El alcoholismo o síndrome de dependencia alcohólica se caracteriza por un conjunto de manifestaciones fisiológicas, conductuales y cognoscitivas entre las que destaca el hecho de que el consumo de alcohol representa la máxima prioridad y se antepone a cualquier otro interés. En el caso de la mujer, ha aumentado la incidencia en los últimos 20 años al mismo tiempo que ha disminuido la edad de inicio del consumo; debido en gran parte a los cambios en los roles de la misma.Se presenta el caso de una paciente de 53 años de edad que acude al servicio de urgencias por una recaída de un mes de evolución. Una exploración detallada de sus antecedentes reveló la existencia de un patrón de consumo abusivo de alcohol característico en la mujer: en solitario, ingesta de grandes cantidades en poco tiempo y con el objetivo de subir el ánimo.