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Última actualización web: 06/12/2022

Psicoinmunología y VIH. Estudios sobre las formas de afrontamiento e intervención psicoterapéutica.

Autor/autores: Darío Páez
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

A partir de un diseño longitudinal se analiza la influencia de las formas de afrontamiento de la seropositividad a VIH en el estado emocional y físico de personas afectadas asintomáticas. Se presentan resultados de dos estudios. En el primero, con 55 sujetos, se presentan las relaciones, a nivel transversal y longitudinal, entre las formas de afrontamiento, sintomatología emocional y física, y estado de inmunidad (recuento de linfocitos T-CD4).

Los resultados muestran que las formas de afrontamiento evitante predicen una peor adaptación a la infección a corto plazo y, paradójicamente, el afrontamiento activo predice una peor adaptación. El segundo estudio, con 20 sujetos, explora la relación entre parámetros inmunológicos (proliferación linfocitaria ante mitógenos), la salud percibida y el afrontamiento, así como la evaluación del papel de una intervención psicológica. No se encuentran relaciones claras entre la respuesta inmune y el afrontamiento, pero sí una mejor respuesta funcional inmune después de la intervención psicoterapéutica.

Palabras clave: Afontamiento, Coping, Psicoinmunología, Psicoterapia, VIH


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Psicoinmunología y VIH. Estudios sobre las formas de afrontamiento e intervención psicoterapéutica.

(Psychoimmunology and HIV. Coping and psychotherapeutic intervention studies. )

Ioseba Iraurgi*; Nekane Basabe**; Darío Paez**.

* Módulo de Asistencia Psicosocial de Rekalde. Camilo Villabaso 24 lonja. 48002 Bilbao.

** Dpto de psicología Social de la Universidad del País Vasco

PALABRAS CLAVE: psicoinmunología, VIH, Coping, Afontamiento, psicoterapia.

(KEYWORDS: Psychoimmunology, HIV, Coping, Psychotherapy. )

[12/2/2003]


Resumen

A partir de un diseño longitudinal se analiza la influencia de las formas de afrontamiento de la seropositividad a VIH en el estado emocional y físico de personas afectadas asintomáticas. Se presentan resultados de dos estudios. En el primero, con 55 sujetos, se presentan las relaciones, a nivel transversal y longitudinal, entre las formas de afrontamiento, sintomatología emocional y física, y estado de inmunidad (recuento de linfocitos T-CD4). Los resultados muestran que las formas de afrontamiento evitante predicen una peor adaptación a la infección a corto plazo y, paradójicamente, el afrontamiento activo predice una peor adaptación. El segundo estudio, con 20 sujetos, explora la relación entre parámetros inmunológicos (proliferación linfocitaria ante mitógenos), la salud percibida y el afrontamiento, así como la evaluación del papel de una intervención psicológica. No se encuentran relaciones claras entre la respuesta inmune y el afrontamiento, pero sí una mejor respuesta funcional inmune después de la intervención psicoterapéutica.

 



Introducción

La relación entre los factores psicosociales, determinadas técnicas psicológicas y la inmunidad ha sido identificada en múltiples enfermedades, entre ellas el SIDA 1. Resulta evidente que el caso de infección por VIH, un estado de inmunosupresión es susceptible de propiciar la replicación del virus y una mayor vulnerabilidad a infecciones oportunistas; por ello, el individuo seropositivo debe promover todos aquellos comportamientos que permitan incrementar su inmunocompetencia y evitar aquellos otros que lo lleven a inmunosuprimirse 2.

La psiconeuroinmunología representa un área interdisciplinar que trata de dilucidar la naturaleza de las relaciones entre las características psicológicas (sistema nervioso) y las respuestas físicas (sistema endocrino e inmunológico) 3. En definitiva, trata de comprender cuáles son los papeles que juegan estos sistemas en la susceptibilidad a la enfermedad o en la progresión de la misma. Desde esta perspectiva, diferentes autores 1, 4 se han planteado la siguiente cuestión: ¿Es posible que factores emocionales como el estrés, la ansiedad y/o la depresión pueden ser capaces de producir cambios neuronales y neuroendocrinos que influyan en la historia natural de la enfermedad?.

Numerosos estudios han encontrado una clara asociación entre el estrés y un incremento de las respuestas de enfermedad y efectos sobre la inmunidad, presumiblemente a través de la activación diferencial de determinados sistemas fisiológicos 1, 5. Asimismo, el estrés crónico ha sido asociado a una inmunodepresión 6 -peor respuesta de la función inmune-, llegándose a producir, en algunos casos, un retraso en la readaptación funcional del sistema inmunológico. Del mismo modo, estados emocionales negativos, y más concretamente trastornos depresivos, han sido asociados a decrementos de la función inmunitaria 7-8, haciendo al sujeto más susceptible a enfermedades de tipo infeccioso.

