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Un modelo de intervención preventiva en la problemática del suicidio.

Autor/autores: Jesús Ramón Gómez
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El autor desarrolla un recorrido histórico donde se señalan sucintamente aspectos epidemiológicos y etiológicos que permitirán ubicarse en la situación actual y las principales tendencias del fenómeno de la autoeliminación a nivel mundial y regional. A partir de este análisis general, realiza un enfoque específico de la problemática del suicidio tomando en cuenta las causas probables y estableciendo un criterio de orientación en torno a las mismas.

Con tales consideraciones se proponen los elementos básicos que promuevan puntos de convergencia de los profesionales de la salud en torno a las necesidades de generación de una cultura de prevención, la inclusión de políticas gubernamentales de prevención y el compromiso de las instituciones en un esfuerzo común por disminuir la autoeliminación. Como un aporte específico se realiza la presentación de los resultados obtenidos por el autor en la promoción de prevención empleando los recursos informáticos, mecanismos de apoyo que incluyen como recurso la consulta en línea con una síntesis de reflexiones a partir del ofrecimiento continuo a partir de la web de la Fundación Amor a la Vida de esta forma de ayuda. De manera particular se analizan las posibilidades que brinda la educación virtual para la formación masiva de multiplicadores en prevención.

Palabras clave: Prevención, Suicidio


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Un modelo de intervención preventiva en la problemática del suicidio.

(A model of preventive intervention In the suicide problematic. )

Jesús Ramón Gómez.

Fundación Amor a la Vida
Transv 21 No. 24-17 La Pradera, Dosquebradas. Colombia

 

PALABRAS CLAVE: suicidio, prevención.

(KEYWORDS: Suicide, Prevention. )

[17/2/2003]


Resumen

El autor desarrolla un recorrido histórico donde se señalan sucintamente aspectos epidemiológicos y etiológicos que permitirán ubicarse en la situación actual y las principales tendencias del fenómeno de la autoeliminación a nivel mundial y regional.

A partir de este análisis general, realiza un enfoque específico de la problemática del suicidio tomando en cuenta las causas probables y estableciendo un criterio de orientación en torno a las mismas.

Con tales consideraciones se proponen los elementos básicos que promuevan puntos de convergencia de los profesionales de la salud en torno a las necesidades de generación de una cultura de prevención, la inclusión de políticas gubernamentales de prevención y el compromiso de las instituciones en un esfuerzo común por disminuir la autoeliminación.

Como un aporte específico se realiza la presentación de los resultados obtenidos por el autor en la promoción de prevención empleando los recursos informáticos, mecanismos de apoyo que incluyen como recurso la consulta en línea con una síntesis de reflexiones a partir del ofrecimiento continuo a partir de la web de la Fundación Amor a la Vida de esta forma de ayuda. De manera particular se analizan las posibilidades que brinda la educación virtual para la formación masiva de multiplicadores en prevención.

 



Introducción

La temática del suicidio cobra cada día mas fuerza, no solo en virtud del las preocupantes cifras registradas a nivel mundial, sino y fundamentalmente por la pérdida paulatina del concepto que sobre la vida y su sentido viene dándose en la juventud.

La problemática del suicidio incumbe a todos y cada uno de nosotros y no representa, como característica general, un hecho aislado o aislable respecto del cual pueda hablarse con seguridad de ser inmunes a su influencia. Esto significa que cualquier familia, en diferentes niveles sociales y culturales, puede verse afectada por la autoeliminación de alguno de sus miembros.

El fenómeno del suicidio es una sombra que de una u otra forma viene proyectándose poco a poco sobre la sociedad, y siendo sus manifestaciones directas los actos suicidas, presenta además un cuadro de múltiples ramificaciones, señalando los serios padecimientos que sufren gran cantidad de personas al existir con la contradicción de no querer
vivir, o no encontrar motivos suficientes para hacerlo.

