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Última actualización web: 27/11/2022

Masoquismo y encierro.

Autor/autores: Alfonso Gutiérrez Reto
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Se reúnen en un psiquiátrico un sádico, un asesino, un necrófilo, un zoófilo, un piromaníaco y un masoquista. Aburrido, el zoófilo dice: y si nos violamos un gato? El sádico dice: eso, vamos a violar un gato y después lo torturamos. El asesino propone: vamos a violar un gato, a torturarlo y después lo matamos. El necrófilo agrega: vamos a violar un gato, a torturarlo, a matarlo y después lo violamos otra vez. El piromaníaco dice: vamos a violar a un gato, a torturarlo, a violarlo de nuevo y prenderle fuego. Se hace un profundo silencio, todos miran al masoquista y le preguntan: Y, no decís nada? El masoquista responde: Miau, miau.  

Palabras clave: Masoquismo


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Masoquismo y encierro.

Alfonso Gutiérrez Reto.

Se reúnen en un psiquiátrico un sádico, un asesino, un necrófilo, un zoófilo, un piromaníaco y un masoquista. Aburrido, el zoófilo dice: y si nos violamos un gato? El sádico dice: eso, vamos a violar un gato y después lo torturamos. El asesino propone: vamos a violar un gato, a torturarlo y después lo matamos. El necrófilo agrega: vamos a violar un gato, a torturarlo, a matarlo y después lo violamos otra vez. El piromaníaco dice: vamos a violar a un gato, a torturarlo, a violarlo de nuevo y prenderle fuego. Se hace un profundo silencio, todos miran al masoquista y le preguntan: Y, no decís nada? El masoquista responde: Miau, miau.  

El masoquismo convoca las miradas,

La primera pregunta que surge frente al término masoquismo es: cómo es posible que un sujeto encuentre la forma de placer en lo que a todos nos parece incompatible con el placer, cómo es el extraño hábito de no poder gozar sin sufrir?

El masoquista hace de su “partenaire” un observador del espectáculo que monta y este puede ser en tono de comedia, tragicomedia o directamente drama.

En el aspecto de la sexualidad, suele pensarse como el sentido opuesto al sadismo, como la búsqueda y provocación del propio sufrimiento para obtener el placer. Sin embargo, existen diferencias entre las dos conductas por lo que no es conveniente definirlos en simetría,

Numerosos autores señalan que los contenidos imaginarios del masoquismo se oponen a la conducta activa del sadismo, ahora la conducta sexual del masoquismo es más bien un escenario de humillación que la verdadera búsqueda de dolor, impone a la pareja una puesta en escena. Es un ritual, un contrato en el que la fantasía desempeña un importante papel y por esta razón está fuertemente relacionado con producciones literarias.

En lugar de evitar la angustia, parece buscarla con una práctica que permite el acceso al goce.

Es importante señalar que el problema del masoquismo lleva en el psicoanálisis a lugares mucho más allá de una conducta sexual perversa para iluminar aspectos de la psicología del sujeto.

En los inicios del psicoanálisis Freud encuentra el término masoquismo que acababa de ser impuesto por Richard von Kraff-Ebing, quien había tenido la iniciativa de introducirlo en lugar del término “algolagnia” de “lagnia” voluptuosidad y “algos” sufrimiento, o sea voluptuosidad en el sufrimiento. Había tomado este nombre de un escritor, Leopold von Sacher-Masoch (1835-1895), quien tenía cierta celebridad cuando vio nacer con su apellido seguido de un “ismo” un capítulo de la “Psycopathia Sexualis” (1887).

Sacher Masoch relata en escritos autobiográficos una escena de delito, punición y goce, que está en el inicio de su goce masoquista. La iniciación es un relato con una tía descrita como un mujer bella y peligrosa, un demonio seductor, con la reputación de una Mesalina.  

