. Sin embargo, hay casos especiales.
b) Otros dirán que la vida ya no es un valor indiscutible, cuando en consenso tiene establecido que es el primer derecho del hombre.
c) Algunos comentarán que la vida sí es un valor indiscutible, pero… no a toda costa. Nada hay absoluto, todo depende de las circunstancias.
c) Nuestras certezas están afectadas por la duda e incertidumbre.

20. El relativismo surge aquí, como cosa ligada a los buenos sentimientos y a la sen-satez. Se trata -pensará alguno-, de tener en cuenta la realidad concreta.

Así, pues, el valor de la vida ha sido relativizado, se ha abierto la puerta a la eu-tanasia. Nadie la aprueba, pero ¿quién no la toleraría? A la vista del caso, uno se pregunta por los principios. ¿Qué ha sido de ellos? Los principios éticos siguen vigen-tes, pero sólo si no chocan con los sentimientos o circunstancias del caso; cuando colisionan, más vale que cedan. De este modo tenemos que los principios, a primera vista, son consideraciones para el planteamiento y solución relativista de un caso.

Ha valido la pena, sigo a Fernández Burillo, recordar este episodio porque reúne la mayor parte de características de la Bioética actual. Intentemos enumerar esas características:

1. Se propone la cuestión ética de un conflicto entre técnica y vida humana.

2. La técnica aparece poderosa y moralmente neutra: puede curar y puede matar.

3. La técnica no tiene respuestas morales.

4. Entra en juego la libertad de autodeterminación del paciente, que firmó un documento de voluntades anticipadas (a veces llamado "testamento vital").

5. Entra en juego la escasez de los recursos económicos y la posible injusticia de su abuso.

6. En fin, tenemos tres imperativos: Los tres imperativos lo son sólo a primera vista (prima facie). En este caso entran en conflicto, de modo que el "caso" consiste precisamente en decidir cuál de ellos prevalece.

a. El caso evidencia cómo lo legal -o lo que un juez sentenciaría- puede no coincidir con lo moral, esto es, con lo que la conciencia juzga.

b. Es un episodio de los que interesan a los medios de comunicación, a la opinión pública. Pero eso significa que la opinión pública influye (en los jueces y en la sociedad) y es influida (por los medios de comunicación, las opiniones de los "expertos", etc. ).

c. El asunto es también político. Algunas naciones han "liberalizado" la eutanasia y existen grupos de presión que actúan -en los medios de comunicación- para per-suadir a la opinión pública, la quieren mostrar como algo razonable en ocasiones, admisible en algunas circunstancias.

 

Como conclusión

1. Salta a la vista que la Bioética es un menester interdisciplinario, considera a la vez la técnica y la ética.

2. Tan relevante es en Bioética lo que dice la ciencia como lo que diga la conciencia, la filosofía, el derecho, la política, los medios de comunicación y la opinión pública. Sin embargo, al final se debe formular alguna solución, y ésta podrá ser verdadera o falsa, o mejor: correcta o incorrecta.

3. Una forma frecuentísima de plantear y resolver este tipo de cuestiones es la relativista. Suele acompañar al planteamiento de casos límite sin preparación previa y con énfasis en aspectos emocionales.

4. Si el relativismo tuviera la última palabra, la distinción entre lo lícito y lo ilícito sería fluctuante, nunca podría aspirar a ser "verdadera", ya que dependería del caso y del estado de ánimo de los asistentes. Se debería proceder a un recuento de votos, pero sin garantía de que hoy fuera a resultar lo mismo que ayer, ni lo mismo que mañana.

5. Si el relativismo tuviera la última palabra, ninguna palabra sería última, es decir, absolutamente seria. Si el relativismo fuera verdad, la Bioética no lo sería; aspiraría a ser solamente una forma de hablar, un tipo de discurso o metodología.

FINALMENTE:

1. Ante las posibilidades de unas ciencias nuevas, de unas técnicas nuevas, ¿no es lógico pensar en una moralidad "nueva"?

2. A veces lo más rentable es lo inmoral y lo técnicamente más fácil o eficaz, lo inhumano. Las razones del dinero, del poder y de la técnica no siempre coinciden con la ética.

3. La Bioética es un campo de investigaciones interdisciplinario y universalista. Ésta para saber la limitación de la técnica, la otra para recabar opiniones y decidir en consecuencia.

4. La Bioética no es una nueva ciencia, más bien consiste en una diversidad de ciencias.

5. La Bioética afronta problemas parcialmente nuevos, como los relativos a la investigación con seres humanos, la nueva genética, la procreación artificial, etc. , pero los recursos con que se abordan esas cuestiones no son nuevos, son teorías discutidas por los filósofos desde hace siglos.

Por último, gracias por seguirme en esta conferencia dentro del V Congreso de psiquiatría, lo que es para mí un alto e inmerecido honor, por tratarse, según los especialistas e instituciones científicas, el de mayor proyección mundial. De nuevo, gracias.

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