Entre los factores psicosociales que han sido explorados en su relación con la infección por VIH se encuentra el afrontamiento 9-11. Las estrategias de afrontamiento parecen jugar un rol importante en la adaptación emocional actual/posterior a la infección y en la evolución de la misma 12. Por ejemplo, el afrontamiento activo predice un mayor optimismo y menos síntomas 6 meses después 10, 13 y se asocia a una mejor respuesta inmune y un mayor bienestar emocional 14-15. Asimismo, una actitud de lucha o combativa ante la enfermedad se asocia a una menor alteración afectiva 16 y predice una menor sintomatología física 6 y 12 meses después 17–18. Por el contrario, las estrategias de evitación, denegación y la represión predicen un mayor malestar 11 y una evolución peor de la infección 6 y 12 meses después 18, y se asocian a un mayor malestar emocional 9, 19. Asimismo las estrategias pasivas se asocian y predicen un menor nº de CD4 20-21.

Por otro lado, las intervenciones psicológicas han mostrado resultados beneficiosos sobre diferentes situaciones y enfermedades, contribuyendo a mejorar la calidad de vida, una mayor supervivencia a la enfermedad y una regulación de la respuesta inmune. Los trabajos de Glaser y colaboradores 1, 22-23 en el área psicoinmunológica han permitido proponer que la competencia inmunológica puede mejorarse por medio de la práctica de la relajación y el contacto social. Respecto a los efectos de este tipo de intervenciones en la inmunidad de afectados por VIH los resultados no son unánimes: Coates y colaboradores 24 no encuentran diferencias, mientras que el equipo de Antoni 25-26 encuentran un mayor número de células T-CD4 y Natural Killer en los grupos con intervención. Sí parece haber una mayor conformidad respecto a los beneficios a nivel emocional 26-28 y sobre el cambio de actitudes de riesgo frente a la reinfección 24.

 

 

Estudio 1

Objetivo

Explorar la capacidad predictiva de las formas de afrontamiento sobre la evolución emocional y física de personas seropositivas a VIH.

Método

Estudio longitudinal sobre 55 sujetos seropositivos asintomáticos, usuarios de un Centro específico de asistencia a VIH de la Comunidad de Madrid. Todos los sujetos firmaron un consentimiento informado de participación en el estudio.

Al inicio (Tiempo 1) y a los cuatro meses (Tiempo 2) los sujetos eran evaluados a través de una batería de cuestionarios y una analítica sanguínea. Entre las variables psicosociales examinadas se hallaban: a) formas de afrontamiento de la enfermedad 12; depresión estimada a partir de la escala de Hamilton; c) ansiedad estado y rasgo mediante el STAI; d) afectividad positiva y negativa valorada a través del PANAS; e) Soporte social objetivo y subjetivo; y f) variables sociodemográficas. Entre las variables clínicas se observaron: a) sintomatología percibida; b) Proporción T-CD4 y c) Cociente T-CD4/T-CD8.

Resultados

Los sujetos eran prioritariamente hombres (80%), homosexuales (74, 8%) con una edad media de 34, 9 años (SD: 8, 8). El tiempo medio de conocimiento de la seropositividad era de 2 años (rango: 10-0 años).

Un análisis transversal muestra que el afrontamiento conductual activo se asocia a una mayor afectividad positiva (r=0, 33) y a una menor ansiedad estado (r=-0, 28). El afrontamiento activo cognitivo se asocia a una mejor afectividad (r=0, 47 con afectividad positiva y r=-0, 34 con depresión) y con un mayor soporte subjetivo (r=0, 32). Este último, se asocia a una mejor afectividad (mayor afecto positivo, r=0, 48; y menor ansiedad, r=-0, 38). Asimismo, el afrontamiento evitante se relaciona con una mayor afectividad negativa (r=0, 35), una mayor depresión (r=0, 39), una mayor ansiedad estado y rasgo (r=0, 36 y r=0, 42, respectivamente), con una mayor sintomatología percibida (r=0, 50) y con un menor cociente T4/T8 (r=-0, 25).

