El trastorno de estrés postraumático es cada vez más frecuente tanto en niños como en adultos. Los tratamientos están basados en la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y tratamiento farmacológico con antidepresivos e hipnóticos para combatir el insomnio asociado. El papel de enfermería se hace muy relevante en cuanto a la identificación y resolución de los diagnósticos que se ven alterados por el TEPT.