Última actualización web: 07/12/2019

`Cualquiera de nosotros podría ser bipolar y tener conductas suicidas o agresivas´

Noticia | Trastorno Bipolar | 12/11/2019

RESUMEN

Se da por hecho que lo padecieron Beethoven, Van Gogh y Hemingway;  y han reconocido sufrirlo Catherine Zeta-Jones, Mariah Carey o Jean-Claude Van Damme. Cualquiera de nosotros podría ser víctima de un trastorno bipolar, una enfermedad mental grave que afecta a unos cuarenta mil sevillanos y a unos doscientos mil andaluces. El catedrático Benedicto Crespo-Farroco es el director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío y uno de los impulsores de la exposición «Bipolar no es broma» que puede visitarse en este centro de salud sevillano.

¿Cuál es el objetivo de esta exposición?

Concienciar a la sociedad de una patología mental grave como es el trastorno bipolar y combatir la estigmatización social de esta enfermedad. La realidad es que la enfermedad mental no se ve como otras enfermedades. Uno puede tener diabetes y salir a pincharse insulina sin que eso tenga ningún estigma social, mientras que se desprecia a las personas que padecen cualquier enfermedad mental. No se les considera enfermos como los demás.


¿A qué cree que se debe esta estigmatización de las enfermedades mentales?

Se piensa generalmente en la sociedad que pertenecen a un grupo diferente de enfermos, como si hubieran realizado alguna conducta que les hubiera acarreado o propiciado esta enfermedad. Hay un gran desconocimiento y existen muchas personas que atribuyen al consumo de drogas algunas enfermedades mentales.

¿Cuántas personas sufren esta enfermedad en España?

Se estima que más de un millón de personas, un 3 por ciento de la población total, aunque sólo está diagnosticada una tercera parte, unas 300. 000 personas. El resto pasan sin diagnóstico porque la enfermedad consiste en cambios de ánimo, desde una etapa habladora, contenta a otra baja de ánimo, con depresión. Hay una oscilación cambiante muy grande. En esos períodos intercrisis pueden estar años sin problemas siempre que estén diagnosticadas y tratadas.

¿El diagnóstico precoz puede mejorar mucho su evolución?

Sí, como cualquier otra enfermedad. Es muy importante el diagnóstico precoz porque se puede iniciar el tratamiento farmacológico que controla tanto las fases como la estabilización, así como intervenciones psicoterapéuticas para mantener esa estabilidad emocional en las personas que padecen este trastorno. Hay un 60 por ciento de casos no diagnosticados y el tiempo medio que se tarda en diagnosticar esta enfermedad es de siete años.

¿En esos siete años que se tarda en detectar este trastorno se pueden producir conductas suicidas o agresivas?

Sí, pueden aparecer conductas suicidas y muy agresivas. Y otras como la hipersexualidad que pueden destruir sus relaciones de pareja.

Esos cambios de humor que en algún momento sufrimos todos, ¿cuándo derivan en un trastorno bipolar?

Depende de su intensidad y de su duración. La persona que padece este trastorno no necesita ningún acontecimiento externo para que se produzca ese cambio, como suele suceder con las personas que no lo padecen. La fase de depresión puede llegar de repente y durar muchos meses; la fase de euforia no es ya que estén contentos, es que dejan de dormir, se ponen irritables, hacen gastos desmesurados, desinhibición sexual, etcétera, que denotan una pérdida de la adaptación del individuo a su entorno.

¿Lo sufren por igual hombres y mujeres?

Hay algunas diferencias en función del tipo de trastorno. Es más frecuente la manía en el hombre y la depresión en la mujer, pero hablamos de un 2, 5 por ciento de la población masculina y femenina.

¿A qué edad suele iniciarse?

Suele aparecer en edades jóvenes, normalmente entre los 20 y los 30 años.  Cuando uno está en el estado de euforia, que se come el mundo, comete conductas de riesgo al volante, de consumo de sustancias, de promiscuidad, de agresividad que cuando vuelve a su estado normal casi no se acuerda de lo que ha hecho. No se reconoce en esos comportamientos.

¿Se puede prevenir de alguna manera?

Lo que nos falta es la detección precoz de esta enfermedad y esa es la razón de que sean necesarias campañas de divulgación. En la obesidad infantil, la diabetes o los ictus no hay dudas de que podemos y debemos prevenirlas con esas campañas. Me gustaría poner al mismo nivel las enfermedades mentales, que tienen unas implicaciones que van más allá del individuo y afectan a su entorno, su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, cuidadores.

¿Hay algún condicionante genético?

Como ocurre con el Alzheimer o la enfermedad de Huntington, existe una predisposición genética a padecer este tipo de trastornos. Hay una parte biológica que está en los genes y que diferencia a estos enfermos de otras personas.


 
 
 



Fuente periodística: ABC
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Comentarios de los usuarios


Biologizar el trastorno bipolar es desprender de culpabilidad a la persona y a su entorno que lo presenta. Como creo haber entendido han existido muchas criaturas con este trastorno que han aportado muchísimo y que ya quisiéramos los sanos mentalmente haberlo realizado. Tenemos que defender a los mentalmente diferentes quitando culpa y estigma social. Llevo intentando hacer lo mismo con mis pacientes de adicciones, donde no la han elegido ni son culpables en todo caso si responsables de afrontarlas. Pero como dice el autor, nuestra sociedad se tranquiliza cuando tenemos al culpable, pero ni es verdad ni sirve para mejorar los problemas.

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 12/11/2019



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