Lo anterior se ratifica, si se tiene en cuenta la elevada proporción de actos suicidas producidos por razones diferentes a enfermedades mentales para constituirse en expresión extrema de decadencia social, cuyas causas confluyen como un síndrome. Personas aisladas, familia, sociedad y en general la cultura están afectadas por una tendencia que si bien y afortunadamente son acogidas por minorías aún, tiene entre sus símbolos mas destacados la muerte como modelo, simbología y juegos de palabras y actitudes decadentes, con especial atractivo para sectores de la juventud y la niñez.

Aunque la mayoría de los seres humanos amen la vida, su pasividad frente a la defensa de ésta, contrasta con el activismo de quienes son proclives a la muerte. Pareciera que se ha olvidado la importancia de destacar la incomparable ganancia que representa VIVIR, e incluso que ha tomado fuerza el sentir esa vida como una carga desafortunada, como un gran peso, como un motivo de reclamo permanente y de furia.

De los anteriores aspectos, surge una circunstancia general que corresponde a las naturales diferencias ideológicas entre las personas: La confluencia de concepciones diversas entre los profesionales de la salud, que llevan a que no haya unidad en torno a aspectos fundamentales como la vida, los valores, o el derecho al libre desarrollo de la personalidad. No puede hablarse con certeza que exista acuerdo en torno a la actitud y concepciones que de la vida tenga cada uno y esto tiene sus expresiones en tres temas correlacionados, cuales son, el suicidio, la eutanasia y el aborto, tres problemas que tienen que ver de manera directa con la discusión de si puede disponerse de la vida propia. Mientras unos reconocen la vida como un valor inalienable, de la cual no se puede disponer ni por parte de otros ni por cada uno, hay otros que consideran que cada cual decide que hacer con ella, incluso si seguir viviendo o no.

Sin embargo, grandes esfuerzos vienen realizándose, con prometedores resultados en materia de prevención a nivel mundial, pues la autoeliminación es un fenómeno que durante los últimos cien años tuvo un incremento de 2. 5 veces y la proporción de muertes por esta causa es cada vez mayor en las personas menores de 24 años.

 

 

 

Tendencias históricas fundamentales

Siendo el suicidio un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes y probablemente se dará hasta su final, la postura de la sociedad no ha sido siempre la misma respecto de este y ha tenido cuatro manifestaciones generales que pueden resumirse así:

1. La que consideraba al Estado como dueño de la vida y por tanto incluso debía pedírsele permiso para suicidarse o su gobierno podía determinar quién lo haría, como sucedió en la antigua Grecia (el ejemplo de Sócrates ilustra esta situación, donde la sentencia condena a éste al suicidio al beber por sí mismo cicuta).

2. La consideración respecto que cada uno hace con su vida lo que quiera y por tanto, si decide suicidarse puede hacerlo cuando le plazca. Esta postura se expresaba muy claramente en el Estado Romano.

3. Aquella que establece que sólo Dios es el dueño de la vida (la Biblia dice, entre sus planteamientos respecto de la vida humana: “Yo –Dios- doy la muerte, Yo doy la Vida”).

4. Las expresiones fundamentalistas que hacen de las acciones contra la vida de los demás o propia una expresión de sus convicciones filosóficas, religiosas y políticas, disponiendo por tanto de la vida de sus adeptos a merced de la voluntad de un líder o del mismo grupo, lo cual ha producido múltiples y desafortunados ejemplos de suicidios colectivos, o acciones donde se sacrifica la propia vida bajo el supuesto de actos heroicos por las creencias religiosas y políticas, entre otras expresiones muy conocidas.

Diversas discusiones surgen en torno a la incidencia de estos factores externos representados por las normas y principios regidos por el Estado, y el análisis detenido de sus desarrollos contienen curiosos relatos que señalan el efecto que sobre el número de suicidios pueden haber tenido de las actuaciones coercitivas en unos casos y de desinterés en otros.

El primer caso ya ha dejado de darse hace varios siglos, pero ejerció un papel regulador de los suicidios comparable al tercero, dando a entender que la apreciación de que no se tiene derecho a actuar contra sí mismo, puede ser un freno para los actos suicidas. Por el contrario la idea de que se puede disponer de la vida propia lleva a ser mas ligero en las actuaciones contra sí mismo. Si se acude, por ejemplo, a las estadísticas del siglo XX, puede encontrarse que en los Estados con reconocida orientación Cristiana (en alguna de sus variantes) fue menor el número de suicidios que en aquellos donde se adoptaron posturas ateas.

