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Última actualización web: 06/12/2022

La participación social de los adultos mayores, en tiempos de deshumanización. Realidades posibles y alternativas de desarrollo social.

Autor/autores: Jonny Huanel Vargas
Fecha Publicación: 01/01/2002
Área temática: Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Vivimos una etapa de crecientes cambios en las distintas esferas de la realidad social. En el marco de este contexto social vigente y encuadrado en una sociedad consumista y competitiva, propio de los fenómenos neoliberales de la globalización, caracterizado por la indiferencia, la despersonalización, pérdida de valores, pérdida de la identidad, de constante vulnerabilidad de los derechos inherentes a la persona, somos testigos de un marcado y sostenible crecimiento del envejecimiento poblacional en el cual es relevante considerar la figura del adulto mayor como un actor social capaz de modificar su mundo y en grupos se constituyan en grupos de presión.

El presente trabajo desarrolla la importancia de los mecanismos participativos generados en las estructuras y espacios organizativos de los adultos mayores, espacios claves para los procesos de desarrollo de calidad de vida de estos actores sociales y de inserción social, a través de estrategias de acción y, donde la participación constituya uno de los pilares básicos para la práctica de una libertad cotidiana del adulto mayor.

Palabras clave: Adulto mayor, Desarrollo social, Organización, Participación


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La participación social de los adultos mayores, en tiempos de deshumanización. Realidades posibles y alternativas de desarrollo social.

(The social participation of the oldest adult in times of unhumanity social development of possible and alternatives realities. )

Jonny Huanel Vargas.

Licenciado en Trabajo Social e investigador en Gerontologia Social, Río Gallegos, Argentina.

PALABRAS CLAVE: Adulto mayor, Participación, Organización, Desarrollo social.

página 1

[otros artículos] [10/2/2002]


Resumen

Vivimos una etapa de crecientes cambios en las distintas esferas de la realidad social.

En el marco de este contexto social vigente y encuadrado en una sociedad consumista y competitiva, propio de los fenómenos neoliberales de la globalización, caracterizado por la indiferencia, la despersonalización, pérdida de valores, pérdida de la identidad, de constante vulnerabilidad de los derechos inherentes a la persona, somos testigos de un marcado y sostenible crecimiento del envejecimiento poblacional en el cual es relevante considerar la figura del adulto mayor como un actor social capaz de modificar su mundo y en grupos se constituyan en grupos de presión.

El presente trabajo desarrolla la importancia de los mecanismos participativos generados en las estructuras y espacios organizativos de los adultos mayores, espacios claves para los procesos de desarrollo de calidad de vida de estos actores sociales y de inserción social, a través de estrategias de acción y, donde la participación constituya uno de los pilares básicos para la práctica de una libertad cotidiana del adulto mayor.

Abstract

We live a stage of growing changes in the different spheres of the social reality. In the mark oh this valid social context and framed in a consumer and competitive society, characteristic of the neoliberal phenomenons of the globalization, characterized by the indifference, the no personality, loss of vauless, loss of the identify, of constant vulnerability of the persons inherent rights, we are witness of a marked and sustainable growth of the populational aging, in which is excellent to consider the oldest adult’s figure as a social actor able to modify their world and in groups they are constituted in groups of pressure.

The present work develops the importance of the participatives mechanisms generated in the oldest adults structures and organizational spaces, that are key spaces for the processes of development of quality of these social actors’ life and of social insert, through action strategies and, where the participation constitutes one of the basic pillars for the practice of the oldest adult’s daily freedom.

 



Introducción

La globalización plantea un conjunto, pero del que no todos formamos parte, donde se plantean exclusiones estructurales . . . y esto define cambios en los espacios y en las identidades de los sujetos sociales. sin embargo los problemas sociales se agudizaron y permanecen históricamente con otros matices, tenemos problemas similares en contextos diferentes, es decir problemas globalizados y cada vez son más los que menos tienen y viceversa la riqueza se concentra en unos pocos.

El concepto de participación intrínsecamente nos remite a la conceptualización de la ciudadanía entendido como la pertenencia a una comunidad compartida de valores, es tener derechos sociales con los que se puede obtener un mejoramiento de la calidad de vida pero no un cambio en el sistema básico de estratificación social que es determinado por la lógica del ingreso y del mercado.

