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Última actualización web: 08/08/2022

El suicidio, una realidad abandonada.

Autor/autores: Adriana Rubiño Núñez
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La conducta suicida ha experimentado un aumento considerable en las últimas décadas, como así lo muestran las estadísticas a nivel mundial, hecho que provoca un gran interés en los profesionales de la salud. Cualquier conducta de este tipo se debe considerar como de alto riesgo. Este fenómeno va en aumento en todos los países y según los datos de la OMS sobre todo en los países de gran desarrollo tecnológico, observándose en Europa Occidental este dramático aumento como una prioridad de la Salud Pública, donde las causas más importantes de muerte son las ya conocidas "enfermedades del desarrollo": cardiovasculares, cerebro-vasculares, accidentes, etc. y donde el incremento de los valores en un 15% del fenómeno del suicidio lo convierten en la segunda causa de muerte entre los individuos adultos, en estos países.

La mayoría de las personas que piensan en el suicidio son ambivalentes, y uno de los factores que pueden llevar a un individuo vulnerable al suicidio puede ser la publicidad sobre los suicidios en los medios. El para-suicidio es semejante a la tentativa de suicidio, marcando la diferencia sólo porque el objetivo principal de la persona no es la muerte en si misma, sino llamar la atención de alguien y a través de eso cambiar el ambiente social que lo rodea o su posición subjetiva. En el final de la obra "El Suicidio" de E. Durkheim avanza una de las soluciones haciendo una llamada de atención a los grupos "socio-profesionales". Estos grupos sociales y profesionales particularmente relevantes en la prevención del comportamiento suicidario abarca una amplia gama de personas, las cuales poseen un papel importante en la sociedad contemporánea. Serían estos grupos los únicos que reunirían las condiciones propicias para el desarrollo de ideas y sentimientos sociales, esto es, la única via que podrá traer más inmunidad frente a las "Corrientes Suicidogéneas", y es la de la socialización.

Palabras clave: suicidio

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El suicidio, una realidad abandonada.

Adriana Rubiño Núñez.

Servicio de Salud Pública. Centro de Salud de Castro Marim.
Faro. Portugal

 

Resumen

La conducta suicida ha experimentado un aumento considerable en las últimas décadas, como así lo muestran las estadísticas a nivel mundial, hecho que provoca un gran interés en los profesionales de la salud. Cualquier conducta de este tipo se debe considerar como de alto riesgo. Este fenómeno va en aumento en todos los países y según los datos de la OMS sobre todo en los países de gran desarrollo tecnológico, observándose en Europa Occidental este dramático aumento como una prioridad de la Salud Pública, donde las causas más importantes de muerte son las ya conocidas \"enfermedades del desarrollo\": cardiovasculares, cerebro-vasculares, accidentes, etc. y donde el incremento de los valores en un 15% del fenómeno del suicidio lo convierten en la segunda causa de muerte entre los individuos adultos, en estos países. La mayoría de las personas que piensan en el suicidio son ambivalentes, y uno de los factores que pueden llevar a un individuo vulnerable al suicidio puede ser la publicidad sobre los suicidios en los medios. El para-suicidio es semejante a la tentativa de suicidio, marcando la diferencia sólo porque el objetivo principal de la persona no es la muerte en si misma, sino llamar la atención de alguien y a través de eso cambiar el ambiente social que lo rodea o su posición subjetiva. En el final de la obra \"El Suicidio\" de E. Durkheim avanza una de las soluciones haciendo una llamada de atención a los grupos \"socio-profesionales\". Estos grupos sociales y profesionales particularmente relevantes en la prevención del comportamiento suicidario abarca una amplia gama de personas, las cuales poseen un papel importante en la sociedad contemporánea. Serían estos grupos los únicos que reunirían las condiciones propicias para el desarrollo de ideas y sentimientos sociales, esto es, la única via que podrá traer más inmunidad frente a las \"Corrientes Suicidogéneas\", y es la de la socialización.



El suicidio, inclusive cometido en público, persiste como el más misterioso acto del ser humano. Esta simple frase encierra la condición humana, sus mayores inquietaciones y perplejidades.

Las disfunciones que padecen las sociedades occidentales han sufrido cambios importantes. El suicidio, como consecuencia, es un problema grave de Salud Pública y Comunitaria, que representa entre el 0, 5 y el 2, 1% de las muertes que ocurren anualmente en los paises occidentales.

La conducta suicida ha experimentado un aumento considerable en las últimas décadas, como así lo muestran las estadísticas a nivel mundial, un hecho que provoca un gran interés en los profesionales de la salud.

Muchos países de Europa mostraron un aumento en sus tasas de suicidio durante los años 60, 70 y 80, entre los años 1972 y 1984, las tasas medias de suicidio en los hombres de 24 países europeos aumentaron en un 42% y en las mujeres en un 38%, este incremento ocurre en todos los grupos de edad, pero especialmente en los hombres y en la franja de edad correspondiente a los 15-44 años y en las mujeres entre los 25-74 años.
En los años 90, el suicidio sigue aumentando en muchos paises apareciendo entre las 10 principales causas de muerte de la población de todas las edades y llega a estar en alguno de ellos entre las tres primeras causas en grupos de edad comprendidos entre los 15-34 años.

