A lo largo de la historia, las alteraciones experimentadas en el estado de ánimo por parte de un importante número de mujeres, en los días previos a su ciclo menstrual, se han considerado poco más que un mito sin importancia. Se ensayaron diversos tratamientos, basados en la supuesta etiología del cuadro. No es hasta hace unos años que las clasificaciones internacionales han aceptado la existencia del trastorno disfórico premenstrual, realiz&aacut