La exclusión toma formas diversas, atribución de marcas y un status especial que priva del derecho de ejercer ciertas funciones que se sustenta en reglamentos y se lleva a cabo a través de rituales. Haciendo referencia a los adultos mayores, en este caso la jubilación está regida por una ley que legisla el límite de edad de la población económica activa y, de esta manera quedan excluídos del sistema en forma económica y social, pierden su lugar en el mercado del trabajo y su pertenencia a determinado sector social.

Rene Lenoir menciona al excluido como un “inadaptado social” que por razones diversas tiene dificultades mas o menos grandes para actuar como los otros. La concepcion sustancialista de ATD-Cuarto Mundo tenia la misma funcion: identificar a los rechazados del crecimiento a partir de su incapacidad social.

La marginalización es una producción social que tiene su origen en las estructuras de bases de la sociedad, la organización del trabajo y el sistema de valores dominante a partir de los cuales se reparten los lugares y se fundan las jerarquías. Cuando se requiere participar del intercambio material y simbólico generalizado, aquellos que se niegan o son incapaces de participar en el mercado son percibido como excluídos”. De este modo, en un estado neoliberal la incapacidad que alude Xiberras se refiere a la falta de espacio de inserción en el mercado y consecuente vulnerabilidad social. En otro orden dejamos de ser personas lugareñas, hemos perdido muchas costumbres, de tener amplias relaciones vinculares, fidelidades y amistades, nos hemos convertido en personas anónimas, nos identificamos por nuestras tareas cotidianas o más directamente por nuestro rendimiento económico, estamos inmerso en una nueva era en la evolución del hombre, pasamos del “homo sapiens” hasta llegar al “homo economicus” increíblemente si algo en común tienen estos estadios de la evolución humana es la supervivencia del más apto, hoy las personas deben subsistir día a día y el salvajismo de los primitivos hoy se da en la violencia social sostenida.

La participación es el mecanismo que permite poder generar alternativas de acción que desemboque en el proceso de pasar de una ciudadanía asistida propio de un estado benefactor intervencionista en toda la esfera social a una ciudadanía emancipada protagonista como actores sociales en su dimensión individual y social hacia el logro de la inclusión social, de hacer uso de sus derechos y responsabilidades reduciendo los factores que llevan a la exclusión.

En el modelo vigente de hoy las condiciones y el tipo de trabajo constituyen nuestra etiqueta, nuestra identidad, es en el entorno de nuestras actividades donde se pone en evidencia nuestra personalidad y nuestra relación sociocultural.

Con este panorama las personas mayores dependen de sus propias capacidades de intercambio, de negociación permanente con las posibilidades que les ofrece el medio y la comunidad.

Por otra parte, la división de la población en grupos etarios que tienen por objeto medir y prever los conflictos, como consecuencia del crecimiento demográfico, siendo una herramienta estadística de mero análisis ahora se convierten en los patrones legitimadores de la marginalidad dando lugar a una nueva forma de estratificación social.
Los adultos mayores en este mar de odiseas y penurias son como marineros que se echan a la mar tomando rumbos inciertos con la finalidad de satisfacer sus propias necesidades.

En tal sentido, las personas mayores comienzan a integrarse a sus grupos de pares en números crecientes impulsados por las necesidades de diversa índole de la condición humana, pero con la comprensión de saber que es una vía que les permite su autorrealización y asumen roles antes insospechados, desde pasar a ser una individualidad a ser miembro de una grupalidad. La adopción de nuevos hábitos es posible en la medida en que las condiciones de adaptación les resulten sumamente aceptables en una atmósfera agradable, animadora y en la que preferentemente se conquista su propia ilusión de cambiar, siempre en un encuadre de respeto y decisiones de la persona.
Por eso recordamos que la participación es un proceso social de ejercicio de derechos y responsabilidades, en el caso de los adultos mayores, los centros de jubilados y Pensionados, clubes de ancianos, residencias se constituyen en espacios de práctica de la libertad cotidiana.
Pero la participación no se gesta de un día a otro requiere de adaptación, de negociaciones de intereses personales y grupales, qué nos aporta y qué sacrificamos en esta relación.

