La hipertensión, síndrome crónica caracterizada por la presencia de la presión arterial elevada, exige la adhesión permanentemente con cambios de comportamiento y de estilo de vida, con o sin el uso de drogas. Para el éxito del tratamiento es importante comprender la naturaleza de los componentes psicológicos implicados en las estrategias adoptadas para aplicar los cambios de comportamiento necesarios.