Cualquier conducta de este tipo debe considerarse como de alto riesgo. Este fenómeno va en aumento a nivel mundial y según los datos de la Organización Mundial de la Salud, sobre todo en los paises de gran desarrollo tecnológico, observándose este dramátrico aumento como una prioridad de la Salud Pública, donde las causas más importantes de muerte son las ya conocidas “enfermedades del desarrollo”: cardiovasculares, cerebro-vasculares, acidentes, etc, . . . y donde los valores subieron en un 15% el fenómeno del suicídio, conviertiéndolo en la segunda causa de muerte entre los individuos adultos en estos países.

Teniendo en cuenta esta realidad, Portugal, no se encuentra fuera de esta problemática, sino todo lo contrario, se pueden localizar geográficamente regiones en las cuales el fenómeno del suicidio adquiere casi un carácter endémico.

A pesar de que este escenario parezca siniestro, el número de suicidios está a bajar en Portugal. En contrapartida, aumentan las tentativas de poner fin a la vida, afirmación que ya tenía un referencial comunitario estimado hacia 20 años, en 1. 400. 000 el número de tentativas de suicidio en la Comunidad Económica Europea, y esto debido a que los más jóvenes intentan el suicidio por medio de la ingestión de comprimidos o bien a través del corte de venas, ahora bien muchas veces las tentativas no acaban en la muerte. Quienes no parecen fallar son los más ancianos que optan por los métodos más letales.

Por otro lado, se observa que las personas se suicidan más en el invierno, verificándose así que en el Alentejo y en el Algarve, son las zonas donde se registran los mayores índices de comportamientos suicidarios, debido probablemente al aislamiento y al desempleo existentes.

El suicidio, como resultado y consecuencia puede ser explicado desde diferentes perspectivas, como puden ser la religiosa, la filosófica y sociológica y hasta la psicológica y biológica.

El comportamiento suicida abarca el suicidio, la tentativa suicida, las amenazas y la ideación suicidas con ideas y pensamientos específicos, generalmente conocido por algunos autores como para-suicidio y/o síndrome pre-suicidario.

El para-suicidio é semejante a la tentativa de suicidio (consumada o no), con la única diferencia de que el objetivo principal de la persona no es la muerte per sé o en si misma, sino llamar la atención de alguien y a través de eso cambiar el ambiente social que lo rodea o bien su posición subjetiva.

En términos generales, el estudio del fenómeno suicidario ha sido abordado através de dos vertientes: la individual y la social. La primera considera dicho fenómeno desde las características personales del individuo, encontrándose aquí las diferentes explicaciones psiquiátricas, psicológicas y psicoanalíticas cuya metodología de aproximación ha sido el tradicional estudio de caso.

La segunda explica la conducta suicida desde el punto de vista de la inflencia de los factores sociales en la persona, incluyéndose aquí las ópticas sociológicas que utilizan la estadística como instrumento primordial.

En general, el estudio de los factores sociodemográficos y socioeconómicos que envuelven al individuo, han mostrado un papel muy significativo en la parición de esta causa de morbilidad y mortalidad en las poblaciones. Por tanto, un buen conocimiento de estos factores podría llevar al desarrollo de acciones preventivas aplicadas qa los grupos poblacionales de riesgo y en riesgo identificados.

El suicidio es el comienzo de un gran mensaje, nadie se suicida de manera a que su cuerpo no aparezca, convirtiéndose de esta manera en una urgencia social, que nos hace reflexionar y preguntar lo siguiente, será que la sociedad no ofrece alternativas a quien está deprimido y con prpblemas?. . . será que la sociedad no proporciona escapatorias, lo que lleva muchas veces al riesgo del suicidio?. . . De hecho, en el final de su obra “El Suicidio”, Emile Durkheim, avanzaba una de las soluciones: El equilibrio social necesario para contener la desrregulamentación y la desintegración sociales que están en el origen (o que son el origen) del suicidio podrá ser encontrado, no en un esfuerzo de soliridaridad política o familiar, sino a través de una solución corporativa, es decir apelando a los grupos “socio-profesionales”.

Estos grupos sociales y profesionales particularmente relevantes en la prevención del comportamiento suicidario envuelve una vasta gama de personas, incluyendo profesionales de salud, educadores, organismos sociales, legisladores, comunicadores sociales, fuerzas armadas, familias, comunidades y profesionales de los médios de comunicación, los cuales poseen un papel imporatnte en la sociedad contemporánea ofreciendo una amplia gama de informaciones que influencian fuertemente las actitudes, las creencias y los comportamientos en las comunidades.


La mayoría de las personas que piensan en el suicidio, son ambivalentes, “ellas no tienen la certeza de que quieran morir”. De hecho uno de los muchos factores que pueden llevar a un individio vulnerable al suicidio puede ser la publicidad sobre suicidios en los medios.

El grado de publicidad dado a una historia de suicidio está directamente correlacionada con el número de suicidios subsecuentes, de tal manera, que la forma como los medios de comunicación presentan las noticias de los casos de suicidio pueden influenciar la imitación o repetibilidad de otros suicidios en la comunidad.

El suicidio es una urgencia vital situada no sólo en un contexto biográfico y circunstancial de pérdida de la salud, reuniendo todas las características de los procesos crónicos de la enfermedad, sino también del enflaquecimiento de las redes afectivas, sociales y de apoyo institucional.

Es por todo esto que serían estos grupos socio-profesionales los únicos que reunirían las condiciones propícias al desarrollo de ideas y sentimientos sociales, esto es, la única vía que podrá traer más inmunidad frente a las “Corrientes Suicidogeneas”, es la de la socialización.

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