Haciendo una mirada de las experiencias grupales de nuestra región patagónica argentina, nos encontramos en que el adulto mayor mira exclusivamente los inconvenientes y las molestias que le produce el aprendizaje o el ejercicio, muchos se quedan en el camino por el escepticismo, descreimiento, en gran parte por tener incorporados una imagen negativa y prejuiciosa del envejecimiento, quienes se animan a trabajar para obtener el premio del después pueden darse cuenta que vale la pena el esfuerzo de lo invertido porque ven realizados sus deseos y metas de adaptarse placenteramente a nuevas vivencias.

 

 

 

Pero también la actitud tendiente a la comodidad es un obstáculo y un desafío a enfrentar, ir modificando sus matrices de aprendizaje adquiridos a lo largo de su vida no es tarea fácil pero no imposible, de ser receptores de los beneficios de las políticas sociales asistencialistas del Estado Benefactor a ser protagonistas de sus propios proyectos sociales gestionados y sostenidos en el tiempo desde sus estructuras de base, nos da la pauta de que con una planificación estratégica e identificando los nudos críticos grupales y personales de los adultos mayores es posible concretar y generar alternativas de acción en vista de satisfacer las necesidades vitales, destacándose el manejo de los tiempos estratégicos es decir en el aquí y ahora valorizándose el tiempo del adulto mayor, trabajándose y planificando en un ambiente impredecible por las circunstancias de la muerte, que tornan cambiantes los procesos constructivos de los grupos y repercuten en las capacidades anímicas del grupo, asimismo constituyen el punto de partida del aprendizaje social.

De esta manera, las agrupaciones de adultos mayores, revisten su importancia vital a la hora de ser portavoces y transmisores de los reclamos de sus socios y, le da una identidad al adulto mayor que lo hace parte no sólo de un grupo sino que son partícipes de los frutos que se consiguen, esa práctica concreta de la libertad cotidiana, de la lucha de todos los días de sus derechos, del aprendizaje de las experiencias compartidas junto al asesoramiento profesional interdisciplinario hacen que los adultos mayores tengan las herramientas indispensables para su mejor desenvolvimiento en cada acto de la vida civil, por eso para empezar a valorizar el rol del adulto mayor, es menester dejarlo informado al dia de los acontecimientos y que sepa defender su lugar social con fundamentos y convicción, con los reclamos de sus derechos y el aprovechamiento de su capacidades, esto implica asumir también su función social como ciudadano portador de derechos y responsabilidades y a través de la educación social, pretendemos generar nuevas instancias de reflexión y aprendizaje mutuo, de intercambio de experiencias y por sobre todas las cosas, una formación ciudadana, siempre desde un encuadre protagónico del adulto mayor como agente socializante de incorporación de nuevas formas de cualidades participativas tendientes a ir teniendo una mayor inserción eficaz y eficiente en el entorno social vigente.

Estamos en tiempos de cambios vertiginosos, también es el tiempo del adulto mayor y es este tiempo el que nos marcará las posibilidades reales de concreción social de los objetivos de los adultos mayores, nuestra tarea profesional es acompañarlos, formarlos en sus requerimientos y orientarlos en la búsqueda de sus proyectos tanto personales como grupales y en este sentido en el futuro se irán constituyendo en un grupo de poder, a la hora de las planificaciones sociales de las políticas públicas.

 

 

 

La Participación

Desde una definición global del concepto de participación es toda persona que tiene el poder o la capacidad de actuar en el mundo en que vive, toda persona toma diferentes decisiones que afectarán su vida.

A partir de la suma de decisiones individuales y colectivas el mundo ha ido transformándose en el curso de su historia y con ello la humanidad ha ido avanzando o retrocediendo.
Participar es ejercer el poder de tomar decisiones, actuar y transformar la realidad, importante para que los seres humanos tengan la eficacia de sus derechos como ciudadanos.
La participación entonces es un proceso social, que supone el ejercicio permanente de derechos y responsabilidades en las distintas etapas y niveles de las organizaciones (grupos de adultos mayores): planificación, organización, ejecución y control.

La participación trata de dar a cada uno de los intervinientes responsabilidades en la medida que pueda asumirla y para cada nivel habrá un interés y una capacidad para asumir una responsabilidad de forma total o compartida.
Se considera la participación como un medio para lograr una gestión eficiente.

