Freud señalaba en sus últimos trabajos que el perverso se las ingenia para soslayar de alguna manera el destino, esto es, la castración y que, por tanto, se ve obligado a llevar a cabo un verdadero tour de force para escapar a la inexorable ley edípica. El precio que paga es, lo sabemos, el de una Ichspaltung gracias a la cual reniega y acepta simultáneamente la castración y la ley del padre. En relación con esto, Freud observaba que el más