El segundo caso representa la condición de libertad para decidir que hacer con la propia vida, que acompañó al Estado Romano y de paso ha tomado prevalencia en la actualidad de manera directa e indirecta, con el desarrollo de sostenidas campañas por parte de sectores alternativos representadas en muy diversas tendencias en las últimas seis décadas y también bajo la interpretación de los derechos y los valores humanos.

 

 

Alcances de la problemática actual

Si como se ha venido planteando, los indicadores estadísticos informan sobre la tendencia al incremento del suicidio, bajo cualquiera de sus variantes, directo o encubierto, cobrando especial importancia la necesidad de ampliar el conocimiento de esta temática en todos sus aspectos.

Los factores de riesgo y síntomas estimados componen una ya larga lista, (la depresión mayor, los cambios en los hábitos al dormir, el retraimiento de las actividades sociales, las actuaciones violentas, el uso de sustancias psicoactivas, el abandono poco usual de la apariencia personal, los cambios pronunciados en la personalidad).

Además es importante considerar los motivos que empíricamente hablando están detrás de cada acto suicida, como relaciones amorosas frustrantes, situación económica, violencia intrafamiliar o social. El autor de esta conferencia ha atendido varios centenares de casos que ilustran nítidamente las causas que aducen quienes tienen tendencia suicida. Se le ha preguntado acerca de motivos para suicidarse esgrimidos por las personas y su respuesta es que pueden ser tantos como consultas, pero que detrás de todos ellos hay una causa principal: la orientación fundamental de vida.

Esa orientación fundamental de vida es asumida por los individuos pero también por las instituciones y la sociedad en general. orientación de vida que se traduce en la visión que de sí mismos, de los demás y del mundo se tenga, pero básicamente en el amor o el desamor, en el crecimiento o la decadencia como tendencias individuales y sociales. Al decir de Erich Fromm, “no hay distinción mas fundamental entre los hombres, psicológica y moralmente, que la que existe entre los que aman la muerte y los que aman la vida, entre los necrófilos y los biófilos. . . . ”

La orientación fundamental de vida está en directa relación con el sentido que se le da a la existencia, porque es obvio que mientras unas personas viven y luchan en medio de grandes dificultades, otras, hasta parecen no soportar ni una mínima proporción de ellas y optan por el suicidio. Víctor E. Frankl entendía bastante bien esa situación porque tuvo la oportunidad de analizarla durante largos años. Por eso afirmaba: “. . . no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene sentido. . . ” Y efectivamente el mismo fue un ejemplo de persona que por su actitud ante la vida sobrevivió a las terribles circunstancias de los campos de concentración, mientras vio a muchos de sus compañeros abandonarse para terminar cuanto antes su padecimiento.

Puede afirmarse con certeza que las tendencias suicidas, originadas desde muy diversas circunstancias, son reforzadas por las actuales condiciones sociales y culturales, en una sociedad que ha colocado su énfasis en el tener y en el hacer, antes que en el ser. Una sociedad donde impunemente se confabulan productores en medios de comunicación para promover cualquier cantidad de puntos de vista absurdos respectos de la vida, de los valores, del mundo, de la sociedad.

Siendo el suicidio multifactorial y complejo, y por lo mismo, sin pretender simplificar su análisis, son evidentes las manifestaciones decadentes en la gran mayoría de personas con tendencia suicida, en quienes se detecta además el sufrimiento continuo, que representa un duro cuadro donde confluyen a manera de síndrome múltiples problemas.

 

 

La prevención es defensa de la vida

Al igual que con las enfermedades infectocontagiosas, la drogadicción o el alcoholismo, la prevención del suicidio debe generalizarse estableciendo programas permanentes y masivos con apoyo estatal y de organizaciones internacionales. En la actualidad el esfuerzo preventivo en la mayoría de los países del mundo está en organizaciones no gubernamentales, que trabajan con sus propios recursos, aunque es destacable la labor emprendida por la OMS y sus recomendaciones a algunos Estados, especialmente en Europa y Estados Unidos.

