La ansiedad es una emoción que aparece cuando la persona se encuentra en una situación de peligro, sea real o no, por ello las respuestas de ansiedad son reacciones defensivas innatas que el niño tiene dentro de su repertorio de conductas. Este tipo de respuestas le sirven al niño como mecanismo de alerta para prevenir posibles peligros, por lo que cumplen un papel de protección para el niño. Como cita Echeburúa Odriozola (2000): “La ansiedad es una respuesta normal y adaptativa ante amenazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara al organismo para reaccionar ante una situación de peligro. Si esta ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo. (…) El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas; el dolor, en cambio, advierte de un daño inmediato. El miedo a la separación es la primera línea de defensa…”. En los niños este tipo de respuestas situacionales se dan con mucha frecuencia ya que de forma instintiva el niño quiere descubrir y explorar el entorno que le rodea por lo que la ansiedad podría asemejarse a un protector que le evita cierto tipo de situaciones que entrañen peligro. Podemos encontrar que existen ciertos tipos de miedos claves en la evolución del hombre, y mayormente se encuentran en el proceso madurativo del niño, como son: miedo a los animales, a los daños y a la separación, siendo este último el mayor foco de ansiedad en los niños pequeños.
CENTRO MÉDICO PSICOSOMÁTICO "CONSULTA DR. ÁLVAREZ"