En una tarde de domingo, jugando a las escondidas, se mete en el dormitorio de la tía, se esconde en el guardarropa y desde ahí accede a una escena en tres actos: primero una escena de adulterio con un joven, en el segundo entra el marido que resulta fustigado por la mujer y en el tercero el pequeño “voyeur” es descubierto y dice: “toda la furia de la tía cayó sobre mí, en un abrir y cerrar de ojos me encontré tendido en la alfombra y luego ella, tomándome del cabello y apoyando una rodilla sobre mis hombros, comenzó a azotarme vigorosamente. Yo apretaba los dientes con todas mis fuerzas, pese a todo, las lágrimas subieron a mis ojos, pero hay que reconocerlo, sentía una especie de gozo. ”

Más adelante, en “La Venus de las pieles” de este mismo autor, el narrador describe un contrato donde enumera detalles sobre el vínculo que la soberana tendrá: dominio sobre el súbdito como esclavo. Este contrato fue celebrado entre Leopold y Fanny von Pistor el 8 de diciembre de 1869: “Acepto ser el esclavo de la Sra. De Pistor y obedecer incondicionalmente a sus deseos y órdenes. ” El adagio masoquista es: tus deseos son órdenes.

La servidumbre supone una obediencia incondicional que instituye al ama como instancia arbitraria de mando.

El recorrido freudiano lleva a lugares que están más allá del estudio del tema como un hecho de la perversión. En términos del inconsciente el masoquismo constituye uno de los destinos posibles de la libido, mucho más frecuentemente que el reducido número de masoquistas en el sentido estricto del término. Se clasifican en tres modalidades; erógeno, femenino y moral.

Masoquismo erógeno: es el masoquismo primario u originario. Es el fundamento de las otras dos formas y está en relación con la excitación sexual.

La excitación de la pulsión sexual surge como efecto colateral de procesos internos del organismo y se produce cundo se superan ciertos límites cuantitativos. Posiblemente nada de cierta importancia de lo que ocurre en el organismo deje de influir en la excitación sexual, incluso el dolor.

La tarea que se impone la libido es volver inocua la pulsión de destrucción o de muerte ya que ésta tiende a desagregar los elementos, y llevar al organismo a una estabilidad inorgánica, o sea, la muerte.

La libido opera desviando buena parte de esa fuerza agresiva hacia afuera, hacia el mundo exterior, convirtiéndose entonces en pulsión de apoderamiento o voluntad de poder.

Una porción de la libido no obedece al traslado hacia fuera, permanece en el interior del organismo, y se produce una ligazón libidinosa con la ayuda de la coexcitación sexual, es entonces una mezcla de pulsiones, de vida y de muerte.


La idea de masoquismo femenino ha sido controvertida ya que muchos psicoanalistas la han rechazado. Freud la relaciona con las escenificaciones de masoquistas varones, como por ejemplo, ser maltratado, amordazado, golpeado y en general ser tratado como un niño díscolo.

Femenino equivale a pasividad y masculino a actividad, no teniendo por qjué corresponder con el sexo.

El masoquismo moral: el sujeto no espera el sufrimiento de un compañero sino que lo consigue de circunstancias de la vida, por una especie de sentimiento inconsciente de culpa o, dicho de otra manera, necesidad inconsciente de castigo.

Esta forma se presenta de manera desexualizada y lleva un impulso a la autodestrucción pues desciende de la pulsión de muerte,  

Desde el desarrollo de la sexualidad infantil la pulsión sexual suele adquirir una corriente sádica o masoquista.

El masoquismo aparece frecuentemente como una inversión del sadismo, la actividad transformada en pasividad. Al mismo tiempo una parte de la pulsión agresiva queda en el propio psiquismo y se vuelve contra la misma persona, cargando de energía el superyó que se vuelve contra el yo.

El sadismo busca la humillación o la dominación del otro. En la reversión masoquista la sensación de dolor puede ligarse con la excitación sexual, de tal manera puede aparecer el goce como manera masoquista en la identificación con el objeto sufriente.

La forma del masoquismo infantil cede generalmente a la represión pero subsiste en el inconsciente en la forma de fantasías inconscientes o fantasmas en términos lacanianos.  

Existe también un masoquismo primario como una fuerza que está en el ello inconsciente y ligado a la pulsión de muerte. La aparición en la conciencia es en forma transformada.

En el sujeto perverso las fantasías son puestas en escena, actuadas en la realidad, en la neurosis se mantienen en el interior como productos de la fantasía, están en el ámbito privado del sujeto. El masoquismo perverso las traslada a un teatro exterior.  