Entre los efectos que genera en la gente la posibilidad de participar se destacan:

. Desarrollo y crecimiento personal: el hecho que cada persona en un grupo u organización pueda expresar sus opiniones, realizar acciones o tomar decisiones le otorga una mayor autovalorización, base para el crecimiento y desarrollo humano, contribuye a que la persona tenga una opinión y una posición tomada frente a los problemas de la vida cotidiana que viven y a las soluciones que éstos pueden tener.

. Mayor compromiso con la organización e integración al grupo (grupos de pares adultos mayores): ayuda a mejorar el accionar y cumplir con eficiencia los objetivos que se han fijado.

. Práctica concreta de la democracia: la participación en los grupos y organizaciones sociales implican conocer y practicar una serie de normas, valores y actitudes que sirven como aprendizaje para la vida colectiva y la participación en sociedad.

Lograr organizaciones eficientes y a la vez participativas es el desafío tanto de los miembros como de sus dirigentes para el logro de sus objetivos personales, grupales y comunitarios de inserción social.

 

Los Derechos y Responsabilidades

En las organizaciones donde los miembros realizan un aporte de trabajo voluntario para llevar adelante a la institución no debe utilizarse el igualitarismo a ultranza sino que la capacidad de equilibrio (o eficiencia) en la organización exige una distribución de derechos y obligaciones entre los individuos de acuerdo con el principio de equivalencia.

Lo ideal sería que todos los miembros participaran de la organización. Pero participar responsablemente genera miedo, por un lado todos necesitan sentirse miembros integrantes de su organización, en este caso de su grupo de adulto mayor y, esto implica asumir responsablemente, debiendo tomar posición y a veces enfrentar a los demás, por lo tanto muchas personas sentirán, necesariamente el miedo a ser rechazados por el grupo al que pertenece, para poder contrarrestar dicha actitud se requerirá de convicción y equilibrio de la personalidad. Las respuestas concretas hay que buscarlas en cada organización, dado la diversidad de grupos y recursos humanos que la componen.
Se trata de tomar conciencia del problema por un lado y de adecuar la forma de organización y los sistemas de gestión a la realidad del grupo humano por el otro.

Podemos definir la responsabilidad como la obligación que trae consigo el desempeño de un cargo o una misión. Es muy difícil la existencia de un compromiso sin responsabilidad individual o colectiva al mismo tiempo que una organización social pueda funcionar sin el compromiso de sus miembros. Por eso la responsabilidad es la base para construirla.
Para que el proceso de asumir responsabilidades se lleve a cabo se requiere de dos condiciones: primero es imprescindible el conocimiento previo de aquello que se pretende asumir, para lo que la información es necesaria y relevante y, en segundo lugar, debe existir una voluntad manifiesta, de asumir las consecuencias propias de los resultados de la cooperación.

La participación es un atributo que cualquier organización le da a la persona, para que cada asociado responsable aporte a la organización el esfuerzo necesario para conseguir eficazmente los objetivos de la institución.
De esta premisa se destacan los siguientes elementos:

. La participación es un derecho que se otorga para que pueda desarrollar libremente, las potencialidades propias a la dignidad humana, ennoblecer la actividad profesional y obtener una mayor calidad de vida social. Para lograrlo, al miembro de la organización se le reconoce como un portador de valores, cuya contribución es importante para la organización y, se le otorga un status e información, se le dan los medios necesarios para que pueda intervenir, en la configuración de la vida y el futuro organizacional.

. La participación obliga a contribuir, a aportar el esfuerzo necesario para conseguir las metas del grupo.
Por otra parte las formas de participación varían de acuerdo a los niveles y ámbitos en los que se recaiga y, el carácter de las intervenciones de los beneficiarios de las actividades previstas relacionados con los intereses sociales.

En tal sentido la participación se puede dar como una manera directa, en la cual la persona forma parte y reviste de significancia su acción en toda actividad, ya sea de manera consultiva y/o asesora en la que se expresan las opiniones o manifestaciones de consulta, informaciones, o en forma resolutiva que implica compartir el poder de decisión a la conducción de las organizaciones, la ejecutora supone tomar parte directamente en la realización de una actividad y/o prestación de servicios y, la modalidad autogestiva se relaciona con el cumplimiento de metas de trabajo con el esfuerzo propio.