La principal tarea está dirigida a generar una cultura de prevención, estableciendo el orden de prioridades para el desarrollo de programas. Así, puede afirmarse que el sitio por excelencia para la prevención del suicidio son las instituciones educativas de secundaria y universidad. Desde estos lugares se irradia, con un buen trabajo la labor hacia los estamentos de la comunidad educativa, como son estudiantes, padres de familia y profesores. Sin embrago, el desarrollo de estos programas debe darse con particular cuidado, pues no es lo mismo colocar un afiche llamando a tener cuidado en las relaciones sexuales para no adquirir SIDA, que llamar a no suicidarse. Por el carácter multifactorial y complejo del suicidio, las campañas requieren un especial cuidado y fundamentalmente debe trabajarse en la formación de personas con conocimiento experto de la temática, que puedan participar de manera directa en las campañas específicas por la prevención y posvención de la autoeliminación.

Al igual que cualquier programa de prevención, en la temática que nos ocupa, la labor tiene diferentes niveles de atención y el planteamiento de la generación de una cultura de prevención exige una clara postura respecto de disponer de la propia vida. En este sentido se valida el aprovechamiento de todos los recursos tecnológicos existentes, así como los medios de comunicación.

La prevención desarrollada desde un amplio conocimiento de la problemática del suicidio conlleva la detección temprana de casos mediante el conocimiento del conjunto de elementos que en el lenguaje, la simbología y las actuaciones representan síntomas probables de la tendencia a la autoeliminación, la atención a personas con ideación suicida, la explicación a familiares, compañeros y amigos y en general a la comunidad sobre cómo tratar posibles casos, dirigiéndolos de manera oportuna al psicólogo y/o el psiquiatra para la atención profesional.

Un ejemplo de propuesta con las consideraciones antes señaladas puede encontrarse en el trabajo de la Fundación Amor a la Vida, con sede en Pereira, Colombia, la cual viene desarrollando hace cinco años en la elaboración de un modelo para la prevención del suicidio.

Se trata de la puesta en funcionamiento de un conjunto de herramientas que reconocen la importancia de la labor desarrollada con métodos tradicionales, como conferencias, talleres y seminarios, pero que incorpora como aspecto central, la estructuración de Cursos Virtuales de 90 horas empleando tecnología multimedia en CD Rom con el apoyo de Internet, para formar multiplicadores en prevención en colegios y universidades o brindar apoyo a profesionales de la salud.

Como un instrumento de apoyo directo a personas que se encuentran en crisis que conlleve la intención de quitarse la vida, se cuenta con una página web,  www. fundamor. org. co donde se atiende desde hace dos años consultas con el psicólogo vía e mails a personas que están pensando en suicidarse. Los resultados han sido elocuentes.

 

 

 

En resumen

1. La atención a la problemática del suicidio requiere una definida postura en favor de la vida, mas aun, de amor por la vida, trabajando activamente por todo lo que favorezca el crecimiento psicológico y espiritual del hombre.

2. El suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial, aunque un análisis profundo de sus causas define la orientación fundamental de vida del individuo como definitiva frente a este.

3. Las manifestaciones decadentes de la sociedad y la cultura, así como el deterioro de la familia inciden negativamente en la actitud ante la vida, y contribuyen peligrosamente en el incremento de suicidios o de posturas negativistas que afectan decididamente la calidad de la existencia.

4. La búsqueda de la disminución del suicidio se enmarca en general dentro de la defensa de la vida y requiere de continuas campañas que conlleven a generar una cultura de prevención, con definidas políticas por parte de los diversos estados.

5. En la labor de prevención se obtienen excelentes resultados cuando se acude, no solo a los tradicionales métodos para su desarrollo, sino al uso de la tecnología informática, y una de las metas está definida por el conocimiento profundo de esta problemática, generando personas expertas que desde las diversas instituciones, pero en especial los centros educativos, desarrollen labores de detección temprana de casos, brinden una adecuada educación preventiva y apoyen los profesionales de la salud.

 

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