Retomando a Sacher Masoch, éste se rinde en esclavitud ante su amada, ubicándola en una posición que recuerda la de la Dama del amor cortés, aunque en versión maligna; una Lucrecia Borgia, Catalina II de Rusia, son emblemáticas tanto como Dalila y Judith, o la Cruela de los 101 dálmatas que quería hacerse un abrigo con la piel de los perritos.

Hay otra versión en la manera de elevar a la mujer a la categoría de la dama a la cual rendirle todos los sacrificios y veamos que puede adquirir tonos sádicos y masoquistas. Recordemos a Pigmalión, rey mítico de Chipre, escultor que modela una estatua de Afrodita y queda profundamente enamorado de ella. Le pide a la diosa que le otorgue una esposa parecida a la imagen, la diosa satisface su petición dando vida a la propia estatua que se llamó Galatea.

Este tema inspiró a Bernard Shaw en una obra de teatro y luego derivó en comedia musical “Mi bella dama”.

Las noticias periodísticas nos informaron recientemente acerca de una joven austríaca Natascha Kampusch, que fue secuestrada a los 10 años cuando iba camino al colegio y recién ahora a los 18 años logró escapar de su secuestrador, Wolfgang Priklopil. La joven que está ahora al cuidado de psiquiatras y psicólogos, no ha mostrado mucho apuro en el encuentro con sus padres. Estaba recluida en una habitación subterránea de la que su secuestrador no la dejó salir en los primeros seis meses, recordó Natascha, después de ese medio año, dijo “me dejó subir a la casa para lavarme”. Priklopil era sumamente meticuloso, controlaba todo y tenía una actitud paranoica. Natascha al cabo de 2 años tuvo acceso a radio y televisión.

El secuestrador le hacía regalos para las fiestas, como Navidad, Semana Santa o su cumpleaños.

En la entrevista periodística, Natascha no quiso dar detalles de su vida con el secuestrador, los momentos que compartían, desayunaban, veían televisión y leían libros.

Se sintió ofendida por algunas “cosas inciertas” que se han publicado sobre ella, pero sobre todo por las publicación de las fotos de la habitación donde estuvo encerrada. “Se trata de mi habitación, no es asunto de nadie. ” Dijo también que siempre pensó en huir, pero no encontraba el momento adecuado y no podía arriesgarse. Soñó (dormida o despierta?) con cortarle la cabeza a su secuestrador si hubiese tenido un hacha. En algunos relatos dice que ella lo obligaba a llevarle regalos. Además hacían salidas, iban de compras, al menos hubo una visita a un amigo del secuestrador quien la presentó a ella como una conocida. También la llevó a un centro de esquí, aunque la vigilaba permanentemente y la esperaba en la puerta del baño. La chica quiso comunicarse con una mujer en ese baño, pero era una turista y hablaba otro idioma.  

Respecto a su liberación cuando el secuestrador se distrajo hablando por teléfono, expresó: “yo era plenamente consciente de que cuando huí le condenaba a muerte porque él siempre me amenazaba con suicidarse. ” El mismo día de su liberación P. se suicidó, tirándose debajo de un tren.

Este encierro con una niña que transcurrió durante 8 años es posiblemente el intento de crear su Dama, búsqueda de la Mujer con mayúscula, versión de la Madre con mayúscula, como figura de un encuentro imposible, en el sentido del incesto.  

En este caso secuestrar y educar a una niña/adolescente parece ser un intento de crear a una mujer ideal, versión de la madre con mayúscula.

Criatura y creador quedan atrapados en un mismo encierro. Desde un inicio activo, sádico, el secuestro, deviene una posición masoquista de esconder, atender, educar y vigilar permanentemente a su intento de creación.


La versión perversa consiste en forzar a otro y forzarse a sí mismo a llevar el drama a la vida misma.

Imaginamos que este secuestrador pone en acto la búsqueda de esa unión con La Mujer (con mayúscula), intento de soslayar la imposibilidad que la castración y la culpa impondrían.

La ruptura de ese terrible vínculo lo lleva a la muerte.

Comentarios de los usuarios


Que triste

Carolina Angel Gonzalez
Profesional - México
Fecha: 14/03/2022