Las conductas suicidas constituyen un importante problema de Salud Pública para las sociedades europeas actuales, tanto desde el punto de vista de la mortalidad, como de los años de vida perdidos. Además de la tragedia de la pérdida de la vida, el suicidio provoca reacciones complicadas y es muy frecuente que culpemos a la víctima y estigmaticemos a la familia sobreviviente y a los amigos.