Los trastornos del espectro del autismo (TEA) han sido una de las categorías diagnósticas que más modificaciones ha recibido en la actualización que tanto la Asociación Americana de psiquiatría (APA) en su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Quinta edición (DSM 5), como la Organización mundial de la Salud (OMS) ha publicado en la undécima edición de la clasificación estadíst