Por otro lado, las formas de afrontamiento en el tiempo 1 presentan relaciones con variables afectivas cuatro meses más tarde. Las formas evitantes se relacionan con un peor estado afectivo (afectividad negativa, r=0, 30; depresión, r=0, 32; ansiedad rasgo, r=0, 32), con un mayor deterioro físico (mayor sintomatología, r=0, 29; menor cociente T4/T8, r=-0, 43; menor porcentaje de T4, r=-0, 32) y con un menor soporte subjetivo (r=-0, 49).

El soporte social subjetivo se asocia a una menor depresión (r=-0, 33) y el afrontamiento conductual a un mayor soporte objetivo (r=0, 48). Paradójicamente, el afrontamiento cognitivo activo se asocia a una mayor depresión (r=0, 37) y el afrontamiento conductual activo a una mayor ansiedad estado (r=0, 32) y a una mayor sintomatología (r=0, 33).

Todas estas relaciones aparecen sintetizadas en la Figura adjunta.

 


Figura

 

Discusión estudio 1

Estos datos concuerdan con los ya recogidos en la literatura, al mostrar una peor adaptación a la enfermedad entre los sujetos que muestran formas de afrontamiento de tipo evitante. Este tipo de afrontamiento se muestra relacionado con un peor estado emocional y físico, tanto en un momento dado (corte transversal) como a corto-medio plazo. Por otro lado, contar con apoyo social y con un afrontamiento activo del problema conducen a una mejor adaptación. No obstante, a nivel longitudinal, sorprende el resultado que indica que estas formas activas se relacionan con un peor estado de ánimo (mayor depresión y ansiedad) y una mayor percepción de la sintomatología. Consideramos que una posible explicación de este efecto podría deberse a que una mayor focalización en el problema conduce una mayor vivencia del mismo lo cual puede conllevar una mayor autovigilancia de los síntomas y una mayor preocupación por la situación.

 

 

Estudio 2

>U>Objetivo y muestra

Se exploran las relaciones entre parámetros psicosociales y de salud (inmunológicos), así como el efecto de una intervención psicológica, en una muestra de 20 sujetos seropositivos asintomáticos a VIH en seguimiento en un Centro específico de asistencia a esta infección.

Método

Todos los sujetos, tras dar consentimiento informado a la participación en el estudio, son evaluados para formar la línea base. Durante cuatro meses reciben un programa de intervención psicológica (counselling, manejo del estrés, relajación, . . . ) y tras éste son evaluados nuevamente. Las áreas evaluadas son: a) factores psicosociales (formas de afrontamiento, estrés percibido y variables de estado emocional -afectividad, depresión, ansiedad estado/rasgo-); b) parámetros médicos (sintomatología) y analíticos (linfocitos T-CD4 y T-CD8); c) parámetros inmunológicos (proliferación linfocitaria ante mitógenos) y d) variables sociodemográficas y de hábitos de salud.

Resultados

Todos los sujetos eran hombres, homosexuales, con una edad media de 34, 9 años (SD: 8, 8). El tiempo medio de conocimiento de la seropositividad era de 2, 7 años (rango: 1-7 años). Un análisis transversal muestra asociaciones entre formas de afrontamiento evitantes y mayor depresión (r= 0, 76) y mayor percepción de síntomas (r= 0, 83); esto último también relacionado con un afrontamiento de resignación (r= 0, 71). La expresión emocional / búsqueda de información, así como el afrontamiento conductual activo están asociados a una mayor afectividad positiva (r= 0, 74 y r= 0, 76, respectivamente). No se hallan relaciones claras entre formas de afrontamiento y variables emocionales con la respuesta de proliferación linfocitaria.

Tras la intervención psicológica, se encuentran un aumento de la respuesta linfocitaria ante mitógenos (PHA: t=2, 47, p<0, 05; y PWM: t=3, 79, p<0, 01), un aumento de linfocitos T-CD4 (aunque no significativo), y de forma tendencial una disminución de la sintomatología (t=2, 08, p= 0, 07) y del estrés (t=2, 07, p= 0, 07).

Discusión estudio 2

Este estudio confirma, a nivel transversal, los resultados observados en el estudio previo y en la literatura: Las formas evitantes se asocian a un peor estado emocional, frente a las pasivas que muestran su relación con un mayor bienestar psicológico. No obstante, no se han encontrado relación entre las formas de afrontamiento y las variables inmunitarias.

Sí, se ha encontrado en cambio, un efecto positivo de la intervención psicológica sobre la inmunidad, ya que se ha constatado un aumento de la proliferación linfocitaria ante mítógenos y un aumento de las células T-CD4. Si bien estos resultados son alentadores, creemos conveniente considerarlos con la debida prudencia, dado el escaso número de participantes en el estudio.

 

 

Bibliografía

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