En otro sentido del análisis de los procesos participativos, es de vital importancia considerar la participación en el desarrollo entendido en un sentido amplio, como el proceso por el cual las personas y las entidades que tienen un interés legítimo ejercen influencia y participan en el control de las iniciativas de desarrollo y en las decisiones y recursos que les afectan facilitando el desarrollo sostenible.


La participación comprende:

. Personas o entidades afectadas y beneficiadas en alguna o todas las fases del proyecto.
. Promoción del papel de la sociedad civil en los procesos de desarrollo.
. Metodologías y técnicas especialmente diseñadas para facilitar el proceso.
. Tomas de decisiones descentralizadas
. institucionalización de las decisiones descentralizadas o por delegación como parte normal y prevista del proceso de desarrollo. 

La participación es importante porque habilita y pone en acción a las personas como actores y supervisores de su propio desarrollo; es uno de los objetivos del desarrollo y uno de los medios.

Cuando las personas pobres y marginadas participan en los proyectos de desarrollo adquieren habilidades y desarrollan actitudes que les posibilita una contribución más significativa a la sociedad en general.

Por lo tanto, los proceso participativos son una oportunidad para el aprendizaje social e innovación lo que favorece el compromiso con los cambios sociales. En primer lugar las personas identifican un propósito común generando, compartiendo y analizando información que les permite establecer prioridades y desarrollar estrategias. Además crean nuevas maneras de hacer las cosas con el fin de lograr los objetivos comunes. Dichas personas llegan a darse cuenta de cómo cada una de ellas, en forma personal o colectiva, deben cambiar su conducta para que las prioridades puedan ser atendidas apropiadamente.

En otro orden, las actuales políticas focalizadoras, definen a los beneficiarios y el tipo de necesidad a ser cubierta con el agravante de la institucionalización de las desigualdades sociales gestándose un nuevo criterio de legitimidad que implica pasar del derecho de ciudadanía al derecho de “merecer” ser incorporado a la población objetivo.

Lo antes mencionado nos remite al proceso de pasaje de paradigmas asistencialistas a gerencialistas.
El descubrimiento de las organizaciones sociales y, en este apartado hablo específicamente a los grupos de adultos mayores que reúnen a personas mayores en grupos vulnerables, éstos son asumidas como capacidades a considerar en la implementación de las políticas sociales, capaces de hacerse cargo de acciones antes propias de las instituciones públicas, como por ejemplo que una organización de adultos mayores gerencie un hogar de ancianos dentro de su propio ámbito. Si se espera una intervención sistemática y autogestiva habría que reconocer que es difícil de implementar cuando se espera conseguirla una vez que el plan está técnicamente elaborado, la mejor garantía para obtener el consenso es construirlo desde el comienzo, en forma conjunta técnicos y los actores sociales intervinientes.

Analizando el desarrollo del funcionamiento de los centros de jubilados y pensionados de la provincia de Santa Cruz en el orden de las políticas sociales que implementan, muestran una gran capacidad de gestión fruto de las capacitaciones que les permiten apropiarse de herramientas básicas para la ejecución de las tareas y, en muchas de las localidades del interior deben responder a las demandas de su propia comunidad, lo cual les permite asumir un rol preponderante y a la vez tener un intercambio permanente de esfuerzos mutuos que enriquecen a las organizaciones del medio y valoriza la tarea de las personas mayores de la zona, demostrándose que al otorgarles el espacio y los elementos idóneos para desarrollarse responden a las expectativas y construyen nuevas alternativas de acción, la tarea en el futuro entonces es difundir una vejez activa con una dimensión gerencial y, captar la atención de los organismos públicos y privados para que participen a modo de “sponsors” del desarrollo local auspiciando a éstos grupos de personas mayores.


En definitiva, si consideramos la participación de las personas mayores en la planificación como un elemento esencial para el desarrollo sostenible y sustentable de la zona y por ende del desarrollo social, entonces estaremos hablando de inversiones sociales de capital humano y, no de gasto social, se promociona y autogestiona recursos preventivos de este sector, pero para lograr esta iniciativa es indispensable generar un espacio de negociación que involucre a la institución pública-privada y el grupo de adultos mayores para lograr objetivos comunes y una toma de decisiones adecuada a la problemática de las personas mayores, respetando la autonomía de las organizaciones para no caer en “meras filiales” y ejecutoras de planes cuyos objetivos poco se identifican a los fines de estos grupos.


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